15 de octubre de 2009

El creyente y su (anti)filosofía

Pero, ¿no me decía usted que si le demostrasen matemáticamente que la verdad está fuera de Cristo, preferiría usted quedarse con Cristo a quedarse con la verdad? ¿No decía usted eso? ¿No lo decía?
F.M. Dostoyevski, Los demonios (I), Alianza Editorial, Madrid, 1984, p. 313.

15 comentarios:

Señor de Xibalba dijo...

Cierto. El creyente está tan cegado que nunca aceptaría que está equivocado, aunque su mismo dios se lo dijera.

Saludos

Hugo dijo...

¿Puede un filósofo ser creyente?

Últimamente me vengo haciendo esa pregunta y he de decir que tiendo a responder que no. Ser a la vez filósofo y creyente me resulta contradictorio, aunque todavía no sé muy bien por qué.

Un saludo.

bLuEs dijo...

Ten en cuenta también que la filosofía y la religión han estado entrelazadas ya desde los primeros griegos.

Entiendo tu punto de vista pero hay otras formas de ver el tema.

Aprovecho para felititarte por el blog y mandar un saludo.

José Luis Ferreira dijo...

No solo eso. A un amigo creyente (persona inteligente, por otra parte y buen matemático) le hice la siguiente pregunta:

"Supón que en esta habitación está la prueba de si dios existe o no. ¿Entrarías?"

No me respondió que no, salió con evasivas del tipo "si ya sé que existe ¿para qué voy a mirar ahí?"

Creo que esta actitud es también bastante general entre los creyentes (que, entonces se manifiestan como crédulos). La actitud genera, creo, entre los que no creemos que exista tal dio, es la de sí entrar. Esto es lo que no nos hace incrédulos, sino sólo "no crédulos".

Carlos Suchowolski dijo...

"Filosofía" es "amor a la verdad (absoluta)", a "lo esencial" que por definición es "eterno". Basta solapar "verdad" a "Dios" y se tiene filosofía, como también solapar "ciencia" y "verdad" para obtener... "otra".
La ciencia fracasa en su intento de desplazar la idea de dios por la propia (su propia esperanza), proyecto básicamente socrático (que no prescindía de los dioses sino igualaba su "saber" todo lo posble a ellos, con quienes se reuniría en el Hades para seguir discutiendo a su nivel). Y fracasa porque no abandona la idea de que "La Verdad" existe tanto si se puede hallar como si no se puede hallar, en ambos casos coincidentes con diversas visiones de la accesibilidad/inaccesibilidad a Dios.

En el fondo, tanto las religiones teistas como las "religiones" positivistas o racionalistas construyen la misma "respuesta" con ropajes diferentes. Claro que esto no es todo ni mucho menos.

Un saludo.

Alois Estermann dijo...

La Verdad ha de ser, forzosamente, un concepto adaptable, moldeable, evolutivo si se quiere. No puede ser de otra manera.

Pero llega un momento en que la Verdad deja de ser evolutiva, moldeable y adaptable. Es el momento en que llega a ser inmutable. En este caso hemos llegado a la "creencia". Nada puede contemplarse fuera de la creencia puesto que se disolvería a sí misma como un azucarillo.

Conclusión, la Verdad y la creencia son incompatibles.

(No sé si he dicho un disparate, pero ha quedado bien razonado, ¿no?, jejejeje)

Saluts.

Hugo dijo...

bLuEs, gracias por la felicitación, se agradece :D

"Ten en cuenta también que la filosofía y la religión han estado entrelazadas ya desde los primeros griegos."

Para mí, filosofía y ciencia son básicamente lo mismo. Por eso creo que ciencia y religión no pueden trabajar juntas. Y si no pueden trabajar juntas, ya sé con cuál de las dos me quedo.

Carlos:

"En el fondo, tanto las religiones teistas como las "religiones" positivistas o racionalistas construyen la misma "respuesta" con ropajes diferentes. Claro que esto no es todo ni mucho menos"

Sí, es posible que en el fondo sea así, pero entre nosotros y el fondo hay muchas leguas, quizá veinte mil :P

José Luis y difunto Alois Estermann, opino igual.

Los creyentes suelen apelar "a la existencia de dos reinos independientes, el de la fe y el de la razón. Ninguno de ellos puede ni debe inmiscuirse en el otro" (vía).

Antes yo decía (en el post que enlazo más arriba, por ejemplo) que si dejaban de inmiscuirse en el reino del otro, la cosa podría funcionar. Ahora creo que hay un reino "mejor" que otro, es decir, es mejor tener un par de creencias que una docena.

Un saludo a todos, un placer leeros. Obviamente todavía tengo mis dudas sobre la dicotomía fe/razón.

Héctor Meda dijo...

A mi me parece que el argumento ad hominem es un recurso característico de filósofos pusilánimes.

Hugo dijo...

A mí también me lo parece. Menos mal que este no es el caso.

Héctor Meda dijo...

Sí, es el caso desde el mismo título. Otra cosa es que interese no creerlo, vaya uno a saber por qué pero precismente porque yo a la discusión de ideas exclusivamente me avengo ni señalo el porqué, ni mi interesa averigüarlo.

Hugo dijo...

Pues si, como diría Unamuno, "la verdad se busca con humildad" y tal vez con mucha pero que mucha imparcialidad -añado yo-, voy a proponer por el momento un título alternativo que contradiga el anterior, y que cada cual escoja: "El cientificista y su (anti)filosofía" :P

Un saludo.

Manu dijo...

Como dijo una vez Einstein:

"Es curioso que para la humanidad resulte más fácil destruir un átomo que un prejuicio".

No sé si es literal, porque lo leí hace un tiempo, pero era algo así.

Hay que reconocer que la mayoría somos como burros con orejeras y sólo vemos lo que queremos ver e ignoramos el resto.

Yo fuí creyente católico (de pequeño) y ahora soy ateo convencido (desde hace muchos años) y siempre he creido tener razón. ¡Que cosas!

Sólo que ya no creo que vuelva a hacerme creyente. Creo...

Hugo dijo...

Antes lo he estado pensando y creo que en estos temas (ej: Dios, el problema del ser y el deber ser...) debemos ser más flexibles y comprensivos que en otros (ej: medio ambiente, homosexualidad, fundamentalismo...). Sobre todo porque, siendo éstos más inmediatos, más "prácticos" y sus consecuencias más perjudiciales (al menos más visibles), las decisiones han de tomarse con menos titubeos.

Me ha gustado mucho tu penúltimo párrafo :D

Un saludo.

Carlos Suchowolski dijo...

Cierto, Hugo; por eso dije: no es todo"; exactamente 20.000 leguas: una distancia imaginaria.

Hugo dijo...

"Cierto, Hugo; por eso dije: no es todo"

Lo sé, lo sé :D

No suelo decirlo pero... os agradezco la paciencia que a veces tenéis conmigo. No hay mayor regalo. No aprendo de vosotros tan rápido ni tanto como quisiera pero es un verdadero alivio saber que os tengo a mano por si...

Un saludo, Carlos.