12 de septiembre de 2008

Genoma y personalidad

Jerome Kagan (no vale el chiste fácil) dirigía un grupo de investigadores que estudiaban la timidez o la seguridad en sí mismos de los niños; descubrió que podía identificar tipos extraordinariamente "inhibidos" ya desde los cuatro meses de edad, y catorce años después podía predecir lo tímidos o seguros que serían esos mismos seres humanos de adultos [...]. Además, resultó que los mismos rasgos de la personalidad se correlacionaban con algunas otras características imprevistas. Era más probable que los adolescentes tímidos tuvieran los ojos azules, fueran altos y delgados, de cara pequeña (todos los sujetos eran de descendencia europea), propensos a las alergias, con una mayor actividad calorífica ante determinadas situaciones emocionales (ponerse rojo, vamos) y un latido cardíaco más rápido que los individuos menos tímidos [...]. Kagan considera que el Periodo Glaciar seleccionó a los que eran capaces de resistir mejor el frío en estas zonas: las personas con un ritmo metabólico alto. Pero el ritmo metabólico alto lo produce un sitema activo de norepinefrina en la amígdala y trae consigo una gran cantidad de equipaje diferente: un aspecto es la personalidad flemática y tímida y otro es la palidez. Al igual que los zorros y las ratas, los tipos tímidos y desconfiados son más pálidos que los tipos audaces.

Si Kagan está en lo cierto, la probabilidad de que los adultos altos y delgados de ojos azules se angustien cuando se les pone a prueba es algo mayor que en otras personas.

Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos, Matt Ridley

2 comentarios:

Crul dijo...
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