21 de marzo de 2009

La batalla de los genes

Si os acordáis de aquel post, creo que este que voy a recomendaros de Alfredo Oliva es una prolongación excepcional, ya que el mío sólo fue una simple mención de un par de libros y un fragmento de una entrevista a Richard Dawkins. Nada que ver, por supuesto. Se titula Madres y padres importan, y mucho. Aquí va un extractillo:
[...] no es que estemos de acuerdo con las afirmaciones desmedidas de John B. Watson sobre las posibilidades de moldear la naturaleza humana a su antojo. Pero es que las opiniones de popes de la psicología, como Steven Pinker, sobre la escasa capacidad de influencia que padres y madres tienen sobre sus hijos va a llevar a muchos padres a abdicar de su papel de educadores: “total, si todo es cosa de los genes”.
Más al respecto aquí:
- Pinker y Marshall: Por la igualdad social.
- Las bases biológicas de nuestra conducta.

4 comentarios:

Salvor Hardin dijo...

Sigo pensando lo mismo. Un hecho traumático (por ejemplo) entre la relación de padres e hijos quiebra y marca el futuro de la evolución social de ambos. En los hijos será más evidente por cuanto su vida se verá afectada más y durante más tiempo, y en los padres, menos puesto que no dejaría de ser "una cicatriz más entre las muchas de su corazón" jejeje.

La información genética es mutable (eso es evidente) pero es mucho más resistente a ello que la conducta humana. Por lo tanto ésta no depende de los genes.

Es mi opinión, basada en lo que conozco hasta ahora. El cambio de esa opinión habrá de presentarse con pruebas físicas, porque las sociales están de mi lado. Y ya he leído que variaciones físicas pueden grabarse en los genes dentro una vida, pero lo cambios de conducta vienen marcados en casi su totalidad por los cambios en las percepciones y condiciones sociales del individuo.

Hala, ya lo arreglará Bel Riose.
También te leo.

Hugo dijo...

Opino milimétricamente igual jaja.

Hace unos días, en el documental que hicieron en la 2 sobre superdotados, se dijo que, si bien es cierto que el cociente intelectual se hereda, la educación recibida y el entorno del superdotado durante los primeros años de vida era "relevantísimo" en el desarrollo de sus aptitudes, en la mejor aprovechación de su potencial. Por lo tanto, el superdotado nace, pero también se hace, por supuesto.

De hecho, gran parte de estos niños "especiales" (no sé si dijeron el 50%) acaban teniendo vidas infelices, puestos de trabajo normales, depresiones, etc. Seguramente por no haber detectado a tiempo lo que les hacía especiales.

Un saludo, Hardin jaja. Voy a publicar día sí día no durante unos días, a ver qué tal. Así no tendréis que soportarme tanto jaja. También estaré un pelín ausente en los comentarios :D

Si te apetece, échale un ojo a este anticipo del documental. Me encanta lo de "al este de la campana de Gauss". Yo me temo que estaré rozando el oeste jaja.

Otro saludo.

José Luis Ferreira dijo...

Cuando se habla de la influencia de los genes frente al medio ambiente en las habilidades, caracteres de la personalidad, gustos, etc., no se habla de oportunidades o desarrollos, sino de características.

Dicho de otra manera, habrá una tendencia genética a tener más habilidad o menos en, por ejemplo, las matemáticas, o a que a uno le guste más un tipo de música que otro, o ser más o menos extravertido.

Según parece, estas tendencias están explicadas en un 50% por la genética. Del resto, una pequeña parte es ambiental y el resto (¿45%?) no se sabe. Puede ser parte ambiental en la que no se ha caído en cuenta o puede ser simple azar.

Según lo anterior, la educación difícilmente cambiará los gustos del individuo, pero le expondrá a todo tipo de opciones. Por mucha habilidad para la música que tenga alguien, si no se le pone un instrumento musical a su alcance, no será nunca un buen músico. Los padres todavía pueden hacer mucho por sus hijos. Pueden darles amor y oportunidades.

Siesp... dijo...

José Luis, estoy de acuerdo contigo. Mi negativa digamos que se centra en la frase "total, todo va en los genes".

De eso se trata. En los genes puede venir la tendencia a ser un gran músico, pero, como dices, si no le damos nunca un instrumento, dificilmente podrá ejercer de tal.

En mi opinión, considero que la información genética, yendo distribuída en los porcentajes que mencionas, es una garantía de supervivencia de la especie. Ese 50% es el "principio de nuestra función como humano", pero no va a ser el determinante definitivo. Servirá de mucho si se desarrolla, pero sólo hará su función vegetativa si no se desarrolla.

En definitiva, ¿en manos de qué estamos?. Basados en la genética, estamos en manos de la experiencia.

Un saludo.