18 de junio de 2009

La teoría de juegos es nuestra amiga

La teoría de juegos es bastante nueva para mí, pero es casi imposible que no me de cuenta desde el principio del enorme potencial que tiene la matemática aplicada a la hora de entender muchas de las decisiones que tomamos habitualmente, como por ejemplo las que tienen que ver con nuestra actitud frente al cambio climático y todas esas cosillas relacionadas con nuestra "moral ecologista":
El trabajo de Robert Axelrod sobre el dilema del prisionero nos brinda una base para la construcción de una sociedad más cooperativa. El dilema del prisionero describe una situación en la que dos personas pueden escoger entre cooperar o no cooperar la una con la otra. El inconveniente es que a cada una le va mejor en el nivel individual si no coopera; pero si ambas toman esta misma decisión, a ambas les irá peor que si las dos hubieran optado por cooperar. El resultado de las decisiones a la vez racionales e interesadas, por parte de dos o más personas, puede hacer que a todos les vaya mejor que si hubieran actuado sólo por interés personal. Actuar motivados sólo por intereses individuales puede ser contraproducente en el ámbito colectivo.

La gente que a diario acude al trabajo en automóvil se enfrenta cada día a esta situación. A todos les iría mejor si, en lugar de estar sentados en medio del intenso tráfico, abandonaran sus automóviles y usaran los autobuses, que entonces viajarían sin demora por las calles despejadas. Pero a ningún individuo le interesa cambiar su auto por el autobús, ya que mientras la gente continúe usando un automóvil propio, los autobuses siempre serán más lentos que los automóviles.

Peter Singer, Una izquierda darwinista.
Os invito a seguir leyendo (empezad por el quinto párrafo, después de la imagen de Darwin). ¡No os podéis perder la estrategia del tit for tat!

Posts relacionados:
- La manada egoísta, en neurociencia-neurocultura.
- Al monte se va con botas: El dilema del prisionero, en Todo lo que sea verdad. En este post, Sursum corda! (uno de los comentaristas) dice algo muy interesante y que hago mío:
De hecho creo que las mejores aportaciones al batiburrillo intelectual que son la sociología y la política vienen de la biología o la teoría de juegos.

10 comentarios:

Pascual González dijo...

Si te interesa el tema (y ciertamente es muy interesante), hay en español un libro magnífico y barato sobre la historia de la teoría de juegos, que adem´s se centra bastante en John von Neumann: William Poundstone, "El dilema del prisionero" [http://is.gd/151t4]. El modo en que narra el desarrollo de la teoría de juegos en el contexto de la Guerra Fría me hizo disfrutar mucho su lectura.

Y bueno, me parece que la teoría de juegos proporciona ante todo un lenguaje muy potente y simple a la vez para describir la naturaleza de cualquier situación social, y también de clasificarlas. Sólo por eso ya vale la pena.

Un saludo.

Radagast dijo...

Yo, cuando estudié Economía Ambiental y de Recursos en mi carrera, tuve que enfrentarme a esto. Y dije "enfrentarme", porque las mates nunca han sido lo mío.
Reconozco, eso sí, que es de lo poco que conseguí aprovechar de aquella asignatura. Una teoría la mar de interesante y útil.

Hugo C. dijo...

Vaya, muchas gracias Pascual, tomo muy buena nota. Pronto haré una nueva incursión a la librería y...

Humm... ahora que dices eso, recuerdo que en "La lógica oculta de la vida", de Tim Harford (el de "El economista camuflado"), le dedica un capítulo entero. Un capítulo que, por unas cosas o por otras, ¡me salté! Voy a leérmelo ahora mismo :D

Radagast, yo todavía tengo pesadillas con las mates. Me producen, merecidamente, una apoplejía psicológica :P

rA dijo...

Ay ay ay ay... los atascos no son un problema de teoría de juegos! Son una versión de lo que se conoce como de "tragedy of the commons," o el problema de los bienes comunes. El espacio en la calle es un bien común, que es solo "rival" si todo el mundo conduce al mismo tiempo y se produce un atasco.

Pero los conductores no actúan de forma estratégica, que es el ingrediente esencial de la teoría de juegos.

La diferencia es muy importante. En el dilema del prisionero no hay ningún bien al que le falte un precio, con lo que no hay mercado que arregle el problema.

En cambio los atascos se podrían solucionar (en teoría, claro) definiendo la "propiedad" de la calle y dejando que los derechos a conducir se vendieran y compraran. (Como se intenta hacer con la contaminación ).

Siesp... dijo...

La integral doble de la función periférica de Lagrange... pues tampoco es tan difícil.

A ver, hablo como LEGO (con mayúsculas) en la materia: ¿La teoría de juegos no es, en sí misma, una contradicción?

Si me aclaran esta cuestión, terminaré de entender el tema por completo.

Saluts

Pascual González dijo...

¿Por qué debería la TJ ser contradictoria? No entiendo.

José Luis Ferreira dijo...

Hugo:

Bienvenido al mundo lúdico y gracias por el vínculo. Ese comentario de Sursum corda! era tan buen colofón a la discusión que no hizo falta anotaciones posteriores.

Todos:

La Teoría de los Juegos ofrece un modelo (o modelos) matemático para el estudio de situaciones de cooperación o conflicto. Cualquier situación que pueda ser modelizada en la Teoría de los Juegos es un problema posible para la Teoría de los Juegos. Esto no quiere decir que lo que tenga que ofrecer la Teoría de los Juegos para el análisis de esa situación sea mejor o peor que lo que tengan que ofrecer otros modelos.

En cuanto a la congestión, sucede que sí se puede modelizar en esta teoría y que el juego que resulta es, en esencia, un dilema del prisionero. La tragedia de los comunes, la congestión, la guerra fría, la contaminación, el efecto invernadero, los cárteles, ... son todas situaciones de cooperación o conflicto que, en el lenguaje de la Teoría de los Juegos dan un dilema del prisionero.

Saludos a todos.

Hugo C. dijo...

rA y José Luis:

No conocía la tragedia de los comunes, gracias :D

Siesp, para que te aclaren esa cuestión antes debes traducirla jaja.

Saludos para repartir.

Tay dijo...

Es un tema interesantísimo y con muchísimas aplicaciones a todos aquellos destinados a "entenderse", imagina el poder que tiene en evolución, donde el tiempo pule los comportamientos con paciencia infinita.

Un saludo

Hugo C. dijo...

¿Yo también estoy destinado a "entenderme"? Oh Dios, cruel destino :P

Interesantísimo a más no poder, no te falta razón.

Un saludo.