21 de diciembre de 2014

Tecnodependencia

Los sistemas complejos como los mercados, el transporte e Internet parecen estables, pero su complejidad los hace inherentemente frágiles. (…) Mientras funcionan son una maravilla, pero cuando fallen nos preguntaremos por qué no reconocimos a tiempo los peligros que conllevaba depender de ellos. (…) El GPS está a disposición de los civiles desde hace apenas 20 años. Cuando falle, los conductores solamente sufrirán algunas molestias, sin embargo la mayor parte del transporte aéreo y marítimo se interrumpirá. Internet fue diseñado para sobrevivir a todo tipo de ataques, no obstante (...) cuando se venga abajo, las fábricas se pararán, las centrales eléctricas dejarán de funcionar, los aviones y los trenes no saldrán, los hospitales y las escuelas se paralizarán, y la mayor parte del comercio cesará. ¿Qué pasará cuando la gente no pueda comprar la comida? El caos social (…).  
Randolph Nesse, 2013 (traducción un tanto libre).

20 de diciembre de 2014

La huida espacial como salvación

A thousand years ago, societies were largely religious and prayed to the skies for their salvation. We can seek our futures there now as well. And an age might come when we shall govern the fate of stars.
Gregory Benford, 2013. 

19 de diciembre de 2014

Por qué soy pesimista (IV)

En una dirección similar a la ya descrita por el psicólogo Daniel Gilbert en 2006, el filósofo ecosocialista (marxista + ecologista) Jorge Riechmann ha recopilado recientemente y con un enfoque más transdisciplinar que el de Gilbert cuatro razones que vienen a reforzar mi teoría del macropesimismo (pág. 33):
Creo que cuatro grandes dificultades explican la pasividad e inacción con que (no) abordamos el calentamiento climático –y, más por extenso, la crisis socioecológica mundial--. (1) La gradualidad de los procesos (esto remite a los fenómenos de la “rana dentro de la olla” que se va calentando despacito, y a los “puntos de referencia cambiantes”). (2) La externalización y alejamiento de muchos síntomas de la degradación (con todo un conjunto de estrategias de “barrer debajo de la alfombra” que ponen en práctica los poderes dominantes). Vinculado con ello, observamos (3) la existencia de poderosos grupos de interés –comenzando por las grandes compañías energéticas y automovilísticas-- que luchan por mantener a toda costa el statu quo. Y last but not least constatamos (4) la dependencia estructural de todo el orden socioeconómico presente con respecto al crecimiento económico, que condiciona gravosamente las alternativas.

17 de diciembre de 2014

Sobre el sexismo

Debatiendo algunas cuestiones en el blog de Blai.

Y en relación con eso, copio aquí un correo que le escribí a Álex hace varias semanas en respuesta a uno suyo. Algunas partes han sido modificadas y ampliadas para la ocasión:
Estoy de acuerdo en criticar el componente de lucha de sexos, mercantilización sexual, deserotización y antimaternidad del feminismo de Estado, pero también estoy de acuerdo en que el acoso callejero unidireccional existe -lo veo todos los días- y la violencia machista física y/o psicológica tanto hacia la mujer como hacia los hijos abunda y es grave -en mi caso hay al menos un par de antecedentes familiares con consecuencias que aún se soportan, motivo por el cual es posible que mi percepción esté algo sesgada-, así como muchas otras actitudes e instituciones patriarcales que se remontan por lo menos hasta el neolítico, si bien ha habido épocas mejores y peores. Obviamente no comparto los medios del feminismo institucional, legalista, autoritario y colectivista, pero coincido en buena medida con su diagnóstico. Félix, por el contrario, llega a afirmar, siguiendo probablemente un razonamiento similar al de Francisco Serrano, que "la gran mayoría" de los detenidos por violencia de género son "inocentes", cuando lo más probable es que sea al revés, habida cuenta de que la mayoría de los casos nunca llegan a las autoridades, y de los que sí llegan la mayoría no terminan en condena por falta de pruebas. Como escribe Ignacio González aunque sin referirse a este problema en particular, "la cantidad de delitos que se cometen pero que las estadísticas oficiales ignoran (...) son conocidos como cifra negra, y se estima en torno al 90% de los delitos cometidos". Por cierto, una discrepancia similar me ocurre también con el tema de la identidad sexual. Si bien me parece criticable la ideologización de la homosexualidad por parte de algunos colectivos, estoy lejos de creer como Félix que haya una "satanización del varón heterosexual y del sexo heterosexual". Ni tanto ni tan calvo. Actualmente sigue habiendo mucha más homofobia que heterofobia, al menos en mi entorno. El día a día en las aulas de los institutos pero sobre todo en los patios es una buena muestra de ello, al igual que ocurre en las cárceles propiamente dichas. Al parecer, los espacios de convivencia cerrados, altamente artificiales, estatales, opresivos y una pobre educación emocional estarían maximizando estos prejuicios.

Si no me equivoco, Félix y María del Prado hacen más hincapié en lo primero que en lo segundo, no siendo la suya una postura equilibrada y tal vez insuficientemente empática y conciliadora. He leído no pocas cosas de ambos al respecto y considero que sus análisis sobre el feminismo neopatriarcal son bastante acertados, pero quizá echo en falta más análisis sobre el patriarcado convencional. Creo que le daría más consistencia teórica a sus postulados al mismo tiempo que serviría para apaciguar las iras de aquellas y aquellos feministas, incluido anarcofeministas, que no tienen en gran estima la disidencia.

16 de diciembre de 2014

El origen del bien y del mal


¿Y si la ética en su forma más básica no la hubiéramos inventado nosotros, ni los animales empáticos que nos preceden, sino que fuera un mecanismo de supervivencia mucho más primitivo, tan antiguo al menos como el Universo? Durante años me he mostrado muy cauto ante la posibilidad de caer en el antropomorfismo, tratando de no atribuir cualidades humanas a seres u objetos que no las tienen, pero ahora creo, a pesar de que aquella cita de Konrad Lorenz ya me puso sobre la pista, que no he tenido la suficiente precaución con su contrario, el antropocentrismo, que consiste en atribuirle a nuestra especie la exclusividad de ciertas cualidades universales. Entre ambos extremos anda el juego, pienso yo. Tal vez nos gusten las estrellas no porque sean bonitas, que también, sino porque al mirarlas intuimos -o recordamos, como diría Platón- que la existencia es como una carrera de relevos que no hemos empezado nosotros. Una carrera hacia la complejidad pero sin meta conocida y sin porqués definitivos. Puede que nuestra moral sea sencillamente una forma menos sencilla de coger el testigo de aquellas estrellas que en su día nos alumbraron. Un testigo que, huelga decir, tampoco lo inventaron ellas. Así, la metafísica y su rama dedicada a la teorización de la conducta moral que tanto le fascina a la cultura occidental sería una propiedad emergente irreductible en sí misma pero hija al mismo tiempo de viejas estructuras y funciones que escapan en gran medida a nuestro poder y conocimiento. Si la biofilia es un producto de la selección natural, entonces la cosmofilia posiblemente también, aunque a otro nivel.

14 de diciembre de 2014

Evolución más allá de los genes

Darwin’s theory of natural selection requires heredity, not genes. Genes constitute one mechanism of heredity. Genes as we know them were not the starting point of evolution; before genes there was evolution without replicators. Genes, in turn, produced other mechanisms of heredity, including epigenetic mechanisms (involving the expression of genes), learning mechanisms, and systems of symbolic thought that are trans-generational.

9 de diciembre de 2014

Diez plantas medicinales

Basándome en el Manual de fitoterapia de Encarna Castillo y compañía (2011, 1ª edición revisada) y comparándolo en la medida de mis conocimientos y criterio personal con otros manuales (por ejemplo, uno de los libros más críticos con la fitoterapia desde dentro de la misma es Fitoterapia de Jean Bruneton, lo malo quizá es que se editó en 2004 y no se ha vuelto a revisar), hoy os propongo las siguientes diez especies vegetales, las cuales cubren buena parte de las patologías más frecuentes:

1. Hipérico (Hypericum perforatum): depresión, ansiedad, etc.
"Existe suficiente evidencia sobre la efectividad de distintos extractos de hipérico frente a placebo en el tratamiento de la depresión leve a moderada. Sin embargo, cuando se compara el hipérico con antidepresivos de síntesis (en la mayoría de los casos, antidepresivos tricíclicos), los resultados son menos concluyentes."
2. Olivo (Olea europaea): hipertensión.
"La hoja de olivo tiene propiedades vasodilatadoras, hipoglucemiantes e hipocolesterolemiantes. Estudios farmacológicos han demostrado que la infusión de hoja de olivo produce vasodilatación coronaria y que el extracto acuoso inhibe la enzima conversora de la angiotensina in vitro. También se han descrito propiedades analgésicas y diuréticas. (...) El número de ensayos clínicos realizado con extractos de hoja de olivo es limitado. En un estudio clínico efectuado con un extracto acuoso se observó la reducción de la presión arterial en pacientes hipertensos hasta valores normales en el grupo tratado con 1,6 gr de extracto al día, durante 3 meses. También se observó la reducción de la glucemia basal."
3. Espino albar (Crataegus monogyna): insuficiencia cardíaca.
"Tanto el ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) como la Comisión E aceptan el uso de espino albar para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca grado II. (...) En un metaanálisis reciente de los trabajos publicados se concluye que el espino albar es superior a placebo como tratamiento coadyuvante en la insuficiencia cardíaca, con incremento de capacidad de esfuerzo, doble producto presión-frecuencia cardíaca y mejoría sintomática."
 4. Ortiga (Urtica dioica): artritis y artrosis, esta última también conocida como osteoartritis.
"Un estudio clínico efectuado con 8.955 pacientes que padecían dolor y deterioro de la movilidad debido a ostroartritis o artritis reumatoide puso de manifiesto que después de 3 semanas de tratamiento con ortiga, el 96% de los pacientes mejoró (...) sin que se encontraran diferencias significativas entre el grupo que recibió sólo el extracto y el grupo de control que fue tratado con antiinflamatorios no esteroideos (AINE)."

5. Sauce (Salix purpurea): fiebre, dolor e inflamación, aunque al parecer la eficacia en el caso de la artritis y la artrosis no es concluyente.
"Los preparados de corteza de sauce están indicados en el tratamiento del dolor y la inflamación, como analgésico en dolores lumbares, procesos reumáticos, cefaleas, estados gripales y febriles." 



6. Sabal (Serenoa repens): hiperplasia benigna de próstata.
"Está indicado para tratar los síntomas asociados a la HBP, ya que se dispone de una sólida evidencia científica para este uso. Otros usos del sabal, basados en la tradición o en la teoría, son: el tratamiento de la alopecia androgénica, por la posibilidad de que bloquee algunos efectos de la testosterona, aunque de momento se precisan más estudios. (...) Los resultados muestran su capacidad para disminuir la nicturia y el volumen residual posmiccional y aumentar el flujo urinario, (...) si bien no parece afectar al tamaño de la próstata. Comparada con el finasteride, un inhibidor de la 5-α-reductasa, produce mejorías similares en estos síntomas, con una menor incidencia de efectos adversos y con un coste menor."
7. Muérdago (Viscum album): cáncer, aunque "con los conocimientos actuales, no se puede recomendar el muérdago como terapia oncológica de rutina" o principal.
"De las plantas usadas en el tratamiento del cáncer, el muérdago es el que dispone de mayor soporte bibliográfico en forma de ensayos clínicos publicados. (...) El mecanismo de acción del muérdago parece implicar la inmunoestimulación por liberación de diversas citocinas, lo que traería consigo un aumento tanto en la capacidad fagocítica de linfocitos y macrófagos como en la reparación de ADN."
8. Manzanilla (Matricaria recutita): dispepsia, aerofagia, espasmos gastrointestinales, etc.
"La Comisión E aprobó el uso interno de M. recutita para el tratamiento de espasmos gastrointestinales y de enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal, así como su uso externo en inflamaciones de la piel, de las mucosas y del áreas anogenital, en enfermedades de la piel de origen bacteriano (incluyendo las de la cavidad oral y encías) y en inflamaciones del tracto respiratorio. También está indicada en el tratamiento de la distensión epigástrica y de las flatulencias."
9. Regaliz (Glycyrrhiza glabra): gastritis y úlceras gástricas o duodenales.
"La Comisión E indica que, de acuerdo con los numerosos estudios clínicos realizados hasta ahora, el regaliz y sus componentes (ácido clicirricínico y la genina liberada por su hidrólisis) aceleran la cicatrización de úlceras gástricas. Efectivamente, ensayos clínicos en los que se administró raíz pulverizada o extractos obtenidos a partir de la misma han demostrado eficacia en el tratamiento de la úlcera péptica incipiente y de las úlceras duodenales crónicas, en este último caso con efectos similares a los de los antiácidos o a los de la cimetidina."
10. Caléndula (Calendula officinalis): heridas, quemaduras, etc.
"La droga son los capítulos florales, ricos en glicósidos triterpénicos, agliconas y aceites esenciales. Es una especie completa para el tratamiento de heridas, puesto que a sus propiedades cicatrizantes se suman las antisépticas y antiinflamatorias. El European Scientific Cooperative on Phytotherapy  (ESCOP) la aconseja para el tratamiento tópico de inflamaciones menores de la piel y de las mucosas, así como para las pequeñas heridas."

3 de diciembre de 2014

Propósito de año nuevo

¡Chulo y yo os deseamos felices fiestas por adelantado!

Después de varias semanas macerando algunas ideas y replanteándome algunas cosas sobre el futuro en general y sobre el mío y el de mi familia en particular, he llegado a algunas conclusiones personales que me gustaría compartir con vosotros. Entre ellas que voy a:

1) aparcar o dejar en un segundo plano el borrador del libro hasta nuevo aviso y con ello mi vocación por, digamos, la teoría filosófica, sociológica, histórica, política, doomer, etc. Estoy convencido de que los años 2012, 2013 y 2014, por no hablar del periodo inicial 2008-2011 (en total, lo que va de los veinte a los veintiséis años), han sido muy fructíferos en ese sentido, pero creo que ha llegado el momento de entrar en una nueva fase, no totalmente diferente de las anteriores pero sí de algún modo superadora. Como suelo decir, la especialización no es lo mío, y si sigo única e ininterrumpidamente por el camino de los análisis teóricos y de la crítica social corro el riesgo de especializarme en lo abstracto y de estancarme en lo vital, esto es, en el lado más práctico o vivencial de la vida, por así decir. ¿Se pueden hacer las dos cosas a la vez? Por supuesto, y pienso seguir haciéndolo, pero lo que no se puede hacer es el mismo hincapié en las dos. Yo al menos no. O lo uno o lo otro, como diría Kierkegaard.

2) centrarme por un tiempo en lo que de manera algo rimbombante he llamado para mis adentros Plan de resiliencia 2015 o Curso de aprendizaje integral, algo así como una recuperación y puesta en práctica de actividades y conocimientos de carácter autodidacta que toda familia (al menos un miembro de cada familia) o libre asociación de personas -especialmente si son urbanitas- debería desarrollar en la medida de sus posibilidades para, en el peor de los casos, afrontar en mejores condiciones una posible disrupción severa del Sistema -igual o peor a las ya ocurridas en los Estados Unidos (1929), Cuba y la Unión Soviética (1991) y Argentina (2001)- o, en el mejor de los casos, para su propia autonomía y autorrealización. Desde las más individualistas y survivalistas como aprender radiofonía y adquirir algunas monedas de oro a modo de «valor refugio» (las de 3 gramos o un décimo de onza cuestan poco más de 100 euros), pasando por las más privadas como reunir poco a poco un buen kit de herramientas, afeitarse con navaja y cortarse el pelo uno mismo -¡la tijera vaciadora ha sido todo un descubrimiento para mí!-, hasta las más colectivas y transicionistas como aprender construcción -por ejemplo con muros de paja y algo de madera, que es más fácil, económico y ecológico-, producción de energía mecánica y eléctrica -podemos vivir sin electricidad y de hecho algún día volveremos a hacerlo, pero mientras tanto no nos vendrán mal algunas de sus ventajas-, impresión de libros y opúsculos con imprentas caseras de tipos móviles, permacultura, fitoterapia -complementándolo con química-, veterinaria, así como elaboración de alimentos (pan, conservas, etc.) y productos de higiene personal (jabón mediante sosa cáustica y detergente mediante bicarbonato de sodio). 

En principio tengo pensado dedicarle un post a cada uno de los temas conforme vaya adentrándome en ellos y cogiendo algo de experiencia durante el año que viene y finales de este, aunque solo sea para poner un par de enlaces y comentar algunas cosas. Espero que de ahí salga el contenido que algún día me gustaría incluir en el apartado "Qué cabe esperar del futuro y qué cabe hacer al respecto", situado en la parte final del libro. Hasta entonces este seguirá estando cojo. Tampoco descarto -por ahora solo es una fantasía, poco más que un nombre en mi cabeza- plantar o ayudar a plantar las bases teóricas y prácticas de un posible Instituto para la Adaptación al Colapso (IAC) -¡con siglas todo parece más serio!-, algo así como una granja escuela, centro de estudios o incluso neomonasterio -mixto y aconfesional- para decrecentistas, permacultores, catastrofistas -en el buen sentido-, pesimistas -también en sentido positivo-, escépticos, revolucionarios, anarcoprimitivistas, solitarios y demás desheredados, pero sobre todo para gente autocrítica y con sentido del humor. Es importante saber reírse de uno mismo, de sus propias tragedias e incluso de sus más firmes creencias. El humor negro es la sal de la vida, al menos de la mía :P

Por ahora he empezado con la fitoterapia, una rama de la medicina que me está sorprendiendo gratamente. Si bien sigo siendo bastante crítico con...
a) las afirmaciones extraordinarias -creo que quienes prometen mucho a cambio de poco o «duros a cuatro pesetas», como los políticos, los economistas, los sacerdotes, los homeópatas, los reflexólogos, muchos herboristas o por ejemplo Josep cuando afirma que "Malaria, Sida, Cáncer, Diabetes y Ebola son enfermedades curables", deben aportar evidencias empíricas o razones lógicas extraordinarias-, b) los productos curalotodo -para muchos extractos de plantas no hay evidencias suficientes de que curen lo que muchas webs y personas bienintencionadas dicen que curan, y para los que sí, su potencial terapéutico es generalmente menor si lo comparamos con el de los fármacos de síntesis (basados en la construcción de nuevas moléculas, como la penicilina), sobre todo en enfermedades graves, aunque no hay mal que por bien no venga: también su coste real y sus efectos adversos suelen ser menores-, c) los suplementos vitamínicos que, salvo en algunos casos puntuales, son innecesarios y d) los alimentos fetiche -comerse un plátano, beberse un zumo de naranja, dos cucharadas de aceite de oliva, un vaso de leche o una copa de vino tinto al día no es imprescindible en sí mismo, lo importante es el nutriente venga de donde venga y no tanto el continente-, 
lo cierto es que hay toda una serie de estudios convincentes con ensayos clínicos con humanos y apañados grupos de control más allá del «a mí me funciona» y del «si lo tomaban los indios por algo será» que me han hecho ver con otros ojos la fitoterapia, con la que seguramente tendrán que volver a convivir las generaciones futuras y debido a lo cual no nos vendría nada mal conservar e incluso mejorar el saber acumulado durante estas dos últimas décadas tan prolíficas, algo así como una "fitoterapia escéptica" que armonice lo mejor de ambos mundos (el mundo tradicional, simple y holista, a lo Hildegarda de Bingen, y el mundo industrial, complejo y reduccionista, que tantos quebraderos de cabeza pero también luces nos ha traído). 
La asistencia médica que se presta en las naciones industriales del mundo es irremediablemente insostenible, puesto que depende de energías concentradas, del aporte de recursos y de las cadenas de suministro planetarias. Conforme la sociedad industrial se vaya desintegrando, los métodos actuales de asistencia sanitaria tendrán que ser reemplazados por métodos que requieran mucha menos energía y recursos y que además puedan poner en práctica los miembros familiares y los médicos locales. Tendrá que destinarse mucho trabajo a identificar las prácticas que pertenecen a este grupo de tecnologías, ya que todo el asunto es un campo minado de reivindicaciones en conflicto tanto por parte de la corriente dominante de la industria médica como de la asistencia médica alternativa; cuanto antes se separe el grano de la paja, mejor.
John Michael Greer, 2014.
Ahora bien, no nos valdrá solamente con el escepticismo científico. Los que con orgullo se llaman a sí mismos ateos y «escépticos» tienden a subestimar otros escepticismos, como el político, el histórico, el ético, el cultural y el económico. Matamos en nuestro interior al dios de los teístas, o al menos su lado más cuestionable, enhorabuena, pero ¿por qué detenernos ahí? Vendimos la piel del escepticismo antes de cazarlo. Ni siquiera Dios era el peor dios de todos. Del dios Estado apenas se duda, tampoco del trabajo asalariado, y mucho menos del Progreso. Estos tres falsos ídolos, junto con la tecnolatría y otras filias, han causado muchas más desgracias que todas las religiones y «medicinas alternativas» juntas; el cientificismo tan arraigado entre los divulgadores científicos tiene consecuencias sociales aún más determinantes que la «charlatanería». Las supersticiones de los escépticos pueden ser todavía más perniciosas que las supersticiones de los «magufos». Creer en las conspiraciones más rocambolescas de los Estados no es nada comparado con creer en los propios Estados, del mismo modo que creer que el capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos es peor que creer en los Anunnakis. El pensamiento crítico, pues, será integral o no será.

Nota: un libro recomendable sobre la materia es el Manual de fitoterapia (2011, 1ª edición revisada) de Encarna Castillo y compañía. Como el precio no es muy asequible, hoy por hoy lo estoy leyendo en la biblioteca de la Universidad de Alicante. Lo único que le echo en falta, aunque es una ausencia perdonable -el libro ocuparía y costaría el doble, de hacerme caso-, es la no existencia de un apartado dedicado a la anatomía vegetal, al cultivo de cada planta y a su posterior transformación en fitofármaco.  

¡A vuestra salud!

20 de noviembre de 2014

Sobre la «felicidad paradójica» de Lipovetsky

Es difícil no estar de acuerdo con esto:

La inmensa mayoría se declara feliz, a pesar de lo cual la tristeza y la tensión, las depresiones y la ansiedad forman un río que crece de manera inquietante. La gente se declara mayoritariamente feliz pensando que los demás no lo son. Jamás se han dedicado tanto los padres a satisfacer los deseos de los hijos, jamás ha habido tantas conductas problemáticas (entre el 5% y el 9% de los jóvenes de quince años) ni tantas enfermedades mentales entre éstos: según el Inserm, uno de cada ocho niños padece algún trastorno mental. Si el PIB se ha multiplicado por dos desde 1975, el número de parados se ha multiplicado por cuatro. Nuestras sociedades son cada vez más ricas, pero un número creciente de personas vive en la precariedad y debe economizar en todas las partidas del presupuesto, ya que la falta de dinero se ha vuelto un problema cada vez más acuciante. Nos curan cada vez mejor, pero eso no impide que el individuo se esté convirtiendo en una especie de hipocondríaco crónico. Las incitaciones al hedonismo están por todas partes: las inquietudes, las decepciones, las inseguridades sociales y personales aumentan. Son estos aspectos los que hacen de la sociedad de hiperconsumo la civilización de la felicidad paradójica
En cambio es difícil estar de acuerdo con esto otro, en el mejor de los casos un tanto conformista, eurocéntrico, evolucionista, progresista, optimista e incluso mesiánico:
No habrá salvación sin avance del consumo, redefinido según nuevos criterios (...). El tiempo de las revoluciones políticas ha concluido; ante nosotros tenemos el de la reestabilización de la cultura consumista y el de la reinvención permanente del consumo y los estilos de vida. (...) Sólo estamos en el comienzo de la sociedad de hiperconsumo y por el momento no hay nada que permita detener, ni siquiera desacelerar la huida hacia delante de la comercialización de la experiencia y los estilos de vida. Sin embargo, antes o después se superará y será un momento que inventará formas nuevas de producir, de intercambiar, pero también de evaluar el consumo y de pensar en la felicidad. En un futuro lejano aparecerá una nueva jerarquía de bienes y valores. La sociedad de hiperconsumo habrá vivido su vida, cediendo el paso a otras prioridades, a un nuevo imaginario de la vida en sociedad y del vivir bien. ¿Para alcanzar un equilibrio mejor? ¿Para aumentar la felicidad de la humanidad?
Lipovetsky, Gilles. 2007. La felicidad paradójica: ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo, Editorial Anagrama, Barcelona, págs. 12-16. 

9 de noviembre de 2014

Contra el europeísmo dominante

Para compensar ese afán capitalista por parecernos a los alemanes y a los escandinavos en su peor faceta -detrás de las críticas a Merkel se esconden no pocos imitadores- y recuperar en parte el recuerdo de una Europa indígena o cuando menos no tan «civilizada» como la actual, traigo hoy un breve texto del marxista Paul Lafargue que puede resultaros de interés, escrito apenas siete años después de que tuviera lugar en Alcoy la Revolució del petroli, triste recordatorio de lo que le puede pasar a un alcalde cuando su voluntad de poder le impide aceptar el ultimátum de los oprimidos.
Cuando en nuestra civilizada Europa se quiere volver a encontrar un rastro de belleza natural del hombre, debe írsela a buscar a las naciones donde los prejuicios económicos todavía no extirparon el odio al trabajo. España, que lamentablemente se está degenerando, puede todavía vanagloriarse de poseer menos fábricas que nosotros prisiones y cuarteles; el artista se regocija admirando al atrevido andaluz, moreno como las castañas, derecho y flexible como una vara de acero; y el corazón del hombre se conmueve al oír al mendigo, soberbiamente envuelto en su capa agujereada, tratar de amigo a los duques de Osuna. Para el español, en el que el animal primitivo no está aún atrofiado, el trabajo es la peor de las esclavitudes. 
Lafargue, Paul. 1880. El derecho a la pereza
Diario Público, 2010, pág. 14.

7 de noviembre de 2014

Sobre la inevitabilidad de la guerra a largo plazo

Cada vez tengo más claro que los ejércitos son imprescindibles para una sociedad democrática. (...) Supongo que es una evolución del propio antimilitarismo, que te hace darte cuenta de que precisamente para garantizar la paz es fundamental que haya hombres y mujeres profesionales armados, con un compromiso cívico y democrático.
Pablo Iglesias, 2014. 

Gracias a otro correo de Álex, aprovecho la oportunidad para publicar algo al respecto. Mi postura en este tema es similar a la de Aldous Huxley en La isla (los habitantes de Pala deciden no tener ningún tipo de defensa, aun sabiendo que pueden ser invadidos por su petróleo), o como mucho, según el ethos del invasor, a la de quienes apoyan la autodefensa, siempre y cuando sea llevada a cabo por uno mismo y por la pequeña comunidad a la que pertenece, sin formar parte de grandes columnas al mando de no se sabe quién, en nombre de qué y con qué intención. Matar en nombre de uno mismo y de los suyos es algo malo, pero matar en nombre de otros es aún peor.

En cualquier caso, a la larga, la invención y aprovisionamiento de armas incluso para el mejor de los fines parece conducir a su expansión y mal uso, convirtiendo el mundo en un polvorín cuando lo que queríamos evitar era precisamente eso. Por un lado creemos conveniente defendernos a nosotros mismos y a nuestras familias con armas si determinados valores van a ser vulnerados, entre ellos la vida y cierto grado de libertad, pero también sabemos que las consecuencias de su utilización son incontrolables. La misma técnica que ayuda a una persona y a su familia a salvar la vida, tarde o temprano será la causa de grandes matanzas. Elijamos lo que elijamos, a largo plazo es jaque mate.


3 de noviembre de 2014

Gaia

Puede que el darvinismo y el neodarvinismo expliquen para sus proponentes el origen y, también, el comportamiento ecológico de los organismos. Sin embargo, a partir de la escala de los ecosistemas tiene claras dificultades explicativas. Una teoría orgánica de Gaia no tiene pues por qué buscar la compatibilidad con la teoría de Darwin ya que sus ámbitos de aplicación son diferentes. Análogamente, pasa con la teoría gravitatoria de Newton y de Einstein pues cada una se aplica a ámbitos distintos, la primera para casos en que las velocidades y las masas son pequeñas (baja energía) y la segunda al contrario (aunque se pueda aplicar también a bajas energías).

30 de octubre de 2014

Desaceleración otoñal


Como ya se veía venir en julio, el blog superó en agosto las 5000 visitas mensuales hasta alcanzar las 6000, la mejor cifra de los últimos años. La mala noticia, aunque depende de cómo se mire, es que septiembre y octubre muestran una clara tendencia descendente, por lo que no sería descartable una vuelta a las 4000 visitas de aquí a unos meses, y más teniendo en cuenta que tengo pensado reducir la frecuencia de las publicaciones. 

Estos últimos meses han sido muy provechosos, tanto es así que hace apenas una semana publiqué por primera vez un texto de mi autoría en otro blog. En un blog, por cierto, con más de 100.000 visitas al mes, ¡lo que me ha reportado una gran cantidad de vanidad! No obstante, después del trabajo duro se echa en falta un cierto descanso mental, para que vuelva la inspiración y esa alegría de escribir que se tiene al principio, sin las cuales el acto de escribir empieza a dar rendimientos decrecientes, como se suele decir últimamente. Eso sí, espero seguir contando con el permiso del autor de Ssociólogos para publicar de vez en cuando en su blog, así como seguir recibiendo más invitaciones de ese estilo. 

De manera que durante estas próximas semanas voy a retomar el hábito de leer libros en papel, de escribir textos más largos y de ir ampliando el borrador del libro aprovechando el material producido durante estos meses tan fecundos, aunque sin descuidar del todo mi faceta blogueril. Un blog tiene muchas ventajas, pero quizá el mayor inconveniente es esa especie de presión por tener un post listo cada pocos días para que como mínimo no bajen las visitas, lo que hace que los textos tiendan a ser más cortos y más dirigidos a interesar al lector, a diferencia de la escritura privada y discontinua que permite una mayor libertad.

¡Gracias, saludos y a seguir bien!