17 de mayo de 2009

La naturaleza de los prejuicios

El pensamiento simple necesita englobar para comprender, y todos necesitamos a menudo de esa simplicidad para dominar la comprensión de un mundo complejo. Algo parecido le sucede a Hannah Arendt con los prejuicios: hay que disiparlos, pero reconoce que es una ficción ideal pretender que no actuamos con prejuicios; debemos aprender a convivir con ellos a la vez que los reducimos.

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4 comentarios:

RDC dijo...

Los prejuicios nos ayudan a vivir. Creer que los prejuicios son malos o perjudiciales es también un prejuicio.

En todo caso, se puede discutir, no por si tienes o no prejuicios, sino por qué tipo de prejuicios adoptas.

Saludos

Hugo dijo...

Lo primero es identificarlos y saber cuáles tenemos, luego ya veremos que hacemos con ellos :P

Que hay prejuicios cuyas consecuencias son éticamente reprobables... de eso no cabe la menor duda.

Un saludo.

Tay dijo...

Si señor, me siento muy identificado con esas palabras. Escapar de los prejuicios es escapar del modo básico en el que nuestro cerebro predice el futuro, que es *casi* su unica función.
Cuidado con los prejuicios, pero pretendas vivir sin ellos.

Un saludo

Hugo dijo...

Un hombre sin prejuicios es como una jirafa con las patas cortas: ¡imposible! jaja.

Bueno, si hubiera alguna malformación... :P

Un saludo.