23 de octubre de 2009

Entre el hombre y el animal (I)

Escribía Holbach allá por 1777:
"... los animales, a los que hemos privado de alma sin razón, [...] son capaces de una infinidad de actos que prueban que piensan, juzgan, tienen memoria y son capaces de tener experiencias, que combinan ideas y las aplican con más o menos facilidad para satisfacer las necesidades que su organismo particular les da, en fin, que tienen pasiones y son capaces de ser modificados.

Conocemos los apuros en que los animales han puesto a los partidarios de la espiritualidad [*]. En efecto, si se les concedían un alma espiritual, temían elevarlos a la condición humana; por otro lado, si se la negaban, autorizaban a sus adversarios a negársela igualmente al hombre, que se encontraba rebajado a la condición del animal. Los teólogos no han sabido nunca resolver esta dificultad: Descartes creyó zanjar el problema diciendo que los animales no tienen alma y son puras máquinas. Es fácil sentir lo absurdo de este principio. Quien observe la naturaleza sin prejuicios reconocerá fácilmente que entre el hombre y el animal no hay otra diferencia que la debida a la existente entre sus organismos."
[1]
[*] Para muestra, un botón. Bertrand Russell, allá por 1954:
"La Iglesia siempre ha enseñado, y aún enseña, que el hombre no tiene obligaciones para con los animales inferiores. […] el Papa Pío IX consideró que la Sociedad para la prevención de la crueldad con los animales era éticamente herética y prohibió el establecimiento de una sucursal en Roma. A pesar de los humanitarios, aún podemos decir que la mayoría de la gente […] considera a los animales meramente como medios o como obstáculos." [2]
No me cabe la menor duda de que esto cambiará, aunque no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando: debemos rechazar, sin titubear, afirmaciones precientíficas como las de Irichc el etólogo:
La diferencia primordial entre hombres y animales es la vergüenza. Ningún animal la siente.
Para decir cosas semejantes también hay que ser incapaz de sentirla, aparte de mostrar un gran desinterés por la ciencia.

[1] Holbach, Sistema de la naturaleza, Editorial Laetoli, Pamplona, 2008 (1777), pp. 137-138.
[2] Bertrand Russell, Sociedad humana: ética y política, Ediciones Cátedra, Madrid, 1984, p. 70.

Para saber más:
- Entre el hombre y el animal (II)
- El hombre no es más que un gusano, en BioTay.

12 comentarios:

Piecito dijo...

Fíjate que la discusión sobre el alma en los animales ha durado milenios, y todo por presuponer que el alma existe. (Por cierto, El alma está en el cerebro, que dice Punset, y estoy seguro que no se refiere al alma que los católicos destinan al cielo o al infierno, ese alma está en... los órganos genitales)

Bueno, va. Desde que mencionaste en un post que habías visitado el zoo de Amsterdam, me puse a buscar fotos por internet de zoológicos, con el fin de hacer un post-proclama solicitando la supresión de esas aberrantes instituciones. Y lo haré en un futuro próximo. Es fácil detectar que no se trata de empatía hacia los animales (que también) sino de algo más profundo, de una empatía por el entorno, por todo, por el cosmos. Ejemplo: Quien abandona un animal de compañía porque se va de vacaciones es imposible que tenga alma, si por ello entendemos la posibilidad de tener emociones fuera del compartimento reptiliano del cerebro.

Me desvié del contenido del post, pero es que tenía ganas de decirlo.

Saludillos tipo guau! guau!

Hugo dijo...

Me gusta que retomes lo de los zoológicos. Yo... en público no me atrevo a pronunciarme. No todavía. Bueno, un poco sí: ya no admito zoológicos más pequeños que el de Cabárceno.

"Me desvié del contenido del post, pero es que tenía ganas de decirlo."

Gracias Piecito :-D

Hasta esta tarde.

Tay dijo...

Grandísimo ese Holbach!

Caramba pobre Irich... y mira que no comparto sus ideas :D

Puedo imaginar que esa afirmación tan tajante la ha extraído de la "diferencia última" que Ramachandran y DeWaal han comentado alguna vez, que somos los únicos animales que se sonrojan.

En mi opinión los calamares (que son tan animales como nosotros) no solo se sonrojan... también se sonamarillean, se sonazulean... se son-detodo :D

La vergüenza es un sentimiento muy relacionado con seres sociales, y quizá solo podríamos esperarla en aquellos que tengan teoría de la mente, por eso de ser capaces de "sentir" como otros organismos son capaces de verlos a ellos. En este caso sí que encontraríamos muchos científicos que creen que la teoría de la mente es exclusiva humana... pero otros no creen tal cosa, claro, en mi opinión la teoria de la mente existe en otros animales y lo han demostrado cientos de veces... pero eso lo explico en mi libro *publicidad* jejejejejje

Un saludo!!!

Hugo dijo...

Jaja, no es publicidad, es más que eso, ¡es puro marketing! :D

Ánimo con el libro. Ahora viene el "arreón" final.

"Puedo imaginar que esa afirmación tan tajante la ha extraído de la "diferencia última" que Ramachandran y DeWaal han comentado alguna vez, que somos los únicos animales que se sonrojan."

Seguramente la habrá extraído de ahí. Seguramente :-P

Un saludo sonazulado.

José Luis Ferreira dijo...

La búsqueda de la cualidad que nos hace humanos es larga. Recuerda la del arché en los griegos. Cada uno tiene su favorita. Entre ellas están (o han estado):

-Las manos
-El lenguaje
-La risa
-El llanto
-El pulgar oponible
-El uso de herramientas
-El uso de herramientas para hacer herramientas
-La consciencia de la muerte
-El alma
-...

Menos mal que Irichc ha venido a aclararlo todo con:

-La vergüenza

Todo este empeño viene de no querer aceptar que hay un desarrollo gradual en las capacidades físicas e intelectuales de los distintos seres de este planeta, como dice la probada Teoría de la Evolución y como niegan los indocumentados dogmas y prejuicios religiosos.

Hugo dijo...

"Todo este empeño viene de no querer aceptar que hay un desarrollo gradual en las capacidades físicas e intelectuales de los distintos seres de este planeta..."

Exacto. Desde hace mucho que somos los "reyes de la selva", pero sólo desde hace poco que estamos empezando a comprender (al menos yo) que entre la selva y nosotros no hay tantas diferencias. De hecho, sobra decir que formamos parte de ella :D

¡Si los chimpancés también usan herramientas para fabricar otras herramientas, ¿por qué van a ser menos en lo que al alma se refiere?!

"Los chimpancés han introducido una innovación en su tradición cultural, que implica el uso de un instrumento para fabricar otro instrumento: utilizan piedras para desflecar el extremo del bastón, transformándolo en una escoba, con la que barren las termitas del fondo del termitero."

Jesús Mosterín, La naturaleza humana.

¡Un saludo, José Luis!

irichc dijo...

"Darwin fue el primero que se dio cuenta de esta tendencia porque estudió las expresiones faciales de los monos, simios y humanos y notó por primera vez que sólo los humanos se sonrojaban", explica el profesor De Waal.

Yo no sé quién os manda ser más papistas que el Papa.

José Manuel dijo...

Y es que la ciencia no tiene "papas", sólo meritocracia (en sentido estricto).

Por otro lado, una diferencia cuantitativa, en un principio, nos ha dado una disimilitud cualitaltiva: el lenguaje binario en una misma secuencia.

Hugo dijo...

El lenguaje es un tema que cada vez me apasiona más. Los neandertales cantaban rap, por ejemplo, es uno de los libros que me están sirviendo de introducción. "Protolengua", "gramática universal", ¡musilengua!... es una gozada :P

Un saludo, José Manuel.

Raven dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raven dijo...

A mi lo que me preocupa de todo esto es el extremismo de ambos bandos y el "efecto balanza" que se da.

Llegan unos y se pasan cientos de años diciéndonos que somos super-especiales, que estamos en el "centro" y blablabla...
Avanza la técnica y la ciencia y descubrimos que ni somos "tan" especiales, ni hay tal centro ni mucho menos blablabla...

Hasta aquí todo bien, lo malo es cuando para sentirse más en su bando unos y otros empiezan a radicalizarse. Unos negando las increíbles capacidades de los sapiens y el grado de conocimiento que han alcanzado, diciendo que no, que los sapiens son inútiles monos.
Y otros colocándonos como la joya de la evolución, y pisoteando todo lo demás

Te daré un ejemplo. Hace poco en el blog de Punset, salió una entrada sobre la mariposa monarca, y cómo migraba tantísimos kilómetros, sin conocer el camino de antemano, todo el mundo elevó a la mariposa al nivel de ente superior a la que imitar, cualquier comentario que leyeras te hacia pensar que la gente preferiría ser mariposa. Seguramente todos esos que se sorprendían tanto, no se habrían sorprendido de un GPS. ¿Por qué? Pues no lo se, pero lo que si se, es, que nuestra especie y probablemente también la Nearthental, son las únicas que se odian y desprecian a si mismas.

Un saludo

Hugo dijo...

"... nuestra especie y probablemente también la Nearthental, son las únicas que se odian y desprecian a si mismas."

Vaya, buena reflexión. Sí, es verdad, y yo creo que justamente eso, bien utilizado (es decir, sin radicalizarnos, como tú dices), nos está sirviendo de ayuda. La autocrítica, sin llegar al sadismo, es muy saludable y constructiva :P

Gracias por el comentario, Raven. Hasta otra.