24 de septiembre de 2016

La gravedad y la gracia

Mecánica humana. Quien sufre trata de comunicar su sufrimiento -ya sea zahiriendo a otro, ya sea provocando su piedad- con el fin de disminuirlo, y a fe que lo consigue. A quien está abajo del todo, al cual nadie compadece, ni tiene poder para maltratar a nadie (por no tener hijos ni otras personas que lo amen), el sufrimiento se le queda dentro y le envenena. Y ello resulta insoslayable, como la gravedad. (...) Poder hacer daño al prójimo impunemente -por ejemplo, descargando sus iras sobre un inferior que esté obligado a no replicar- es ahorrarse un gasto de energía, gasto que el otro debe asumir. (...) “Como vemos por experiencia en lo que toca a los hombres, y creemos por tradición en lo que toca a los dioses, cualquier ser ejerce siempre, por un requisito natural, todo el poder de que dispone” (Tucídides). Como el gas, el alma tiende a ocupar la totalidad del espacio que se le asigna. Sería contrario a la ley de entropía el que un gas se contrajera y dejara espacios vacíos. No ocurre así con el Dios de los cristianos. Se trata de un Dios sobrenatural, mientras que Jehová es un Dios natural. No ejercer todo el poder de que se dispone es soportar el vacío. Ello va en contra de todas las leyes de la naturaleza: sólo la gracia lo puede conseguir.

Simone Weil, 1947
La gravedad y la gracia
Editorial Trotta, Madrid, 1994.

23 de septiembre de 2016

La religión de la solidaridad

Cuando no haya ni rico ni pobre, cuando el famélico ya no tenga que mirar envidiosamente al saciado de comida, la amistad natural podrá renacer entre los hombres, y la religión de la solidaridad, hoy asfixiada, tomará el lugar de esta religión vaga que dibuja imágenes huidizas sobre los vapores del cielo. La revolución cumplirá más que lo prometido; ella renovará las fuentes de la vida limpiándonos del contacto impuro de todas las policías y nos librará finalmente de las viles preocupaciones por el dinero que envenenan nuestra existencia. Será entonces que cada uno podrá seguir libremente su camino: el trabajador cumplirá la tarea que le convenga; el investigador estudiará sin prejuicios; el artista no prostituirá más su ideal de belleza por su sustento y en adelante, todos amigos, podremos realizar concertadamente las grandes cosas entrevistas por los poetas. 
Élisée Reclus, 1892
(prólogo a La conquista del pan de Piotr Kropotkin)
LaMalatesta Editorial, Madrid.

17 de septiembre de 2016

Credo septembrino

Y el adulto-niño dijo: "Que las personas se miden en la escasez, que el honor importa más que el pan, que comprar caro y vender barato no es locura sino cordura, y que la vida es fácil, si se comprende su facilidad, en eso creo".  

25 de agosto de 2016

Breve argumento contra la prohibición del burkini

y las prohibiciones en general

Si no serías capaz de pedirle a esa persona que se lo quite, entonces no deberías esperar a que un policía lo hiciese por ti. 

20 de agosto de 2016

Ricos ad hominem

Si eres rico y criticas a los ricos, hipócrita te dirán.
Si no eres rico y criticas a los ricos, envidioso tú serás.
Si lo eres porque lo eres, si no lo eres porque no lo eres. 
Ergo, nadie puede criticar a los ricos, para mayor gloria de los ricos. 

18 de agosto de 2016

Mis primeras lecturas

Eres un caso clásico de Horney: el hombre que se consuela a sí mismo no con lo que logra sino con lo que sueña con lograr.
El hombre de los dados.

13 de agosto de 2016

Elogio del pan duro por la mañana

o contra la necesidad del panadero nocturno

Si no fuera por el trabajo nocturno de estos trabajadores, que permite a los navarros tener pan del día en casa antes de amanecer los 365 días del año, las tostadas con mantequilla y mermelada, el pan con aceite y sal o el bocadillo de jamón no serían lo mismo.

8 de agosto de 2016

El Hitler revolucionario

aunque por los motivos equivocados :(

La autoridad del Estado no puede ser el propósito en sí mismo (…), puesto que en ese caso sería intocable y estaría santificada cualquier tiranía sobre la tierra. Cuando a través del instrumento del poder gubernamental se conduce a un pueblo al desastre, la rebelión de cada miembro de ese pueblo no es sólo un derecho, sino una obligación. 
Adolf Hitler, 1925
Mi lucha.

7 de agosto de 2016

Elogio de los cansados

Estoy cansado, jefe, cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia, cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga adónde vamos, de dónde venimos y por qué. Cansado de las personas que son crueles con las otras. Cansado del dolor que siento y oigo por el mundo cada día. Hay demasiado dolor. Son como trozos de cristal por mi cabeza que no puedo quitarme. ¿Puede entenderlo?
John Coffey, La milla verde (1999). 

Elogio del soñador

Hay quienes adaptan su ética al mundo y quienes adaptan el mundo a su ética. A las unas se les llama realistas. A las otras, soñadoras. 

27 de julio de 2016

Heteropatriarcado


Le di dos besos a aquel hombre, en lugar de la mano.

-¿Qué haces?
-Acabar con el heteropatriarcado.
-Como quieras, pero yo la cara ya te la he cruzado.

21 de julio de 2016

Entender a Nietzsche

Estos son algunos de los factores morales, políticos, psicológicos y educativos que, a mi juicio, aumentan la probabilidad de entender el pensamiento de Nietzsche:

Ser judío (o antisemita)
Ser historiador (o ducho en la materia)
Ser megalómano (o psicólogo)
Ser marxista (o fascista)
Ser feminista radical (o patriarcal)
Leer toda su obra (libros, borradores, cartas, biografías)

Nietzsche necesita lectores extremos, que sufran con él o que disfruten con él. Al filósofo del martillo hay que odiarle o amarle. Los unos lo usan para prepararse, los otros para crecerse. Los moderados, en cambio, no terminan de necesitarle, y por ende, de comprenderle.

PD. Posibles factores que disminuyen dicha probabilidad: ser profesor de filosofía (gremialismo, «conflicto de intereses»), ser relativista, leer los prólogos de los «expertos», leer indiscriminadamente las obras sobre Nietzsche.

El negacionismo de Pérez-Reverte

Aquí.

19 de julio de 2016

Metapedia, la «wikipedia» fascista

He dado con ella al teclear las palabras "exterminacionismo" y "exterminacionista" en Google España, creyendo que era una prolongación de Wikipedia o algo así. Enseguida me he dado cuenta de que no. Desgraciadamente está bien posicionada. Al teclear las palabras "revisionismo holocausto" aparece incluso por encima de Wikipedia. Pincha aquí para saber más. 

17 de julio de 2016

Contra el heroísmo

En tanto que el capricho de algunos hombres degüelle legalmente a millares de nuestros hermanos, la parte del género humano consagrada al heroísmo será lo más espantoso de la naturaleza. ¿Qué será de la humanidad (…), de la dulzura, de la sabiduría, de la piedad (…) mientras media libra de plomo disparada a más de seiscientos pasos me destroce el cuerpo y muera a los veinte años en medio de tormentos inexpresables, entre cinco o seis mil moribundos, mientras mis ojos que se abren por última vez ven la ciudad en que nací destruida a hierro y fuego, y que los últimos sonidos que oyen mis oídos son los gritos de las mujeres y de los niños expirando bajo las ruinas, y todo por unos pretendidos intereses de un hombre que no conocemos?
Voltaire, 1764
Diccionario filosófico.

16 de julio de 2016

De doctos y autodidactas

No idolatro a los que han cursado estudios superiores, pero no me jacto de no haberlos cursado. No le rindo pleitesía a la Academia, pero no la desprecio. Al universitario no le creo más que al autodidacta. De todos aprendo.

15 de julio de 2016

Emerson y la propiedad

Emerson no era socialista, pero juro que por un instante... me tenía en el bote:

Existe un instinto, remoto y todavía escondido, que nos dice que toda la constitución de la propiedad, incluyendo su arrendamiento, es una pura injuria, y que su efecto sobre las personas es dañino y degradante; nos dice que las personas son el único interés verdadero digno de consideración para el Estado; que la propiedad siempre va detrás de las personas; que la forma más elevada de gobierno es la cultura de los hombres; y que si puede educarse a las personas, entonces las instituciones compartirán sus beneficios, y así el sentido moral será quien escriba las leyes del mundo.

Por un instante, digo, porque a renglón seguido recula:

[Pero] las cosas tienen sus leyes, como las tienen los hombres, y éstas no permiten que se juegue con aquéllas. La propiedad ha de protegerse. El maíz no crece a menos que se plante y se abone, pero el granjero no lo plantará ni cultivará si no tiene muchas probabilidades de poder cortarlo y recogerlo. Sea cual sea la forma, las personas y las propiedades deben siempre tener su justa autoridad.

Al parecer, habría leyes naturales que ninguna ley humana puede desbaratar:

La ley podrá hacer lo que se le antoje con el dueño de una propiedad. Movida por un capricho, la ley podrá incluso decir que los propietarios carecen de poder y que no tienen derecho a votar. Sin embargo, mediante una ley superior, la propiedad decretará año tras año aquellas leyes que le conciernen. El no propietario será el escriba del propietario. Todo el poder de la propiedad llevará a cabo aquello que los propietarios desean, ya sea según la ley o en contra. Por supuesto, me estoy refiriendo a todas las propiedades, no únicamente a las grandes fortunas.
"Política" (Essays: second series, 1844).

13 de julio de 2016

Sobre la universidad

Lo bueno de la universidad: la especialización del conocimiento y su hijo el rigor. Lo malo: la especialización y su otro hijo el reduccionismo. Lo uno eleva, lo otro separa.

11 de julio de 2016

Los papeles de la locura

El último Nietzsche público: único hasta el final


A Meta von Salis en Marschlins, desde Turín, 3 de enero de 1889:

Señorita von Salis.
El mundo se ha transfigurado, pues Dios está sobre la tierra. ¿No ve usted cómo se alegran todos los cielos? Acabo de tomar posesión de mi imperio, pondré al papa en prisión y haré fusilar a Guillermo, Bismarck y Stöcker.
El Crucificado. 


A Cosima Wagner en Bayreuth, desde Turín, 3 de enero de 1889:

A la princesa Ariadna, mi amada.
Es un prejuicio que yo sea un ser humano. Pero ya he vivido a menudo entre los humanos y conozco todo lo que los humanos pueden vivir, desde lo más bajo hasta lo más elevado. Yo he sido entre indios Buddha, en Grecia Dioniso, Alejandro y César son mis encarnaciones, al igual que el poeta de Shakespeare, Lord Bacon. Por último he sido incluso Voltaire y Napoleón, quizá hasta Richard Wagner… Pero esta vez vengo como el victorioso Dioniso que convertirá la tierra en un día de fiesta (…). 

Vermal, Juan Luis. 2011. Correspondencia VI: octubre 1887 – enero 1889. Friedrich Nietzsche, Editorial Trotta, Madrid.

30 de junio de 2016

La revolución olvidada


Comunismo capitalista

El principio según el cual, cuando los ricos ganan, las ganancias les pertenecen, pero cuando tienen pérdidas las comparten graciosamente con el resto de la sociedad, da lugar a la retroalimentación de este particular comunismo capitalista, el círculo vicioso de la ley del embudo en el que estamos inmersos y cuyo resultado no puede ser otro que el colapso de la sociedad.
Camino a Gaia, 2016. 

28 de junio de 2016

Sobre la predicción de hace dos años


Hoy por hoy (...) sigo pensando que el PP ganará no solo las generales de 2015 sino puede que también las de 2019, lo que arrojaría un resultado de tres victorias consecutivas hasta 2023 -quemándose por el camino, eso sí-, momento en el cual sería más factible una victoria de Podemos o de un PSOE «regenerado» con un discurso más escorado a la izquierda (...). 


A pesar de la corrupción y de un invierno mediático favorable a Podemos, la inercia psicohistórica de la victoria electoral del Partido Popular en 2011 sigue viva aunque desgastada cuatro años después, lo que, junto a una leve y efímera pero pregonada mejora de las cifras macroeconómicas, sugiere que los populares seguirán en el poder al menos cuatro años más (popular y poder, he ahí un bonito oxímoron). 



Aunque en aquella predicción no tuve en cuenta la importancia que iban a tener los pactos postelectorales, así como tampoco la posibilidad de un gobierno en coalición, la realidad parece no obstante haber demostrado que el PP sigue siendo, con diferencia, el partido más votado. Quienes auguraban una victoria electoral o cuando menos un gran avance de Podemos (Unidos Podemos, en estas nuevas elecciones) se basaban o bien en la esperanza (voluntarismo) o bien en el miedo (anticomunismo). 

22 de junio de 2016

Ramiro de Maeztu

o del liberalismo al fascismo, y viceversa, solo hay un paso


De cuando un Ramiro liberal de veinticinco años, algo «progresista», adoraba al dios Dinero:

Cuando sobre la espada del militar, sobre la cruz del religioso y sobre la balanza del juez, ha triunfado el dinero es porque entraña una fuerza superior, una grandeza más intensa que ninguno de esos otros artefactos. ¡Torpe quien no lo vea! Cantemos al oro; el oro vil transformará la amarillenta y seca faz de nuestro suelo en juvenil semblante: ¡el oro vil irá haciendo la otra España!
Hacia otra España, 1899


De cuando un Ramiro fascista de sesenta años, ya en retroceso, adoraba al dios España:

La raíz de la revolución en España, allá en los comienzos del siglo XVIII, ha de buscarse únicamente en nuestra admiración del extranjero. No brotó de nuestro ser, sino de nuestro no ser. Por eso, sin propósito de ofensa para nadie, la podemos llamar la Antipatria, lo que explica su esterilidad (...). Estos doscientos años son los de la Revolución. ¿Concibe nadie que Sancho Panza quiera sublevarse contra Don Quijote? El hombre inferior admira y sigue al superior, cuando no está maleado, para que le dirija y le proteja. El hidalgo de nuestros siglos XVI y XVII recibía en su niñez, adolescencia y juventud una educación tan dura, disciplinada y espinosa, que el pueblo reconocía de buena gana su superioridad. (...) ¿Qué ácido corroyó las virtudes antiguas?


21 de junio de 2016

Nietzsche contra el feminismo


Se ha dicho, en parte porque él fue el primero en decirlo, que de tan especial que es la obra de Nietzsche, es difícil calificarla de filosofica. Lo cual es cierto, aunque quizá por otras razones. Está, paradójicamente y pese a su deseo de no estarlo ("soy con mucho el pensador más independiente y que más piensa en gran estilo de esta época"), más cerca de la obra moralizadora y partidista, incluso panfletaria y de agitación política, que de la obra filosófica (una reseña negativa de su libro Más allá del bien y del mal le suscitó "la preocupación de que los ojos de todo tipo de policía se dirigieran" a él "antes de tiempo", tal y como expresara en una carta a su amigo Overbeck). Ahora bien, ello no le resta valor, ni interés. Al contrario. Se lo da, pero en otro marco: uno más político (bonapartista à la mort!), más personal (no por casualidad admiraba a Montaigne), más psicológico (Dostoyevski, su ruso favorito), más instintivo, más "pasional" (hasta el extremo, hay que decir), más sufrido ("soy demasiado orgulloso como para creer jamás que una persona pueda quererme a mí"); un marco, también, más terrenal, menos de torre de marfil. Uno, a fin de cuentas, que yo preferiría de no ser por su moral radicalmente enfrentada al anarquismo y al feminismo (en el fondo, lo mejor de la moral judeocristiana y su credo igualitario, críticas y contradicciones aparte), dos de las aportaciones o progresos morales más importantes de los últimos doscientos años (de "extramoral", por cierto, apenas tiene el nombre, autoengaño recurrente).

Debido en parte a su mala relación con las mujeres, sobre todo si eran feministas ("la buena Malwida", quien pensaba de él que era "aún peor que Schopenhauer", "no ha hecho durante toda su vida más que causar daño", escribía en una carta en la primavera de 1885), en Más allá del bien y del mal, 1886 (en verdad, más acá del bien y del mal), escribe lo siguiente:

Ya ahora se alzan voces femeninas que, ¡por San Aristófanes!, hacen temblar, se nos amenaza con decirnos con claridad médica qué es lo que la mujer quiere ante todo y sobre todo del varón. ¿No es de pésimo gusto que la mujer se disponga así a volverse científica? (…) Si con esto una mujer no busca un nuevo adorno para sí -yo pienso, en efecto, que el adornarse forma parte de lo eternamente femenino-, bien, entonces lo que quiere es despertar miedo de ella: con esto quizá quiera dominio.
(...)
Delata una corrupción de los instintos -aun prescindiendo de que delata un mal gusto- el que una mujer invoque cabalmente a Madame Roland o a Madame de Staël o a Monsieur George Sand, como si con esto se demostrase algo a favor de la «mujer en sí». Las mencionadas son, entre nosotros los varones, las tres mujeres ridículas en sí -¡nada más!- y, cabalmente, los mejores e involuntarios contraargumentos en contra de la emancipación y en contra de la soberanía femenina.
(...) 
No acertar en el problema básico «varón y mujer», negar que ahí se dan el antagonismo más abismal y la necesidad de una tensión eternamente hostil, soñar aquí tal vez con derechos iguales, educación igual, exigencias y obligaciones iguales: esto constituye un signo típico de superficialidad (…). Por el contrario, un varón que tenga profundidad (...) no puede pensar nunca sobre la mujer más que de manera oriental: tiene que concebir a la mujer como posesión, como propiedad encerrable bajo llave, como algo predestinado a servir y que alcanza su perfección en la servidumbre; tiene que apoyarse aquí en la inmensa razón de Asia, en la superioridad de instintos de Asia: como lo hicieron antiguamente los griegos, los mejores herederos y discípulos de Asia, quienes, como es sabido, desde Homero hasta los tiempos de Pericles, conforme iba aumentando su cultura y extendiéndose su fuerza, se fueron haciendo también, paso a paso, más rigurosos con la mujer (…). 
El sexo débil en ninguna otra época ha sido tratado por los varones con tanta estima como en la nuestra. Esto forma parte de la tendencia y del gusto básico democráticos, lo mismo que la irrespetuosidad para con la vejez: ¿qué de extraño tiene el que muy pronto se vuelva a abusar de esa estima? Se quiere más, se aprende a exigir, se acaba considerando que aquel tributo de estima es casi ofensivo, se preferiría la rivalidad por los derechos, incluso propiamente la lucha: en suma, la mujer pierde pudor. Añadamos enseguida que pierde también gusto. Desaprende a temer al varón: pero la mujer que «desaprende el temor» abandona sus instintos más femeninos. Que la mujer se vuelve osada cuando ya no se quiere ni se cultiva aquello que en el varón infunde temor o, digamos de manera más precisa, el varón existente en el varón, eso es bastante obvio, también bastante comprensible; lo que resulta más difícil de comprender es que cabalmente con eso, la mujer degenera. Esto es lo que hoy ocurre: ¡no nos engañemos sobre ello! En todos los lugares en que el espíritu industrial obtiene la victoria sobre el espíritu militar y aristocrático la mujer aspira ahora a la independencia económica y jurídica de un dependiente de comercio: «la mujer como dependiente de comercio» se halla a la puerta de la moderna sociedad que está formándose. En la medida en que de ese modo se posesiona de nuevos derechos e intenta convertirse en «señor» e inscribe el «progreso» de la mujer en sus banderas y banderitas, en esa misma medida acontece, con terrible claridad, lo contrario: la mujer retrocede. Desde la Revolución francesa el influjo de la mujer ha disminuido en Europa en la medida en que ha crecido en derechos y exigencias; y la «emancipación de la mujer», en la medida en que es pedida y promovida por las propias mujeres (y no sólo por cretinos masculinos), resulta ser de ese modo un síntoma notabilísimo de la debilitación y el embotamiento crecientes de los más femeninos de todos los instintos. Hay estupidez en ese movimiento, una estupidez casi masculina, de la cual una mujer bien constituida - que es siempre una mujer inteligente - tendría que avergonzarse de raíz.
(...)
Desde luego, hay bastantes amigos idiotas de la mujer y bastantes pervertidores idiotas de la mujer entre los asnos doctos de sexo masculino que aconsejan a la mujer desfeminizarse de ese modo e imitar todas las estupideces de que en Europa está enfermo el «varón», la «masculinidad» europea; ellos quisieran rebajar a la mujer hasta la «cultura general», incluso hasta a leer periódicos e intervenir en la política. Acá y allá se quiere hacer de las mujeres librepensadores y literatos: como si una mujer sin piedad no fuera para un hombre profundo y ateo algo completamente repugnante o ridículo; casi en todas partes se echa a perder los nervios de las mujeres con la más enfermiza y peligrosa de todas las especies de música (nuestra música alemana más reciente) y se las vuelve cada día más histéricas y más incapaces de atender a su primera y última profesión, la de dar a luz hijos vigorosos. Se las quiere «cultivar» aún más y, según se dice, se quiere, mediante la cultura, hacer fuerte al «sexo débil»: como si la historia no enseñase del modo más insistente posible que el «cultivo» del ser humano y el debilitamiento, es decir, el debilitamiento, la disgregación, el enfermar de la fuerza de la voluntad, han marchado siempre juntos (…).


20 de junio de 2016

La inteligencia robada


Cuando una lee de una bruja que es echada al agua, de una mujer poseída por el demonio, o de una sabia vendiendo hierbas o, incluso, de un hombre muy notorio que tenía una madre, pienso que entonces estamos sobre la pista de una novelista perdida, una poeta suprimida, de una Jane Austen muda y sin fama, una Emily Brontë que se estampó los sesos contra el páramo o recorrió haciendo muecas los caminos, enloquecida por la tortura que le había traído su talento.
Virginia Woolf, 1929
Un cuarto propio.

Si nos negamos, si dudamos o nos escondemos de nosotros mismos, si exageramos, disimulamos o hacemos cualquier cosa salvo aceptar nuestras capacidades, nos convertimos en medio humanos, en unos cínicos sofisticados y esclavos del tiempo. Esos medio humanos abundan en esta sociedad, pues es una sociedad incapaz de reconocer o utilizar las capacidades de la gran mayoría de sus ciudadanos.
John Berger, 1958
Un pintor de hoy.

El talento que tiene cada niña y cada niño, prescindiendo de su cociente de inteligencia, puede permanecer con ellos toda la vida (...) si esos talentos no fueran considerados mercancías con valor en un juego de apuestas al éxito.

Doris Lessing, 1962
El cuaderno dorado.

Odo había escrito: «Un niño o una niña libre de la culpa de la propiedad y el peso de la competencia económica crecerá con el deseo de hacer lo que necesita hacer, y con la capacidad de disfrutar lo que hace. Es el trabajo inútil lo que enturbia el corazón. El deleite de la madre que amamanta, del estudioso, del cazador afortunado, del buen cocinero, del artesano hábil, de cualquiera que hace un trabajo necesario y lo hace bien, esta alegría perdurable es tal vez la fuente más profunda de la afectividad humana y de la vida en sociedad».
Ursula K. Le Guin, 1974
Los desposeídos: una utopía ambigua.

Si Nietzsche no se hubiera visto obligado a aprender, siendo niño, que hay que dominar esa «insoportable convulsión de sollozos», habría podido permitirse sollozar como el niño que era, y la humanidad habría perdido un filósofo vital, pero a cambio el ser humano Nietzsche habría ganado su propia vida. ¿Y quién sabe lo que ese Nietzsche vivo habría podido dar en tal caso a la humanidad?
Alice Miller, 1988
La llave perdida.