2 de junio de 2009

Capacidad de elección

Estos dos fragmentos que podéis leer a continuación expresan de alguna manera mi "modo" de ver las cosas -hoy-, o cuando menos mi calidoscopio "ideal": un modo considerablemente escéptico -aunque no tanto como el de Pirrón-, con una pizca de cinismo "diogenesiano" -si bien no tanta cantidad como para desear vivir en un tonel- y, en cambio, con la esperanza irracional pero confortable -una mano comtiana llama cada vez más fuerte a mi puerta- de encontrar cierta objetividad en el mundo que me rodea.

Un popurrí que trataré de digerir lo antes posible con vuestra ayuda y la de los libros, cuidándome siempre de no darme de bruces como aquella imprudente paloma:
La historia señala lo que ya no puede ni debe hacerse. La nueva forma de sentido es: coraje para pensar sinceramente la finitud sin edulcorarla con ningún sistema cosmovisional sublimador del consuelo. La historia no puede ni debe servir de pauta de pensar, sino de opción por la libertad y virtud de espíritu. Se aprende de la grandeza de ánimo de las gentes que se enfrentaron a su tiempo con la suprema decencia de una conciencia libre y sin prejuicios; no de sus verdades. Las verdades de ayer son errores de hoy, aunque por ellas hayan dado hasta la vida sus apóstoles; y las que siguen siendo verdad es que no lo han sido nunca. Porque la correspondencia con la realidad -todas las demás definiciones de verdad son un tanto irresponsables- que la verdad exige es siempre histórica. La única verdad inmutable es la posibilidad y el coraje para encontrarla en cada momento. Por lo demás el tiempo lo devora todo. He ahí la gran enseñanza histórica: la verdad es la propia búsqueda de la verdad; una vida, pues, dedicada a ella.
Isidoro Reguera, prologuista de Historia Universal de la Filosofía, de Hans Joachim Störig.
Bentham y Mill* [que eran utilitaristas a más no poder] creían que la educación y las leyes eran los caminos de la felicidad. Pero si se hubiera llegado a descubrir un camino más corto, en forma de pastillas, técnicas de sugestión subliminal o cualquier otro medio de condicionar a los seres humanos [...] ellos, hombres fanáticamente consecuentes, lo hubieran aceptado como una alternativa mejor, por más eficaz y quizá menos costosa, que los medios que habían predicado. Ahora bien, John Stuart Mill, como claramente demostró en su vida y en sus escritos, hubiera rechazado con todas sus fuerzas tal solución. La hubiera condenado como degradante para la naturaleza humana. Para él, el hombre se diferencia de los animales no tanto por ser poseedor de entendimiento o inventor de instrumentos y métodos como por tener capacidad de elección; por elegir y no ser elegido; por ser jinete y no cabalgadura; por ser buscador de fines, fines que cada uno persigue a su manera, y no únicamente de medios. Con el corolario de que cuanto más variadas sean esas formas tanto más ricas serán las vidas de esos hombres; cuanto más amplio sea el campo de intersección entre los individuos, tanto mayores serán las oportunidades de cosas nuevas e inesperadas; cuanto más numerosas sean las posibilidades de alterar su propio carácter hacia una dirección nueva o inexplorada, tanto mayor será el número de caminos que se abrirán ante cada individuo y tanto más amplia será su libertad de acción y de pensamiento.
Isaiah Berlin, prologuista de Sobre la libertad (de John Stuart Mill), Alianza Editorial, Madrid, 1970, p. 15.

[*] James Mill, padre de John Stuart Mill.
No sé si lo habéis notado pero me chiflan los prólogos, ¡y eso que antes me los saltaba!

4 comentarios:

Yolinar dijo...

"Las verdades de ayer son errores de hoy"
Eso pasa en todos los órdenes de la vida, excepto en religión. ¿Qué conclusiones podríamos sacar? Las evidentes, las que ya sacaron sucesivamente multitud de pensadores.

Las últimas frases en negrita son importantísimas. Y nuestro criterio y formación nos enseñarán a valorarlo todo, porque no basta con aprender.

Hay un país donde muchos quisiéramos vivir, está muy al Norte, y se llama Sabiduría. Ahora bien, allí ejecutan a quienes se saltan los prólogos de los libros. Menos mal que ya hemos conseguido limar ese error, jejeje.

Felicitaciones.

Hugo dijo...

Con que al norte, eh? Eso suena celestial jaja :P

A mi hermano lo ejecutarían, espera que voy a avisarle :D

Espero no aburrir al personal con esos dos textos, últimamente estoy leyendo más en papel impreso (lo que los humanos llamáis libros) así que aprovecho y rescato lo "mejor de lo mejor" jeje.

Un zaludo de los de antes.

Radagast dijo...

>>Las últimas frases en negrita son importantísimas. Y nuestro criterio y formación nos enseñarán a valorarlo todo, porque no basta con aprender.

Sí, son lo más destacable del texto, pero también hay que decir que el hombre, como conjunto, se desliga muy fácilmente de su capacidad de delección. Salvo contados casos de parias, excéntricos y demás, prefiere vivir encerrado a explorar. Prefiere la comodidad del interior sistema a la incertidumbre del borde, aunque la "recompensa" sea mayor.

Hugo dijo...

La psicología social se centra bastante en eso, en el conformismo. De hecho creo que el año que viene o el sigiente la tenemos como asignatura. Espero seguir en sociología para entonces :P

Ese, de todos modos, es el lado pesimista (seguramente el más real). Desde el lado más positivo, se puede decir que somos animales a los que se les da bastante bien la cooperación, excepto cuando nos estamos matando entre nosotros jaja.

Cuando realmente hayamos agotado todas las posibilidades de "educar" (en el sentido más amplio) a toda la población, entonces me resiganaré a las leyes físicas, y admitiré que la mayoría no puede hacer ciertas cosas; sólo las minorías excelentes, como diría Ortega y su gemelo Gasset.

No obstante, no todo estaría perdido si ese mítico 80% jaja fuera incapaz de ciertas cosas. Ortrega y su gemelo monocigótico Gasset nos diría que "para que la filosofía impere, basta con que la haya; es decir, con que los filósofos sean filósofos. Desde hace casi una centuria los filósofos son todo menos eso –son políticos, son pedagogos, son literatos o son hombres de ciencia."

Quizá no haya que centrase tanto en la "educación" de ese 80% como en la del 20% restante. Una minoría realmente excelente quién sabe lo que podrían llegar a cambiar :D

Un saludo.