9 de septiembre de 2009

La telebasura y los Dos Minutos de Odio

Un momento después se oyó un espantoso chirrido, como de una monstruosa máquina sin engrasar, ruido que procedía de la gran telepantalla situada al fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de punta. Había empezado el Odio.

Como de costumbre, apareció en la pantalla el rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo. Del público salieron aquí y allá fuertes silbidos. La mujeruca del pelo arenoso dio un chillido mezcla de miedo y asco. Goldstein era el renegado que desde hacía mucho tiempo (nadie podía recordar cuánto) había sido una de las figuras principales del Partido, casi con la misma importancia que el Gran Hermano, y luego se había dedicado a actividades contrarrevolucionarias, había sido condenado a muerte y se había escapado misteriosamente, desapareciendo para siempre. Los programas de los Dos Minutos de Odio variaban cada día, pero en ninguno de ellos dejaba de ser Goldstein el protagonista. Era el traidor por excelencia, el que antes y más que nadie había manchado la pureza del Partido.
[1]
Para algunos, la telebasura (concretamente el periodismo del corazón) es un sucedáneo de los Dos Minutos de Odio de la novela 1984. En lugar de ver a Goldstein en nuestras pantallas, vemos a Farruquito.

Muestra de ello son, por ejemplo, los mensajes de texto (SMS) que envían los telespectadores más airados y/o los más aburridos a los programas de Odio. Esos ¿textos? que aparecen en la parte baja de la pantalla.
[1] George Orwell, 1984, Ediciones Destino, Barcelona, 1952, p. 18.

6 comentarios:

Radagast dijo...

¿Un sucedáneo? Pues mira, creo que preferiría mis Dos Minutos de Odio a las Doce Horas de Periodismo Rosa que, en una u otra cadena, nos bombardea machaconamente.

PD: por cierto, que ya me gustaría que el grupo de niñatos necesitados de fama instantánea (que una vez más aparecen en Telahinco) se encontraran, de verdad, ante la mirada permamente de El Gran Hermano.

Hugo dijo...

Jaja, tienes razón, al menos aquello sólo eran dos minutos :P

Los de Gran Hermano son un caso. Siempre hay alguien que dice aquello de: "Con estos sí que se podría hacer un buen experimento sociológico". Ni sociológico, ni psicológico, ni ecológico, ni nada de nada. Ahí no hay dónde sacar.

Siesp... dijo...

Puaffffff
Arggggg
Uffff

Sa...lu...dos.... Uaggggg Puafff

Hugo dijo...

Opino igual.

Saludos jeje.

Markos dijo...

Y como de costumbre la ficción se queda bastante por detrás de la cruda realidad.

Salu2

Hugo dijo...

Bueno, tanto como "cruda realidad" no sé yo jaja, yo diría más bien una realidad "poco hecha", como la carne, o si acaso (para los más optmistas) "al punto" :P

Un saludo, Markos.