21 de agosto de 2009

Entre el utilitarismo y el liberalismo

En un post anterior dije que publicaría como máximo dos entradas por semana pero la ley antitabaco da mucho de sí y... esta ya es la tercera.

Lo que sigue es mi -hoy por hoy- argumentación final a favor de la ley antitabaco.

Pon! y otros se preguntan de dónde salen las encuestas que dicen que "el 70 por ciento de los españoles estaría de acuerdo con una prohibición total y con no dejar la decisión a los propietarios de los lugares de ocio".

Esas encuestas en concreto no lo sé, lo reconozco, pero no me extrañaría que su origen fueran aquellas otras -Tabaquismo y nueva normativa anti-tabaco, 2006- en las que, a la pregunta "¿diría usted que esta ley contribuye a mejorar la salud de los españoles o que no afecta de forma apreciable a la salud de los españoles?", el 80,4% de los encuestados respondía "contribuye a mejorar la salud de los españoles".

En ese sentido, la ley sí coincide con la voluntad de la mayoría de los ciudadanos. Creen que es "bueno" acabar con el hábito de fumar en espacios públicos.

Quien con este tipo de leyes ve un atraso es que no ve bien.

El utilitarismo consiste, dicho rápidamente, en conseguir "el mayor bien para el mayor número" de personas (es esta una de las corrientes filosóficas que están detrás de la ley antitabaco). El liberalismo, por otro lado, "propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos" (Liberalismo.org) y "promueve las libertades civiles" (Wikipedia).

Dos corrientes filosóficas ligadas entre sí pero de origen distinto, podría decirse. El utilitarismo nace del sentimiento moral, de las emociones; el liberalismo nace de un gusto por lo racional, lo que se presta a mayores cálculos. Sin embargo, la razón no va a ninguna parte sin la emoción y viceversa.

Por consiguiente, la defensa que algunos liberales hacen de la propiedad privada y de la idea de libertad me parece desproporcionada y poco realista. Medir la realidad con un solo instrumento (el liberalismo) es de perezosos.

La defensa del liberalismo debe ser más débil allá donde la defensa del utilitarismo deba ser más fuerte, como en este caso. Si el humo del tabaco es perjudicial para la salud, no sólo la del fumador, sino también la de terceros, ¿cómo seguir, entonces, defendiendo el derecho a fumar delante de los demás?, ¿estamos locos? Bueno, no es locura, es conservadurismo.

Continuaría con mi argumentación, le daría mayor precisión, pero a quien piense como yo posiblemente ésta ya le es suficiente, y a quien no piense como yo... de momento no sé mostrarle de un modo más claro sus errores, así que ya no pinto nada aquí :D

Para seguir leyendo:

20 comentarios:

Arturo Goicoechea dijo...

Soy exfumador consolidado y favorable a la prohibición de fumar en los locales públicos de iniciativa privada protegida, que no están etiquetados debidamente como "fumaderos" sino como cafeterías, restaurantes...

En mi hospital, y supongo que en los demás, es habitual ver a grupos de fumadores a la entrada dándole al humo con su bata blanca. No resulta especialmente edificante.

Tampoco entiendo bien la autorización a fumar a los enfermos en los servicios de Psiquiatría, en los que se habilitan "fumaderos" para liberar la ansiedad y evitarse así problemas los cuidadores.

El liberalismo y el utilitarismo tienen fronteras complicadas en este y en otros temas. No está claro que la opción del argumento de la encuesta tenga excesiva fuerza.

En esta cuestión opto por la prohibición aunque no sabría argumentar. Puede que sea lo intuitivo-emocional lo que manda pero eso es lo que hay... en mi caso.

Jimmy dijo...

Bueno, pues blogeando he llegado a este tu blog y me he decidido a opinar sobre este tema que me parece interesante.
Yo, que dejé el tabaco años ha, tampoco es que me moleste demasiado que la gente fume a mi alrededor, si no es mucha, y entiendo tanto a unos como a otros.
Mi opinión se basa en lo que creo que es una ley fundamental sobre las libertades: "La libertad de cada uno termina donde empieza la de los demás".
Un saludo.

Pon! dijo...

Tu post es muy muy muy subjetivo y muy muy muy parcial.

Releételo y verás algunas expresiones como estas:

"Quien con este tipo de leyes ve un atraso es que no ve bien"

"Medir la realidad con un solo instrumento (el liberalismo) es de perezosos"

"¿estamos locos? Bueno, no es locura, es conservadurismo"

Esas son las oraciones más parciales del post.

Y en esta no te reconozco sinceramente, que hagas primar las emociones por encima de la razón es algo nuevo en tu forma de pensar (no estoy diciendo malo, sólo que me ha sorprendido).

"El utilitarismo nace del sentimiento moral, de las emociones; el liberalismo nace de un gusto por lo racional, lo que se presta a mayores cálculos. Sin embargo, la razón no va a ninguna parte sin la emoción y viceversa"

TELLAGORRI dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con JAVIER POL, por la simple razón de que hay dos modos de convivencia =
a)Intervencionista estatal en donde es el Poder Público quien dicta lo que es bueno y malo para cada ciudadano, y quien se autoproclama Juez sentenciador de lo que le conviene al individuo.

b)Liberalmente, de forma que cada quién haga lo que le venga bien siempre que no perjudique al prójimo.
La obligación de las autoridades sanitanias y no sanitarias se debe de limitar a informar de lo que es bueno o no o a la inversa.

Si el futbol perturba a tanto tendente a ser un exaltado, no debiera de ser prohibido, y si los bares y los pinchos pueden producir alcoholicos y mucha gente llena de colesterol, NO SE DEBEN DE CERRAR LOS BARES.

Hugo C. dijo...

Jimmy, bienvenido, y gracias por decidirte a comentar. Te llamas como mi hermano jaja. Bueno, es Jaime pero todos le llamamos... :P

Arturo, me gusta tu comentario, sobre todo el último párrafo :D

Pon!, me declaro culpable de los crímenes cometidos :D

"Y en esta no te reconozco sinceramente, que hagas primar las emociones por encima de la razón es algo nuevo en tu forma de pensar"

Nunca la haría primar, me has malinterpretado. Dije "y viceversa" :P

Un saludo a todos, ¡gracias por pasaros!

Pon! dijo...

Vale, en realidad al volverlo a leer me he fijado mejor en el "viceversa" pero aún así, aunque "puedan y deban" ir juntas ambos elementos la razón debe tener un lugar preponderante, siempre.

Eso es lo que yo pensaba que creías antes de leer ese párrafo. Y ahora que dices que te he malinterpretado, imagino que es eso lo que realmente opinas.

Por cierto, a Tellagorri lo he invitado yo a participar jeje, supongo que no te importa (pero me consta que tiene mucho más que decir que tú o yo!).

3 avemarías y 4 Caminos de servidumbre y solucionado jajaja

Hugo C. dijo...

Comparto, Tellagorri, que el modo de convivencia al que debemos aspirar es el segundo que planteas, pero todavía no soy capaz de verlo separado del primero.

Pon!, invita a discreción, encantado :D

A Hayek le tengo que echar el guante de una vez. Empecé "Camino de servidumbre" pero... lo pospuse.

Un saludo a los dos.

TELLAGORRI dijo...

Amigo HUGO C

Hay Gobiernos que son intervencionistas en grado mayor o menor, pero intervencionistas. Esencialmente lo son siempre los socialistas y los comunistas, en cuyos países sólo se puede hacer o no hacer lo que dicte el Gobierno, sin más libertad de elección.
En Cuba no tienes opción de elegir un libro de un autor cualquiera, por ejemplo uno de Arturo Perez Reverte o de Javier Reverte o de Ken Follet. Porque sólo se pueden leer libros (y vender) que sean comunistas y apoyen al comunismo.

Bajo un Gobierno NO intervencionista, tipo USA, FRANCIA, GRAN BRETAÑA, ALEMANIA, DINAMARCA, si quieres lees libros de exaltación del islamismo y libros de promover el odio al islamismo.

En estos últimos tipos de países cada quien es libre de ser un borracho, de tomar drogas, de fumar, o de ser marica en los ratos libres.
Lo que el Estado sólo hace es sancionar a quienes por ser una cosa o la otra llegan a producir daños a la colectividad, por ejemplo si conduces bajo efectos de droga o alcohol.
El Tabaco en USA está prohibido en los lugares en que cada empresa o comercio así lo decida para quienes entren en ellos. Pero el Gobierno no interviene para nada.

También puedes comprar una pistola o un rifle, y sólo actuará la policia en caso de que esa arma la utilices sin justificación.

Una sociedad adulta y libre no puede vivir bajo prohibiciones, lo que hay que hacer es educar a asumir reponsabilidades.

Cuando tipo se emborracha si el entorno lo rechaza por tal acción, nadie más tiene que intervenir. Y mucho menos el Gobierno.

Y así sucesivamente en todos los aspectos de la vida. Lo que es ridículo es que permitas el cultivo y venta de tabaco para racaudar impuestos brutales, y luego prohibas su consumo. En todo caso lo podrás prohibir en centros propios, pero no en los locales de propietarios-ciudadanos particulares.

José Luis Ferreira dijo...

Creo que en ningún momento se está hablando de prohibir fumar, sino de restringir los lugares en que es posible hacerlo. Somos muchos seres humanos, y cierta coordinación de dónde hacer y dónde no hacer algunas cosas es necesaria.

La prohibición de fumar en restaurantes y bares es de la misma naturaleza que la prohibición que se hizo en su día de fumar en cines. La misma opción se podía haber dejado al empresario de la sala, pero se optó por una coordinación que ha sido beneficiosa para (casi) todo el mundo. Por la experiencia de países en que se ha extendido a bares y restaurantes, la medida se antoja no sólo buena, sino excelente para el bienestar de (casi) todos.

No veo, por lo menos en esta medida, contradicción entre un enfoque utilitarista y el liberal. (Disiento en algo con las definiciones dadas de estos dos términos en la entrada, pero esto es otro tema.)

Un par de anotaciones más:

-En los USA (por lo menos en varios estados) no hay opción por parte del hostelero para permitir fumar. Sólo se puede hacer en clubs privados cerrados al público o, en algunos lugares, en locales especialmente dedicados al consumo de tabaco, con licencia especial.

-Estas máximas de "la libertad de uno termina donde empieza la de los demás" o "el mayor bien para el mayor número" no están bien definidas. Son solo primeras ideas para una mejor definición de cómo afrontar los problemas.

-Un ejemplo de liberalismo utilitarista lo constituye la aproximación de Rawls (corregida) con su "velo de la ignorancia". Aquí hablé de ella:

http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/search/label/Rawls

Saludos.

Hugo C. dijo...

Es verdad, las definiciones que doy son muy a vuela pluma :D

En USA, por cierto, "el Estado regulará la industria tabacalera", leo en El País.

Estoy, cómo no, de acuerdo con José Luis, mi primo de Zumosol jeje.

Un saludo y gracias a los dos por continuar el debate, matizar y dejar clara vuestra opinión. Me habéis hecho seguir pensando :P

Juan Carlos Alonso dijo...

En esta ocación voy a ser breve.
para resumir todo lo expresado en el post anterior
En carácter de fumador mi opinión es que está perfercto que exista una ley antitabaco para los lugares públicos,porque contribuye de a poco a mejorar la salud pública, pero debería tener contemplación especial en el caso particular de los bares ya que éstos están aún demasiado ligados a la "cultura" del tabaco. Siempre teniendo en cuenta que hasta hace no mucho años atrás el fumar estaba tan arraigado a la cultura general, en algunos paises más que en otros, pero en los nuestros mucho.

saludos!!

Hugo C. dijo...

Fíjate si estaba arraigado que a principios de los años 80 el 60% de los españoles varones mayores de 16 años fumaba (Wonkapistas).

¡Más de la mitad! :D

Un saludo.

Markos dijo...

Soy exfumador. No obstante me parece bien que la gente fume, pero que el humo no me moleste.
Yo ya he comprobado que el tabaco me hace daño y por tanto hace daño a los demás (no voy a ser yo el único que sufría fumando). Aún así el que quiera fumar, pues como si inhala cloro, allá él; pero que no me de la lata con ello.

Las prohibiciones no consiguen mucho, puede que incluso lo único que consigan es perder impuestos, que me intentarán cobrar a mi. Y por otro lado alentar un mercado negro de contrabando. A ver si con la educación adelantamos algo.

Salu2

Hugo C. dijo...

La educación tiene el mismo problema. Asignaturas del tipo Educación para la ciudadanía también serán criticadas por adoctrinadoras.

Parece que algunos esperan el "orden espontáneo".

Siesp... dijo...

Si definimos que un determinado árbol es venenoso y una determinada piedra es buena, obvio es sentenciar que la segunda opción es mejor que la primera.

Pero si nos hemos equivocado totalmente en la apreciación de las definiciones, los errores van a ser de bulto.

Me refiero a lo afirmado por Tellagorri, con el que no estoy en nada de acuerdo, y no porque su presentación del liberalismo no sea la correcta, sino porque la del utilitarismo considero que es errónea.

Todos abominamos de "papá estado" y cuando tosemos le exigimos vacunas a éste, no a las empresas privadas farmaceuticas. ¿En qué quedamos?

Con la ley antitabaco estoy de acuerdo, en el fondo y en la forma. Lo digo como buen fumador que soy (una vez me dejé el tabaco pero os aseguro que fueron los diez minutos más horribles de mi vida, jeje). Si vemos tan normal que a una cafetería privada se le cobren unos determinados impuestos, ¿por qué no podemos ver normal que se le imponga la obligación de no permitir fumar en ella?

¿En qué quedamos? Todo iniciativa privada y cuando quebramos que venga Obama con sus millones a rescatar a la empresa privada. Así monto yo también cualquier negocio.

Saludos para todos.

Hugo C. dijo...

Un placer volverte a leer por aquí, Siesp.

En la misma dirección que apunta tu comentario, voy a rescatar un fragmento de Las trampas del deseo, de Dan Ariely, un psicólogo muy interesado en la economía conductual:

"Si no podemos basarnos en las fuerzas mercantiles de la oferta y la demanda para establecer los precios de mercado óptimos, y no podemos contar con los mecanismos del libre mercado para ayudarnos a maximizar nuestra utilidad, entonces es posible que tengamos que acudir a otra parte. Éste es especialmente el caso de los productos esenciales de nuestra sociedad, como la atención sanitaria, la medicina, el agua, la electricidad, la educación y otros recursos clave. Si uno acepta la premisa de que las fuerzas de mercado y los mercados libres no siempre regularán el mercado de la manera óptima, entonces puede que se cuente entre quienes creen que el gobierno (confiamos en que un gobierno razonable y sensato) debe representar un mayor papel en la regulación de ciertas actividades mercantiles, aun cuando ello limite la libre empresa. Sí, es cierto que un mercado libre basado en la oferta, la demanda y la ausencia de fricción sería el ideal si nosotros fuéramos auténticamente racionales. Pero dado que no somos racionales, sino irracionales, cualesquiera políticas económicas deberían tener en cuenta este importante factor."

Editorial Ariel, Barcelona, 2008, pp. 67-68.

Un saludo.

Arturo Goicoechea dijo...

No creo que se trate de un problema de racionalidad sino de moralidad (no entro en lo que esto quiere decir; sería otro debate). El contrato social "libre" en un grupo pequeño está garantizado por la reciprocidad (si eliminamos primero a "los abusones").

El sobredimensionamiento actual del colectivo sapiens no permite una reciprocidad espontánea por lo que parecen inevitables las normativas.

En mi casa animo a que los invitados fumadores enciendan sus pitillos libremente "como en los viejos tiempos". El que tengan que buscarse un lugar vergonzante para fumar me parece insoportable, pero esa normativa es aplicable a mi casa.

Cuando el territorio pierde nitidez de propiedad y el colectivo supera un número crítico las normativas serán siempre inevitables y conflictivas.

Soy acrata como el que más pero no puedo evitar desde esa posición aceptar como necesarias algunas restricciones.

lectorenloshuesos dijo...

Me ha gustado volver a leer los tópicos sobre Cuba, por un lado, y los países más ricos del Primer Mundo ,por el otro, que se pasaron de moda con la crisis financiera y que Tellagorri nos ha vuelto a ofrecer. La libertad, si no está regulada, significa el imperio del más fuerte o, en el mejor de los casos, llegar a acuerdos impuestos por la fuerza.

José Luis Ferreira dijo...

"mi primo de Zumosol"

Demasiado título para mí. :)

Hugo C. dijo...

"El sobredimensionamiento actual del colectivo sapiens no permite una reciprocidad espontánea"

Eso me recuerda, de alguna manera, a aquel post.

Un saludo a todos. Gracias por su visita jeje :P