26 de diciembre de 2008

Sobre la sabiduría

Leo en El café de Ocata:
De hecho son muchas y muy profundas las analogías que hallamos entre Demócrito y Sócrates respecto al alma. "Quien comete malas acciones debe ante todo avergonzarse de sí mismo", leemos en uno de sus fragmentos, y también: "Aun cuando te encuentres solo, no debes decir ni hacer mal; aprende a avergonzarte de ti mismo". De esta manera el conocimiento de sí es equivalente en cierta forma al conocimiento de la cantidad de vergüenza propia que uno es capaz de soportar.
Sin embargo, este conocimiento de uno mismo tal vez no se desee, más bien por lo que se pierda (la felicidad del autoengaño), y no por lo que se gane. Como nos dice Montaigne en Sobre la vanidad y otros ensayos, a veces...
No nos importa tanto lo que somos en nosotros mismos y de verdad como el que eso sea del conocimiento público. Incluso los bienes del espíritu y la sabiduría nos parecen sin fruto si los disfrutamos solos, si no se producen ante la vista y la aprobación de los demás.
Y añade, citando a Séneca:
Si me dieran la sabiduría con la condición de mantenerla encerrada, sin comunicársela a nadie, la rechazaría.
No sé si he plasmado bien lo que quería en un principio; ahora que lo vuelvo a leer, dudo que el segundo fragmento niegue o contradiga el primero. Creo que es, haciendo uso de mi pobre vocabulario, una paradoja. Aunque, todo sea dicho, el ignorante es el que posee mayor número de paradojas, dijo mi perro no hace mucho.

Las citas de Montaigne tal vez expliquen el porqué de un blog.

Enlaces relacionados:
- Maquiavelo y Montaigne.
- Michel de Montaigne. Sobre la amistad.

2 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

Bueno... alguien dijo que la felicidad consiste en ser tonto y tener trabajo.
Como usted sugiere, las vías del conocimiento y de la felicidad no tienen por qué coincidir. Pueden incluso divergir de manera pronunciada. Por eso Nietzsche (siguiendo a Goethe) diferencia entre lo aristócrático y lo plebeyo: según la vía que cada uno elige.

Hugo C. dijo...

Estoy de acuerdo, el conocimiento y la felicidad tienden a ser de equipos diferentes jaja. No obstante, en lo más profundo de nuestro ser (en el instinto tal vez), tenemos la esperanza de que esto no sea así. Incluso a pesar de lo que dijo Nietzsche: "La esperanza es el peor de los males de los humanos, pues prolonga el tormento del hombre."

Si nos vamos a la biología, de la mano de Punset ("Por qué somos como somos"), nos diría que una condición para ser feliz es la seguridad. A diferencia de los animales, a nosotros nos basta con imaginar la amenaza para estresarnos; "nos sobra con pensar que no podemos pagar la hipoteca". En ese sentido, "la felicidad es la ausencia de miedo".

De lo que no hay duda, independientemente de lo que la ciencia averigüe, es que "buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo confusamente que tienen una" (Voltaire) Perdonadme tanta cita, no sé hacer otra cosa.

Tomo nota de la diferencia entre aristocrático y plebeyo. Es para pararse detenidamente a reflexionar :D

Un saludo, gracias por pasarte y por tu inestimable apunte.