14 de septiembre de 2009

A favor y en contra de Jane Goodall

Dice la naturalista Jane Goodall (vía):
Los manglares están siendo cortados. Los efectos de algunas cosas, como los maremotos, se vuelven peores. Hemos hablado acerca de la erosión del suelo. Tenemos la quema irresponsable de los combustibles fósiles junto con otros gases invernadero [...] dirigiéndonos hacia el cambio climático. Finalmente, alrededor del mundo las personas empiezan a creer que está pasando algo muy malo con nuestro clima. En todo el mundo, los climas están confundidos, y son las personas más pobres las más afectadas. Es África la que ya está afectada. En muchas partes de África subsahariana las sequías son mucho peores. Y cuando finalmente llueve, [...] produce inundaciones y agrava los problemas, y el ciclo de pobreza, de hambre y de enfermedad.
Dice Albert Esplugas, alias Si la temperatura baja nos ponemos un jersey y si sube enchufamos el aire acondicionado:
El cambio climático puede suponer un incremento de las temperaturas de algunos grados en el próximo siglo y un aumento del nivel del mar de menos de un metro (con perdón de Al Gore, ese gran autor de cine fantástico). Los efectos son negativos si vives en los trópicos o a pocos pies por encima del nivel del mar, pero son positivos si vives en Escandinavia o en Siberia. En balance las consecuencias son negativas sólo si asumimos que somos incapaces de adaptarnos al cambio. ¿Es realista esta premisa? Al fin y al cabo hay gente viviendo en Alaska y en Ecuador. Si la temperatura baja nos ponemos un jersey y si sube enchufamos el aire acondicionado. ¿Por qué no podemos adaptarnos al cambio climático?
La verdad es que comparto la idea que sugiere de "adaptarnos al cambio", pero siguen sin gustarme los "escépticos contentos".

Dice Francisco Capella, citando a Goodall:
"Aunque los chimpancés comen carne, sólo constituye un 2% del total de su dieta, que es muy poco. Nosotros comemos demasiado y la queremos barata, lo cual explica en buena medida la epidemia de obesidad en el mundo occidental. Por otra parte, como explico en mi nuevo libro, el consumo elevado de carne es, probablemente, lo que más amenaza el futuro del planeta, porque cuanta más gente come carne, más zonas se deforestan para cultivar el grano que alimente al ganado." Si los chimpancés no comen más carne tal vez es porque no pueden, no porque se preocupen por seguir una dieta equilibrada. Conceptos como mercado, empresarialidad, beneficios, le son completamente ajenos, pero qué bien suena lo de criticar la deforestación sin aclarar por qué son preferibles los árboles a las gramíneas.
Como veis, Esplugas y Capella no comparten las ideas de Goodall (o de Al Gore). Posiblemente sea porque conocen mejor a los humanos que ella, esa "experta en chimpancés" pero "ignorante sobre humanos".

Quizá Goodall ignore la parte que ellos dominan, pero ¿por qué no puede ocurrir también al revés, es decir, que ellos ignoren la parte que Goodall domina? No puedo compartir el extremismo facilón de algunos.

Jesús Gómez, otro gran conocedor de la especie, seguro que llamaría "intelectual economofóbica" [*] a Goodall, pero ¿y Gómez?, ¿cómo llamaría Goodall a Gómez?, ¿economófilo?

Unos hablan de empatía (reciprocidad, etc.) y otros de libre mercado (oferta y demanda, etc.) como si hablaran de cosas completamente distintas. A veces parece que sólo coincidan en una cosa, en un pensamiento: "¿Hablo yo o pasa un carro?".
[*] Ver Camino de Servidumbre (F. Hayek), Alianza Editorial, Madrid, 1978, pp. 246-249.
Para seguir leyendo:
- El rincón de Jane Goodall.

11 comentarios:

Iwan Manjak dijo...

Habría que preguntarse, de entre lo que la señora Goodall es experta y lo que lo son sus detractores, que es más importante. ¿Podríamos vivir sin naturaleza? ¿Podríamos comernos el eurostoxx o el itraxx? Los que adoran a la economía y le conceden preferencia sobre la naturaleza, la humanidad, están adorando a un ídolo ficticio.

Hector1564 dijo...

Estoy radicalmente a favor de las posturas de Capella y Esplugas (en este caso).

Ellos están criticando a una persona NO economista que se pone a dar lecciones de economía y desde ese ámbito se le muestra razonadamente porque desbarra.

Todo lo demás es un (falaz) argumento de autoridad y el artículo del Juan de Mariana verás unos cuantos (estérilmente) contra Capella. Lo que yo veo allí es la adoración de una mujer porque científica no por lo razonable de lo que diga.

Hugo dijo...

"¿Podríamos comernos el eurostoxx o el itraxx?"

El Ibex 35 estaría para chuparse los dedos :P

Bienvenido, Iwan Manjak.

"Ellos están criticando a una persona NO economista que se pone a dar lecciones de economía"

Ahí es, quizá, donde quiero llegar. ¿Dónde termina la economía y dónde empieza la ecología (o mejor dicho: el ecologismo)?

No creo que ninguna de las dos tenga que terminar para que empiece la otra. Pero esa es, sin embargo, la impresión que me dan los textos de Capella y Esplugas. Trazan un límite demasiado claro para mi gusto :D

Un saludo a los dos.

Hector1564 dijo...

Es que el ecologismo -que no la ecología- no es una ciencia, Hugo, sino una moral conservadurista (la más de las veces histérica) que pretende el imposible de que nuestro actual estatus ecológico no sea modificado. Hecho a todas luces imposible, la mera supervivencia nuestra ya implica una explotación.

Lo que sabiamente dicen Esplugas y Capella (en este caso) es quiénes y por qué ponen límites a la actividad económica. ¿dónde está el derecho moral? Y sobre todo ¿existe un diseño institucional más responsable, en tanto que monetariza las acciones, que el libre mercado? ¿Puede existir un ente planificador que reduzca al mínimo la explotación ecológica y maximize el bienestar social? Desde la economía se responderá (y sólo desde la economía se puede responder porque es su estudio) que NO.

Hugo dijo...

Son preguntas que deben hacerse, sin duda. Pero pondría en cuarentena (bajo sospecha) expresiones como: "pretende el imposible", "quiénes y por qué ponen límites a la actividad económica", "libre mercado" o "Desde la economía se responderá (y sólo desde la economía se puede responder porque es su estudio) que NO".

Si eso es todo lo que tiene que responder la economía, un rotundo NO, entonces me resulta insuficiente.

Hector1564 dijo...

entonces me resulta insuficiente.
.

Hay que estar abierto a la posibilidad de que NO haya solución y que tengamos que escoger la menos mala, aquí entraría la moral, y yo escogería aquella solución con la que NO se descarrila el progreso de la sociedad, a saber: un libre mercado en donde los derechos estén eficientmente asignados y no se dan casos de tragedia de los comunes.

Hugo dijo...

Ahí te doy toda la razón. Aunque me parece algo exagerado utilizar el verbo descarrilar :P

Por otra parte, me gustaría saber todo lo que tiene que decir la teoría de juegos actual sobre este tema.

Un saludo. Ah, y gracias por contraatacar :D

Hector1564 dijo...

me parece algo exagerado utilizar el verbo descarrilar .

Claro pero para eso te pido argumentos económicos :-P

Por ejemplo sabemos ya que un Gosplan que se preocupe de dirigir la economía de una sociedad de una manera tal que no explote el medioambiente es económicamente inviable.

gracias por contraatacar.

Hombe tengo que confesarte, como ya habrás notado, que jamás te había respondido con un trazo tan grueso pero es que es difícil o me lo resulta finiquitar de forma limpìa este debate.

Hugo dijo...

Pues asunto arreglado: Mañana mismo me pongo a montar un politburó y arreando que es gerundio :P

¡Un saludo (gracias por los enlaces)!

Homo libris dijo...

Nosotros pondríamos el aire acondicionado o la calefacción... ¿pero podrían hacerlo también el resto de especies? No, y sin ellas, tampoco podríamos subsistir; en el mejor de los casos viviríamos en un mundo en el que ya no merecería la pena hacerlo.

En cuanto al ecologismo, evidentemente no se trata de una ciencia, sino de una actitud nacida a causa del desenfreno con que "crecemos y nos multiplicamos" en las últimas décadas, aunque esa conciencia ha existido desde siempre. Lo que propugna el ecologismo es que el hombre no puede vivir sin la naturaleza (forma parte de la misma). Desgraciadamente, para hacerse oír, en muchos casos se ha llegado a cierto fanatismo. Aunque no sabría yo deciros si la sordera consciente de algunos grupos a los que no les interesa oír es aún más fanática.

Saludos.

Hugo dijo...

En términos de utilidad, por ejemplo, Greenpeace es más útil que perjudicial. Bastante más útil, diría yo.

Aunque la solución, creo yo, pasa por la cooperación de las empresas privadas.

La máxima que debería primar es la siguiente: El mercado es, ante todo, un instrumento para aumentar el "bien común". El libre mercado es el medio, nunca el fin.

Un saludo, Homo libris. Gracias por dejarte caer por aquí :D