28 de julio de 2009

El descubrimiento positivo

Hace un rato he pensado (¡ay si me pagaran por pensar, aunque fuese por un mal pensar!):
Creo que el hombre tiende por naturaleza al positivismo, a lo científico.
Naturalmente este hombre deberá cuidarse de creer que el positivismo es la "teoría según la cual los únicos conocimientos válidos* son los que se adquieren mediante las ciencias positivas" (RAE) y de subestimar las humanidades, pero su descubrimiento positivo [1] de los asuntos cotidianos, tales como el amor o la ética, es ya imparable, afortunadamente. "Des-cubrir" lo escondido, podría también llamársele a esto.

Sin embargo, hay a quien este descubrimiento le parece más bien una colonización, y eso le hace ponerse alerta. Ese hombre no niega la importancia de la ciencia, incluso él también la ama, pero cree que "no es aceptable que la cultura de su tiempo haya suprimido por decreto todo aquello que implique complicación del pensamiento, bien por su dificultad o por su inmersión en el mundo del aquí y ahora [...]". Este hombre se estaría rebelando "contra algo así como la pasteurización de la filosofía", y tendría la certeza de que la "evasión americana de la filosofía, la desconfianza de lo teológico, la negación de la trascendencia y el estancamiento de la teoría política son signos de una esterilidad espiritual que se tapa con el lenitivo de la riqueza, el consumo y los medios." [2]

Lo que los filósofos políticos vienen a decir, en este caso, es que los problemas a los que se enfrenta hoy la ciudadanía requieren también las curas de una retórica olvidada (entendida como el arte del bien decir) y de otras herramientas igual de ignoradas.

Eso es tan cierto como... Lo que debemos hacer es unificar ambas cosmovisiones, impulsar la unidad del conocimiento. Es decir, ¿por qué no tener ambas, de poderse? Es lo más coherente, lo más prudente, sin duda. Sólo hace falta voluntad de interdisciplinariedad (¡toma palabro!). Por cierto, una voluntad que muestran más los hombres de ciencia que los de letras.

Por ejemplo, el filósofo político nos puede indicar qué es lo que anda mal, y el científico por qué anda mal, a qué se debe. O como dice Bunge:
Los filósofos políticos proponen escenarios y sueños allí donde los científicos sociales ofrecen instantáneas de las organizaciones políticas existentes.

En fin, de todo esto me quedo con que el positivismo es también un humanismo, como diría Jesús:
El positivismo sigue siendo, a pesar de las críticas, la opción más razonable que tenemos para comprender la naturaleza del conocimiento, pues, tras varias décadas de discusiones, no contamos aún con ninguna perspectiva que explique mejor que el positivismo cuánto y por qué podemos confiar en los resultados de la investigación científica, en comparación con la confianza que merecen las creencias alcanzadas a través de otros procedimientos.

Si en el fondo todos somos humanistas (como quise decir en aquella entrada), también somos científicos. ¡Aprovechémoslo!

[*] Aquí cabría preguntarse qué entendemos por "válido".
[1] La semana que viene pondré un ejemplo de esto que digo. Si parece un galimatías, pido perdón :D
[2] Javier Roiz, La recuperación del buen juicio, Editorial Foro Interno, Madrid, 2003, pp. 27-29.

8 comentarios:

El Perpetrador dijo...

Hugo, estoy de acuerdo en esencia. Para mí la dicotomía básica positivismo-intuición no puede ser exclusivista porque de hecho no lo es en la mente humana, donde operan constantemente ambos sectores. No se trata de arrinconar al intuicionismo o el humanismo blando como instintos primitivos indignos de una mente racional. Cada ámbito requiere de unas reglas propias, así que cuando se habla de física hay que ponerse científico y cuando se hable de cosas poéticas... pues habrá que hablar en verso. Creo que muchas nociones no son interdefinibles, así sucede con muchos problemas filosóficos clásicos que son "falsos problemas" según Witgensttein porque mezclan conceptos de dos niveles lingüísticos diferentes y pretenden que salga algo en claro. Ya me explicaré mejor en un post que me voy por los cerros...

Hugo C. dijo...

Humm... eso de los "falsos problemas" me intriga :D

A ver que descubro por mi cuenta antes de que escribas el post jeje.

Un saludo.

ordago13 dijo...

Positivismo y cientifico es lo mismo, perdón o similar?

No opino mucho más de filoso-fía(te) pq no entiendo jajaja

Muy bueno tu blog en serio¡¡

Pasate por mi blog a escuchar mi programa de radio te estare agradecido:
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Hugo C. dijo...

Pues a bote pronto diría que son básicamente lo mismo, pero tampoco me hagas mucho caso :D

Gracias por el piropo, mi blog te lo agradece. Un piropo por un autoenlace, humm... no está mal :P

Un saludo.

Diego dijo...

Me encanta la voluntad de multidisciplinariedad, establecer relaciones entre distintas teorías y ramas del saber buscando la complementariedad (otro medio palabro), mejor que la lucha de trincheras.

Por cierto, eso de que "una voluntad que muestran más los hombres de ciencia que los de letras"... ¿es un descubrimiento positivo siguiendo el método científico? :-P
No en serio, me gustaría saber por qué piensas eso, y ojo, no niego que puedas llevar razón.

Hugo C. dijo...

Jaja muy bueno. No, la verdad es que esa hipótesis no está demostrada, me arriesgué :P

Como digo al final del post, creo que todos tenemos un humanista dentro de nosotros, y estamos, aunque no lo creamos, muy familiarizados con él. Sin embargo, no así con el científico que también tenemos dentro jaja.

En ese sentido, el hombre de ciencia es humanista "por naturaleza" (aquí me refiero al entorno social, no a los genes) y científico "por formación", pues cuesta más adquirir una mirada positiva de la realidad que otro tipo de miradas. Sin embargo, muchos humanistas todavía no han conocido a su científico interior jaja, mientras que el hombre de ciencia hace tiempo que conoció a su humanista interior jaja (perdóname que me ría tanto, cuando me pongo metafísico...).

En cierto modo estoy diciendo lo mismo que dijo Comte. Pero no estoy seguro de coincidir plenamente con él en eso. No creo que se pueda pasar de un "estadio" a otro tan a la ligera. Hay que buscar aquí también la "voluntad de complementariedad". Me gusta más tu concepto jaja :D

Un saludo. Y gracias por la pregunta.

Arturo Goicoechea dijo...

Intento, de verdad, ser "multidisciplinario", "complementario", "consiliente" y "congergente", sin contraponer humanismo y positivismo-cientificismo. Creo que ya hay espacios de convergencia bien definidos teóricamente pero falta esfuerzo en las actitudes. El esfuerzo nos obligaría a rellenar lagunas de conocimiento en aquellas parcelas que andamos huecos pero cuesta pasar de las propuestas de buena voluntad al trabajo real. Es difícil evitar el reduccionismo extremo y la retórica o el pensamiento holístico libre, en el que todo vale, bajo la afirmación de que la belleza y la verdad son la misma cosa.

Hugo C. dijo...

"[...] pero cuesta pasar de las propuestas de buena voluntad al trabajo real."

Tienes razón. Pero poco a poco, ya verás :D