21 de mayo de 2015

Las dietas mixtas son más adaptativas

o cómo la naturaleza humana premia más al que come carne

Si bien sigo pensando que es posible conseguir de manera segura las proteínas y el resto de nutrientes necesarios llevando una dieta cien por cien vegetal (de hecho los hidratos de carbono y las vitaminas que necesitamos provienen casi siempre del reino vegetal), al parecer una dieta mixta u omnívora puede satisfacer las mismas necesidades nutricionales con una ingesta menor y un nivel de seguridad mayor.

Por ejemplo, de manera ocasional es posible comer 500 gramos de carne o de pescado por persona en una sola comida sin morir en el intento (cerca de 400 gramos una vez cocinados, debido a la pérdida de agua), lo cual nos aporta unos 100 gramos de proteínas y unas 1000 calorías (algo más o algo menos dependiendo de la carne), es decir, aproximadamente el doble de las proteínas y la mitad de las calorías imprescindibles en un día, mientras que comer 500 gramos de legumbres o de pasta en una sola comida es prácticamente imposible (más de 1 kilogramo una vez hidratados, más algo de caldo si se quieren aprovechar las proteínas desprendidas y diluidas en él), y aun si nuestro estómago y nuestros intestinos no se alzasen en armas, la cantidad absoluta de proteínas que nos aportaría tamaño plato seguiría siendo similar -en el caso de las legumbres- o inferior -en el caso de la pasta- a la aportada por los 500 gramos de carne. El aporte absoluto de calorías, a pesar de duplicar o triplicar el peso en comida, sería también parecido o ligeramente superior (el aporte de carbohidratos, sin embargo, sería mucho mayor tanto en términos relativos como absolutos).

Hay que tener en cuenta, por lo tanto, que las legumbres disminuyen su cantidad relativa de proteínas tanto al hervirlas como al germinarlas, de ahí que pueda llevar a engaño comparar las proteínas de los alimentos en crudo. Por ejemplo, la soja, que es el vegetal más rico en proteínas después de la espirulina, contiene unos 36 gramos por cada 100 gramos de grano crudo, pero una vez absorbida el agua que la hará digestible (mediante cocción o germinación) disminuye hasta los 16 gramos por cada 100 gramos de soja cocinada. Eso en el caso de la soja. Por lo que se refiere a la mayoría de las legumbres, su contenido proteínico difícilmente superará los 10 gramos. Es inevitable, pues, que cualquier cantidad similar de carne, al no crecer su peso una vez cocinada, tenga más proteínas por cada bocado que nos metamos en la boca.

A esta desventaja hay que sumarle el hecho de que las proteínas animales tienen por regla general un valor biológico más alto que las vegetales, es decir, su contenido en aminoácidos esenciales por cada gramo de proteína es mayor, lo cual las hace más digestibles y aprovechables (en principio y tal como recomiendan las asociaciones de dietética es fácil combinar distintos vegetales a lo largo del día, o incluso en la misma comida si se trata de niños, de tal manera que sus respectivas y relativas deficiencias en aminoácidos se vean suficientemente compensadas, pero aun así la cantidad total de cada aminoácido tenderá a ser menor en una comida que combine trigo con carne que en otra que combine trigo con soja). Para más inri, las proteínas animales se absorben mejor que las vegetales debido en parte a diferencias estructurales.

En rojo dos ejemplos de aminoácidos limitantes 
(añadido al original)

Mangels, 2004, pág. 70.

Hechas todas las cuentas, un plato de pasta integral con pollo (200 gramos de pasta hervida + 200 gramos de pollo) contiene más macronutrientes (en concreto unos 40 gramos de carbohidratos y unos 55 de proteínas) que el mismo plato de pasta con dados de tofu o que la misma cantidad de carne sin pasta. En la combinación está la fuerza. El resto de carbohidratos recomendados en un día (un mínimo de 60 gramos más, aunque dependerá en última instancia de nuestro nivel de actividad física y deseo de adelgazar) se pueden conseguir fácilmente a poco que comamos variado. Por ejemplo, una cena bastante completa puede consistir en una ensalada de vitaminas (tomate, lechuga y unas gotas de limón para aliñar), proteínas (atún y huevo), grasas (aguacate y aceite de oliva) y carbohidratos (patata hervida o pasta, pan integral para acompañar y un plátano para terminar).

Huelga decir que las ventajas comparativas de una dieta mixta tienen un límite bastante próximo a partir del cual dejan de existir y empiezan a aparecer los problemas. De haber una sola dieta óptima para nuestra especie, es decir, de existir algo así como la dieta más ventajosa que se pueda uno imaginar para todo tiempo y lugar, esta bien podría basarse en un pequeño porcentaje de fuentes de origen animal (huevos, pescado y poco más) y una mayoría de fuentes vegetales. La gran variedad de productos animales que nos ofrecen hoy en día los productores y distribuidores (desde el foie o el cochinillo hasta la leche de vaca) no responde a requerimientos biológicos sino a causas culturales y económicas.


Conclusión provisional:

Si bien las desventajas de las proteínas vegetales son técnicamente superables, se recomienda que la planificación, combinación, fortificación, variedad e ingesta de alimentos sea mayor en una dieta vegana que en una dieta mixta. Sin obsesionarse pero teniéndolo en cuenta. Exceptuando las dietas crudívoras y frugívoras que son más cuestionables, las evidencias en contra del veganismo no son fuertemente significativas tras décadas de investigación (nuestro metabolismo es bastante flexible, especialmente si los cambios están supervisados), pero más vale pecar de precavidos. Las legumbres (en sus distintas preparaciones, como el tofu, la bebida de soja o las hamburguesas de soja texturizada), los frutos secos y los cereales (también en sus distintas formas, como la quinoa, el germen de trigo, el seitán o directamente el gluten de trigo) deberán estar presentes prácticamente en todas las comidas importantes del día si se quieren alcanzar los 70 gramos de proteína vegetal (o 77, según la fuente consultada) recomendados para un adulto vegano de 70 kilos con una actividad física moderada (algo más en el caso de los niños y los ancianos), a diferencia de una dieta mixta que goza de un mínimo recomendado inferior a los 70 gramos bajo las mismas condiciones. Huelga decir que las frutas y las hortalizas también son importantes (como en cualquier otra dieta, por otra parte).

The quality of a protein influences dietary protein requirements; consumption of low-quality proteins can increase overall protein requirements. Vegans derive all their protein from plant foods, lacto-ovo vegetarians (LOVs) approximately half (...) and omnivores approximately one-third. Therefore, the RDA for protein is not necessarily applicable to vegetarians. (...) When lower quality proteins are consumed, more of the given protein must be consumed to meet amino acid requirements. (...) If one wants to err on the conservative side, a reasonable adjustment of the current RDA value for adults, allowing for the lower digestibility and perhaps the somewhat poorer amino acid pattern of plant proteins, would be about a 25% increase for some vegans. (...) Some adult vegans will need to consume as much as 1.0 g of protein per kilogram body weight. (...) The higher figure is relevant only to vegans consuming plant proteins with a very low digestibility -mainly beans or harshly processed proteins- or who might not consume a diet comprised for a variety of different protein sources.
Ann Reed Mangels, 2004, 

Si hago hincapié en las necesidades proteicas es en parte porque, llegado el caso, las proteínas y las grasas que nos sobran pueden cumplir hasta cierto punto la función energética de los carbohidratos que nos faltan (gluconeogénesis y cetosis respectivamente; en el primer caso pueden proporcionarnos unas 4 Kcal por cada gramo de proteína) mientras que al revés no, los carbohidratos y las grasas que nos sobran no pueden transformarse en las proteínas que nos faltan. De ahí que una dieta mixta u omnívora sea la dieta más versátil (aunque no la más ética) que existe (seguida muy de cerca por las dietas vegetarianas), especialmente en situaciones de escasez, desabastecimiento, guerra, pérdida de cosechas, geografia limitante o pobreza. Esa es una de las razones por las cuales considero que el vegetarianismo, aun siendo posiblemente la mejor opción, tiene mayores barreras de entrada por término medio, como dirían los economistas. Desgraciadamente para la ética. Si lo correcto fuera lo más fácil, otro gallo...

Ahora bien, soy de la opinión de que el hándicap intrínseco de las dietas vegetarianas puede compensarse en la mayoría de los casos con ganas, esfuerzo y, todo hay que decirlo, un dinero extra para esas compras de productos especializados que, aun no siendo estrictamente necesarios, nos dejan más tranquilos y nos hacen la vida a contracorriente un poquito más cómoda. Es fácil encontrar razones a favor de la tesis de que el veganismo tiene algunas complicaciones dietéticas inherentes en comparación con otras dietas (deficiencias de vitamina B12, vitamina D, ácidos grasos omega 3 de los tipos DHA y EPA, etc.), o razones personales como cierta dificultad añadida a la hora de digerir la pasta y las legumbres (con los germinados tampoco termino de entenderme), o razones sociales y psicológicas como la ausencia real o percibida de apoyos, pero todavía no he encontrado ninguna razón de peso que me haga concluir que esas complicaciones sean técnicamente o biológicamente insuperables y que, por lo tanto, el veganismo sea desaconsejable de manera universal. Yo dejé de ser vegano por esas y otras razones menos confesables hace un par de años, pero nunca he descartado la posibilidad de volver al ruedo habida cuenta de mi incapacidad para falsar una sola de sus afirmaciones durante todo este tiempo que me he batido en retirada. ¡Cómo me gustaría dejarme llevar y rechazar el veganismo a la primera de cambio, como han hecho tantos! ¡Cómo me gustaría encontrar una buena excusa, como hacen las personas cuando están confusas! Pero no es tan fácil.

Podemos matizar no obstante ese argumento que dice que, como somos omnívoros (es decir, flexibles en cuanto a lo que nos llevamos a la boca), podemos elegir alimentarnos solamente de vegetales. Si bien es verdad que estamos fisiológicamente más cerca de los herbívoros que de los carnívoros (nos resulta mucho más fácil vivir solo de vegetales que solo de carne; hasta los inuit comen de vez en cuando vegetales), y que una dieta cien por cien vegetal bien planificada es factible en el día a día de millones de personas y bastante sólida en la teoría, también es cierto que nuestro cuerpo está ligeramente más adaptado a una dieta mixta (a mayor diversificación, mayor aprovechamiento), y no pasa nada por reconocerlo (una cosa es explicar y otra justificar; describir no es prescribir). Dos millones de años comiendo animales le acaban malacostumbrando el cuerpo a cualquiera. De lo contrario no se explicaría por qué nos vemos obligados a tomar ciertas precauciones añadidas a la hora de prescindir de las fuentes de origen animal, como por ejemplo la recomendación de aumentar la ingesta de alimentos ricos en hierro, calcio, yodo y zinc para compensar la menor biodisponibilidad de estos minerales en los vegetales (en el caso del zinc, por ejemplo, es sabido que "el fitato, presente en alimentos de origen vegetal, es el mayor inhibidor de la absorción de zinc, mientras que la proteína de origen animal promueve su absorción"). Si nuestro organismo prefiriera ser vegetariano puro por encima de cualquier otra dieta, como dice Yourofsky, o le fuera indiferente qué opción eligiéramos pues en teoría le parecerían todas exactamente igual de buenas, nos habría dispuesto de tal manera que dejar de comer animales no nos supusiera más esfuerzo que continuar haciéndolo, y las asociaciones de dietética les harían la misma cantidad de recomendaciones de ajustes tanto a las dietas vegetarianas como a las dietas mixtas.

16 de mayo de 2015

La depresión como virtud

o como señal inconsciente de que nos hemos traicionado a nosotros mismos y como oportunidad de resintonizar, de estar en sintonía con nuestra verdadera naturaleza mil veces reprimida, es decir, de averiguar qué clase de vida nos corresponde realmente, quiénes somos, qué nos diferencia o nos une al resto y qué es lo que de verdad nos pide el cuerpo ("el cuerpo nunca miente", Miller dixit).


Visto así, la depresión y la ansiedad no serían solamente trastornos tratables en un mundo jerárquico y competitivo incuestionable, mero duelo personal, como alguien que está de baja a la espera de que le den otra oportunidad para volver al mismo engranaje del que ya saliera despedido una vez, sino una heurística social ignorada (una sociedad se puede juzgar por el modo en que asume su parte de responsabilidad en la salud mental de sus miembros), un acto de rebelión que nace del interior, un desenmascaramiento doloroso, una heroicidad escondida bajo un manto de cotidianidad (no es débil quien sufre sino quien hace sufrir), una lógica común perseguida cual herejía (hereje no es el que arde en la hoguera sino el que la enciende, decía Shakespeare), un atisbo de genialidad moral (quien ha conocido el horror puede nombrarlo mejor), una herida de guerra que se lleva con nobleza (alma herible es alma sensible), una posibilidad de transición donde antes solo había disociación, una mirada demasiado perspicaz para un mundo demasiado pertinaz, una ventaja fugaz (hay cosas que solo se aprenden a ras del suelo), un subirse a hombros de gigantes tristes (si he logrado ver más lejos ha sido porque... decía Newton), etcétera.

Si nos negamos, si dudamos o nos escondemos de nosotros mismos, si exageramos, disimulamos o hacemos cualquier cosa salvo aceptar nuestras capacidades, nos convertimos en medio hombres, en unos cínicos sofisticados y esclavos del tiempo. Esos medio hombres abundan en esta sociedad, pues es una sociedad incapaz de reconocer o utilizar las capacidades de la gran mayoría de sus ciudadanos.
John Berger, 1958
Un pintor de hoy


No hay cura sin enfermedad, no hay comedia sin tragedia, no hay filosofía sin traumas infantiles -que se lo pregunten a Schiller-, no hay literatura sin algo de locura -que se lo digan al de La conjura...-, no hay anhelo de bondad sin caminar perdidos entre los escombros. Nadie está más cerca de los cielos que quien se ha arrastrado por los infiernos, nadie ama más a los vivos que quien se acuerda de los caídos (recordándolos, es decir, volviéndolos a pasar por el corazón). ¡Que hablen pues los pobres, los enfermos, los débiles, los desafortunados, los desahuciados, los exiliados, los desheredados, los frustrados, los fracasados, los estresados, los maltratados, los abusados, los olvidados, los inadaptados, los enjaulados, los suicidados, los extinguidos, los sometidos, los confundidos, los deprimidos, los reprimidos, los compungidos, los doloridos, los pesimistas... y que callen por un instante los optimistas!

O algo así :P

14 de mayo de 2015

Una primavera atípica

Aquí y aquí.

Editado 15 de mayo a las 01:00.
Tiempo en Alicante ciudad: 31 ºC, 10% de humedad. No es fácil recordar en Alicante una temperatura tan alta, tan nocturna y tan temprana (aún queda más de un mes para que comience el verano aquí en el hemisferio norte), es decir, no las tres cosas al mismo tiempo. Para que os hagáis una idea, superar los 27 ºC a medianoche es raro incluso en verano. En definitiva, cada vez hay menos dudas de que los veranos se están alargando, al menos en Europa. 

12 de mayo de 2015

Adultos emocionalmente desvalidos

o el niño maltratado que llevamos dentro


Mi conclusión de toda una vida de estudiar la historia de la infancia es que la sociedad se basa en el maltrato de menores. (...) Cada generación comienza de nuevo con bebés puros, deseosos, con fe y dispuestos a amar y crear un mundo nuevo. Y cada generación de padres tortura, maltrata, abandona y domina a sus hijos hasta convertirlos en adultos emocionalmente minusválidos que repiten de manera casi idéntica la violencia y el dominio social (...).
Lloyd deMause.

Cuanto menos amor haya recibido el niño, cuanto más se le haya negado y maltratado con el pretexto de la educación, más dependerá, una vez sea adulto, de sus padres o de figuras sustitutivas, de quienes esperará todo aquello que sus progenitores no le dieron de pequeño. Ésta es la reacción natural del cuerpo. El cuerpo sabe de qué carece, no puede olvidar las privaciones, el agujero está ahí y espera ser llenado. (...) La pedagogía venenosa educa a personas conformistas que sólo pueden confiar en sus máscaras, porque de niños vivieron con el temor constante al castigo. «Te educo por tu propio bien», decía el principio supremo, «y aunque te pegue o te humille de palabra, es solamente por tu bien». (...) Llamo malos tratos a este tipo de «educación» basada en la violencia. Porque en ella no solo se le niega al niño sus derechos de dignidad y respeto por su ser, sino que se le crea, además, una clase de régimen totalitario en el que le es prácticamente imposible percibir las humillaciones, la degradación, y el menosprecio de los que ha sido víctima, y menos aún defenderse de éstos. El adulto reproducirá después este modelo de educación con su pareja y sus propios hijos, en el trabajo y en la política, en todos los lugares donde, situado en una posición de fuerza, pueda disipar su miedo de niño desconcertado. Surgen así los dictadores y los déspotas, que nunca fueron respetados de pequeños y que más adelante intentarán ganarse el respeto por la fuerza con ayuda de su gigantesco poder. Precisamente en la política puede observarse cómo la sed de poder y reconocimiento no cesa nunca, y nunca se sacia.  
Alice Miller, 2005
El cuerpo nunca miente

10 de mayo de 2015

¿Quién ganará las próximas elecciones? II

A pesar de la corrupción y de un invierno mediático favorable a Podemos, la inercia psicohistórica de la victoria electoral del Partido Popular en 2011 sigue viva aunque desgastada cuatro años después, lo que, junto a una leve y efímera pero pregonada mejora de las cifras macroeconómicas, sugiere que los populares seguirán en el poder al menos cuatro años más (popular y poder, he ahí un bonito oxímoron). Aún es pronto para asegurar nada, pero hoy por hoy -siete meses después- me sigue pareciendo lo más probable, y así parecen confirmarlo las últimas encuestas de población. Huelga decir que el voto más que ser parte de la solución, es parte del problema. Concretamente y en primer lugar, un problema de dependencia. No es democracia todo lo que reluce. No existe el voto informado del mismo modo que no existe la buena paliza, aunque eso no quita que existan palizas más suaves que otras :P

8 de mayo de 2015

Bizcocho de zanahoria sin huevo

Basado en la receta de Laura (aunque con algunas ausencias, por ejemplo las nueces).

Sin huevo, sin mantequilla, sin margarina, sin yogur...
es decir, sin «complicaciones»

Nota 1: si lo prefieres con huevo o con bebida de soja (más proteínico), basta con sustituir los 200 ml de agua de la receta por unos 200 ml de huevo o soja. A mí personalmente no me gusta añadirle bebida de soja a los bizcochos (aunque sí a los cereales del desayuno, siempre que sean de chocolate para matarle el sabor), más que nada porque no me termina de convencer el sabor logrado. No obstante, la próxima vez no descarto usar otra bebida vegetal, como mi amada leche de almendra :P 

Nota 2: si te tira para atrás el sabor de la zanahoria, no te preocupes, no se nota, y de paso comes verduras :P

4 de mayo de 2015

Ateísmo generalizado

No hay Poder que no procure, antes que nada, mantener una forma de Fe que debe extenderse a la mayoría de las poblaciones. Que la Fe sea de orden religioso, político o financiero da igual, porque todas son la misma. Pero la necesidad de hacer creer, lo mismo que con los curas del Antiguo Régimen, sigue estando en nosotros.

En lo que a mí concierne, veo el anarquismo, al menos en el nivel de las ideas, como una forma de ateísmo generalizado. El cuestionamiento de la creencia en Dios acarrea el del poder basado en dicha creencia; de ahí se pasa con facilidad al cuestionamiento de las restantes justificaciones invocadas por diversos poderes, como la Patria o, según las circunstancias, la Democracia, la Ciencia o el Progreso. [De hecho, el anarquismo] (…) considera que cosas tales como Dios, el Estado o la Patria son mistificaciones suprahumanas invocadas por ciertos hombres con el fin de dominar mejor a otros. 
Jean Bricmont, 2003.
A la sombra de la Ilustración

3 de mayo de 2015

Talleres de artesanía

o en busca de la autonomía perdida

Curso de cerámica con Xavier Claur (online).
Curso de tejeduría en telar manual con Anna Champeney (Ourense).
Curso de construcción con paja con Patricia y Rubén (Ávila).
Curso de permacultura con Richard e Inés (Tarragona).
- Y para autodidactas, libros de artes y oficios con Editorial Parramón.

1 de mayo de 2015

A más democracia, menos ciencia

y viceversa

Un comentario al respecto aquí. Feliz día del asalariado :P

La población en aumento y la tecnología en avance han provocado un incremento en el número y la complejidad de las organizaciones, un incremento en la cantidad de poder concentrado en las manos de las autoridades y una correspondiente disminución en la cantidad de fiscalización que ejercen los electores, unida a una disminución en la consideración del público por los procedimientos democráticos. 
Aldous Huxley, 1958
Nueva visita a un mundo feliz

27 de abril de 2015

Difícil autogestión

o, de nuevo, la improbabilidad del bien:
Hay aquí otro tema también muy evidente del que no puede ser un tabú hablar: los límites de la autogestión. El tiempo es limitado, la supervivencia material exige demasiado de todos y cada uno de nosotros, la vida misma está llena de problemas personales al margen de las cuestiones de la política, la gente todavía tiene su felicidad en alta estima y el socialismo, como decía Oscar Wilde,  requiere muchas tardes libres. Por todo esto, y por el fuerte componente de absorción y responsabilidad que implica, la militancia es una actividad muy difícil, que suele conllevar un profundo estrés y un severo desgaste personal, lo que dado sus magros resultados objetivos es la antesala de fases más o menos seguras de frustración.

26 de abril de 2015

Los cantones y la independencia catalana

Si tu país es demasiado grande para ser eficaz como democracia, entonces dividirlo en partes más pequeñas confederadas entre sí puede ser una buena idea. Los recientes movimientos hacia la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña respecto a España son un ejemplo en esa dirección. 
Dmitry Orlov, 2013
The five stages of collapse


Lo que más me interesa de una posible independencia de Cataluña no es obviamente la formación de un nuevo Estado, ni que se desvista un santo (el parlamento español) para vestir a otro (el parlamento catalán), sino la descentralización del poder y por ende una mayor oportunidad para que una nueva rebelión cantonal u otra rebelión similar pueda tener éxito en el futuro. Cuanto menos ejército, tamaño, tecnología, dinero y aliados tenga un Estado, menor tenderá a ser su poder contrarrevolucionario. Los cantones de Alcoy y de Cartagena habrían durado más si desde Madrid no se hubiera mandado al ejército republicano unitario a reprimir, según palabras del presidente Emilio Castelar en 1873, "la criminal insurrección que ha tendido a romper la unidad de la patria, esta maravillosa obra de tantos siglos".

25 de abril de 2015

La pérdida del «sentimiento oceánico»


Habiéndole enviado yo mi pequeño trabajo que trata de la religión como una ilusión, respondiome que compartía sin reserva mi juicio sobre la religión, pero lamentaba que yo no hubiera concedido su justo valor a la fuente última de la religiosidad. Ésta residiría, según su criterio, en un sentimiento particular que jamás habría dejado de percibir, que muchas personas le habrían confirmado y cuya existencia podría suponer en millones de seres humanos; un sentimiento que le agradaría designar «sensación de eternidad»; un sentimiento como de algo sin límites ni barreras, en cierto modo «oceánico». Trataríase de una experiencia esencialmente subjetiva, no de un artículo del credo; tampoco implicaría seguridad alguna de inmortalidad personal; pero, no obstante, ésta sería la fuente de la energía religiosa, que, captada por las diversas iglesias y sistemas religiosos, es encauzada hacia determinados canales y, seguramente, también consumida en ellos. Sólo gracias a este sentimiento oceánico podría uno considerarse religioso, aunque se rechazara toda fe y toda ilusión. Esta declaración de un amigo que venero (...) me colocó en no pequeño aprieto, pues yo mismo no logro descubrir en mí este sentimiento «oceánico».
Sigmund Freud, 1930
El malestar en la cultura 

23 de abril de 2015

Ante la duda, iguálate

en lugar de «ante la duda, diferénciate», como hace Richard Precht

Cartesianismo y mecanicismo renovados:
El bien es una bella idea de los seres humanos, un abstractum que presumiblemente no existe en el reino animal (...). Tenemos pocos motivos para suponer que los chimpancés o los gorilas distingan «el bien» del mal. Es evidente que para ellos basta con juzgar una situación como positiva o negativa. Que una cría de mono juegue con su madre le sienta bien y le depara felicidad y alegría; que un hermano le arrebate el plátano de la mano y se lo coma le sienta mal y despierta su agresividad o cólera. Un bien o un mal abstracto, y con él una norma que se deduce de él, es algo que con toda probabilidad resulta extraño a todos los animales a excepción del ser humano.
Richard David Precht, 2010
El arte de no ser egoísta


¿De verdad es evidente que a ellos les baste "con juzgar una situación como positiva o negativa"? ¿Cómo podemos saber con toda probabilidad que ese «juzgar» no presuponga, para que sea posible el juicio entre lo positivo y lo negativo, algo parecido a eso que nosotros llamamos orgullosamente «pensamiento abstracto»? ¿No es lógico pensar que todo pensamiento relativo (bueno-malo, mejor-peor, positivo-negativo, frío-calor, placer-dolor) solo es posible si existe previamente la capacidad de pensar lo absoluto, habida cuenta de que lo relativo solo puede serlo respecto a algo que no lo es? ¿No es más prudente suponer, de momento, que eso que aparenta ser una conducta moral en otro animal sea efectivamente una conducta moral en lugar de intentar justificar nuestra excepcionalidad desde el principio? Habrá animales que por mucho que yo quiera no posean el mismo grado o el mismo tipo de conciencia que yo, ¿pero a qué viene tanta prisa? ¿Por qué diferente hasta que se demuestre lo contrario y no al revés? ¿Tan egoísta es nuestra ciencia? Antes, con Descartes, se decía que los animales no podían sentir, o no realmente. Después, a partir de Bentham, se les concedió el don de la sensibilidad, pero poco importaba todavía si pensaban o no. Ahora no hay duda: los animales razonan, pero, al igual que pensamos de manera preventiva las veces anteriores, su razonamiento sería una especie de razonar automático y emocional. No como el nuestro, que es meta-racional (sapiens sapiens, aquel que sabe que sabe). Los animales deciden lo que es mejor para ellos, pero sería un decidir instintivo, inmanente, por imitación. Tendrían normas morales, en efecto, pero no serían realmente autónomas. Las aprenderían, pero no las comprenderían en el mismo sentido que lo hacemos nosotros, es decir, no tendrían acceso a ellas como una entidad mental diferenciada. Desde nuestro punto de vista harían el bien, pero sin saberlo. Su yo, de tenerlo, sería un yo encerrado en sí mismo, como un yo en dos dimensiones.

Eso es lo que decimos ahora en Occidente, pero ¿y la próxima vez?

22 de abril de 2015

Democratizar el conocimiento científico

Las decisiones sobre cómo debe aplicarse la ciencia en la medicina, el medioambiente, etc., deberían debatirse en círculos mucho más amplios que la comunidad científica.
Martin Rees, 2003.

Mientras nuestra capacidad de decidir qué ciencia pura y qué ciencia aplicada queremos desarrollar se limite a ejercer nuestros roles de consumidores en las tiendas, de votantes en las mesas electorales, de pacientes en los hospitales y de usuarios en Internet, el debate ciencia pública versus ciencia privada, al igual que el debate izquierda versus derecha, es un debate que, como diría Nietzsche, "favorece a los muchos a quienes les gustaría parecer independientes e individualistas y luchar por sus opiniones". Por mucho que se diga, ni la alternativa al libre mercado es necesariamente más Estado (socialdemocracia, comunismo, etc.) ni la alternativa al Estado es necesariamente más libre mercado (neoliberalismo, anarcocapitalismo, etc.).

Cabe insistir en la existencia de un falso dilema: o ciencia estatal (en última instancia en manos de tecnócratas) o ciencia capitalista (en última instancia en manos de accionistas). Visto así, ciencia privada o liberal y ciencia pública o socialista serían dos eufemismos que esconden dos tipos distintos en las formas pero idénticos en esencia de monopolizar el conocimiento y sus aplicaciones. En ninguno de los dos casos se cuestiona la jerarquía, la centralización y, por ende, la desigualdad de poder entre los que están arriba y los que están abajo, entre los que están en el centro y los que están en la periferia, entre los que producen el conocimiento y los que se adaptan a él a duras penas.

20 de abril de 2015

La subida del agua y de la energía

Del 2012 al 2015: un caso personal

¿Es cierto que los recibos de la luz y del agua son cada vez más altos? Eso parece, especialmente el de la luz, por no hablar del gas butano, que ha visto cómo se duplicaba su precio en tan solo diez años.

Un vistazo a nuestras facturas de 2012 o anteriores -en mi caso, con Iberdrola y Aguas de Alicante- es suficiente para comprobarlo.

En el caso del agua, si tenemos en cuenta que a) la cuota fija de servicio ha pasado de 20,64 € a 22,41 €, b) el consumo de 10 a 30 metros cúbicos ha pasado de 0,49 € a 0,54 €, c) la parte fija del alcantarillado de 4,56 € a 5,10 €, d) el IVA del 8% al 10%, e) la parte fija del canon de saneamiento de 8,86 € a 11,10 € y f) la parte variable de 0,34 € a 0,43 €, la misma cantidad de agua consumida hoy me cuesta unos 3 € más al mes que hace tres años.

En el caso de la electricidad, si tenemos en cuenta que a) la potencia contratada ha pasado de 0,0563 €/kW a 0,1242 €/kW, b) la energía consumida de 0,1423 €/kWh a 0,1620 €/kWh, c) el alquiler de los equipos de medida de 0,0177 €/día a 0,0266 €/día y d) el IVA del 18% al 21%, la misma cantidad de energía consumida hoy me cuesta unos 12 € más al mes que hace tres años.

En total, y de ser extrapolables los datos al resto de hogares, pagamos unos 180 euros más al año (cifra orientativa), el equivalente a todo el aceite de oliva y las patatas que come una familia española de pocos miembros en un año.

Ante una situación de subida continuada e inevitable a largo plazo, a la mayoría no nos va a quedar otra que aprender a reducir el consumo. Lo ideal sería hacerlo sin necesidad de que nos lo impongan las circunstancias, pero como se suele decir, del dicho al hecho hay un gran trecho. En los hogares urbanos donde las temperaturas no son muy bajas y donde no habitan personas muy mayores o muy jóvenes y por ende más vulnerables y dependientes, prescindir de la calefacción y del aire acondicionado es factible sin menoscabo de la calidad de vida. Contra el frío, más ropa. Contra el calor, menos ropa o ninguna. La nevera, especialmente si tienes algún supermercado con neveras a pocos metros o kilómetros, tampoco es tan necesaria. Si tu nevera tiene una baja eficiencia energética, alrededor de 50 kWh de tu factura de la luz se podrían estar yendo solamente en ella (en mi caso, con una eficiencia tipo C, la nevera consume 42 kWh al mes, es decir, una cuarta parte de una factura típica de primavera). Contra la putrefacción de los alimentos, en lugar de guardar el pescado unos días en la nevera o en el congelador, se puede comprar y comer el mismo día. Con los alimentos vegetales la conservación es más fácil. En cuanto al lavavajillas, si a lo largo del día reutilizas algunos platos y vasos poco manchados, usas agua fría, abres el grifo con poco caudal y lavas las cosas enseguida o las pones a remojo para evitar que los restos se incrusten más de la cuenta, entonces el lavado a mano te sale más económico (en consumo de agua pero sobre todo de electricidad) y el esfuerzo invertido es relativamente bajo.

El horno tampoco es imprescindible (y menos el microondas), pero si te gusta hacerte tu propio pan o no lo usas mucho, no está de más tener uno. Lo mismo se puede decir de la lavadora. Si usas el programa de lavado en frío y la pones un par de veces al mes por persona, el consumo energético y de agua no debería de ser alto, y en cualquier caso compensaría el ahorro de trabajo físico (también puedes ponerla a pocas revoluciones para gastar menos energía, lo malo es que te saldrá más mojada y tardará más en secarse). La secadora, por el contrario, es completamente prescindible. Y el calentador de agua para las frías duchas invernales es una bendición, pero en lugares no muy fríos y con previo ejercicio físico para entrar en calor no es imprescindible. El resto de electrodomésticos no consumen mucho en comparación con los anteriores. No obstante, cuanto menos se usen, mejor. Un ordenador viene bien para ciertas cosas, pero si lo usas mucho -¡como yo!- puede gastar tanto como una nevera. Si lo utilizas sobre todo para leer, un libro de la biblioteca y una bombilla para acompañar te saldrán mucho más baratos, entre otras ventajas. Además, cuantos menos electrodomésticos se tienen, menos dinero se nos va en repararlos o sustituirlos.


Conclusión:

En resumidas cuentas, en la mayoría de los casos la subida del agua y de la luz se puede compensar fácilmente cambiando de hábitos. Incluso con precios cada vez más altos (hasta cierto punto), las facturas no solo no tienen por qué subir, sino que con una buena planificación podemos llegar a pagar facturas más baratas que antes. Una opción a tener en cuenta es la discriminación horaria.

18 de abril de 2015

Elogio de la infancia

o la edad de la ilusión

Dicen las personas «serias», las «realistas», las «mayores» que «quien no es revolucionario a los veinte años, no tiene corazón, y el que lo sigue siendo a los sesenta, no tiene cabeza». 


El modo en que el niño enfoca la vida es distinto a la manera en que lo hace el adulto: lo que es serio para uno, no lo será necesariamente para el otro. Por ello, frecuentemente habrá incomprensiones y desconfianzas mutuas. (...) ¿Cómo olvidar que hemos sido niños? En realidad se ha olvidado no la niñez, sino lo que la niñez significa: frescura de espíritu, sencillez, ilusión, proyección hacia el futuro, etc. El niño tiene toda la vida por delante. Todo es posible para él. Por eso su estado habitual es la ilusión, el entusiasmo. La persona mayor es todo lo contrario, está cansado, hastiado a veces. Sin perspectivas de un futuro mejor, se aferra a lo presente, lo seguro, lo práctico. Ha perdido la ilusión, ya no recuerda que ese fue su tono vital cuando era feliz. Y ya no es feliz, ni cree que la felicidad sea posible. En el mejor de los casos, su estado es la resignación. Esa persona mayor que se ha resignado a la mediocridad, que ahoga en sí mismo la esperanza es el mismo que fue niño, que estaba ilusionado, que tenía confianza. Se ha traicionado a sí mismo. Si recordara, si tuviera un momento de lucidez, quizá iniciaría de nuevo el camino que lo llevaría a encontrarse consigo mismo. Para quienes se habían desviado, pero vuelven a intentarlo, describe Saint-Exupéry el camino que hay que seguir. Eso es El Principito. (...) «Personas mayores son todos los que han perdido la frescura de corazón, la espontaneidad de las impresiones y de los juicios, los que no conocen más que un orden material de valores y en los que ha muerto el sentido desinteresado de la belleza de la poesía». (...) Construir la vida según el ideal de la plenitud de sentido, a nadie se le escapa, supone esfuerzo. Todo el mundo siente la llamada a elevarse, pero puede postergarla, ahogarla y, finalmente, olvidarla. Quien así actúa considera que ha abandonado las puerilidades de la infancia y juventud y se ha convertido en una "persona mayor". Otra forma de verlo es decir que ha sido derrotado, la vida le ha podido y se ha resignado. 
Manuel Ballester, 2009
La busqueda de sí mismo: reflexiones sobre El Principito

17 de abril de 2015

Elogio de lo doméstico

Las sociedades más igualitarias son aquellas en las que las esferas públicas y domésticas se diferencian poco, en las que el sexo tampoco reivindica mucha autoridad y en las que el centro de la vida social es la propia casa.
Michelle Rosaldo, 1979 (vía).

El menosprecio por todas las destrezas que las mujeres habían cultivado, como cocinar, coser, hacer ganchillo, decorar los espacios, embellecer la vida, etc., ha llegado a extremos de expulsar de los espacios públicos todas esas habilidades. (…) Otra cosa, naturalmente, es que las mujeres sólo se puedan dedicar a planchar, y otra muy distinta no reconocer la belleza y el cuidado de un vestido bien planchado, un pañuelo bordado a mano o una colcha de ganchillo que en ocasiones son auténticas obras maestras por su laboriosidad y exquisitez. 
Juana Gallego, 2010
Eva devuelve la costilla.


La callejuela (1657) de Johannes Vermeer

Mujer leyendo (1668) de Pieter Janssens Elinga

16 de abril de 2015

Hágase justicia aunque perezca el mundo

Fiat iustitia, et pereat mundus

El mundo no es más que una madriguera de raposos y la Justicia una flor que ya no prende en ninguna latitud. (...) Oíd ahora: la Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio abarque toda la curva del Sol. Y cuando la Justicia está herida de muerte y nos llama en agonía desesperada, no podemos decir: “yo aún no estoy preparado”. Esto está escrito en mi Biblia, en mi Historia, en mi Historia infantil y grotesca, y mientras los hombres no lo aprendan el mundo no se salva.
León Felipe, 1937.