9 de octubre de 2009

Por qué nos cuesta ser ecologistas (II)

Edward O. Wilson:
La tendencia a consumir en exceso y de forma agresiva y competitiva en todo el mundo se debe a que el cerebro está hecho así, es decir que, en parte, es una muestra de la naturaleza del ser humano. Es indiscutible que estamos influenciados por nuestra naturaleza biológica. Un rasgo de la naturaleza humana es la tendencia de las mujeres a rebajar el índice de fertilidad cuando son independientes, es una calidad de la naturaleza humana providencial y maravillosa. Otra es pensar sólo a corto plazo: como mucho, cuando pensamos en el futuro, pensamos en la próxima generación y sólo en un espacio muy pequeño, a lo sumo, en nuestra propia comunidad y como mucho en nuestro país. El resultado es que cometemos unos errores terribles en los campos de la planificación económica y de recursos. También es muy fácil comenzar una guerra y tener un comportamiento agresivo, debido a esta poca visión. Tenemos que superar esto, y la mejor forma de hacerla es comprendiéndonos.
Para seguir leyendo:
- Por qué nos cuesta ser ecologistas.

5 comentarios:

Pon! dijo...

Centrándome en el párrafo de la foto:

¿Es moral negarle a los países en desarrollo o pobres un desarrollo como el nuestro?

No hablaré hoy de los ecolojetas...xD

Hugo dijo...

¿Es moral "permitirle" a los países en desarrollo o pobres un desarrollo exactamente con los mismos fallos que el nuestro?

Gracias por la pregunta. No cae en saco roto (espero).

Bayo dijo...

Hola:

Con este extracto de Edward O. Wilson se me vino a la mente un extracto que tengo de Bertrand Russel para publicarlo algún día en mi blog. Parte del extracto que tengo dice:

«Una de las máximas populares más extendidas es: "No se cambia la naturaleza humana". Nadie puede decir si es verdad o no sin antes definir la expresión naturaleza humana. Pero, tal como se usa, no cabe duda de que es falsa. Cuando el señor A pronuncia la máxima, con aire de ominosa y definitiva sabiduría, lo que quiere decir es que todos los hombres, sea donde fuere, se comportarán de la misma manera en que lo hacen en su ciudad natal. Un poco de antropología disipará esta creencia. Entre los tibetanos, una esposa tiene muchos maridos, porque los hombres son demasiado pobres para mantener enteramente a una esposa; sin embargo de acuerdo con los viajeros, la vida familiar no es allí más desdichada que en otros sitios. [...] El infanticidio, que podría parecer contrario a la naturaleza humana, fue casi universal antes del surgimiento del cristianismo, y Platón lo recomienda para evitar la superpoblación. La propiedad privada no se reconoce entre las tribus salvajes. E incluso entre gente muy civilizada, las consideraciones económicas pueden pasar por encima de lo que se conoce como "naturaleza humana"».

(Edward O. Wilson vs. Bertrand Russell)

Saludos.

Bayo

Hugo dijo...

Me gusta el fragmento que rescatas, pero no sé yo si una de las máximas más populares y extendidas es la de "No se cambia la naturaleza humana". Hasta ahora nunca he visto a nadie apoyar esa tesis. En cambio, sí su contraria.

En mi opinión, todo cabe dentro de la naturaleza humana (del es), tanto el comportamiento violento como el comportamiento altruista. La variedad de conductas posibles (y "naturales") parece ser muy amplia. Así pues, la pregunta que me hago es la siguiente: ¿qué conductas elegiremos?

En el fondo, Russell y Wilson apuntan en la misma dirección, creo yo.

Un saludo, Bayo.

Hugo dijo...

Rectifico, en parte, lo de "Hasta ahora nunca he visto a nadie apoyar esa tesis".

Tal vez yo la esté apoyando. Depende de qué entendamos por naturaleza humana y qué incluyamos dentro de su campo de acción :D