10 de junio de 2009

La desatención cortés de E. Goffman

Leyendo a Anthony Giddens en su megalibro Sociología (1982), capítulo 4:
Dos personas pasan una al lado de la otra en la calle. Ambas intercambian una breve mirada, captando rápidamente el rostro y la forma de vestir de la otra. A medida que se acercan y en el momento en que se cruzan tuercen la mirada evitando los ojos del otro. Lo que aquí ocurre sucede millones de veces cada día en las pequeñas y grandes ciudades del mundo.

Cuando los transeúntes intercambian una mirada rápida y la apartan después, al estar muy próximos se pone de manifiesto lo que Erving Goffman (1967, 1971) denomina la desatención cortés, que exigimos de los demás en numerosas ocasiones. La desatención cortés no es lo mismo que no prestar atención a la otra persona. Cada individuo indica al otro que se da cuenta de su presencia pero evita cualquier gesto que pudiera considerarse demasiado atrevido. Prestar desatención cortés a otros es algo que hacemos de un modo más o menos inconsciente, pero tiene una importancia fundamental en nuestra vida cotidiana.
En otro libro, Consecuencias de la modernidad, Giddens dice lo siguiente:
La desatención cortés representa el tipo más básico de los compromisos de presencia que se dan en los encuentros con extraños en las circunstancias de modernidad. No sólo implica la utilización del rostro en sí mismo, sino también el empleo sutil de la postura y posición corporal que emite el mensaje: «Puedes fiarte de mis intenciones puesto que no son hostiles»; mensaje que se va emitiendo por la calle, en los edificios públicos, en los trenes y autobuses, o en reuniones ceremoniales, fiestas, u otras reuniones.
Es imposible no estar de acuerdo, ¿pero por qué dice "modernidad"? ¿es la desatención cortés un fenómeno exclusivamente "moderno"? Lo dudo. A no ser, claro, que con modernidad se refiera a los últimos millones de años.

No obstante, es de suponer que el concepto de modernidad tiene varios significados y varias "profundidades", por lo que mi arrebato criticón podría ser algo precipitado. Os invito a indagar sobre este conceptillo tan...

4 comentarios:

Radagast dijo...

Oye, qué gran concepto. No conocía su existencia!!

Sobre lo de la modernidad, yo estuve viviendo mis primeros años en un pueblo, del que mi madre era la médica. El pueblo era pequeño (400 habitantes), y la gente siempre se saludaba al verse. Cosa normal, ¿no? Es muy probable que se conociesen todos, aunque fuera sólo de vista.
A unos 5 kilómetros se encuentra otro pueblo, de unos 9000 habitantes. Pues aquí, recuerdo yo paseando de pequeño, la gente se saludaba también, fuera quien fuese, se le conociese o no. (Algo por cierto contrario al estereotipo de secos y huraños que tenemos los castellanos, por cierto).
Viviendo en una ciudad eso no se ve, desde luego.
Me pregunto si la gente del pueblo de al lado se sigue saludando al encontrarse.

Hugo C. dijo...

Humm... entonces sí que puede ser un rasgo característico de las pequeñas y grandes ciudades, no me había parado a pensarlo con detenimiento.

Yo tampoco conocía el concepto hasta ayer jeje, así que gracias por el comentario, le has dado un pelín más de profundidad al post :P

Me gustaría saber si otros primates también hacen uso, sin saberlo, de la destanción cortés de Goffman jaja.

Legba dijo...

Creo que es un poco tarde para comentar el post,espero que no,me parece interesante tu forma de plantear la explicación,para empezar quisiera opinar sobre el por qué preguntarse por la modernidad?,creo que no sólo goffman,incluso simmel habla del estilo de vida que se impone en la modernidad con el desarrollo de las"grandes urbes" y es que,con la sobrepoblación,la centralización y el desarrollo industrial los centros urbanos desplazaron la forma de vida rural,eso es modernidad.

ahora bien,ya no hablamos de pequeñas poblaciones sino de inmensas ciudades donde las formas de vida en relación con al cantidad de población y la necesidad de producción obligan a los hombres a limitar sus categorias sensibles para poder establecer relaciones sólidas en función de su desarrollo.

En otras palabras,como se explicó en el caso anterior,es más fácil entrar en el tempo(ritmo) de vida de un pueblo, por que su población reúne ciertas características simples,por lo general son poblaciones pequeñas,con costumbres similares,hablan el mismo idioma y la necesidad de producción y la relación con el tiempo y el deber es por mucho,más simple que la de un urbanita,alguien que en una gran urbe,debe acostumbrarse a una multitud de personas,que tienen costumbres,religiones,hábitos etc diferentes y que exigen de él mucho tiempo y le roban al tiempo un fragmento de su "espíritu".

Un ejemplo,imagina tener contacto con todas las personas de un pueblo,no sería difícil,conoces al lechero,el ganadero,el policía y todo lo demás,que entra en una lógica de lo "cotidiano" pero,imagina tener contacto con toda la ciudad de nueva york,sería imposible hacerlo en una sola vida,cada persona tan diferente,tan compleja! todas robándonos un pequeño pedazo de espíritu,reventaríamos! así que,a medida que fueron creciendo los pueblos la "desatención cortés" fue haciéndose indispensable para llevar el ritmo de vida de las grandes urbes.
lo siento si me extendí mucho,queda el comentario en discusión.

Hugo dijo...

Hola, Legba:

Creo que es un poco tarde para comentar el post,espero que no

Nunca es tarde ;)

lo siento si me extendí mucho,queda el comentario en discusión.

Al contrario, me alegro de que te hayas extendido. Y por cierto, te has extendido muy bien, je... Ten en cuenta que este post lo escribí hace dos años. Por entonces no sabía muchas cosas sobre este tema. Así que no me queda otra que darte toda la razón. Las grandes ciudades no solo potencian la desunión, sino que tienden a ser más estresantes, tal y como se ha demostrado.

http://www.gallup.com/poll/122420/Stress-Happiness-Often-Not-Always-Related.aspx

Platón, por ejemplo, decía que la ciudad ideal debía constar de 5040 ciudadanos. Pero no hace falta remontarse tanto en el tiempo. Hoy ya se habla cada vez más de las ecoaldeas, de la resiliencia local y del "número de Dunbar", es decir, de la necesidad de reducir la densidad de nuestras comunidades.

Un saludo y gracias por comentar.