23 de mayo de 2016

Elogio de los ojos rojos

Artista, dirá Deleuze, es quien, habiendo penetrado en la profundidad de la vida y habiendo visto en ella algo demasiado intolerable, surge de ese oscuro abismo con los ojos rojos y, desde esa mirada, traslada a la materia, al pensamiento o al lenguaje sus visiones.
Mujeres de ojos rojos, 2010, pág. 212

22 de mayo de 2016

Cuidado con el Galimatazo

'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.
'Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jubjub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!'
(...)

Asurraba cuando los agiliscosos lagartejones
giroscaban y barrenaban en la ladera mojada;
misébiles estaban los borogoves,
y algo momios los verdos chilbaban.
¡Cuidado con el Galimatazo, hija mía!
¡Con las mandíbulas que muerden,
con las garras que apresan!
¡Cuidado con el pájaro Jubojubo,
y rehúye al frumioso Magnapresa! 
(...)

Lewis Carroll, "Jabberwocky" (1871), 
traducción inspirada en las de Jaime Ojeda,
Ramón Buckley y Jaime Sánchez.

21 de mayo de 2016

Cuando el que lo dice lo es

o "nunca discutas con un idiota, la gente podría no notar la diferencia" ;)


Estoy asqueado con la retahíla de mentiras que nos hace sobrevivir. Fascistas llamándonos fascistas, políticos, abogados y periodistas incapaces de condenar el genocidio franquista dando clases de historia, figurantes del conglomerado social sacando pecho (...).
Antonio Roda, 2016
"Intolerancia matinal", Jaula de moscas


Ayer se nos llamaba “malas” y hoy se nos llama “feminazis”. Se nos dice que a ver qué pasa con el feminismo, que mucho pedir derechos cuando resulta que no somos tan buenas. Que también maltratamos y hasta matamos. Y que ojo, algunas mujeres, tela, lo malas que son cuando llegan al poder.
Entonces muchas mujeres entran como locas a la ruedita, contrargumentando que sí, que es verdad, pero que las estadísticas sobre violencia dicen que nosotras agredimos mucho menos y que las estadísticas y que esto y lo otro y etc. Y muchas otras mujeres entran con que no, que nosotras somos buenas y generosas porque ser mujer es lo más grande y porque la naturaleza y porque la capacidad creadora y porque la generosidad innata y porque blablablá. Y es ahí cuando de pronto te das cuenta de que cuanto más tratamos de atrapar el cebo del “feminazis” para desmontarlo, más tiempo y energía perdemos para deleite de nuestro patriarcado custodiador. Mientras corremos y corremos ahí, estamos controladas, desgastadas y divirtiendo al personal.
Cuando sales de la rueda y lo miras desde afuera te planteas cosas muy esenciales. Te planteas por ejemplo, que a ver por qué tenemos que demostrar que somos buenas o merecedoras de unos derechos humanos básicos. Te das cuenta de que ser mujer y expresar tu malestar o tu rabia sigue estando socialmente penalizado. Que en vez de denunciar los abusos y atropellos cometidos a nuestros cuerpos durante siglos, deberíamos ser dulces y emitir un “ejem, disculpen, por favor, ¿podrían, si son tan amables dejar de violarnos y matarnos? Es que nos molesta profundamente. Gracias”.
 Mari Cruz, 2016
"La querella de las feminazis y la rueda de ratón", Pikara Magazine

17 de mayo de 2016

La canción de cada ser

Escribe Tolba Phanem, poetisa africana:

Cuando una mujer está embarazada, se interna con sus amigas en el bosque y salen de él cuando, entre todas, han conseguido tener una canción para la criatura que va a nacer. Cuando nace la criatura la comunidad le canta su canción. Cuando va a comenzar su educación la comunidad le canta su canción. Cuando crece y se hace adulto le cantan su canción. Cuando se casa y el alma se despide de este mundo le cantan su canción. Hay una ocasión más en que le cantan su canción: cuando comete un acto aberrante o un crimen. Entonces le llevan al centro del poblado y toda la comunidad le rodea formando un círculo para cantarle su canción y para que no olvide quién es. La tribu sabe que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo, sino el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. 

Charo Altable, 2008
Las mujeres cambian la educación (VV. AA.)

15 de mayo de 2016

Aquests homes seran màquines

Aquests homes que estan a prop de les màquines
Aquests homes que treballen per les màquines
Aquests homes que ploren per les màquines
Aquests homes que no viuen per les màquines
Aquests homes que es moren per les màquines
Aquests homes que no saben el perquè de les màquines
Aquests homes quan arribarà l´hora seran màquines

Joaquim Horta i Massanés (1930-2013),
"Home amb màquina", 
en Antologia de la poesia social catalana,
Àngel Carmona, 1970, Ediciones Alfaguara

9 de mayo de 2016

Narcisismo social

Me resulta familiar:

El narcisismo, en términos clínicos, debe considerarse como una patología del cuerpo que la vida social posmoderna tiende a fomentar. Y como trastorno de la personalidad tiene su origen en un fracaso de la confianza básica ocurrido en la infancia: el niño no logra reconocer satisfactoriamente la autonomía de su principal cuidador y se siente incapaz de establecer sus propios límites psíquicos, alternando los sentimientos de omnipotencia y los de vacío y desesperación. Si esos rasgos persisten en la edad adulta, configura un tipo de individuo dependiente de los suministros afectivos de los demás para mantener la autoestima y con dificultades para adecuarse a los riesgos de la vida actual. Tal prototipo es frecuente en la sociedad posmoderna, a lo que ha contribuido el aumento de los llamados «padres tóxicos», que tienden a rechazar las diferencias individuales de los hijos, desprotegiéndolos y haciéndolos por ello dependientes. Esos hijos serán luego narcisistas, para quienes lo más importante son ellos mismos, organizando sus vidas de un modo egocéntrico y hedonista. Tratan de expansionarse cuanto pueden, de disfrutar al máximo, de ser permanentemente jóvenes, estar sanos, ganar dinero y comprar mucho. Pero esto no les asegura la permanente autogratificación, pues el narcisismo se asienta sobre el debilitamiento o la pérdida de identidad del yo, que a menudo se siente invadido por una fuerte sensación de vacío. 
(...) Retraída socialmente, mucha gente está necesitada de intimidad, de una intimidad que, por otra parte, se ofrece entre muy diversas posibilidades. Los clubes de corazones solitarios, las citas registradas por Internet o las secciones de contactos en periódicos y revistas demuestran que es posible una elección plural para las relaciones íntimas, pero también que la incomunicación es un hecho.
(...) El individuo posmoderno trata de compensar la apatía y el vacío derivados del retraimiento social intensificando la esfera de lo privado, de lo personal, mirándose permanentemente el ombligo y buscando siempre la propia verdad. Cada cual se ocupa fundamentalmente de sí mismo y no se compromete fácilmente con nadie (...).
Todo el interés de un individuo gira en torno al presente inmediato: pretende mantenerse perpetuamente joven, no soporta el dolor ni la enfermedad, teme la vejez y niega la muerte. (...) Se siente libre y dueño de sí mismo, sin percatarse de que en realidad está sometido a una serie de imposiciones institucionales y a un sistema de modelos que le incita a la imitación y le inhibe la creatividad. De este modo, se va adecuando a un entorno fragmentario aunque cohesionado, empapándose del llamado narcisismo social. La lógica del mercado y la cultura de masas hacen que los individuos se ocupen sobre todo del consumo de productos flexibles y antagonizables, destruyendo sus pautas de sociabilidad y dispersándolos. Y los individuos se retraen sobre sí mismos, trabajando, relajándose, haciendo deporte, viajando sin objetivos definidos, oyendo música frenéticamente, buscando amor o sexo sin compromiso, consumiendo lo que sea.  

Enrique González Duro, 2005
El riesgo de vivir: las nuevas adicciones del siglo XXI,
Ediciones Temas de Hoy, Madrid, págs. 13-16.

7 de mayo de 2016

Elogio de los pájaros


En los días, los guía el sol. En la noche, las estrellas. No pagan pasaje, y viajan sin pasaporte y sin llenar formularios de aduana ni de migración. Los pájaros, los únicos libres en este mundo habitado por prisioneros, vuelan sin combustible, de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo.
Eduardo Galeano, 2016
"Los libres", El cazador de historias.





La creación de las aves (1958) de Remedios Varo


En La creación de las aves (...), la figura central está creando pájaros filtrando cuidadosamente los tibios rayos solares sobre trazos de pintura fresca que milagrosamente cobran vida e inician el vuelo. Si este ser nos recuerda alguna criatura del Jardín de las delicias del Bosco, también es cierto que nos sugiere imágenes frecuentemente representadas en la cultura mexica. Los sentimientos "maternales" que inspira la pintura, inmediatamente orientan al espectador hacia la suposición de que se trata de un personaje de género femenino, pero una observación más atenta de la pintura de Varo nos revela que este ser con cara de lechuza no es masculino ni femenino, sino ambos a la vez: la distinción de género no es importante para la pintora. A diferencia de la cultura cristiana europea que está marcada por una rígida separación de sexos, las tradiciones mexicanas incluyen deidades que son duales en naturaleza y género. 
La mujer en el arte español (VV.AA)

5 de mayo de 2016

La política es machista


Un líder político es un individuo en el cual las más evidentes cualidades masculinas han ganado en una durísima competencia. (…) La teoría elemental de juegos (...) nos dice que, de forma inevitable, un líder político reúne cierto número de cualidades, pero también una ausencia de escrúpulos más o menos grande. (...) La realidad es que un político sólo puede llegar a ser jefe de gobierno si es agresivo, si lucha con sus opositores, si pone en juego su prestigio, si desprecia el de los demás. Y, sin embargo, debería ser inadmisible entregar la capacidad de decisión sobre la vida y el bienestar de miles de personas a un sujeto con tales características. (...) Y en este sentido, casi siempre sería mejor elegir a una mujer que a un hombre. Lo malo es que cuando una mujer llega tan arriba como para convertirse en candidato razonable, hay sobrados motivos para pensar que tiene muchas cualidades masculinas y muchas menos femeninas. ¿Por qué será que nos viene a la memoria el nombre de Margarita Thatcher? (...) La política es machista (...).

Rubén Rial, Cori Ramón y Cristina Nicolau, 2003
Sexosofía: Eva y Adán, las razones de la diferencia.

1 de mayo de 2016

Escritos po-éticos

La letra se ve muy junta, pero cuando descargas el libro no. En Scribd (primero hay que abrirse una cuenta) o en Dropbox (no hace falta tener cuenta).

27 de abril de 2016

Violencia e islam




Adonis (Ali Ahmad Said Esber): Se ha hablado mucho de la primavera árabe como si no tuviera nada que ver con el pasado. (…) De entrada, se olvida que nosotros hemos conocido revoluciones más radicales que la prometida por la primavera árabe. Sobre todo la de los zinj, (…) llamada la «revuelta de los negros». Después, se produjo la revolución de los cármatas, que querían instaurar un sistema al que hoy podríamos calificar de socialista. Por no mencionar las pequeñas revoluciones que reclamaban la libertad y la igualdad de derechos. Estas revoluciones, grandes o pequeñas, fueron más importantes y más radicales que la primavera árabe. (…). Los cármatas representan el llamamiento a la igualdad, a compartir las fortunas y a la lucha contra la miseria y la pobreza. Eran progresistas y preconizaban el socialismo. (…).
Houria Abdelouahed: Los pioneros del marxismo. Es una revuelta contra el espíritu de Utmán, el tercer califa, que fue el yerno de Mahoma y que enriqueció sin medida a su familia y a los futuros omeyas.
A: Se puede decir que los cármatas se sublevaron contra el ejercicio del primer islam, el del califato. 
(...) El Ejército Islámico repite lo que está vinculado con el poder y no con el pensamiento o la investigación. Una razón más para decir que seguimos estando en Saqîfa, que el espíritu de Saqîfa reina y dirige nuestra cotidianidad. Así pues, la identidad según esta visión es una repetición. Es una herencia y no el fruto de una elección. El individuo nace árabo-musulmán o musulmán. Y en el seno de este árabo-musulmán, es suní o no chií, o chií y no suní. La historia árabe es una guerra perpetua. 
H: Me aclaras lo que leí sin atreverme a pensarlo. La sociedad árabo-musulmana primero empezó a enriquecerse gracias a las conquistas, no a partir del califato, sino mucho antes. El profeta dirigió las guerras y se enriqueció a medida de sus victorias. Los botines fueron enormes. La primera sociedad musulmana se enriqueció de esta manera. Más tarde, la primera gran fitna (guerra entre musulmanes) estalló porque Utmán vació el tesoro público para enriquecer a su clan.
A: Utmán, todos los historiadores coinciden en esto, gastó sumas monumentales para enriquecer a su familia sin tener en cuenta a la comunidad. Tienes razón al mencionar el enriquecimiento derivado de las guerras y de las conquistas, pues la fortuna del islam procede de los ghanâim (los botines de guerra). El islam, desde el principio, adoptó la violencia de las guerras y de las conquistas. (…). Históricamente, el islam (…) fue fundado por el espíritu de la tribu, las conquistas y el poder del dinero. Hoy, el Estado Islámico se enriquece gracias a los ghanâ-im y el control sobre el petróleo, el gas, el dinero de los bancos y la venta de las mujeres (…). El islam creció en el seno de una cultura tribal basada en el comercio y el poder. Todos sabemos que los primeros fundadores eran comerciantes: Jadiya, la primera esposa de Mahoma, era comerciante; Abu Bakr, Umar y Utmán también lo eran (…). El islam nació en un lugar comercial, La Meca. Esta sociedad de comerciantes necesitaba un solo dirigente para hacer que triunfase el espíritu comercial. Era una sociedad que deseaba unificar las tribus bajo el estandarte de un solo poder (...). 
¿Por qué no encontramos ni un solo gran poeta al que podamos calificar de creyente musulmán? No conozco ningún gran poeta creyente, ni ningún filósofo verdaderamente creyente dogmático. Ni Averrores ni Avicena ni Rawandi eran verdaderamente musulmanes. Con la excepción de Ghazali, que se convirtió en místico. Entonces, ¿por qué llamamos a esta civilización que abarca a místicos, filósofos y poetas que no tenían ningún vínculo con la fiqh (jurisprudencia) o la ortodoxia, civilización islámica o musulmana? ¿Musulmana en qué sentido? ¿Qué es lo que el místico o el filósofo tienen que ver con la fiqh y la shar (la Ley)? Estudiando los textos, me di cuenta de que no existía un gran poeta que pudiera ser poeta y musulmán como Claudel fue poeta y cristiano católico. No encontré pensadores o filósofos musulmanes que pudieran recordar la figura de un Emmanuel Lévinas, filósofo y judío creyente. 
H: Freud relaciona la construcción del judaísmo con la deconstrucción de la figura de Moisés, siendo este un egipcio que quería librar a los hebreos de la esclavitud. Tenemos dos mensajes: primero, la figura del extranjero es fundacional y, segundo, el pueblo se adhiere a una creencia por amor a la libertad. Sin embargo, desde el principio, nosotros solo hablamos de la tribu y de la pertenencia a la tribu o a la familia.
(...) A: De entrada,  la violencia es un fenómeno común a los tres monoteísmos. Sin embargo, la violencia en la Biblia está ligada a la historia del pueblo que conoció la servidumbre y exilio. En el cristianismo, la violencia coincide con la fundación de la Iglesia. En cambio, en el islam la violencia es sobre todo la violencia del conquistador.
(...) H: El Corán, que llegó después del cristianismo, no ha tomado de este la bondad de Jesús, sino el odio del Apocalipsis. El Apocalipsis, dijo Gilles Deleuze, es el libro del poder último, que no llama a la pluralidad pues es el poder de un dios inapelable que juzga todos los demás poderes.

Adonis, 2015
Violencia e islam: conversación con Houria Abdelouahed,
Editorial Planeta, Barcelona, págs. 16-68.

19 de abril de 2016

La maternidad bajo el patriarcado

Una aproximación al problema

Aunque la maternidad aparentemente haya cambiado mucho de aspecto, tenemos derecho a preguntarnos si este cambio ha sido algo más que un simple modernizarse para seguir siendo, en el fondo, un discurso prescriptivo que pretende seguir manteniendo plenamente operativo el eterno binomio mujer-madre, aunque ahora se trate de una mujer moderna y una madre también moderna. El feminismo, en mi opinión, tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad y a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres. El tabú que se cierne sobre cualquier discurso antimaternal dentro del feminismo no hace sino evidenciar el carácter conflictivo de una cuestión que no sólo afecta a la configuración de la identidad de las mujeres sino al mantenimiento mismo del orden social en su conjunto.
Beatriz Gimeno, 2014



Estimulado por aquel artículo de Tasia y habiendo leído algunos más en los que se discute sobre el papel que tiene y debe tener la maternidad (algunas personas afirman que la maternidad está de algún modo perseguida, mientras que otras aseguran que lo que está perseguido sigue siendo la no maternidad), he llegado, creo, a la siguiente síntesis: ni lo uno ni lo otro, sino ambas cosas.

En el patriarcado contemporáneo, natalista desde que somos animales y capitalista desde que somos animales civilizados, la maternidad se prescribe al tiempo que se proscribe, esto es, se recomienda moralmente a la vez que se castiga económicamente, cosa que no ocurre con la paternidad, o no tanto: las categorías hombre y padre se diferencian entre sí todavía hoy con más claridad que las categorías mujer y madre, ya que el hombre medio, a diferencia de la mujer media, no solo se ha caracterizado tradicionalmente por tener hijos sino también y sobre todo por tener un «trabajo» y por ende una mayor independencia relativa, perpetuando así, por acción y omisión, la división sexual del trabajo, uno de los mayores privilegios de la historia. Entre los cuales también hay que mencionar aquel que disfrutan los adultos sobre los niños por el mero hecho de ser adultos, o el de los humanos sobre los no humanos, las clases propietarias sobre las clases asalariadas, las personas heterosexuales sobre las homosexuales, las personas nativas sobre las extranjeras, las personas blancas sobre las personas de otro color, las personas que pueden oír sobre las que no pueden oír, o incluso las personas guapas sobre las no tan guapas.

Más concretamente, debido a la asignación del trabajo reproductivo a un sexo más que al otro, en parte por causas biológicas o inevitables (el sexo masculino no puede quedarse embarazado, de ahí que sea más probable a lo largo de la historia pasada y futura que los hombres deseen controlar los cuerpos de las mujeres que a la inversa) y en parte por causas culturales o evitables (la lactancia, por ejemplo, ya no tiene por qué estar a cargo de la madre), nacer mujer hoy sigue siendo nacer con un handicap añadido, con una desigualdad de inicio.

La naturaleza no es sabia, al menos no si la juzgamos a partir de una determinada moral humana de inspiración judía: desde el momento en que la selección natural y la selección sexual decidieron sin consultarnos, permítaseme el antropomorfismo, que solo uno de los sexos iba a poder gestar, y que además iba a ser menos violento y poseer menos fuerza muscular, desde ese mismo instante, digo, la mujer ha estado en desventaja. Negarlo supondría negar la causa última del patriarcado. De nosotros y nosotras depende tratar de corregir lo que la naturaleza no ha dudado en imponernos. Y pongo el nosotros delante del nosotras por un hecho que dice mucho del distinto grado de implicación de unos y de otras: menos de uno de cada diez participantes en un encuentro feminista suele ser hombre. De ahí la importancia de las medidas de discriminación positiva en las sociedades complejas, como las leyes de cuotas y las leyes de violencia de género, sociedades en las cuales la jerarquía y la división del trabajo se encuentran tan institucionalizadas que incluso la lucha por la emancipación de la mujer, que en sociedades simples o pequeñas podría ejercerse teóricamente de manera directa y asamblearia (desde abajo), está siendo parcialmente delegada en las instituciones del Estado (desde arriba), las mismas que ayer sirvieron para lo contrario, y las cuales son, cabe recalcar esto, intrínsecamente machistas. Si por algo se caracteriza el Poder, patriarcal en esencia, es por dar dos de cal y una de arena.

Volviendo a lo anterior, incluso en los círculos de mujeres y hombres feministas sigue estando presente la idea natalista y esencialista de que lo ideal es que la Mujer sea madre algún día (voluntariamente, faltaría más), pero por otro lado se sanciona laboral y socialmente que lo sea. De ahí, en parte, el aumento documentado de las interrupciones voluntarias de embarazo, el doble en veinte años, y el aumento probable de las depresiones posparto graves (DPP). Lo cual no demuestra simplemente que vivamos en una sociedad antimaternal o antivital, como podríamos concluir en un primer momento, sino algo más complejo y pesimista que eso: en una sociedad occidental típica, las mujeres, más que los hombres, deben seguir teniendo hijos, deben seguir siendo madres, pero he aquí que las madres y lo maternal molestan cada vez más.

En ese sentido, el patriarcado secular, sin renunciar del todo a su credo principal (la mujer es un individuo paridor y no tanto un individuo libre o pre-reproductivo), evoluciona e incorpora a su ideología el nuevo credo del patriarcado capitalista (mujer como paridora y como trabajadora antes que como persona). De esta manera, pese a los logros feministas alcanzados en los últimos cien años, muchos de los cuales se han conseguido por primera vez en la historia, el patriarcado occidental actual, más bipolar que sus versiones anteriores por encontrarse más cuestionado que nunca (si quieres parir, malo; si no, malo también), no solo continúa queriendo controlar la reproducción de las mujeres, si bien menos que antes o con técnicas más modernas como la congelación de óvulos por parte de las grandes empresas, sino que de un tiempo a esta parte, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial y la comercialización en masa de productos anticonceptivos y material sanitario, ha apostado también por su incorporación al mercado de la producción, como ya aprendió a hacer con el hombre cuando surgieron los primeros Estados en Oriente Próximo. Así pues, el peso o la responsabilidad social que recae sobre la mujer en estos momentos es bicéfala y contradictoria, no así, o no tanto, la del hombre, a quien las cosas le siguen yendo más o menos como antes, lucha de clases aparte. De lo cual se concluye que el patriarcado ha encajado las presiones feministas reorientando la liberación de la mujer hacia un nuevo tipo de sometimiento que no por más repartido y progresista en algunos puntos es necesariamente más liviano en su conjunto. 

¿Qué hacer, entonces? Llegados hasta aquí, con avances y retrocesos según se mire, lo que algunas y algunos proponemos es una igualdad o paridad de tipo socialista libertario que armonice lo mejor del rol tradicional de la mujer, el cual no se ha visto tan sometido históricamente al trabajo asalariado o productivo, con lo mejor del rol tradicional del hombre, el cual no se ha visto tan sometido al trabajo doméstico o reproductivo. O dicho de otra manera: ni patrón ni marido. En su lugar, producción y reproducción en libertad. Y ante la pregunta "¿cuidas o trabajas?", habría que responder: en las condiciones actuales, ni lo uno ni lo otro. Mejor una huelga de vientres y una huelga general revolucionaria. He dicho.  


El roto (2012)

16 de abril de 2016

Cuida tu vista, internauta

Con esta sencilla receta de "paté" de zanahoria, por ejemplo. Y de paso naranjeas tu piel, que de lo que se come se cría.

Si yo he podido, tú también

14 de abril de 2016

La República como oportunidad


En el campo, donde los trabajadores identificaban el advenimiento de la República con su secular esperanza de poseer la tierra, comenzaron pronto los conflictos, en parte de carácter espontáneo; la primera ocupación de tierras se produjo en Yuncos (Toledo) a finales de mayo [de 1931]; en agosto, los trabajadores de varios pueblos de Córdoba intentaron apoderarse de los campos sin cultivar, ya que los patronos no cumplían el decreto de laboreo forzoso. En septiembre, los campesinos ocuparon las tierras en Corral de Almaguer y otros pueblos de la provincia de Toledo; intervino la Guardia Civil, con Sanjurjo en persona, y resultaron cinco campesinos muertos y siete heridos. En estos casos no se trataba de una agitación anarquista. Tampoco en Palacios Rubios (Salamanca), donde predominaba la UGT; allí la fuerza pública disparó contra una manifestación, causando dos muertos. 
Manuel Tuñón de Lara, 1976
La II República (vol. 1)


Si bien es cierto que las huelgas y los diversos movimientos obreros trajeron la II República y no al revés (no es la cúspide la que provoca la movilización de las bases, sino las bases las que provocan la readaptación de la cúspide), también parece ser un hecho que no todos los regímenes políticos jerárquicos propician en igual medida la libertad de expresión y de pensamiento, la lucha contra la dominación y la oportunidad de poner en práctica paralelamente alternativas libertarias o de democracia directa. En ese sentido, la instauración de una III República en algún momento de este siglo, aunque no fuera en ningún caso un sistema político deseable por seguir siendo inherentemente centralista y autoritario, podría despertar algunas reminiscencias políticas olvidadas, para bien y para mal, así como desencadenar una serie de feedbacks o realimentaciones que fuesen más allá del reformismo inicial. Entre esas realimentaciones, sin embargo, cabría esperar tanto de tipo libertario como de tipo totalitario. Por esa razón no descarto votar a IU en las próximas elecciones, como ya hiciera en 2011. Ahora bien, hasta qué punto una acción como esa puede resultar contraproducente y anestesiante es algo sobre lo que debo seguir reflexionando.