18 de septiembre de 2009

Entre el utilitarismo y el liberalismo (II)

Escribe Esperanza Guisán en la introducción de El utilitarismo:
Los autores neoliberales pueden acusar a Mill, si acaso, de su exceso de celo por la libertad, no de falta de preocupación por ella. Ya que ocurre en el caso de Mill, que a diferencia del "dejar ser libres" a los demás, el utilitarista es un hombre comprometido, que sabe que si se "deja" a la gente a su suerte es posible que nunca alcancen la libertad/felicidad. El utilitarista comprometido sabe que no es suficiente con no poner cortapisas, no basta con no frenar, sino que hay que fomentar y acelerar. El mundo debe ser cambiado, transformado. No basta con que cada cual viva "como quiera", porque, posiblemente, el hombre sin medios de fortuna, sin capital cultural, sin desarrollo de su intelecto, su sensibilidad, sus sentimientos, nunca va a poder gozar de la libertad (ni, por consiguiente, de la felicidad).
Unas páginas más atrás, Guisán aclaraba que:
Gran parte de las críticas dirigidas a Mill y su utilitarismo no habrían tenido lugar de haberse esforzado mínimamente sus detractores por comprender la concepción peculiarmente moral de la Felicidad que se esboza y se propugna en los trabajos de Mill. Bastaría no olvidar [...] las declaraciones de Mill en Consideraciones sobre el gobierno representativo [...] acerca de la no utilidad de un dictador benévolo, supuestamente sabio e imparcial que se encargase de promover la mayor felicidad del mayor número. De acuerdo con los presupuestos de Mill, el dictador sabio y benévolo resultaría totalmente inútil y su existencia indeseable, ya que [...] la felicidad es una conquista humana, fruto del desarrollo de las capacidades de autogobierno y de participación en la vida pública. [...] Un gobierno de tal tipo, concluye Mill, no es en modo alguno un buen gobierno ya que [...] lo que justifica la acción de gobernar es el conseguir individuos mejores intelectual y moralmente hablando.
John Stuart Mill, El utilitarismo, Alianza Editorial, Madrid, 1984, pp. 19-23.

Para seguir leyendo:
- Mill como cachiporra, en Liberalismo.org

4 comentarios:

Siesp... dijo...

¿Cuántas páginas tiene la citada introducción? Porque pones una primera cita, y la segunda la situas unas páginas más atrás jeje.

Como no soy un experto en estas materias, siempre se me podrá perdonar algún disparate que otro. De momento opino que los términos utilitarismo y liberalismo están siendo tergiversados pero no por los autores que actualmente hablan de ellos, sino por el paso del tiempo. Pienso que, por ética, por razón y por principios morales, el utilitarismo sería una opción más acertada para la sociedad, y bien se dice que "hay que cultivarlo". Y es que si nos fijamos bien, históricamente, en el siglo XIX, lo que entonces era el liberalismo coincide con lo que hoy es el utilitarismo.

En la actualidad entendemos por liberalismo una opción más centrada en el individuo y demasiado desconectada de la sociedad. A los manifiestos de los hoy denominados liberales me remito. Si embargo, son justo lo contrario a lo que significaba ese término en los inicios de su aplicación.

Pero la clave podría residir, para los que somos profanos en la materia, en que nadie es utilitarista puro ni liberal puro. Desde mi atalaya particular opino que el utilitarista "mama" razonamiento, practica razonamiento, y el liberal (actual) se mueve a impulsos que luego podrían resultar no todo lo provechos de lo defendido a priori.

¿Qué opción es la mejor? No lo sé. Sólo puedo decir por la que yo me decanto: el utilitarismo.

Todo este comentario ha sido plasmado tomando como base tus citas. Ah, y le he echado un vistazo al post anterior sobre el tema y recuerdo un bonito debate. A ver lo que sale ahora.

Considérate debidamente golpeado en la espalda con las palmas de mis manos estando yo de frente. Eso es un abrazo ¿no?

Hugo dijo...

"Considérate debidamente golpeado en la espalda con las palmas de mis manos estando yo de frente. Eso es un abrazo ¿no?"

Eso espero jeje. O eso o que me estás empujando por un precipicio jaja. Has dicho que tú estás de frente, pero no cómo estoy yo, así que puedo interpretarlo también como que yo estoy de espaldas y tú me golpeas con tus palmas por detrás :P

Me gusta la idea principal de tu comentario: la definición adecuada de los conceptos.

Yendo por donde tú vas, diría que concretamente la idea de libertad está siendo utilizada por las personas más conservadoras de una manera que nos trae de cabeza, la verdad jeje. Le dan un valor distinto al que "nosotros" le damos.

Dice George Lakoff (un progresista que estoy seguro que te gustará, sobre todo su último libro):

"Pero [las libertades progresistas] han sido distorsionadas en nombre de un concepto muy diferente de libertad, en nombre de una "libertad" conservadora radical que se ajusta a la actual ideología conservadora. Los conservadores han ocupado las palabras "libertad", "libre" y "libertades". En enero de 2005, en el discurso inaugural de su segundo mandato, Bush utilizó cuarenta y nueve veces estas palabras en veinte minutos."

Un saludo, y muchas gracias por comentar. Al ser el único que lo ha hecho (hasta ahora) tiene mucho más valor para mí jaja.

Siesp... dijo...

Es lo que yo denomino perversión del lenguaje: Hay mucha gente que se le llena la boca con la palabra España, pero odia a los españoles o, al menos, a la mitad de ellos, jejeje.
¿Cómo sabes que George Lakoff me gustaría? ¿Tanto se nota? Jejeje, tendré que hacérmelo mirar, jajaja.

Oye, no lo había pensado, pero tal como definí abrazo en mi anterior comentario, se podría interpretar como tú dices y también como... ejem, ya me entiendes, jejeje. Así que aclararé que se trata de dar palmadas en la espalda a una persona que también está frente a frente, jejeje. Bueno, menudo lio. Por intentar ser original, casi provoco un escándalo de cuidado, una "historia" de asesinato o de homosexualidad. Jeje. ¿Y por qué uno piensa en eso en vez de pensar primero en un simple y llano abrazo?

Vaya, mi utilitarismo me volverá loco (pero como ya lo estoy) o, cuanto menos, me concederá el carné.

Un apretón de manos.

PD.- Joder, eso tambén se podría interpretar como que te he empujado por un precipicio y después te cojo de la mano para que no de despeñes, jejeje. Como en "North by Northwest" jajajaja

Hugo dijo...

"¿Y por qué uno piensa en eso en vez de pensar primero en un simple y llano abrazo?"

Humm... en el fondo tiene mucha miga esa pregunta jeje. Tendemos a pensar "mal" por si acaso, es decir, necesitamos conocer todas las opciones posibles para saber por dónde nos la pueden colar. Y no me estoy refiriendo a ese caso solamente, claro. En general.

Ahora que lo pienso, "nos la pueden colar" también tiene ciertas connotaciones sexuales :P

Un día de estos terminaré un post con el que estoy ("Conservadores y progresistas") y te pediré (como siempre lo hago, aunque de manera implícita) tu opinión. Adelanto que será largo.

Un abrazo asexuado.