11 de febrero de 2009

Matthieu Ricard, el monje biólogo

Seguimos con otro breve post sobre la felicidad:
[...] Obtuvo el doctorado en genética molecular en el instituto Pasteur. Después de terminar su tesis doctoral en 1972, Ricard decidió abandonar su carrera científica y concentrarse en la práctica del budismo tibetano. Vivió en el Himalaya y fue discípulo de Kangyur Rinpoche. Matthieu Ricard.
Si os interesa el tema, no os perdáis, aparte de los enlaces externos que aparecen en el artículo de la Wikipedia, el suplemento de El Mundo: Declarado el hombre más feliz del mundo.

Posts relacionados:
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- La ciencia estaba en un pozo.
- Sobre la felicidad.

6 comentarios:

Siesp... dijo...

Pláceme sobremanera que alguien sea declarado el hombre más feliz del mundo. Me recuerda la historia de "la camisa del hombre feliz", ¿la conoces?

Lo que ya no tengo tan claro es si este hombre feliz puede ser envidiado por su situación. Particularmente pienso que no. ¿Por qué?, pues porque la felicidad sigue siendo un concepto relativo, yo diría que extremadamente relativo y, encima, subjetivo. El "hombre más rápido del mundo" es Bolt mientras no se encuentre otro (que podría ser), pero estoy seguro que sin rebuscar mucho podríamos encontrar mucha gente feliz, lo que pasa es que los desgraciados son una abrumadora mayoría.

Todo es relativo menos la relatividad (con minúscula), que es absoluta.

Zumalacárregui.

Hugo C. dijo...

No la conocía; si apenas he leído nada, ¡cómo la iba a conocer! :D

Bonita historia, con un final que hace pensar, gracias.

La verdad es que siempre hay quien quiere ser infeliz; algo en su interior le empuja a ello, ya sea autoengañándose o simplemente porque es inevitable. Yo, personalmente, he de decir que no envidio a ningún hombre. Lo que envidio es todo lo que hay en mí y no alcanzo a encontrar, todo aquello que puedo poseer pero, no sé por qué, rechazo e incluso olvido :D

Un Happy Meal.

Tay dijo...

Muy chula la historia de la camisa, no la conocía, aunque esperaba ese final :D

Muy cierto lo que dices Hugo, y muy interesantes las reflexiones sobre la felicidad, en contra de lo que piensan muchos soy contrario a esa idea de que el que piensa en su propia felicidad es porque ya la ha perdido.

Creo que es algo que se puede trabajar...

pero no os voy a contar mis trucos!
muajajaja un saludo

Hugo C. dijo...

Sí, totalmente de acuerdo; pero hay que trabajar tan duro para ello que... jaja. Yo hace tiempo que la busco pero algo me dice que no quiero encontrarla. En ese caso primero tendría que buscar la causa, suponiendo que la haya, de ese no querer. Resumiendo, que me niego a ser feliz jaja.

Un saludo.

Tay dijo...

Jejje no creo que sea tan duro, jejej aunque te entiendo cuando dices que crees no querer ser feliz...

Es muy parecido al ejercicio físico, de hecho están relacionados... puedes, por ejemplo, ir al gimnasio todos los días, te sentirás bien, y te será muy muy difícil abandonarlo, pero si la situación es la contraria, si te acomodas y dejas que tu cuerpo no se mueva para nada, te sentirás peor, pero te será igual de difícil (creo que mucho más) el comenzar a ejercitarlo.

La mente, al igual que el resto del cuerpo, se acomoda muy fácilmente a lo que acostumbra.

Hugo C. dijo...

Te vuelvo a dar la razón, hay que cambiar las malas costumbres y adquirir nuevas, porque una vez lo hagamos, y nos acostumbremos a ello, nos seguirán "all the life" :D

Esto, claro está, en la teoría jaja. A ver si me animo y lo compruebo personalmente. ¿Te has fijado? La clave está en el "A ver si..." jaja. ¡Que me muestren a aquel que siempre se enfrentó a sus miedos, aquel que escuchó siempre a su corazón, y nunca se entretuvo con sus propios engaños!

Un abrazo :D