12 de febrero de 2009

El bufón de la farsa

Uno de mis fragmentos favoritos, al final del libro:
La actitud y la costumbre común consistente en mirar a otra parte que a nosotros mismos han sido de mucha utilidad para el asunto que nos ocupa. Somos, para nosotros, un objeto lleno de descontento; no vemos en nosotros más que miseria y vanidad. Para no hacernos perder el ánimo, la naturaleza, muy intencionadamente, ha dirigido hacia fuera la acción de nuestra mirada. Avanzamos río abajo, pero invertir nuestro curso hacia nosotros mismos es un movimiento trabajoso: así, el mar se enreda y se lía en su acción cuando es empujado sobre sí mismo: “Mirad, dicen todos, los movimientos del cielo, contemplad a la gente, la disputa de éste, el pulso de aquél, el testamento de este otro; en suma, mirad siempre, arriba o abajo, o de lado, o delante de vos o detrás”. El mandato que nos hacía en la antigüedad el famoso dios de Delfos era un mandato paradójico: “Mirad en vosotros, conoceos, tomaos apego a vosotros mismos; a vuestro espíritu y vuestra voluntad, que se consumen en otra parte, dirigidos hacia sí mismos; os escucháis, os respondéis; concentraos, resistid; os traicionan, os dispersan, os ocultan a vosotros mismos. ¿No ves que este mundo mantiene toda una visión encogida hacia dentro y sus ojos abiertos para contemplarse a sí mismo? Para ti se trata siempre de vanidad, dentro o fuera, pero es menos vanidad cuanto menos extendida está. Salvo tú, hombre, decía aquel dios, cada criatura se estudia antes que nada y tiene, según sus necesidades, unos límites adecuados a sus esfuerzos y sus deseos. No hay ninguna tan vacía y tan necesitada como tú, que abarcas el universo; tú eres el que escruta sin conocimiento, el magistrado sin jurisdicción y, después de todo, el bufón de la farsa."
Michel de Montaigne, Sobre la vanidad y otros ensayos, Valdemar, Madrid, 2000, p. 193.

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4 comentarios:

Siesp... dijo...

Me lo he leido dos veces (tu post) y sigo pensando...

Hugo C. dijo...

Me alegro. Gracias por pensar, vuelva pronto :D

Es magnífico, lo voy a releer yo también, que nunca es "enough" (introduzco sin previo aviso términos en inglés para ir practicando jaja).

Julián dijo...

"No hay ninguna tan vacía y tan necesitada como tú, que abarcas el universo; tú eres el que escruta sin conocimiento, el magistrado sin jurisdicción y, después de todo, el bufón de la farsa"

Que frase magnífica.
Esta es en mi opinión una gran contradicción en el ser humano: por un lado la capacidad de preguntarse a si mismo preguntas sobre si y el mundo que le rodea, viviendo en un mundo que no solo no da las respuestas que el busca, sin que, en mi opinión, no posee.
Como hablábamos ayer, el significado nació junto con el ser humano (frase en tramites de patente XD ).

Hugo C. dijo...

Por mi parte, cuanto más leo ese fragmento menos lo entiendo. Ayer estaba de acuerdo con él, hoy no; pero ahora, con tu comentario, vuelvo al principio :D

Supongo que Nietzsche le diría a Montaigne eso de: Y a todo el que siempre "trilla paja", ¡cómo iba a serle lícito blasfemar del trillar!

Un saludo. Yo ahora voy a estresarme un poco con el trabajillo pendiente que tenemos -o quizá mañana-, que ya está bien de procrastinar :D