13 de octubre de 2009

John Stuart Mill y la falacia naturalista

Leyendo "La concepción utilitarista de la naturaleza humana y sus aspiraciones", un PDF que encontré navegando (¿sin rumbo?) por la Red:
Su comentarista y traductora Esperanza Guisán, nos explica que lo deseable para Mill no es lo que un individuo cualquiera y anárquica o caprichosamente pueda desear; sino que lo deseable [lo que debería ser] presupone aquello que los hombres moralmente desarrollados desean [lo que es]. Por lo tanto, los placeres realmente deseados por los hombres más civilizados y educados pasan a ser deseables para la humanidad. He aquí lo que se le critica a Mill, su confusión entre lo deseado y lo deseable, dado que lo deseable puede ser no deseado o bien de lo deseable no puede ser extraído lo deseado. Esta confusión es denunciada por G. E. Moore como una falacia naturalista. [1]
Una, de serlo, confusión deliberada que yo también comparto:
El debe, en Mill, está contenido en el es. No existen hiatos, fronteras, muros infranqueables para transitar del mundo de los hechos al mundo de los valores, ya que los propios valores son valiosos precisamente en atención a que cumplimentan desiderata humanos. [2]
La intención de Hume, Moore, Rorty y un largo etcétera es la de ponernos en guardia. Nos recuerdan, y hacen bien, que "el que [algo] sea natural no significa que sea inevitable", que el es no tiene por qué mandar sobre el debe y que "la única fuente de ideales morales es la imaginación humana" [3].

Sin embargo, ¿quién puede afirmar con seguridad que el debe no forme, en realidad, parte del es?

En ese sentido, opino como Mill, E.O. Wilson, Héctor (1 y 2) o Miguel.
Me resulta difícil creer que si Kant, Moore y Rawls hubieran conocido la biología moderna y la psicología experimental hubieran razonado tal como lo hicieron. Pero, a punto de acabarse el siglo, el trascendentalismo sigue firme en los corazones no sólo de los creyentes, sino también de innumerables intelectuales de las ciencias sociales y de las humanidades, quienes, como Moore y Rawls antes que ellos, han preferido aislar su pensamiento de las ciencias naturales. [4]
[1] Marcia Gabriela Spadaro, "La concepción utilitarista de la naturaleza humana y sus aspiraciones". Lo que aparece entre corchetes son anotaciones mías.
[2] Esperanza Guisán, en la introducción a la obra El utilitarismo (John Stuart Mill), Alianza Editorial, Madrid, 1984, p. 15.
[3] Richard Rorty, Una ética para laicos, Katz Editores, Madrid, 2009, p. 15.
[4] Edward Osborne Wilson, Consilience: La unidad del conocimiento, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 1999, p. 365.


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4 comentarios:

Héctor Meda dijo...

Gracias por el link.

Efectivamente si consideramos, gracias a la biología, al ser humano en términos de lo que es es fácil pasar a lo que se debe en el sentido de predecir lo que el humano considerará que debe hacer.

Así cuando decimos que no debemos acostarnos con nuestra madre nomás decimos que, vía instintos morales, el incesto consideramo qu es repulsivo moralmente y podemos predecir que juzgaremos que debe ser prohibido.

El problema de los que blanden la falacia naturalista es que no se plantean la posibilidad de una postura no normativa sino descriptiva de nuestros pareceres morales (a un básico nivel instintivo). Eso es entendible en aquellos que desconocían la sociobiología (Hume, Moore) pero hoy toca actualizarse.

Hugo dijo...

Decía Robert Ardrey, en The Territorial Imperative:

"If we defend the title to our land or the sovereignty of our country, we do it for reasons no different, no less innate, no less ineradicable, than do lower animals. The dog barking at you from behind his master's fence acts for a motive indistinguishable from that of his master when the fence was built."

Traducido (leído en No está en los genes):

"Si defendemos el derecho a nuestra tierra o la soberanía de nuestro país, lo hacemos por razones que no son diferentes, ni menos innatas, ni menos indelebles que las de los animales inferiores. El perro que te ladra desde detrás de la valla de su amo actúa por motivos indiscernibles de los de su amo cuando construyó la valla."

Evidentemente, "no [todo] está en los genes", como defienden (y defendemos, en parte) algunos, también debemos nuestra existencia al ambiente que nos rodea, desde el clima y la geografía (biogeografía, etc.) hasta las clases de refuerzo que dábamos en verano metidos en casa sin poder salir a la calle a jugar con los vecinos. Pero, ¿acaso no son ambas cosas, en el fondo, una sola, la misma?

Sin embargo, Lewontin y compañía creen que "en realidad, no hay nada que separe el programa o las reivinidcaciones concretas del darwinismo social de 1870 de la sociobiología darwiniana de 1970."

Ya veremos cómo acaba :D

Un saludo, Héctor.

Siesp... dijo...

Perdonad mi intromisión en tan cultivado diálogo, pero hasta el mismo Hugo reconoce la evidencia de no poder asegurar la inclusión del "debe" en el "ser"

Básicamente estoy de acuerdo con vosotros, pero releyendo por ahí un poco de Moore, no considero que desprecie la falacia utilitarista por utilitarista, sino por falacia, jejeje.

A Mills no lo entiendo en estos textos. Y Héctor alude a las ciencias naturares para justificar el ejemplo normativo sobre las subjetividades morales. Me he puesto a pensar sobre el tema y sólo aclararé esto: se puede utilizar el mismo argumento de Héctor justo para lo contrario (sin que el suyo propio pierda fuerza). Y no digo más.

Pero es un encanto leeros.

Saludos.

Hugo dijo...

"Perdonad mi intromisión en tan cultivado diálogo"

Jaja, por la parte que me toca es pura fachada, no te creas. De hecho, después de leerte me he visto forzado a resetearme jeje y empezar de nuevo con este asunto.

Ahora ya lo tengo claro: no tengo ni la más mínima idea de qué estoy diciendo en este post, ni, ya puestos, qué trato de decir en caso de estar diciendo algo. Quizá sea la hora, que lo veo todo gris :D

Puede que este post nos ayude a seguir... pensando, que no es poco.

Un saludo, Siesp.