27 de abril de 2009

Acerca del elitismo y la democracia

Este fragmento es la primera parte -a decir verdad es parte de la primera parte- de un trabajo que acabo de realizar para la asignatura de Ciencia Política, que he titulado Acerca de la democracia: Un tímido y novel acercamiento.

Las ideas expuestas en él están bastante desordenadas y quizá no correspondan mucho con el título, pero al menos me lo he pasado en grande haciéndolo. He modificado algunas cosillas para adaptarlo al blog:
Las élites han de ser abolidas de raíz, se podría afirmar, pero ¿es así como deberíamos actuar? Yo diría que no. Es cierto que las élites son el reflejo de desigualdades institucionalizadas, pero si algo hemos aprendido de la historia, y concretamente del comunismo, es que mover ficha tan apresuradamente suele traer graves consecuencias.

En un debate que televisaron hace muchos años, Chomsky y Foucault también hablaban de estos temas. Chomsky se mojaba más afirmando que sólo la llegada del anarcosindicalismo mejoraría las cosas, mientras que Foucault no se atrevía a ir tan lejos. Sin embargo, en mi opinión fue éste quien estaba más en lo cierto. Digo “más en lo cierto” porque creo que no hay ideas totalmente ciertas o ideas totalmente equivocadas, sino ideas más oportunas que otras, más utilitarias, por así decirlo:

"La verdadera tarea política en una sociedad como la nuestra es criticar el juego de las instituciones aparentemente neutras e independientes; criticarlas y atacarlas de tal manera que la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas sea desenmascarada y se pueda luchar contra ellas".

Como dije en aquel post, Foucault cree que "cambiar de forma de gobierno o de perspectiva política, como lo sería si adoptásemos el anarcosindicalismo, de poco serviría si antes no desmenuzáramos las instituciones sociales hasta quedarnos con sus esqueletos". Es por este motivo que creo que las instituciones son cruciales a la hora de entender las relaciones entre democracia, representación política y elitismo. Lo siguiente sería establecer hasta qué punto y de qué manera lo son, por supuesto.

Para no extenderme mucho más en este apartado –pido perdón de antemano si me he dejado algo por matizar, hay tanto que tratar que uno se pierde- diré lo que realmente me viene a la cabeza cuando se habla de elitismo, aun a riesgo de equivocarme y salirme demasiado del camino: El principio de Pareto, o regla del 80-20.

Pareto estableció (desconozco cómo de empírico fue ese estudio) que alrededor de un 80% de la población poseía solamente el 20% de la riqueza y del poder existente, mientras que el restante 20% de la población controlaba el otro 80%. La pregunta que surge inmediatamente después de leer esto es por qué, por qué tendemos a la desigualdad. Yo propongo, como muchos otros, que para conocer el porqué de esto y, en consecuencia, el porqué de la naturaleza humana, la filosofía política no puede desoír los hallazgos de las ciencias naturales, de la psicología, de la antropología, etc. Dawkins nos recuerda en El gen egoísta:

"Tratemos de enseñar la generosidad y el altruismo, porque hemos nacido egoístas. Comprendamos qué se proponen nuestros genes egoístas, pues entonces tendremos al menos la oportunidad de modificar sus designios, algo a que ninguna otra especie ha aspirado jamás".

Nuestra tarea es, por lo tanto, “conseguir minimizar el principio de Pareto, de forma que el reparto esté lo más alejado posible de una distribución de proporciones 80-20”*. Y así con todo.
Como siempre, se admiten todo tipo de matices, correcciones y comentarios por vuestra parte. Si he decidido publicarlo es con ese objetivo, y no solo por vanidad.

[*] Wikipedia.

6 comentarios:

Carlos Suchowolski dijo...

Hola, Hugo: Más que una crítica prefiero invitarte a poner en cuestión todos los términos que usas. Tú mismo sacaste a la luz el libro "Democracia SA" que podría darte juego en tanto se haga una lectura crítica. Y lo digo por lo que aparece en la reseña, o sea, no por la posición sino por la mención a los problemas o fenómenos actuales. El concepto de élite puede ser peyorativo o positivo según se trate del "valor" o "recurso" que origina la "élite" en cuestión. No se puede generalizar sin más. Además: algunas tienen el poder, otras lo pierden o lo han perdido, y otras aspiran a él sin llegar nunca ni en el fondo quererlo... En cuanto a Democracia... ídem...
Te dejo rumiar que siempre es lo más entretenido.
Un saludo.

Hugo dijo...

Tienes toda la razón. Tengo que replantearme todos los conceptos, sobre todo el de elitismo. Los he usado demasiado a la ligera.

Gracias por tu crítica (o invitación jaja), te lo agradezco mucho.

Un saludo de un rumiante aficionado :D

Carlos Suchowolski dijo...

Sí que la respuesta es gratificante, gracias. Me interesa tu opinión sobre mi post starussiano, deja algo de tu cosecha. Tal vez encuentres algo que te chiree o que deba yo precisar o corregir o lo que sea...
Un saludo y au revoir.

Siesp... dijo...

Ayer, mientras cenaba, estaban proyectando en televisión un película de época. No me llegaba el sonido. Pero me hizo pensar.

Pasaba un carro por una calle embarrada, lógicamente sin asfaltar, y unas casas con todas las deficiencias sanitarias. Uno pensaba en lo bien que vivia la elite (sin acento, que también vale) de la época mientras el pueblo llano sufría toda clase de calamidades.

La evolución de la sociedad, una vez que se llegó a las soluciones drásticas de la revolución francesa, despertó a las elites a los efectos de poder conservar su estatus sin que sus cabezas corrieran peligro.

Se accede a la elección de los cargos políticos y para ello necesitan conceder avances al pueblo. Vótame que te asfalto la calle.

Y entonces se produce algo inesperado... La própia elite compite por alcanzar un lugar más alto en la escala social. Vótame a mí que te asfalto la calle y construyo un colegio cerca de casa.

Esa disputa entre la propia clase dirigente es un motor de evolución social. No afirmo que sea la única causa de evolución, no. Digo que es un factor importante.

Cuando en la antigüedad no hacía falta conceder nada al populacho porque no peligraba el poder, en la actualidad es obligatoria la cesión de "comodidadades" si se quiere conservar ese poder.

Al final, la lucha ha quedado para los profesionales de la política, mientras que los dueños del oro se han apartado a la sombra de esa pantalla política. Antes el rico mandaba. Ahora no hace falta que mande, basta con financias a los profesionales para allanen el terreno que haga crecer sus fortunas. Mientras, si el pueblo coge algunas migajas, lo seguiremos controlando.

Más o menos, pues ya no sé ni lo que digo porque escribo a salto de mata.

Así que adios. Jejeje.

Hugo dijo...

Carlos:

Mi opinión jaja, de acuerdo, eso está hecho. Antes de que salga el sol de nuevo tendrás mi informe sobre la mesa :P

Siesp:

Un bonito paseo histórico el que has narrado, me hacía falta para "resituarme"

Gracias a los dos. No alargo mi comentario porque la esencia, o toda la esencia que soy capaz de ver, ya está dicha jaja.

Un saludo.

Carlos Suchowolski dijo...

"Jooooh...!", Hugo, por favor no te sientas ni mínimamente obligado. O sí, si lo prefieres... En fin, es casi imposible dejar al otro en "libertad absoluta"... y eso que, en cierto modo, la tiene... Bah, da igual, pero... ¡léeme porfa!