¿Qué os dice el título del blog, es decir, qué mensaje transmiten esas cuatro palabrejas? ¿Qué imagen y qué sentido le conferís?
Eso me vengo preguntando desde que me pasé hace poco por Los negros sueños del cuervo. Algunos ya sabéis el porqué de ese título, pero como la mayoría no, me gustaría conocer vuestras impresiones antes de decir de dónde procede y "viciarlas", pues ya adelanto que no es original: no es mío. Bueno, a decir verdad más que el porqué, lo que sabéis es simplemente de dónde viene, que ya es algo; porque lo que es el motivo y lo que pretendo decir con él no lo sé ni yo, y mira que me tiro horas delante de él. Quizá por eso os lo pregunto a vosotros, para saber qué he de responder cuando me lo pregunten, por poner un ejemplo, el día del juicio final, ya que me han dicho que las preguntas van a ser muy malpensadas, y todo desde que salió aquel cura ateo que creó el concepto de "feligrés ateo" en 2010. La cosa está que flamea, allá arriba. A un amigo, sin ir más lejos, que no es de aquí -es de un universo para lelos-, le preguntaron si no era cierto que el domingo 19 de julio de 2009* -¡domingo, encima!- afirmara sin pudor alguno, mientras se cepillaba los dientes como hacía cada mes desde que se conocía, que Dios era como un cepillo de dientes desgastado. Mi amigo lo negó. Y viendo que le insistían por el porqué de aquella afirmación, llegó a confesar con voz alta y clara: ¡Sólo era el título de un blog, señoría! A lo que respondieron febrilmente todos los presentes en aquella preciosa sala, tan al unísono que por un momento les pareció oír al mismísimo Dios dictar sentencia: ¡Miente, miente!
Teníais que haberlo oído, me han dicho que ese "miente" encolerizado fue digno de ser oído: fue celestial. Luego hubo uno que dijo, ya más calmado, que no le había sorprendido la mentira de mi pobre amigo, pues qué era de esperar de un hombre que veía al chimpancé como a su primo carnal. Al oír eso, me admitió unos meses después, no pudo menos que sentir un profundo dolor, y maldecir al azar, o a la guía ciega que parecemos seguir todas las criaturas, haber nacido en el único universo donde ser ciego estaba bien visto. Después de verle tan emocionado, no me atreví a hablarle del nuestro.
[*] He utilizado fechas y datos comúnmente terrestres para no provocaros un pinzamiento espacio-temporal, porque os aseguro que duelen una barbaridad. Yo ya llevo unos cuantos y mirad el resultado.