27 de octubre de 2009

La cultura del primate: humanos y macacos

Incluso el humano más liberal, más revolucionario, es un conservador nato. Rechazar las ideas y las costumbres más arraigadas por otras nuevas y mejores requiere tiempo. Nuestro cerebro es ágil, pero no tanto.

No obstante, hay un patrón que se repite. En el macaco parece ser que también. Existen macacos más "aventureros" que otros. Estos macacos -que en nuestra especie corresponderían a, por poner un ejemplo, Charles Darwin, John Von Neumann o Rachel Carson- descubren nuevas formas de hacerle la vida más fácil a sus congéneres.

Seguramente no lo hacen con esa intención, en el sentido de que detrás de sus actos no hay lo que se dice una previsión, pero tampoco es que eso importe demasiado. Lo que importa es su aportación, en términos de utilidad, al acervo cultural del grupo.

Sin embargo, no todo el grupo le da la misma bienvenida a las nuevas ideas o adelantos, siempre hay quienes se hacen verdaderamente de rogar, si bien al final, por mucho que hayan pataleado en el pasado, suelen acabar por aceptarlas. Si no ellos, sí sus hijos, o los hijos de sus hijos:
En la isla de Koshima vivía una población de macacos, entre los que se encontraba la hembra Imo, que a la sazón contaba dos años de edad. Los investigadores arrojaban batatas a la playa, donde se llenaban de arena, que las hacía difícilmente comestibles. A la espabilada Imo se le ocurrió llevar unas batatas a un arroyuelo de agua dulce y lavarlas, comiéndoselas luego. Poco a poco, otros macacos la iban imitando, aprendiendo a lavar las batatas y comérselas [...]. Dos años más tarde los etólogos empezaron a arrojar trigo a la arena de la playa. Algunos macacos trataban de recoger los granos uno a uno, pero el procedimiento era excesivamente lento y trabajoso. Otra vez, Imo [...] tuvo una genial ocurrencia: recoger puñados de arena mezclada con granos de trigo, llevarlos al agua del mar y soltarlos, dejando así que la arena se hundiese y los granos flotasen, recogiéndolos entonces tranquilamente con la mano y comiéndolos. También aquí la innovación de Imo sería pronto imitada por los demás.

Todos estos son casos puros de cultura, de invención y transmisión por medios no-genéticos, sino miméticos (por imitación), de información no disponible por naturaleza, de memes. El esquema de difusión siempre era el mismo: un individuo juvenil (la hembra Imo, en los casos citados), juguetón y dado a la exploración, hacía un descubrimiento o invento de evidente utilidad, dadas las circunstancias. Primero algunos macacos juveniles la imitaban, y poco a poco la práctica se extendía a todos los miembros de su generación. De los jóvenes la práctica pasaba a sus madres, que estaban en contacto frecuente con ellos, y de las madres a las crías pequeñas. Finalmente, toda la población adoptaba el nuevo descubrimiento, excepto los machos adultos, reacios al cambio y poco dados al contacto con los juveniles.
Jesús Mosterín, La naturaleza humana, Espasa Calpe, Madrid, 2008, pp. 236-237.

Para seguir leyendo:
- Cultura animal, en BioTay.
- La cultura no es un fenómeno exclusivamente humano, en FilóPolis.
- Metacognición, en Misterios al descubierto.
- Animales Culturales, en De lo animal, lo humano y lo divino.

8 comentarios:

Tay dijo...

Siempre he creído que los macacos japoneses son unos de los bichos mas felices del mundo... míralos... todo el día en el spa...

Están mucho mejor que nosotros después de la revolución industrial, así es normal que tengan tiempo para inventar. :)

Saludillos

Hugo dijo...

Pero nosotros fuimos más allá: dominamos el hidromasaje :-P

¡Un saludo!

Jimmy dijo...

¡Vaya! Igual que la suprema especie homo sapiens sapiens.
Unos dan con la idea revolucionaria... otros la adoptan... otros estan rehacios... (multiplique esta última frase por todas las ideas que ha tenido el hombre desde su aparición. Y también de los macacos.)

Hugo dijo...

Me gusta eso de la suprema especie, jeje.

Un saludo, Jimmy.

Markos dijo...

Verdaderamente instructivo el hecho de que la innovación parta de los individuos que todavía no tienen muy inculcada las normas sociales.

Los machos que vamos camino de ser viejunos dejamos de innovar y nos volvemos reaccionarios...si hacemos caso de todas las normas sociales...

Salu2

Hugo dijo...

Anda, no lo había visto por ahí. Pues sí, eso parece :P

¿Reaccionario tú? No me lo creo. Ni dentro de 20 años :D

Un saludo.

Siesp... dijo...

Hace mucho tiempo adopté una frase que se me quedó grabada: Al mundo lo mueven los "distintos". Es una afirmación lapidaria que apoya cualquier estudio antropológico, histórico, paleontológico, etc...

Lo de los macacos no hace más que reafirmar lo dicho. Evolución es sinónimo de cambio, de distinto. Y aunque nuestra especie se llame homo sapiens sapiens, la suerte que tienen muchos individuos es la posibilidad de resguardarse bajo esa denominación... pero, aún así, se les sigue viento como homo reaccionarius. Siguen siendo los distintos, como Arcadi Navarro, Platón, Arquímedes, Eratóstenes, Sagan, Kant, Russell,... quienes mueven el mundo. Puede que todos se equivocaran, pero los "trozos" de Verdad que cada uno aportó al Conocimiento humano nos han conducido a una evolución social vertiginosa comparada con la lentísima evolución biológica.

PD.- Hoy he vuelto a jugar a The ultimatum game,... y he vuelto a perder, jejeje.

Hugo dijo...

"Hoy he vuelto a jugar a The ultimatum game,... y he vuelto a perder, jejeje."

Jaja, vaya por dios (o mejor: vaya por Neumann) :o)

En cuanto a lo de los "distintos", te contesto (de aquella manera) con un minipost, jeje.

Un saludo.