9 de noviembre de 2008

Allan Stewart Konigsberg

Más conocido como Woody Allen.

"Sabemos a través de estas confesiones [*] que los hijos de Allen aceptan como algo natural que lo único que hace su padre es pensar. Que el territorio que más favorece a ese volcán mental es la ducha. Que le importa una mierda la celebración o el rechazo de sus películas, aunque admite que lo primero es mejor para su carrera. Que el muy lerdo considera que la tragedia, para lo que está menos dotado, es un arte superior y que la comedia nunca podrá alcanzar la trascendencia de ésta. Pero que hable el propio Allen, que se expresa muy bien: "Hago las películas que quiero hacer y por lo tanto durante un año consigo vivir en ese mundo irreal lleno de hermosas mujeres, hombres ingeniosos, situaciones dramáticas, decorados y realidades manipuladas. ¿Qué más se podría pedir? El cine me ha brindado un modo de evasión en la vida, pero al otro lado de la cámara en lugar de hacerlo del lado del espectador. Resulta irónico que haga películas con fines de evasión, pero no es el público quien se evade, sino yo". Más en el reportaje El señor que no se parece a ningún otro.

[*] Se refiere al libro Conversaciones con Woody Allen, de Eric Lax.

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