7 de julio de 2009

La globalización es buena

Si el movimiento antiglobalización hubiera existido cuando la industrialización de Taiwan, habrían protestado contra las fábricas y nos habrían dicho que empleábamos mano de obra barata. Sin duda habrían organizado un boicot, y tal vez hubieran decidido no comprar productos hechos en Taiwan. Si muchos de ustedes hubiesen decidido lo mismo, Taiwan seguiría sumido en la pobreza.

Si nos preguntáramos si la globalización es buena (en términos utilitaristas), seguramente responderíamos que es más buena que mala: basta con comparar el actual índice de desarrollo humano con el de hace unas décadas.

Si nos preguntáramos, como hizo Pascual González en su blog hace poco, quiénes hacen más el bien, si Norman Borlaug o Teresa de Calcuta, si Botín o Vicente Ferrer, es posible que después de meditarlo también responderíamos, desde un punto de vista utilitarista y cuantitativo, que los primeros son sin duda los que producen mayor bienestar. Tal vez la humanidad les deba más a ellos que a los grandes filántropos, quién sabe.

Asimismo, si le preguntáramos a Luzhin, el personaje capitalista de Crimen y castigo, sobre estos asuntos, nos diría elocuentemente:
Si a mí, pongamos por ejemplo, me decían hasta ahora “ama a tu prójimo” y yo así lo hacía, ¿qué resultaba? Pues resultaba que yo partía mi levita en dos para darle la mitad al prójimo, con lo cual nos quedábamos ambos a medio vestir, haciendo honor al dicho ruso de que quien persigue a varias liebres a la vez no caza ninguna. La ciencia, en cambio, dice: ámate a ti mismo antes que a nadie porque, en este mundo, todo se basa en el interés personal. Si te amas sólo a ti mismo, sacarás a flote tus asuntos y conservarás entera la levita. La verdad económica, por su parte, agrega que cuanto más a flote marchen los asuntos personales dentro de la sociedad, mayor número de puntales firmes tendrá esa sociedad y, por ende, mejor organizada estará organizada la causa común. De modo que, dedicándome única y exclusivamente a mi prosperidad es como contribuyo a la prosperidad de todos.
Fiódor Dostoievski, Crimen y castigo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1996, p. 236.

Este último ejemplo es posiblemente el más extremo. He ido de menos a más.

Ahora bien, la postura más sensata es, a mi juicio y hasta que encuentre una mejor, la que aprenda de ambos extremos: capitalista y anticapitalista. Porque sí se pueden cazar varias liebres a la vez, si se es buen cazador.

Creo firmemente en la utilidad del movimiento antiglobalización más altruista tanto como en la utilidad del movimiento capitalista más egoísta. Aquél, como minoría que es, actúa como una especie de baliza. Quizá las soluciones que plantea estén equivocadas o sean inviables, no lo sé; lo importante en este caso no es tanto lo que dicen o cómo lo dicen como por qué lo dicen, hacia qué lugar apuntan (hacia dónde hay que dirigirse), cuál es la utilidad de sus ideas y qué grado de buen juicio y buenas intenciones hay en ellas.

En realidad los "anti" quieren lo mismo que tu yo altruista, solo que con más ganas. ¿Qué opinas?
Seguiría revisando el post hasta navidades antes de publicarlo (hablar de estas cosas requiere la mayor de las precauciones), pero ya está bien por hoy. Siempre nos quedarán los comentarios :P
Editado noviembre 2010: mi opinión ahora es algo distinta.

7 comentarios:

Daria_Weber dijo...

para mi la globalizacion tanto como antiglobalizacion... ni es una cosa mala ni es buena. es el processo corriente como por eljemplo el desarollo de los ferrocarriles...

PS dostoevsky en el ruso es mas facil para leer

Hugo C. dijo...

Más fácil si sabes ruso jaja. La verdad es que tiene que ser toda una experiencia leerlo en la lengua original.

Gracias por pasarte, Daria. Un saludo.

El Perpetrador dijo...

Buenas citas y buena conclusión.

En mi opinión, si identificamos bienestar con progreso económico, entonces la globalización y el capitalismo serán seguramente mejores a sus negaciones. De todos modos, un total descontrol produce que unos pocos avispados tengan varias levitas intactas y usen su poder para impedir a los demás desarrollarse. No es asunto maniqueo, como tú expresas tan bien, Hugo.

Por último me hago una pregunta: ¿aguantaría el planeta a una humanidad total y perfectamente globalizada? Me da que nuestro tren de vida obliga a muchos a mantenerse pobres para que el sistema no colapse.

Un saludo.

Radagast dijo...

>>Por último me hago una pregunta: ¿aguantaría el planeta a una humanidad total y perfectamente globalizada? Me da que nuestro tren de vida obliga a muchos a mantenerse pobres para que el sistema no colapse.

Depende del tipo de globalización, supongo. Si es como lo que estamos sufriendo ahora... pues no, no aguantaría y nos daría una patada (no literalmente, eh) en nuestro humano culo.

Hugo C. dijo...

Pues... una pregunta realmente importante. Aunque es más bien retórica me voy a animar a responderla :P

Como dice Radagast, hoy por hoy no. Pero como nadie se atrevería a intentarlo bruscamente tampoco hay de qué preocuparse jaja. Si miramos atrás, siempre ha habido potencias con más poder que otras, y no siempre han querido hacer ricos a sus vecinos más pobres.

Sin embargo, a largo plazo sí que es posible, y de hecho creo que así será.

En un post anterior (¿Perjudica el comercio internacional a los países pobres?), José Luis dijo en los comentarios lo siguiente:

"Las empresas entran a un país y, cuantas más entren, más tienen que competir por los trabajadores de ese país, de manera que suben los salarios y acaban largándose a otro país donde puedan pagar menos. Si se largan a otro país es porque en el que están, los trabajadores pueden aspirar a salarios más altos. Esto solo puede ser porque no todas se largan y porque los trabajadores han adquirido un saber hacer que los que cobran menos no tienen. Esta dinámica se acabará cuando acaben los países pobres (hay para rato)."

Un saludo a los dos, y un placer teneros por aquí.

diego dijo...

A mi entender la pregunta clave es ¿qué globalización? Porque hay muchos aspectos dentro de este proceso tan complejo en que nos hallamos inmersos. Está bien que podamos entrar en contacto con otras culturas y enriquecernos mutuamente, pero ¿está bien que las grandes empresas lleven cada vez más trabajo a los países pobres, generando enormes bolsas de parados en el primer mundo y esclavizados en el tercer mundo? Por ejemplo...

Hugo C. dijo...

Supongo que habrá que buscar el equilibrio.

Está bien, a mi juicio, siempre y cuando ese "contrato" que es la globalización beneficie a todos, disminuya la desigualdad económica entre países, se respeten unas condiciones laborales óptimas y no se olvide el espinoso tema de la contaminación. Cosa que no sucede, obviamente jaja.

Un saludo, ¡y bienvenido!