27 de enero de 2009

Aprendiendo filosofía política

Esto que tenéis aquí debajo es parte del trabajillo -algo retocado- que hice hace poco sobre filosofía política. Es la primera vez que profundizo, aunque ligeramente, en ella, así que tened piedad conmigo. Espero que aprendáis algo nuevo (os recomiendo especialmente las citas bibliográficas)

La filosofía política ha de ser, ante todo, una filosofía moral y “práctica”. Cuando el ciudadano ve relegar los defectos de la ciudad, cuando mira y todo lo que ve en realidad son cascotes a la deriva, ¿qué hace que no actúa? ¿Acaso no es él tan responsable como el ciudadano más anómico? Si el hombre es un animal político, como decía Aristóteles, un ser sediento perpetuamente de poder aunque éste lo desconozca –añado yo-, no es de extrañar entonces que la filosofía también se proponga analizar de un modo racional nuestro “pensar político”.

Mas, ¿sabe el ciudadano que el amor por la sabiduría puede inmovilizar las alas del ángel y dominar todos los misterios con la regla y la línea hasta vaciar por completo el aire hechizado? [1] Sí lo sabe, y no son pocos los que como él pueden ver al mirar; pero otros lo desconocen, ni siquiera pueden imaginarlo. Estos deben saber que el amor por la sabiduría no está exento de belleza, es más, ésta lo inunda hasta tal punto que la otra belleza, la corpórea, pierde su atractivo. Esto se ha dicho tantas veces, se ha escrito en tantas ocasiones, que los libros testigos de ello desesperan en las bibliotecas. Ellos, tan ansiosos de enseñar, nunca sabrán, por su naturaleza, que las enseñanzas que predican no serán fáciles de divulgar. Pero aquel que tenga la suerte de abrirlos, ora por accidente, ora por predisposición, conocerá al instante al héroe que lleva dentro, el que siempre aspira a cosas sublimes: “Y cuando los hombres son cautivados por esa belleza intelectual no vuelven los ojos a la corpórea ¡lejos están de dejarse conmover por ella!” [2]

Pero, ¿qué importancia tiene la filosofía política hoy día? Creo que no admitiría objeción alguna si afirmara que el ciudadano siente un especial interés hacia la política; y este interés no es otro que el descubrimiento constante en sí mismo de un ser político, dotado de poder. Es por esta razón por la que los "asuntos políticos" no escapan nunca a la crítica del ciudadano. Perogrulladas aparte, la unión entre los asuntos políticos y la manera en que estos pueden ser mirados es la definición misma de la filosofía política, la cual “está compuesta por dos términos: filosofía —que indica la forma de tratamiento, global y que va a la raíz— y política —que indica la materia que trata (los asuntos políticos) y su función (su objetivo último es idéntico al de la acción política). […] Toda acción política se dirige de algún modo hacia el conocimiento de la buena vida y de la buena sociedad, y ésta última es idéntica al bien político completo.” [3] Pero, ¿cuál es la buena sociedad? Esa es la pregunta que guía constantemente la Política de Aristóteles: la pregunta por el mejor régimen. [4]

[1] Parafraseando la cita de John KEATS que aparece en la obra Política y perspectiva de Sheldon S. WOLIN, p. 257.
[2] Giambattista VICO, Vico y el pensamiento contemporáneo, Fondo de Cultura Económica, México, 1987, p. 460.
[3] Rafael BERNARDO,
“Reflexiones sobre What is Political Philosophy? de Leo Strauss”, Foro Interno, vol. 2 (2002), p. 116.
[4] Leo STRAUSS, La ciudad y el hombre, Katz, Buenos Aires, 2006, p. 77.


La imagen es la muerte de Sócrates. Sus últimos momentos, antes de beber la cicuta, son... La dignidad del filósofo lo titulan aquí: Academia de Sócrates.

Post relacionado: Introducción a la filosofía política.

4 comentarios:

Siesp... dijo...

Se me ocurre un pensamiento, teniendo en cuenta que no entiendo de la cuestión que planteas:
Dices que "la unión entre los asuntos políticos y la manera en que estos han de ser mirados es la definición misma de la filosofía política". Pero esta definición recorta las propias posibilidades de la filosofía política. O es errónea la definición o no nos bastará para la comprensión de cualquier acto, sea político, social o individual (animal plítico).

Cuando dices "la manera en que han de ser mirados (los asuntos políticos), se me ocurren otras maaneras de mirarlos. ¿Acaso sugiere el autor que sólo hay una manera de ver los asuntos políticos? A no ser que hagamos la salvedad siguiente: "...han de ser mirados en un concepto sociológico, aséptico a los propios resultados de esos asuntos plíticos". Quiero decir que, sería el caso del estudio de los propios asuntos políticos como una iniciativa humana más, puesto que la evaluación real, concreta y definitoria de los mismos corresponderá siempre al ciudadano, sea cual sea su formación, o al propio poder.

Un asunto político puede ser estudiado con la filosofía política, pero ha de ser evaluado por la propia sociedad. Aquí hay que diferenciar entre estudio y evaluación.

Y paro ya porque me lio, jeje
Saludos.

Hugo C. dijo...

La definición, más que errónea, puede no ser lo más acertada posible, o poco acertada. Yo al principio -y al final también jaja- siempre doy palos de ciego; gracias a eso tengo la oportunidad de leer vuestra opinión al respecto :D

La verdad es que al decir "la manera en que estos han de ser mirados" sugiero -sin pretenderlo- que es la manera, y eso no está bien. La retórica está por pulir jaja.

Me apunto a tu idea de diferenciar entre "estudio" y... "decisión" (lo sé, te he cambiado el término jaja). Es que ya estoy empezando a liarme :D

Sea como fuere, hay un fragmento en la introducción al libro "Qué es política" (textos de Hannah Arendt) que me parece interesante -el libro entero es una maravilla-:

"Para Arendt, en el lenguaje hay «pensamiento congelado» que el pensar debe descongelar cuando quiere averiguar el sentido original. Así, trabaja aislando conceptos, siguiéndoles la pista, enmarcándolos, de manera que, en sus manos, el acto de teorizar tiene algo que ver con reencontrar, recuperar y destilar un sentido que se ha evaporado: se traduce, pues, en recuerdo. Se trata de rastrear las huellas de los conceptos políticos, hasta llegar a las experiencias concretas y en general también políticas que les dieron vida. En este sentido y con razón, se ha hablado de esta teórica de la política como si se tratara de una suerte de fenomenóloga."

Te prometo que me pondré en breve con Asimov, ciao :D

Hugo C. dijo...

Releyendo tu comentario me ha hecho recordar aquel fragmento de la entrevista a Hannah Arendt, que empieza así:

"La expresión filosofía política, expresión que yo evito, está extremadamente sobrecargada por la tradición. Cuando yo hablo de estos temas, siempre menciono que hay una tensión entre la filosofía y la política. Es decir, entre el hombre como ser que filosofa y el hombre como ser que actúa."

Anónimo dijo...

Puro locario... Jajajajaja.