17 de junio de 2009

¿Sócrates enloquecido o Sócrates sincero?

Si bien últimamente me vienen seduciendo el positivismo, la ciencia y el optimismo, sigo sintiendo verdadera admiración por Diógenes. Diógenes no propuso nada, y es por eso que Cioran también le admira:
"No puede saberse lo que un hombre debe perder por tener el valor de pisotear todas las convenciones, no puede saberse lo que Diógenes ha perdido por llegar a ser el hombre que se lo permite todo, que ha traducido en actos sus pensamientos más íntimos con una insolencia sobrenatural como lo haría un dios del conocimiento, a la vez libidinoso y puro. Nadie fue más franco; acaso límite de sinceridad y lucidez al mismo tiempo que ejemplo de lo que podríamos llegar a ser si la educación y la hipocresía no refrenasen nuestros deseos y nuestros gestos.

«Un día un hombre le hizo entrar en una casa ricamente amueblada y le dijo: “Sobre todo, no escupas en el suelo”. Diógenes, que tenía ganas de escupir, le lanzó el lapo a la cara, gritándole que era el único sitio sucio que había encontrado para poder hacerlo.» (Diógenes Laercio.)

[...] Menipo, en su libro titulado La virtud de Diógenes, cuenta que fue hecho prisionero y vendido y que le preguntaron qué sabía hacer. Respondió: «”Mandar”, y gritó al heraldo: “Pregunta quién quiere comprar un amo”.»

El hombre que se enfrentaba con Alejandro y con Platón, [...] el hombre del célebre tonel y de la famosa linterna, y que en su juventud fue falsificador de moneda (¿hay dignidad más hermosa para un cínico?), ¿qué experiencia debió tener de sus semejantes? Ciertamente la de todos nosotros, pero con la diferencia de que el hombre fue el único tema de su reflexión y de su desprecio. Sin sufrir las falsificaciones de ninguna moral ni de ninguna metafísica, se dedicó a desnudarle para mostrárnosle más despojado y más abominable que lo hicieron las comedias y los apocalipsis.

«Sócrates enloquecido», le llamaba Platón. «Sócrates sincero», así debía haberle llamado. Sócrates renunciando al Bien, a las fórmulas y a la Ciudad, convertido al fin en psicólogo únicamente. Pero Sócrates -incluso sublime- es aún convencional; permanece siendo maestro, modelo edificante. Sólo Diógenes no propone nada; el fondo de su actitud y la esencia del cinismo están determinados por un horror testicular al ridículo de ser hombre.

[...] Que el mayor conocedor de los humanos haya sido motejado de perro prueba que en ninguna época el hombre ha tenido el valor de aceptar su verdadera imagen y que siempre ha reprobado las verdades sin miramientos."


E.M. Cioran.
El texto completo en Sociología.org

8 comentarios:

RDC dijo...

Muy buena esta...

Sin embargo, creo que ahí Cioran miente como un bellaco, como hace tantas otras veces. Pues parece ser que Diógenes no conocía a los hombres, simplemente los detestaba ¡Y eso es muy distinto!

Escribe Diógenes Laercio lo siguiente: "Aristipo pasaba en cierta ocasión por donde Diógenes estaba lavando hierbas, y éste le dijo: Si hubieses aprendido a prepararte esta comida, no solicitarías los palacios de los tiranos.
A lo que le respondió Aristipo: Y si tu supieras tratar a los hombres, no estarías lavando hierbas."

En fin... no todo es tan bonito. Y si uno es listo el otro más.

saludos

Hugo C. dijo...

Estoy contigo. Diógenes no conocía a los hombres, al menos no del mismo modo que los conocemos hoy.

Los hombres parecen detestables si se los detesta jaja. Bien mirado, odiar sólo es un instinto más. Creo que deberíamos aprender a mirar a los hombres como miramos a los chimpancés o a los perros, pues no somos más que eso, inocentes primates con poco pelo. Unos más inocentes que otros jeje.

Un saludo.

José Luis Ferreira dijo...

Cuidado con las anécdotas sobre Diógenes, la mayoría son atribuidas o, directamente, inventadas. En cualquier caso, debió ser de lo más curioso el personaje. En la India abundan (o abundaban) personajes parecidos, que renuncian a todo y se pasan el día cuestionando las acciones de los demás, supuestamente, con un sentido filosófico profundo. En la India son tradición, en la Grecia antigua parece que era único.

Hugo C. dijo...

Tendremos cuidadín jeje.

En la India están hechos de otra pasta :P

Para Sócrates una vida sin hacerse preguntas no merece la pena vivirse, o eso dicen que dijo. Sin embargo, no creo que haya diferencia sustancial alguna entre la vida de un verdadero filósofo y la de un trabajador corriente. A ambos les ha merecido la pena vivir, unos con más "éxito", otros con menos, pero... :D

Un saludo.

Siesp... dijo...

Diógenes era un cachondo mental. Y Cioran lo sabe y disfruta hablando de él.
Si miramos bien el trasfondo del asunto tododo se reduce a un juego de definiciones y posicionamientos. Las anécdotas diogenesianas son mayormente inventadas pero no excusa el hecho de que bien podrían haber sido protagonizadas por el mismo Diógenes, pues la clave radica en el hecho de que éste se ha convertido en el arquetipo de lo que hoy llamamos un cachondo mental.
Por supuesto, voto por la opción "Sócrates enloquecido" jeje

Saludos a todos.

Hugo C. dijo...

Ups, me había olvidado de tu comentario. Si es que la confianza da... :P

Pues si tú votas por "Sócrates enloquecido", yo, no me queda más remedio, voto por "Sócrates sincero", pa' compensar :D

Enrique Bienzobas dijo...

Diógenes el cínico conocía a los hombres, y los conocía porque los buscaba: "busco un hombre...", es decir, dónde están los hombres libres, inteligentes, que piensen por sí mismos... Y no era único: Crates, Hiparquia, Metrocles... Menipo..., su movimiento llegó hasta Nietzsche, hasta hoy ahí tenemos a Sloterdijk... el movimiento cínico ha estado siempre presente. Eso sí, a los platones, aristóteles, kantes, marxes, bunges, todos esos que tienen "autoridad científica", y un larguísimo etc., no les gusta... y mucho menos a los políticos, esos que dicen salvar el mundo, o sea, gente sin moral. Ellos sí que están "enloquecidos" buscando sus propios beneficios.
Más que "cachondo" Diógenes de Sínope era un provocador, un despertador de conciencias.
Salud!

Hugo dijo...

Bien dicho ;)