21 de septiembre de 2008

El antropólogo inocente: libro

Se han escrito muchas páginas sobre la excelencia del sistema de navegación de los murciélagos, pero todo es falso. Los murciélagos tropicales se pasan el tiempo chocando contra todo tipo de obstáculos, con los consiguientes estruendos. Su especialidad es precipitarse contra las paredes y luego caérsete aleteando en la cara.
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Mi recomendación particular a la hora de reunir el equipo esencial para el trabajo de campo sería que no se deje de incluir una raqueta de tenis; resulta eficacísima para limpiar una habitación de murciélagos”.
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Mientras estaba recogiendo vocabulario de campos tan sencillos como las partes del cuerpo, dibujé una silueta de un hombre y otra de una mujer con las partes pudendas algo difuminadas para que ellos señalaran las zonas que tuvieran un nombre único. El dibujo se consideró una maravilla y durante varios meses se presentaron hombres en mi choza solicitando que se lo dejara ver. (Sobre todo querían saber si había representado el pene en toda su gloria circuncidada; de ser así, me habrían pedido que no se lo enseñara a las mujeres.) [Hay ciertas cosas que a las mujeres se les mantiene ocultas, como el ritual de la circuncisión] Lo curioso era que los hombres no distinguían la silueta masculina de la femenina. Yo lo atribuí simplemente a mi poca capacidad de dibujo, hasta que intenté usar fotografías de leones y leopardos. Los viejos se quedaban mirando las postales, cuyas imágenes eran perfectamente nítidas, les daban vueltas en todas direcciones y luego decían algo así como: ¡No conozco a este hombre!"

El antropólogo inocente, de Nigel Barley.

Lo escrito en marrón es mío. Recomiendo el libro. Es una buena manera de adentrarnos en la antropología de "calle", con sus inconvenientes burocráticos y choques culturales, y disfrutar como si de una novela se tratara. Yo llamo a este tipo de libros: "libros puente" (me lo acabo de inventar), aquellos libros que no por pequeños pasan sin dejar huella, que sirven de unión entre un grande y otro; son una especie de descompresión literaria, tan necesarios como los otros.

3 comentarios:

Duquesa de Katmandu dijo...

Efectivamente, es un gran libro. Y me recordé que debo pedir que me lo devuelvan...
Me llamó acá la antropología, no lo puedo evitar!

Saludos,

Hugo C. dijo...

Muchísimas gracias por tu comentario. Es muy bien recibido.

La antropología se ha abierto ante mí con libros como este.

Un saludo.

Crul dijo...

Tengo muy abandonada la antropología y la sociología.
¡Tomo nota!