21 de diciembre de 2008

Las bases de la experiencia religiosa

Según oí decir el otro día en Mercadona*, la expresión religiosa, o es una tendencia innata o es memética:

"Este investigador [Gregory S. Paul] sostiene que la democracia, la seguridad financiera propia de la clase media y la visión científica son una triple amenaza para la religiosidad popular. [...] Para él, la amplia secularización del mundo occidental, Europa, Anglo-Australia, Canadá y demás, falsa el mito de que la religiosidad es pancultural e intrínseca a la naturaleza humana. Ese aspecto, el de que esta conversión sea algo discreto, privado y sin maquinaria propagandística destacable, es un rasgo que abona su tesis. No existe un movimiento ateo realmente organizado en la misma escala que las iglesias. [...] Su conclusión es que esto demuestra que no existe ese deseo de dios que se postula últimamente desde algunas cátedras, por lo que no se puede considerar a la religión un universal humano. Se pregunta que, si el miedo a la muerte y la esperanza en un más allá son unas fuerzas primarias de la naturaleza humana, ¿por qué la mayoría de suecos, franceses y japoneses espontáneamente han abandonado su fe?"
Mujer-Pez.
Vía La revolución naturalista.

[*]Broma.

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