17 de diciembre de 2008

¿Qué hacer con un toro suelto y sin dueño?

a) Buscarle unos padres adoptivos, a poder ser dos padres toro. Así probaríamos de paso cómo se cría dentro de un matrimonio homosexual.

b) Matarlo, sin duda. Y rápido, no vaya a ser que se entere y nos maldiga. Dios no quiera esto último.

c) Dejarle a su libre elección. Si algún día (la diosa Fortuna no lo quiera) pasara por vuestra calle y decidiera tirar abajo la puerta de vuestra casa para, unos segundos después, chafaros entre las sabanas, lo asumiréis, pues el azar así lo quiso.

d) Llevarlo a una plaza de toros, con los ojos vendados. Ya verás como la próxima vez se lo piensa dos veces antes de escaparse.

Para conocer la sabia respuesta: antena3noticias.

7 comentarios:

Hugo de Silentio dijo...

Me encanta la última frase del enlace que he puesto:

"Como no se conocía su procedencia fue sacrificado e incinerado."

¡Espléndida!

Siesp... dijo...

Yo tiraría al gordo desde el puente, descarrilaría el tren, con todos los pasajeros dentro. 87 muertos, 102 heridos graves y tres leves. Jajaja. Ya has puesto algo similar antes, jajajaja.

Pero ante estos problemas, después de haberme visto en "trampas" similares durante años, ya tengo mi respuesta clara:

Esperaría a que el acontecimiento sucediera, y después, sobre la marcha, actuaría conforme a mi estado de ánimo en ese momento, el cual pordría no ser el mismo que tengo ahora en frio. Además, mi ventaja sería que, probablemente, no me encontraré nunca en esa situación, y mi "molestia", o poder de determinación extrema ante la controversia, tendría un mínimo porcentaje de realización.

Todo ello implica que la obligatoriedad de tomar una decisión es mínima ante la "no urgencia" de responder ahora mismo, lo cual alivia la carga moral que implica resolver un "posible no problema del futuro". De todo ello se deduce algo simple, elemntal, pero no menos importante:

No forzando a la mente a tomar una decisión ahora, la mantengo más despejada para "acertar" en la decisión del futuro (que será en unas circunstancias extremas que ahora no es posible valorar).

Vaya rollo. Olé.

Tay dijo...

Un ejemplo perfecto de la armonía del ser humano con la naturaleza... "un toro suelto" es como decir "un tren sin maquinista" "un barco sin timón" un OBJETO de control humano sin control... muy bien.

Me quedo con la opción H, sacar a todos los demás toros a la calle, a ver que pasa...

Saludines

PON! dijo...

Sencillo, que finuras tenéis.

A mí me viene una palabra a la cabeza.

BARBACOA. Ouh yeah!

Hugo de Silentio dijo...

Siespierre, tu comentario es tan
extraño-interesante como digno de un libro de filosofía: "Crítica de la razón Siespierriana", por ejemplo :D

Tay, ¿h? Ummm creo que esa opción no estaba... jaja

¿Y si juntaramos la opción h con la idea de la barbacoa? :D

Gracias a los tres, a mi me gustaba la c, jo! Que por otro lado, se parece a la h de Tay...

Julián dijo...

Evidentemente se hizo lo correcto, dejar a un animal suelto así es una locura, algo completamente antinatural. Menos mal que estamos las personas civilizadas para devolverlo a donde pertenece, al hoyo (entiéndase jaula o horno crematorio).

Del tio más listo de 1º de Sociología :)

Hugo de Silentio dijo...

¿"Del tío más listo de 1º de sociología" dices? Creía que ese honor era mío :D

Un saludo Julián.