10 de marzo de 2009

Sólo los hombres virtuosos tienen amigos

Eso mismo escribió Voltaire cuando definió la amistad en su Diccionario Filosófico:
Es un contrato tácito entre dos personas sensibles y virtuosas. Digo sensibles, ya que un monje, un solitario puede no ser en absoluto malvado y vivir sin conocer la amistad. Digo virtuosas, ya que los malvados no tienen más que cómplices; los sensuales tienen compañeros de diversiones, los negociantes tienen socios, los políticos congregan a los facciosos, el común de los hombres ociosos tienen enredos, los príncipes tienen cortesanos; sólo los hombres virtuosos tienen amigos.
Un par de siglos antes, Michel de Montaigne, precisando aún más, pensaba que la amistad entre un padre y un hijo no podía ser amistad, sino respeto. Del hijo al padre, porque pocas veces del padre al hijo -añado yo-:

De los hijos a los padres es, más bien, respeto. La amistad se desarrolla por la comunicación y ésta no puede existir entre ellos a causa de su desigualdad, demasiado grande, y quizá sería un obstáculo para los deberes naturales. Pues todos los pensamientos secretos de los padres no pueden comunicarse a los hijos sin crear entre ellos una familiaridad inconveniente; y, por otra parte, las advertencias y reprimendas (que son uno de los principales deberes de la amistad) no podrían ejercerse de hijos a padres. Continúa por aquí. Si tenéis tiempo, seguidme.
Por otra parte, el Capitán Mike Clark, personaje de El curioso caso de Benjamin Button, llega a afirmar que los padres lo único que quieren es ver fracasar a sus hijos. Muy discutible esto último, por supuesto.

Si conocéis a otros autores que hayan tratado especialmente la amistad, esa característica tan animal, o algún fragmentillo suelto que recordéis haber leído, aquí estoy, con los ojos bien abiertos.
Gracias a mi hermano por interrumpirme para querer leerme este fragmento de Diccionario filosófico. Además, hacía tiempo que la filosofía no asomaba por aquí. ¡Bendita interrupción, inmejorable paréntesis!

16 comentarios:

Tay dijo...

Esas afirmaciones padre-hijo que valora Montaigne, lo hace desde su propia opinión...

"Pues todos los pensamientos secretos de los padres no pueden comunicarse a los hijos sin crear entre ellos una familiaridad inconveniente"

inconveniente¿?

No opino igual, se teme lo que no se conoce, y solo se puede respetar aquello que se conoce, el miedo no es igual al respeto... aunque es facil la confusión.

Chin pon.

Siesp... dijo...

La amistad ha de ir acompañada de respeto. Y ese respeto debe camuflarse como precaución mientras no conozcas a fondo al candidato a amigo o al amigo propiamente dicho. Una vez conocido todo (es decir la verdadera amistad, esa que hace conocer todo del otro y viceversa), se cultiva respetando las diferencias y cultivando los puntos comunes.

Cuando uno critica a los profesionales de la religión (cual es mi caso), algunos creyentes se dan por aludidos y consideran que los insulto. No. Cuando menciono que hay mucho descerebrado, alguno de éstos se da por aludido y, entonces, sí, tiene motivos de pensar que le falto al respeto. Pero mi respeto va con todo el mundo, no con los que me insultan a mi. Podría poner ejemplos, pero no es cuestión, jejejeje.

El tratado de la amistad hace que los virtuosos tengan amigos, y los descerebrados "colegas".

Ay, cuánto me gustaría que me entendieras, sin hablar más de la cuenta jejejeje. En mi vida siempre intentaré parecerme a Jennings antes que a Strauss, ese principio me lo llevaré a la tumba. ¡Viva, noche de ponerse trascendental!

¡Choca esos cinco! jejeje

Hugo C. dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Tay. No debería ser así, pero hay padres...

Yo me quedo con la frase anterior, de la cual estoy bastante de acuerdo. No digo que la comparta, sino que suele pasar (o al menos eso me han dicho jaja):

"La amistad se desarrolla por la comunicación y ésta no puede existir entre ellos a causa de su desigualdad"

Desigualdad que en realidad no existe, pero en la práctica es mucho más complicado. Los roles de la sociedad y todas esas cosas que dirían los sociólogos. A veces pareciera que vivimos en mundos diferentes los hijos y los padres :D

Siesp, Jennings y Strauss tienen una creencia, distinta pero al fin y al cabo es una creencia. Nosotros tenemos la misma que tenía Jennings (esto empieza a sonar esquizoide jaja), pero, ¿qué nos hace diferentes de Strauss? ¿quién tiene la "verdad"? No dejaré de ser Jennings, y luchar contra Strauss, porque es mi sino (o quiero que lo sea), sin embargo... espera, ¡claro! Jennings no es el opuesto de Strauss, es distinto, ¿es distinto?; Jennings es el escéptico por antonomasia. No, pero no basta con ser escéptico. Es más, no sé si sería "sano" ser un Pirrón "al cubo" y ponerlo todo en duda. Hay que...

Uhmmm... sé que no hay orden en lo que acabo de decir. Podría retocarlo pero prefiero no hacerlo. Así ahorro tiempo :D

Saludos a los dos, gracias por removerme a esta de aquí arriba (perdón, según Damasio no hay ninguna "esta" diferenciada jaja). Ya sé por qué detesto la filosofía, y por qué la tenía ultimamente descuidada: es un torbellino, no hay paz con ella. Al menos yo no la encuentro. ¿La veis vosotros? jaja. Ya me callo, que hoy me han dicho dos veces que soy un egocéntrico :D

¡Choca esos cuatro, Maggie!

Pon! dijo...

¿Y las mujeres no son ni virtuosas ni amistosas? jajaja (esto es por hacer de "corrector político", cosa que a mí me toca los propios a dos manos).

Tay dijo...

Siespierre

Muy de acuerdo con tu primer párrafo... y con el resto también, que también me ha pasado a mí y mira que es cansina esa situación de "creyente aludido".

Hugo

En mi opinión los padres juegan un rol social respecto a los hijos que se puede desvanecer muy fácilmente, y una vez lo hace, descubres que son personas igual que tu.
Claro, cuando se desvanece es por causa de la comunicación, visto así la frase que remarcas es correcta... pero...

La comunicación no se daría porque requeriría cierta igualdad, y alcanzar la igualdad requeriría cierta comunicación...

parece imposible cualquier avance :D

Corfu dijo...

Yo Hugo C. me quedo con la frase de que la causa de desigualdad... creo que esta ha entrada ha sido muy interesante, sinceramente.

Hugo C. dijo...

Gracias Corfu, me gusta que te guste :D

Tay, buena reflexión, tomo nota. ¿Puede ser que la clave esté, en muchos casos, en la falta de credibilidad que los padres adjudican inconscientemente a los hijos? Es decir, ¿podría ser que los argumentos del hijo, por ser más joven e "inexperto" que el padre, fueran derribados con menor esfuerzo por éste que si, por el contrario, el hijo tratara de rebatir los del padre? Es muy interesante esto, no sé que opinaréis, pero puede ser que el padre más "cerrado" no crea posible (a veces; porque no sé cómo de habitual es esto) que su hijo tenga razón, simplemente porque no debería tenerla, pues "¡yo soy el padre, he de saber más!" jaja. Hay padres y padres, of course.

Pon!, tengo excusa porque parafraseo a Voltaire jaja. A ver, ya que sacas el tema... Yo, sinceramente, no puedo estar en contra del movimiento feminista, tal vez sí del movimiento más extremo, aquel en el que los medios justificarían el fin (como el comunismo jaja). Es muy posible que el movimiento feminista surja, entre otros motivos, por la pasividad de los hombres. Dicho rápidamente: nos limitamos a decir que no somos machistas (cosa muy discutible) y poco más.

En cuanto a utilizar la palabra "hombre" en lugar de "personas" o "humanos", por ejemplo, es un tema complicaillo jaja. Es difícil de cambiar, y más en el ámbito, digamos, literario y filosófico, donde todos los referentes que tenemos utilizan el dichoso "hombre" jaja. De lo que no hay duda es de que "personas" es mucho más preciso que "hombres", además de igualitario. Si lo de igualitario puede ser muy discutible, lo de la "precisión" no.

Me he dejado muchos temas, como la discriminación positiva (cuando las feministas escriben "las alumnas" en lugar de "los alumnos"). Eso creo que es muy drástico jaja, no lo comparto. Y también creo que no he matizado lo suficiente, sed indulgentes :D

Un trisaludo.

Pon! dijo...

Yo no soy machista.

Pero no estoy a favor de la discriminación (im)positiva y mucho menos de las generalizaciones.

Y muchísimo menos de las leyes que últimamente han sacado los "socialistas" en las cuales ya no somos iguales ante la ley.

Porque ante la ley no hay distinción, todos somos entes jurídicos.

Por no usar el manido término de anticonstitucional, cosa que también es.

Tampoco estoy a favor de los cupos por sexos, pues; ¿no se deben conceder las cosas por los méritos de cada cual? ¿O es más justo que entren otras personas que por ser de determinado sexo tienen prioridad sobre otras quizá más preparadas? ¿Qué diríamos si lo hiciéramos por razas?

A éso es a lo que yo me refiero cuando hablo de feminismo radical. Porque hay muchas "feministas" que están a favor de usar ésos métodos. Lo que las convierte en peores porque están repitiendo los errores del pasado. Se están vengando contra los hombres de hoy por los hombres de ayer (no digo que no hay hombres que se comporten así aún hoy).

Hugo C. dijo...

Estoy de acuerdo. Estoy a favor de la meritocracia, sin niguna duda. Pero no en el mismo sentido que Michael Young :D

Gracias por tan larga disertación, tiene "mérito" jaja. Qué humor de tercera.

Un saludo.

Corfu dijo...

Que sorpresa cuando me he metido en esta entrada y he visto sobre lo que estais discutiendo Pon! y tu Hugo C.

Yo quizá lo centre más en el campo de la historia porque es donde en este caso lo veo mejor. Más concretamente por centrarnos en alguna etapa, podríamos fijarnos en el caso de la prehistoria y sobre como incluso ahí se ve ese concepto siempre de hombre y no de mujer siendo quizá lo más llamativo que hablamos de la evolución del hombre, el origen del hombre... pero también pensad en cualquier actividad típica de ese período (ya sea la caza, las pinturas ruprestres...) y que imagen se os suele venir a la cabeza de quienes realizan esas actividades?? hombres o mujeres?..

dejo ahí esta pequeña reflexión por si puede servir

Hugo C. dijo...

A mí sí me ha servido la reflexión jaja. Tienes razón, procede de tan atrás, y ha sido tan aceptado durante tantos milenios que no nos puede asombrar la reticencia actual. Quizá en una sociedad más avanzada, donde el rol de la mujer se confunda con el del hombre, y el del hombre con el de la mujer, quizá en ese momento podríamos llegar a un acuerdo y aceptar la palabra "hombre" para seguir denominando a nuestra especie. No habría feminismo, pues no habría desigualdad de género. Pero claro, ese día no es hoy, y tal vez no llegue nunca. Lo que trato de decir es que la esencia puede que no sean las palabras, sino más bien los actos. Seguramente a las mujeres no les importaría llamarse "hombres" en sentido genérico jaja si las condiciones para "competir" en la sociedad fueran las mismas en ambos sexos.

Este tema merece mucho más que un par de comentarios por nuestra parte jaja, hay que seguir indagando (y matizando, por mi parte). De hecho tengo por aquí un artículo pendiente de leer (llevo un retraso...), por si os interesa: ¿“Hombres de verdad”? Estereotipo masculino,
relaciones entre los géneros y ciudadanía.


Pero siguiendo con tu razonamiento, en una conferencia que asistí sobre Sociología, un ponente expuso que no siempre habíamos vivido en un patriarcado; también hubo un matriarcado. Si sabéis algo al respecto, alguna fuente o libro, aquí estoy, porque sólo estoy en primero de Sociología, por lo que no sé na' de na' jaja.

Un saludo, a ver si encuentro un hueco y me animo en los debates de tu blog :D

Corfu dijo...

Por mi encantando Hugo C.

Si, es cierto que hubo etapas de matriarcado en la historia pero lo que ocurre, por lo menos en el contexto europeo, es que ese matriarcado se dio en tiempos prehistóricos, concretamente en el período de los pueblos prerromanos. Especifico un poco más (aunque la investigación en este campo esta algo falta y hoy en día con la llamada historia de género se comienza a potenciar) son los llamados pueblos cántabros los que cuentan con ese matriarcado por el cual entre otras cosas, aunque nos resultes sorprendente, podemos hablar de una transmisión de propiedades de madres a hijas... sorprendente que se diera en aquellos momentos tan remotos pero en el caso de los cántabros hay seguridad de ello. Increíble pero cierto..

Hugo C. dijo...

Gracias por el dato, un tema muy interesante este de la familia. Muchos antropólogos, sociólogos y juristas lo han tratado, tendré que empezar a leer algo al respecto :D

Pero revisando unos apuntes, veo que Mc Lennan defendía que había habido varias etapas en la historia: una etapa de promiscuidad sexual, donde no existía el tabú del incesto. Después vendría el matriarcado, y por último el patriarcado.

Vaya, pues al final sí que tengo algunas referencias por aquí anotadas jaja.

Un saludo.

Corfu dijo...

Retomo el tema; en cuanto a lo que dices sacado de Mc Lennan creo que hay matizarlo un poco.

Me refiero a que está constatado, sobre todo por medio de la arqueología, que no en todas las culturas se vienen a dar todas esas fases. Si que es verdad que en algunas hay dudas y en otras está verificado pero ciertamente hay que tener en cuenta que estas fases se dan en culturas muy concretas con una estructura económica, etc... muy concreta. Ese inceso al que te refieres igual que el matriarcado lo tenemos también documentado en diferentes culturas por nombrar alguna las llamadas orientales de los primeros momentos aunque pueda parecer curioso!

Un saludo!

Hugo C. dijo...

Haces muy bien matizando, entre las prisas y que del tema apenas sé nada...

De hecho, otro jurista llamado Maine creo que no le convencía la idea del matriarcado jaja. Pero casi todos coinciden en que lo hubo. Pero claro, como bien indicas quizá no en todas las culturas.

Lo del incesto es una idea muy pero que muy interesante. Gracias por pasarte y picarme la curiosidad.

Un saludo, me voy a tu blog a ver cómo va el debate :D

Nalena dijo...

Estos tipos eran ateos pero tenían los conceptos morales clarìsimos.
Vieron chicos que si no se sabe si Dios existe no se puede vivir como uno quiera.