5 de noviembre de 2009

Más allá del Homo economicus

Leyendo al economista Amartya Sen (ganador del premio Nobel de Economía en 1998) en su libro Sobre ética y economía:
¿Es bueno el supuesto de la maximización del propio interés para caracterizar el comportamiento real? ¿proporciona el denominado “hombre económico”, en la búsqueda de sus propios intereses, la mejor aproximación al comportamiento de los seres humanos al menos en cuestiones económicas? Ese es, en efecto, el supuesto convencional de la economía, y ese punto de vista tiene muchos seguidores. Por ejemplo, en la Conferencia Tanner titulada “¿Economía o ética?”, George Stigler (1981) ha hecho una defensa muy elocuente de la visión de que “vivimos en un mundo de personas razonablemente bien informadas, que actúan de manera inteligente para conseguir sus propios intereses” (pág, 190).

No obstante, la evidencia presentada por Stigler para demostrar esta creencia parece limitarse, en su mayor parte, a las predicciones efectuadas por él mismo:

“Dejadme predecir el resultado del contraste sistemático y global del comportamiento en situaciones en las que el propio interés y ciertos valores éticos con una amplia lealtad verbal se encuentran en conflicto. En la mayoría de los casos, la teoría del egoísmo (según mi interpretación de las líneas smitheanas) vencerá.”

[…] Las manifestaciones relativas a que la teoría del egoísmo “vencerá” se han fundado tradicionalmente en alguna teoría especial más que en una verificación empírica.

En ocasiones, el motivo alegado para adoptar el supuesto del comportamiento egoísta parece basarse en los resultados esperados, manteniendo que lleva a situaciones eficientes. El éxito de algunas economías de libre mercado, como Japón, en la producción de eficiencia se ha citado también como evidencia favorable a la teoría del egoísmo. No obstante, el éxito del libre mercado no nos dice nada acerca de la motivación en la que se apoya la acción de los agentes económicos en dicha economía. En realidad, en el caso de Japón, existe una fuerte evidencia empírica que sugiere que las desviaciones sistemáticas del comportamiento egoísta hacia el deber, la lealtad y la buena voluntad han desempeñado un papel fundamental en el éxito industrial.

De hecho, el dominio, en Japón, del comportamiento basado en la norma se puede ver no sólo en temas económicos, sino también en otras esferas de la conducta social, como en la rareza de arrojar cosas al suelo, la poca frecuencia de pleitos, el número extraordinariamente reducido de abogados y el índice muy bajo de criminalidad comparada con países de una riqueza similar.
Amartya Sen, Sobre ética y economía, Alianza Editorial, Madrid, 1989, pp. 34-36.

Relacionado:
- El gen altruista: La evolución nos hizo bondadosos, en Apuntes científicos desde el MIT.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran Post.
A. E. teixidó

rA dijo...

"el éxito del libre mercado no nos dice nada acerca de la motivación en la que se apoya la acción de los agentes económicos en dicha economía"

Yo creo que dice bastante... De hecho, como se supone que no dice nada? Esta diciendo Amartya que el libre mercado es un exito sea cual sea la motivacion de los agentes? Ni el mas neoliberal se atreveria con esta...

Hugo dijo...

Teixidó, el mérito es de Sen, en todo caso :D

rA, claro que dice bastante. El mismo Sen lo reconoce más de una vez. Sin embargo, queremos que diga aún más (¿como qué? Aún no lo sé, jeje, yo sólo estoy empezando):

“Me gustaría señalar que la economía, tal y como ha evolucionado, puede hacerse más productiva prestando una atención mayor y más explícita a las consideraciones éticas que conforman el comportamiento y el juicio humano. No intento desechar lo que se ha logrado o se está logrando en este momento, sino, claramente, pedir más.”

Amartya Sen, Sobre ética y economía, p. 27.

Saludos.

Anónimo dijo...

¿Qué alternativa propone Sen?

Hugo dijo...

Muy buena pregunta. Yo diría que no es tanto una alternativa como una búsqueda del equilibrio:

“Me gustaría señalar que las complejas cuestiones planteadas por la visión ética de la motivación y del logro social, debe encontrar un lugar importante en la economía moderna, pero al mismo tiempo, es imposible negar que el enfoque técnico tiene también mucho que ofrecer a la economía. De hecho, en las obras de los grandes economistas se pueden observar las dos características en diversas proporciones. Evidentemente, algunos toman las cuestiones éticas con más seriedad que otros. Por ejemplo, éstas dominan en los escritos de, digamos, Adam Smith, John Stuart Mill […], Karl Marx o Francis Edgworth más que en los de, por ejemplo, William Petty, François Quesnay, David Ricardo, Augustine Cournot o Léon Walras, a quienes les interesaban más los problemas logísticos y técnicos de la economía.

Naturalmente, ninguno de los dos enfoques se halla en estado puro, por lo que es una cuestión de encontrar el equilibrio.”

Para él, el equilibrio se consigue prestándole la debida atención a la economía del bienestar.

Para saber más, aquí.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias por tu respuesta.

En lo que toca al "homo economicus", yo creo que se distinguen dos problemas:

-la falta de racionalidad, sobre todo en lo que se refiere al riesgo y el cálculo de probabilidades;

-y una maximización de la utilidad distinta a la supuesta (p.e., la "justicia" es a veces más importante que la maximización perfecta del ingreso).

Saludos.

Hugo dijo...

Como soy un lego en esta materia (bueno, lo soy en todas, pero en esta aún más), las gracias te las doy yo a ti :D

Creo que, hoy día, en la economía conductual podemos encontrar nuevas y mejores respuestas a los interrogantes de siempre.

Un saludo.