18 de septiembre de 2008

Michel de Montaigne: sobre la amistad. Parte I

Acerca de la amistad entre hijos y padres:

"De los hijos a los padres es, más bien, respeto. La amistad se desarrolla por la comunicación y ésta no puede existir entre ellos a causa de su desigualdad, demasiado grande, y quizá sería un obstáculo para los deberes naturales. Pues todos los pensamientos secretos de los padres no pueden comunicarse a los hijos sin crear entre ellos una familiaridad inconveniente; y, por otra parte, las advertencias y reprimendas (que son uno de los principales deberes de la amistad) no podrían ejercerse de hijos a padres. Ha habido naciones en las que, por costumbre, los hijos mataban a sus padres, y otras en las que los padres mataban a sus hijos, para evitar el estorbo que a veces pueden suponer el uno para el otro […] Ha habido filósofos que desdeñaban esa unión natural, como por ejemplo Aristipo: como le reprochaban la carencia del afecto que debía a sus hijos porque éstos habían salido de él, se puso a escupir, diciendo que aquello también había salido de él; que nosotros engendrábamos piojos y gusanos […] Y otro añade “No porque haya salido del mismo agujero que yo voy a hacerle más caso” [refiriéndose a su hermano].

Michel de Montaigne en su libro Sobre la vanidad y otros ensayos.

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