10 de noviembre de 2008

La mano invisible de Adam Smith

"Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero esos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal. [...]
Ninguno por lo general se propone primariamente promover el interés público, y acaso ni aún conoce cómo lo fomenta cuando no lo piensa fomentar. Cuando prefiere la industria doméstica a la extranjera sólo medita su propia seguridad; y cuando dirige la primera de modo que su producto sea del mayor valor que pueda, sólo piensa en su ganancia propia; pero en éste y en otros muchos casos es conducido como por una mano invisible a promover un fin que nunca tuvo parte en su intención."


Adam Smith. Ensayo sobre la Naturaleza y causa de la Riqueza de las Naciones, 1776


Comentario de texto histórico

El texto anterior es un fragmento de la célebre obra Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones del economista y filósofo político Adam Smith, uno de los mayores representantes de la economía clásica, considerado también como el iniciador del período clásico del pensamiento económico y el padre de la Economía Política. Pensando la economía como ciencia, no tardaron en aparecer ideas nuevas; ideas de cambio. Es en este momento histórico cuando se hace notar el liberalismo económico, nacido durante la Ilustración. Una de sus principales máximas viene a decir que la prosperidad de un individuo en particular es, en consecuencia, la prosperidad de la sociedad en su conjunto: el individuo “lo que […] se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero esos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal”. Esta armonía u orden natural es lo que él denominó “la mano invisible”, un orden espontáneo e inteligente que conduce a los individuos a que sigan su egoísmo particular. Antes de seguir, tal vez sea conveniente aclarar que dicho término se aplica muy a menudo a su libro más conocido Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Sin embargo, es en La teoría de los sentimientos morales donde esta expresión metafórica adquiere el significado que hoy día empleamos. Sea lo que fuere, esa expresión, o mas bien la de Laissez faire, Laissez passer (dejad hacer, dejad pasar), también era compartida por los fisiócratas, compañeros de viaje en el tren del liberalismo económico. Por consiguiente, otra de las máximas que ambos defendían era que el Estado interviniera lo menos posible. No obstante, cabe diferenciar a grandes rasgos entre un liberalismo y otro: la fisiocracia defendía el liberalismo agrario, mientras que los librecambistas, con Adam Smith a la cabeza, defendían el liberalismo industrial; para los fisiócratas la agricultura era la principal fuente de riqueza. A partir de ella se creaba un "movimiento circulatorio" que repartía la riqueza creada; para los otros, la riqueza era fruto del trabajo humano, y para ello era necesaria la división del trabajo y la expansión de los mercados: la producción se vería altamente incrementada. Y así fue cómo, partiendo de la economía liberal promovida por Adam Smith y sus contemporáneos, aumentó la riqueza de nuestras naciones. La elección del título para su obra fue, sin lugar a dudas, tan acertada como vaticinadora.

El paso de una mentalidad a otra, si se le puede llamar así, no solamente acabó en lo que hoy conocemos como la sociedad moderna, sino que significaba el paso de un estilo de vida de subsistencia a otro donde el mero hecho de cultivar para vivir dejaba paso al “cultivar para ganar”, para vender, para enriquecerse. Libros que plasmen el germen del capitalismo no faltan. Si se me permite añadir un fragmento ajeno al texto, añadiré este de Crimen y castigo:

“La ciencia […] dice: ámate a ti mismo antes que a nadie porque, en este mundo, todo se basa en el interés personal. Si te amas sólo a ti mismo, sacarás a flote tus asuntos y conservarás entera la levita. La verdad económica, por su parte, agrega que cuanto más a flote marchen los asuntos personales dentro de la sociedad, mayor número de puntales firmes tendrá esa sociedad y, por ende, mejor organizada estará organizada la causa común. De modo que, dedicándome única y exclusivamente a mi prosperidad es como contribuyo a la prosperidad de todos y a que mi prójimo obtenga una parte algo mayor de la levita, y no en virtud de dones particulares, sino como consecuencia del acrecentado bienestar general.”

Fiódor Dostoyevski

Si tratamos de ir atando cabos, podemos concluir que el mercantilismo es al liberalismo de mercado lo que el comunismo es al capitalismo. Para definir brevemente el mercantilismo basta nombrarlo con su otro nombre: proteccionismo. De la mano de economistas como A. Hamilton o Friedrich List, tendía a favorecer la exportación y dificultar la importación. Por el contrario, el librecambismo, como su propio nombre indica, promovía la libre competencia y además consideraba que la balanza que sostenía la propiedad pública por un lado y la privada por otro, debía decantarse claramente por esta última. Así que, los estudiosos interesados en descubrir las causas de los fenómenos económicos no hicieron más que empezar. Por ejemplo, el mismo Adam Smith, no sabrá nunca hasta qué punto la Teoría de los Ciclos, propuesta después de su muerte, traería cola.

Ahora bien, este nuevo sistema recién delineado ha de ser entendido como una etapa y momento específico en el cual el capitalismo se estaba desarrollando; desarrollo, por otro lado, que no puede dar prosperidad en un lugar sin explotar a cambio en otro.

Por último, si nos fijamos en la fecha en que fue publicado el libro, nos daremos cuenta rápidamente que fue el mismo año de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, pocos años antes del comienzo oficial de la Revolución Francesa. Así fue, pues, cómo pasamos en su día del absolutismo al liberalismo clásico; de la artesanía a la fábrica; de una sociedad estamental a una de clases; o, más allá en el tiempo, de la Revolución Industrial e Ilustración a un capitalismo casi incuestionable y una globalización cada vez más percibida.

Lo que acabas de leer es el comentario de texto que entregué hace poco en la asignatura de Historia.

13 comentarios:

PON! dijo...

Alaaaaaa...te has pasao jajaj

Voy a necesitar varios días para leérmelo!

PON! dijo...

No está mal.

Sólo decir que el proceso fue algo más lento de lo que comentas al final.

Lo que mencionas de que el desarrollo de un lugar implica el deterioro de otro, es algo inherente al desarrollo en sí, por mucho que ahora se hable de desarrollo sostenible, yo lo llamaría desarrollo menos intensivo (o menos malo), porque el deterioro es algo irremediable, piensa en un bosque que conviertas en campo de cultivo, o cualquier lugar en el que coloques una industria, siempre va a ser más o menos dañino para el entorno.

Por último decir que como estamos viendo últimamente el Laissez Faire en su más pura esencia quizá no sea todo lo fiable que debería, porque es un sistema que da máximos beneficios pero en los momentos duros da máximas pérdidas. Sin embargo, creo que la libertad de mercado es lo más saludable para la sociedad, añadiéndole garantías por supuesto, como todas las libertades de las que gozamos.

Por cierto, cómo rellenas hueco con "Dosto" xD. Y dirás que has puesto 2 frases jaja

Saludos

Hugo C. dijo...

Sí, el proceso fue más lento de lo que ha parecido en el texto, he pecado al tener que resumir. Bueno, en realidad no es un resumen, he puesto todo lo que sabía sobre el tema jaja. Ya sabes que mis comentarios de texto son breves, incluso con internet a mano :D Pero siempre está "Dosto" para rellenar :D

Estoy de acuerdo con lo que expones en el comentario. Keynes y muchos otros, por lo que tengo entendido, ya criticaron la ingeniudad que podemos apreciar en Adam Smith. Es que el término "mano invisible" es muy convincente jaja.

Siespierre dijo...

El timo de la economía radica en la falsedad de uno de sus principios básicos: La ley de la oferta y la demanda. En teoría, un aumento de la demanda hace subir los precios para mantener el equilibrio de las "curvas de demanda y oferta", y con arreglo a esas curvas, una disminución de la demanda acarrearía una disminución de precios. ¡Ese es el engaño! (al final diré por qué).
El capitalismo, tanto el "viejo-con" como el "neo-con" tiene una Ley oculta: "La riqueza del universo es constante, por lo que el aumento de riqueza aquí aumenta el deterioro allí". Esa es la pura verdad que los tiempos nos enseñan. Un capitalista puro desprecia al Estado, pero recurre a él cuando loas cosas se tuercen por su irresponsabilidad (caso actual). ¡Que la crisis la paguen ellos! ¿cómo?, pues se me ocurre que todo está inventado y se podría hacer lo mismo que ya hizo el general De Gaulle en Francia en los años 60: Cambiar la moneda. Pasar del franco viejo al nuevo, y para ello tenían que regresar todos los billetes al Banco de Francia para ser cambiados. El país se capitalizó en dos meses. Hoy, con una medida similar en USA regresarían de Vaduz, Bahamas, Caimán, Suiza, etc, todos los billetes de dólares que ahora físicamente no existen, y digo yo que en algún sitio estarán.
En fin, un lio.
Terminado, y volviendo a la falacia de las curvas de la oferta y la demanda, "cuando baja la demanda NO bajan los precios, sino que la fábrica cierra". El empresario tiene su fortuna a salvo y los trabajadores se van al paro. ¿Eso es justo?.
Nuestro sentido de la moralidad es tan hipócrita que culpamos al Estado por los incumplimientos objetivos de los capitalistas.
Así juego yo también: Si gano es para mí, y si pierdo, socializo las pérdidas.
En fin, Adam "Esmiz" le dio mucho al lápiz a la hora de escribir y fundó una religión que simplemente ya estaba incluida en los genes de la humanidad: si el cerebro reptiliano que todos llevamos dentro predomina sobre la razón propiciamos que sujetos de la catadura inmoral de los Bush y Cía destrocen el mundo.
¡Vaya, otra vez la política!. Pero qué le vamos a hacer. Esto último no creo que invalide mis reflexiones anteriores. Otra cosa es que pueda o no tener razón. Todo es discutible, pero jamás discutiré con un tipo que "tenga" a salvo su fortuna en Suiza y quiera darme lecciones de economía, como es el caso de los Aguirre Gil de Viedma de toda la vida y sus patrocinadores "intelectuales".
Saludos.

PON! dijo...

Ya no eres anónimo (en todos los sentidos para mí xD).

La pena es que los otros sistemas posibles al capitalismo no son mejores...y lo han demostrado.

Te recomiendo un blog (al hilo de ésto, ligeramente) de una chica cubana, Generación Y. Es muy interesante.

Saludos.

Siespierre dijo...

Jajaja. Yo no critico el capitalismo. Lo que critico es a los que hacen del capitalismo el Dios Supremo de la Humanidad. Tampoco se me ocurriría defender la economía controlada cien por cien por el Estado.
Lo que critico es que quienes dicen que el Estado no se meta en sus "asuntos", que luego no vengan pidiendo a "papá Estado" que los ayude.
Lo que defiendo es un Estado que extraiga los impuestos correspondientes de quienes se benefician del desequilibrio económico mundial para ayudar a los menos favorecidos. Defiendo una sanidad y enseñanza pública que habrán de pagar los ricos, porque quien no esté de acuerdo con los impuestos, deberá NO estar de acuerdo con que Papá Estado les regale cientos de miles de millones cuando ellos tienen el capital asegurado en Suiza. Así que no se quejen, porque para quejarse, que salgan a la calle y miren a su alrededor.
Y encima, los curas les ponen el caldo abonado, predicando "resignación" y que "Dios proveerá". Coño, pues ya va siendo hora de que Dios provea a los pobres en vez de proveer a los que celebran sus fastuosas bodas en la Catedral de turno.
Esa es mi folosofía.
Gracias y.....
entiendo que has visto la foto de la cerveza, entre otras muchas, jajajaja

Hugo C. dijo...

Estoy absolutamnete de acuerdo contigo Siespierre, y no es peloteo, bueno, quizá un poco :D

David en cuanto critican el capitalismo no se muerde la lengua jaja :D Aunque has dejado claro, Siespierre, que no lo criticabas, o al menos no al capitalismo en sí :D

La ironía de todo esto es que cuando dejemos este mundo (el único :D) lo habremos dejado tal y como estaba cuando en su día llegamos. O bastante parecido. Y eso desanima, si no se interpreta bien.

Saludos de un capitalista inconsciente.

PON! dijo...

Si leéis mi segundo comentario a ésto, en el 3 párrafo podéis ver que no apoyo el capitalismo al 100%. Pero su contrapartida comunista me da mucho más miedo, en el que todos son pobres, iguales, pero muertos de hambre (salvo la cúpula de poder).

También estoy de acuerdo con Siespierre en el tema de las grandes(por no decir ENORMES) compañias y sus privilegios.

De hecho que yo sepa pocos Estados capitalistas puros existen, corregidme si me equivoco.

Pero también creo que la libertad de comercio es algo muy importante para el desarrollo.

Saludos (de un capitalista como todos los demás "manque" nos pese xD).

PON! dijo...

Por cierto! he visto la birraca sí jajaja. Mi padre se compró una de igual calibre en un pueblo de California llamado Three Rivers. Yo no tuve el placer, estos yankees y su manía de los 21 años jaja.

Anónimo dijo...

Entonces veo que los tres somos capitalistas jejejeje. Lo que sucede es que en plano personal cada uno tiene su particular concepto. A mí me encanta la denominada "sociedad occidental" donde vivo. Pero soy de los que sabe que en el Africa subsahariana no leen el BOE, por eso no se enteran de que hay leyes que inpiden su entrada ilegal en el "bollante occidente". Y como no se lee el BOE, considero que es necesario que el propio capitalismo, para autoprotegerse, debiera ayudar a los más desfavorecidos de la humanidad. Sólo la riqueza de las naciones puede solucionar la pobreza de las otras naciones. Así que hay que generar riqueza para ayudar a los que no la tienen.
Yo soy así. Cuando salgo a la calle y veo a un "inmigrante" veo primero a una persona, y después ya veremos... Otros ven a un "delincuente" que debiera haberse quedado en su país, ese que en su momento occidente expolió y ahora nos desentendemos.
Así soy yo.
Un abrazo a todos.
Siespierre

Hugo C. dijo...

Maldita empatía la nuestra, que nos sume en profundas contradicciones hasta tal punto de necesitar varias identidades para hacerlas frente :D

Y maldita también nuestra mala fe.

Boas noites.

PON! dijo...

Bueno yo creo que sí sabrán que es ilegal, aunque sea por ver a la policía en frente.

Estoy de acuerdo en "nuestra" parte de culpa, pero también ellos mismos (o sus gobernantes si prefieres) deberían hacer algo en su beneficio (y no digo robar y robar a su propio pueblo).

Hugo C. dijo...

Estic d'acord, ¿se dice así? :D