16 de febrero de 2009

La imaginación sociológica

Aprovechando la mención a la psicohistoria que Siespierre nos hace en su último comentario -aquí no se tira nada, como dirían nuestros padres-, traigo a colación un suculento fragmentillo de La imaginación sociológica, de C. Wright Mills. Creo que es clave para los que nos introducimos en la Sociología:

[…] Los hechos de la historia contemporánea son también hechos relativos al triunfo y al fracaso de hombres y mujeres individuales. […] Ni la vida de un individuo ni la historia de una sociedad pueden entenderse sin entender ambas cosas.

Pero los hombres, habitualmente, no definen las inquietudes que sufren en relación con los cambios históricos y las contradicciones institucionales. Por lo común, no imputan el bienestar de que gozan a los grandes vaivenes de la sociedad en que viven. Rara vez conscientes de la intrincada conexión entre el tipo de sus propias vidas y el curso de la historia del mundo […]. No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del mundo. No pueden hacer frente a sus problemas personales en formas que les permitan controlar las transformaciones estructurales que suelen estar detrás de ellas. [1]
¡Quién tuviera dicha cualidad mental esencial!

Ya puestos, podemos también citar de pasada los puntos de vista al respecto de otros dos grandes de la sociología contemporánea, Anthony Giddens y Peter L. Berger. Para empezar, Giddens ya apunta a la necesidad de dotar a la sociología de un interés histórico:
El cuarto tema se centra en la necesidad de dar una orientación histórica a la sociología. Ello supone mucho más que situarse simplemente en el "contexto histórico" en el que tienen lugar los acontecimientos. Uno de los más importantes procesos de la sociología en los últimos años ha sido el resurgir del análisis histórico. Este no debe entenderse exclusivamente como la aplicación de la perspectiva sociológica al pasado, sino como una contribución básica a nuestra comprensión de las instituciones del presente. Anthony Giddens, Sociología (1982).
Por su parte, Berger considera que las dos disciplinas que más se relacionan con la sociología son la historia por un lado, y la filosofía por otro, ambas pertenecientes al conjunto de disciplinas que solemos llamar humanidades. Tal vez sea esto lo que confiera a la sociología su universalidad de visión; una ciencia atenta y abierta que añade a sus métodos de investigación un carácter humanista que no se ciñe única y exclusivamente a lo objetivo, o demostrable.

La historia, como depósito de nuestros hechos, debe estar en completa simbiosis con la sociología para que esta última, percatándose de los vínculos existentes que nuestras acciones tienen con el pasado, se encunetre en una mejor posición para comprender los fenómenos sociales actuales. Por lo tanto, la poca atención que prestemos al proceso histórico nos llevará inevitablemente a recordar aquella frase de George Santayana: “Los que olvidan la Historia están condenados a repetirla”.
Por cierto, este post lo he escrito escuchando The House of the Rising Sun y ha sido inmejorable la combinación (os recomiendo que os bajéis la canción; el mal playback del vídeo niega cualquier posibilidad de que la música te transporte).
[1] C. Wright Mills, La imaginación sociológica, Fondo de Cultura Económica, 1961, p. 23.

2 comentarios:

Siesp... dijo...

Yo lo veo simple: la Historia (como pasado) es la que es, inamovible. Los fenómenos actuales son producto de dos factores, la propia Historia y el estado emocional de la sociedad en cada momento histórico. De esta manera yo contemplo la Sociología como una Ciencia de futuro (igual que la Astrofísica, por ejemplo), puesto que la interpretación de esa cualidad "emocional" de la sociedad mirando al pasado es muy difícil de separar de la propia Historia, sin embargo, el presente y el futuro de la humanidad (entendiendo por por éste el conjunto de actos colectivos y/o individuales que conforman nuestro modo de vida) es susceptible de ser "diseñado" desde el estudio y la experimentación. ¡Esto es la Sociología para mí!

Digamos que las prácticas de Sociología podremos hacerlas "mirando al pasado", pero el "ejercicio de la misma" (cuando adquiere su esencia) hemos de utilizarlo en el hoy y en el mañana.

Otra cosa muy distinta es la historia de de la Sociología.

Si me he explicado, mejor para mi. De cualquier manera, me gustaría algún día disponer de mis reflexiones en tus post, porque, cogno, es que me haces pensar, jeje. Y algún día, otro Hugo, en su blog, podría poner algún texto como tú haces... ¡y puede que se lo atribuya a Giddens en vez de a su verdadero autor, Apolinaro de Tartesos! Jajaja ¡Dios!, estoy más loco que Tesla.

Zulú 4.5/ya te lo explicaré jajaja

Hugo C. dijo...

"¡Esto es la Sociología para mí!", dices. Y para mí también :D

Creo que te has explicado perfectamente, de hecho has dado claridad a mis ideas. Ojalá algún día pueda exponerlas del mismo modo. Bueno, es cuestión de ponerse; si es que ya no me paro ni a pensar, me estoy malacostumbrando :D

Por ejemplo, una idea clave sobre esto también se puede leer en el prólogo de la obra de Mills:

"La experimentación stricto sensu [en sentido estricto] que siempre pareció vedada al sociólogo es ahora posible, por lo menos en ciertas esferas. [...] Puede decirse que [en la sociología] se ha pasado de una fase artesanal a una fase industrial de la investigación, y esta transición ha sido genuinamente requerida por las innovaciones metodológicas y técnicas."

Ah, he encontrado por ahí este fabuloso artículo sobre la Psicohistoria. Aunque ya adelanto que solamente lo he ojeado, por si llueven críticas :D

Un abrazillo.