26 de septiembre de 2008

Redescubriendo a Kleist.

Me gustaría mucho conocer vuestra opinión sobre la siguiente cita:

"El arbol enfermo resiste la tempestad; el sano es arrancado por ella".

3 comentarios:

Markos dijo...

Perdona mi osadía.

Es algo que pasa, por ejemplo, en las guerras. Los que están sanos, están disponibles para ser enviados a la carnicería. Los enfermos y desvalidos se quedan en retaguardia a continuar con sus achaques.

Los valientes, los preparados, los fuertes, son los que tienen que poner la cara cuando vienen malos y caóticos tiempos. Muchas veces impulsados por esos mismos que se quedan al refugio de su enfermedad vegetando hasta perecer de puro aburrimiento más que de enfermedad.

Como cuando limpias champiñones. Si el champiñón está estropeado te quedas con un cacho del pie en la mano. Cuando está bien estupendo de un golpe seco lo has arrancado enterito.

Hugo C. dijo...

Gracias por opinar; estoy totalmente de acuerdo contigo. Es más, si interpretamos la frase en el contexto del autor, es decir, basándonos en su pensamiento, podríamos llegar a afirmar que él mismo se consideró un árbol sano que fue irremediablemente arrancado por la tempestad: de ahí su suicidio. Sin embargo, la mayoría de nosotros somos (a mi entender) árboles enfermos, "podridos" por nuestros vicios y defectos. Por eso aguantamos quizá, qui sapit.

Aun así, no estoy de acuerdo con su suicidio, aunque eso sea muy fácil de decir :D

También me recuerda a John Kennedy Toole, el escritor de La conjura de los necios, que también se suicidó, entre otras cosas porque no le publicaban su magnífica obra (similar a lo que le ocurrió a Kleist)

Hugo C. dijo...

Por cierto, gracias también por ponerme en tu lista de blogs favoritos. A ver si me animo y te comento algún día en el tuyo, que mira que soy perro :D

Un saludo.