24 de marzo de 2009

La decepción de la tradición

Leyendo en ARP (Sociedad para el avance del pensamiento crítico):
La decepción no surge cuando constatamos que el mundo es distinto al que siempre hemos imaginado. La verdadera decepción sería descubrir que la realidad es tal como nos la han explicado. Y, afortunadamente, las cosas siempre son de otra manera.
Juan Carlos Ortega.

Por eso he titulado esta entrada La decepción de la tradición: si todo el conocimiento no afianzado científicamente que pasara de padres a hijos fuera cierto ("la gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos", como dice Dawkins), es decir, si ese "saber" ingenuo y en ocasiones ciego que llamamos tradición retratara fielmente la realidad tal y como es, sin fallos, entonces el mundo sería decepcionantemente aburrido, porque no quedaría nada más por descubrir, apenas nada nuevo que enseñar; los "albañiles" del mundo no tendrían ya nada que levantar. ¡Pero por la Galaxia que esto no es así!*
[*] Guiño a la Saga de la Fundación de Isaac Asimov.

5 comentarios:

Radagast dijo...

Siempre recordaré cuando de pequeño me explicaron en la escuela que no es bueno dormir con una planta en la habitación, que podías asfixiarte.
Y lo creía pies juntillas hasta que tuve más conocimientos y me di cuenta de que es una de las mayores gilipolleces acientíficas jamás dichas.
Bueno, era un ejemplo tonot que me ha venido a la cabeza al leer tu entrada.
Un abrazo.

Hugo dijo...

Un ejemplo tonto jaja, qué va. Otro ejemplo sería el de las manchitas blancas que nos aparecen en las uñas, que tantas veces nos decían que era por falta de calcio (y uno venga a tomarse cartones de leche a diestro y siniestro). Pero el que más me encanta, y que parece imposible que desaparezca, es el "pensamiento sobrenatural". Ayer mismo una persona muy cercana me dijo:

- ¡Escorpio tenía que ser, si es que es igual que fulanito, que también es Escorpio!
- (Entonces le recordé que creer en la astrología es como creer en los Reyes Magos).
- Ya, pero mira que es casualidad.

Un saludo tradicional :D

Hober Mallow dijo...

Quizá la clave está en esa cadena a la que haces referencia, sobre los conocimientos científicos que pasas de padres a hijos. Esos conocimientos no reflejan, afortunadamente, fielmente la realidad porque son mutables, cambian con la experiencia y el estudio. Los "conocimientos" dogmáticos son los que nos decepcionan, al ver su futilidad.

Como anécdota diré que de pequeño se decía que masturbarse producía ceguera... jejeje... ¡hoy vendo cupones en la ONCE! jajajaja

Bueno, fuera bromas, un abrazo "listillos" jeje.

PD.- Para quien lo desconozca, Hober Mallow fue quien se cargó la religión en la Fundación, aparte de uno de sus héroes. Jeje.

Tay dijo...

Claro que produce ceguera, es porque desperdicias liquido encefaloraquídeo, es broma jejje
Esa era la explicación... todo viene de esas teorías del homúnculo y tal, el desconocimiento de la información genética llevaba a pensar que parte del cerebro debía de estar presente en el semen...

Qué cosas

Cambiando de tema...

El poder del "saber ingenuo" es tremebundo, todos los días escuchamos algún razonamiento falaz que peca de esto... la tradición china tal, la medicina milenaria cual, la religión tal...

Como si las cosas por ser antiguas sean más verdaderas.

Esta forma de razonar absurda tiene su contraria, la idea del "nuevo" que igualmente absurda tiene mucha fuerza en nuestra sociedad.

Saludines

Hugo dijo...

Tay, todo el mundo sabe que lo nuevo es mejor jaja. No, tienes razón.

Como reza el subitítulo del blog Ahuramazdah, hay que vivir sin dogmas, aunque lograrlo nos lleve toda la vida y unas cuantas reencarnaciones :D

Un saludo a los dos; un placer, com sempre.