7 de noviembre de 2008

El escorpión y la rana

Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa.

Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del río.

Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales.

También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda»... Sigue en la Maldición de Sísifo.

Antes de seguir leyendo, recomiendo haber leído la fábula entera.

Esta enseñanza se repite en otras fábulas como la del granjero y la víbora, donde la moraleja de la historia es que "de nada sirve hacer el bien con quien solo está predispuesto a devolverte el mal". Por último, también lo podemos apreciar en el siguiente fragmento de la Biblia: No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen (Mateo 7:6).

Si queréis más fábulas de Esopo, pinchad en Esopo :D

2 comentarios:

Tay dijo...

Me ha encantado, pero creo que la Biblia se equivoca con los perros, aunque se que solo es una forma metafórica de expresarse.

Hugo C. dijo...

Me alegro de que te haya gustado. Estoy muy de acuerdo contigo. Yo "tengo" un labrador (si podemos hablar de propiedad en estos casos) y jamás nos pisotearía las perlas :D

Los muy cabritos, al no tener la mayoría de nuestros defectos, terminan por enamorarnos. Así no vale, hombre :D