16 de marzo de 2009

Los diez libros de Arquitectura

Anoche anduve hasta nuestra pequeña biblioteca de tres lejas (estoy siendo modesto, en realidad no me caben los libros en casa) y me quedé mirando, con la cabeza ladeada, un libro de Vitruvio, Los diez libros de Arquitectura. El que más me gusta de los tres que tengo de esta Bella Arte.

Como no les hago mucho caso, de hecho desde que están entre nosotros no he "jugado" con ellos más que un par de veces, lo cogí sin pensarlo tres veces y me fui directo al índice para detenerme en algún capítulo interesante, con dibujos molones y todo eso que nos gusta a los "niños". Los libros -digo "libros" ya que este consta de 10, en lugar de 10 "capítulos"- más llamativos eran, a priori, los tres últimos. El Décimo era sobre guerra, máquinas de ataque, ballestas... -oh, se me cae la baba- pero me detuve en el Noveno, en su primer capítulo, El universo y los planetas:

El universo es la expresión totalizadora de todas las sustancias naturales; comprende también al firmamento con sus constelaciones, armónicamente dispuestas. El universo gira continuamente en torno a la tierra y al mar, apoyado en unos goznes situados en los extremos de su eje. El poder de la naturaleza ha dispuesto y colocado en estos puntos los ejes como si fueran los centros: uno, desde la tierra y el mar hasta lo más alto del universo más allá de las estrellas de la Osa Mayor y el otro, en la parte diametralmente opuesta, debajo de la tierra, en la región del mediodía; rodeando estos ejes, la misma naturaleza ha construido unos anillos, como si fuera con el torno, que en griego se denominan "apsides" y que permiten el movimiento circular y eterno del universo. La tierra y el mar ocupan de manera natural el centro, el punto intermedio. [Escrito alrededor del año 15 a.C.]
Respecto al geocentrismo y al heliocentrismo podemos leer en Wikipedia:
Aristarco de Samos fue el más radical. Escribió un libro, que no ha sobrevivido, sobre el heliocentrismo, diciendo que el Sol era el centro del Universo, mientras que la Tierra y otros planetas giraban alrededor suyo. Su teoría no fue popular, y sólo tenia un seguidor conocido, Seleuco de Seleucia.
Pero un "pelín" más tarde, la cosa cambiaría inapelablemente con Copérnico, como ya sabemos. Todo volvió a lo que ya adelantaba Aristarco de Samos.

Me parece que al final no he hablado de arquitectura. O sí, según se mire.

6 comentarios:

Búfalo el Vil dijo...

Qué bonita es la "arquitectura" del Cosmos.
Ahora te propongo otro ejercicio cuasi sociológico:

Acabas de ser abducido por unos extraterrestres que, con su máquina del tiempo, te transportan hasta la época ptolemáica. Tú conservas todos tus conocimientos actuales, pero... ¡explícale al de los goznes del firmamento que está equivocado! Sólo dispones de tus actuales conocimientos sin ninguna ayuda de libros, calculadora, etc....
Los extraterrestres te depositaron en la Grecia clásica desnudo.

Como en BioTay has "casi acertado"... a ver qué tal te las ingenias con esto, jejeje.

Hugo dijo...

Vaya, interesante ejercicio mental. ¡Oh si me dejaran al menos con mi ordenador, lo primero que haría sería mostrarles esta entrada! jaja.

Con mis actuales conocimientos, sinceramente, no podría convencerles, pues yo sin los conocimientos mascados de Wikipedia no soy nadie jaja. Supongo que me tendría que ayudar de la geometría, así que voy apañado :D

Sé que con el tema de los eclipses y las sombras hechas con varitas se supieron muchas cosas pero... no te sabría decir :D

¡Que alguien responda a este discípulo de Carl Sagan, por favor! jaja.

Un saludo.

Siesp... dijo...

El ejercicio es más amplio de lo que piensas.
Efectivamente, tendrías crudísimo poder convencer al personal. Pero ahora nos queda otra faceta: ¿cómo se queda un ser humano con los conocimientos "verdaderos" entre tanto "equivocado"? Pues sería también un "equivocado", porque la Verdad que no puedes enseñar es una mentira más.

Me retiro a mis aposentos. Bye.

Manu dijo...

Pero que malo eres Siespi...

Bueno, por lo menos los griegos lo habrían tomado por loco y punto.
Igual hasta a algunos les habría convencido, pero si llega a caer en la Edad Media, en plena inquisición..., a la hoguera de cabeza, je, je ;-)

Seguid así chicos.

Hugo dijo...

"La Verdad que no puedes enseñar es una mentira más".

Vaya, tienes razón, no me esperaba que el ejercicio fuera tan amplio jaja.

Manu y "Siespi", reciban ustedes un e-saludo recién salido del ordenador :D

Siesp... dijo...

Oye, recuerda que todas esas citas que de vez en cuando noto que te guardas de mis comentarios, tienen mi copirrai, jejejeje, que para eso me he devanado los sesos jajajajajaja