11 de octubre de 2009

Neuropolítica: conservadores y progresistas (II)

Leyendo en el blog Marcos y molduras, exactamente en un post del año pasado titulado "Diez palabras que estarán de moda en la comunicación política de 2009":
5. neuropolítica (incluso genopolítica): área de estudio que analiza la relación del cerebro, y particularmente de la emoción, en el comportamiento político.

Como antes hicieran con la economía y con el marketing, los neurólogos están aportando investigaciones que explican las conexiones cerebrales que hay detrás de las percepciones, las actitudes y el comportamiento políticos de los ciudadanos. Algunos incluso quieren buscar el componente genético en el comportamiento político. Algunas conclusiones son controvertidas. Por ejemplo, en un
estudio (recogido en el número del 19 de septiembre de 2008 de Science), se ha demostrado que las personas asustadizas tienden a defender políticas conservadoras, como la pena de muerte, el freno a la inmigración, el gasto en defensa o la guerra de Irak, entre otras. Una buena aproximación al papel de las emociones en la política puede encontrarse en el celebrado libro The Political Brain, de Drew Westen. [*]
[*] Los enlaces los he añadido yo.

Para seguir leyendo:
- Neuropolítica: conservadores y progresistas.

2 comentarios:

Cuervo Loco dijo...

"¿Cuesta soltar amarras, verdad?". Esto le decía Anthony Hopkins a Brad Pitt en "¿Conces a Joe Black?".
Bien, y es que a todos nos cuesta soltar amarras cuando nuestros cimientos se tambalean. El recelo es instrínseco al ser humano; somos capaces de permanecer amarrados a un muelle si de ese modo nos sentimos mas "seguros". Una cuestión aparte consistiría en definir la seguridad.

El caso es que un pazguato, como bien muestras en el post, tiende a ser conservador; antepone sus miedos a la evidencia. De ahí, por ejemplo, que nos encontremos con tanta gente que, en el terreno religioso, se declare agnóstica, en vez de proceder al salto valiente y cualitativo consistente en reconocerse ateo. Son ya miles de años en los que la palabra "ateo" ha sido anatemizada para que la adopten "así como así". De momento soportan mejor los acontecimientos en esa condición (dicho todo con el máximo respeto tanto a agnósticos como creyentes o ateos). He tratado de poner un ejemplo evolutivo, sin criticarlo.

El temor es es sí conservador, por eso, soldado que huye vale para otra guerra, que de valientes están los cementerios llenos. El miedo es nuestro lazo con el instinto de conservación.

Afortunadamente, la historia no la forjan los pazguatos, sino los distintos.

Un abrazo.

Hugo dijo...

Esa peli me gustó mucho cuando la vi, hace bastante. Dicen que es flojilla y que Pitt es muy simple actuando, pero... me llegó, como se suele decir jeje.

Darwin, por ejemplo, era agnóstico, pero se comprende.

Estoy de acuerdo contigo. Si te acuerdas, el CIS mostraba que sólo un 7% de los españoles encuestados se reconocía ateo, frente a un 78% de creyentes.

Me gusta especialmente tu penúltimo párrafo, el del "instinto de conservación" :D

Un abrazo.