30 de abril de 2009

Jiménez Lozanitos Losantos

Qué curioso. Cuando he escrito "Jiménez Losantos" en una página de Word, el corrector me lo ha cambiado automáticamente por "Jiménez Lozanitos". Qué cosas tiene la informática, ¡bendita inocencia!.

Max Weber y las ciencias naturales

Ahora estamos leyendo en la asignatura de Sociología general un libro muy majo de Max Weber, ¡el Einstein de los sociólogos!, dicen los que saben. Si queréis pasar un buen rato leyendo sociología no os lo pilléis, es un verdadero tostón. Ahora bien, el bueno de Max tiene el detalle de avisar:

La necesidad de hacerla enteramente divulgativa [la obra] no siempre es compatible con la necesidad de la máxima nitidez conceptual posible, y en ese caso aquélla debe ceder ante esta última.
Sin embargo, como su propio nombre indica (Conceptos sociológicos fundamentales), es un libro clave en sociología, hay que admitirlo. La metodología de una ciencia se construye gracias a libros como este.

Bueno, a lo que voy. Dice Weber (pronunciado "Béber"):

Es muy posible que futuras investigaciones descubran regularidades en un comportamiento provisto de significado no susceptibles de comprensión-interpretación*, aunque esto no haya ocurrido hasta ahora. La sociología tendrá que tomar como un dato, por ejemplo, las diferencias biológicas […] en la medida en que se demostrara estadísticamente de manera concluyente su influencia sobre el comportamiento sociológicamente relevante, concretamente sobre el significado de la acción social. Asimismo tendría que tomar como un dato hechos fisiológicos como la alimentación o los efectos de la senectud sobre la acción.

Max Weber, Conceptos sociológicos fundamentales, Alianza Editorial, Madrid, 2006, p. 75.

[*] Es decir, que haya un orden que guíe nuestro comportamiento y que la sociología no fuera, como sería lógico, capaz de ver.

Siempre digo que la sociología debería hacer más caso a las ciencias naturales, pero ¿quién dice que no lo haga? Hay muchos sociólogos, empezando por mi profesor Benjamín Oltra, que lo hacen. Teníais que haberlo visto hoy, entusiasmado que estaba con la Física y el Homo sapiens y...

Después de leer este fragmento de Weber he estado a punto de cogerme de la biblioteca el libro Sociobiología, de Michael Ruse. Pero he preferido esperarme y comprarlo. Este autor, por si no lo conocéis, cree que es posible reconciliar la religión cristiana con la teoría evolutiva.

Según él, "resulta burdo y llanamente inmoral aseverar que el cristianismo es tan sólo una fuerza del mal", como muchos ateos opinan. Yo estoy de acuerdo con él: las religiones también tienen cosas buenas, pero esa no es la cuestión. El asunto es que si lo que realmente deseamos es conocer lo mejor posible la realidad que nos rodea, desde un punto de vista utilitarista e incluso moral, el dogma científico es más beneficioso que el religioso.

Cuando digo "dogma científico" me refiero a las verdades que se han de dar por sentado para poder progresar, como los axiomas en matemáticas. Cuando digo "moral" me refiero, sobre todo, a lo que tanto critica Siesp en su blog. Es decir, parafraseando a Michel Onfray, "no tengo nada contra los hombres que apelan a recursos metafísicos para sobrevivir", pero sí contra "los que organizan su tráfico": la Iglesia.

29 de abril de 2009

Workaholic: El trabajador bulímico

El primer paso es reconocerlo. Según el psicoterapeuta Bryan Robinson, soy un trabajador bulímico: un adicto al trabajo cuya máxima es "o lo hago perfecto o no lo hago". ¿Y vosotros? ¡Hay tres tipos más de trabajólicos!
Dibujo realizado por MaxHierro.

Más info:
- "Workahólico", en Wikipedia.

Acerca del imperialismo y de la guerra

Me atrevería a decir que el imperialismo no es malo en sí mismo, pero sí muchos de sus efectos. Uno de ellos, según el historiador Tucídides [1], es la incompatibilidad con la democracia. No sabemos hasta qué punto esto es así -de hecho es imposible que el imperialismo no tenga también grandes ventajas- pero mi intuición, esa capacidad humana que desde un punto de vista evolutivo nos es tan útil -nos chiva Eduard Punset los domingos por la noche-, me dice exactamente lo mismo que le dijo a Montaigne la suya hace casi quinientos años:

Concibo sin esfuerzo a Sócrates en el puesto de Alejandro; a Alejandro en el de Sócrates, no puedo. Si preguntan a aquél qué sabe hacer, responderá: “Subyugar al mundo”. Si se lo preguntan a éste, dirá: “Dirigir la vida humana conforme a su condición natural”: ciencia mucho más general, más ardua y más legítima”. [2]

¿Y cuál es la condición natural del ser humano? Antes de responder a esa pregunta -permitidme que me escaquee- podemos aceptar que ciertos países, con su afán imperialista ilustrado, como diría Bertrand Russell, son portadores de civilización, es decir, traen prosperidad allá donde van. Pero no solamente traen eso, por supuesto. El imperialista cree que los intereses de su grupo son los intereses que convienen a toda la humanidad. Éste podría estar en lo cierto, nadie lo niega, pero mucho me temo que nunca antes de una “conquista” se ha reflexionado seriamente al respecto.

Mi primo me dijo hace poco que lo más sensato que puede hacer un estado es pensar con el bolsillo. ¡Qué afirmación más negligente, ese “pensar con el bolsillo” es el origen de las guerras! -pensé-. Cierto es que lo primero no tiene por qué ser causa de lo segundo, pero nadie debería poner en duda que un sistema economicista como lo es el nuestro es probablemente más vulnerable a la violencia que uno más ético, más coherente y menos hipócrita. La hipocresía, como la necedad y como la consciencia, es gradual. Quizá sea debido a eso por lo que nadie se libra de ella por completo.

La democracia dirigida y el imperialismo traen la guerra del modo más aberrante posible, esto es, con su debida justificación y con un ligera sonrisa. Muchos hoy día siguen afirmando que los ejércitos son necesarios. En parte tienen razón, pues como el resto de países piensa lo mismo que ellos, dicha afirmación se convierte en verdadera en el acto. Si tú tienes un bonito ejército, yo, que soy tu vecino, me veo obligado a tenerlo también. Pero ¿y si llegásemos a un acuerdo tú y yo?, ¿y si decidiésemos delegar nuestro poder armamentístico en una organización neutral, la cual se encargara de mantener el orden internacional?

Esta idea que acabo de plantear no es nueva ni mucho menos, la tendencia actualmente es o debería ser esa: la unión. Sin embargo no se puede llevar a cabo de la noche a la mañana, pues hay quien retrasa el "proceso" inconscientemente. ¿Qué haríamos con los nacionalistas, por ejemplo? Estos están tan ocupados buscando o defendiendo su propia identidad nacional que los asuntos más humanos ocupan un segundo lugar en su agenda política. Como diría Cioran, los nacionalismos son máscaras gracias a las cuales intentamos “ocultar nuestro propio drama y olvidar en un furor de reivindicaciones” lo que verdaderamente deberíamos estar buscando: centrarnos “en el problema del conocimiento” y en el problema de la educación.

Como solución, el filósofo Bertrand Russell propone, desde la ética, lo siguiente:

Cuando una nación está en guerra, los deseos de victoria de todos los ciudadanos son mutuamente composibles [dos deseos son “composibles” cuando ambos pueden ser satisfechos a la vez], pero son incompatibles con los deseos opuestos del enemigo. […] Es obvio que puede haber una mayor satisfacción total del deseo cuando los deseos son composibles que cuando son incompatibles. Por tanto, según nuestra definición de lo bueno, los deseos composibles son preferibles como medios. Se puede decir entonces que el amor es preferible al odio, la cooperación a la competición, la paz a la guerra, etc. […] Los deseos correctos serán aquellos que sean capaces de ser composibles con tantos deseos diferentes como sea posible.

Es evidente que un mundo en el que las aspiraciones de los diferentes individuos o grupos son composibles tiene más probabilidades de ser feliz que otro en el que son conflictivos. Por este motivo un sistema social sabio debería alentar los impulsos composibles y desalentar los impulsos conflictivos, por medio de la educación… [3]

[1] Sheldon S. Wolin, Democracia S.A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido, p. 345: "La conquista imperial le impone a la racionalidad humana y no sólo a la virtud una exigencia muy pesada, quizás intolerable. Hay demasiados imponderables, contingencias, consecuencias impredecibles; hay un amplio margen dentro del cual las cosas pueden salir mal."
[2] Michel de Montaigne, Sobre la vanidad y otros ensayos, Valdemar, Madrid, 2000, p. 59.
[3] Bertrand Russell, Sociedad humana: ética y política, Ediciones Cátedra, Madrid, 1984, p. 61 (El término “composible” es de Leibniz).

Estas son mis primeras reflexiones serias acerca de la guerra y el imperialismo, por lo que es posible que estén equivocadas o mal reflexionadas. Por eso quiero que tengáis presente vosotros también un consejo que me dio hace poco Carlos: debéis poner en duda todos los términos que he utilizado, y analizarlos detenidamente, tenemos tiempo de sobra para ello. Sólo soy un mal "carpintero", pero hasta un mal carpintero puede hacer sillas que puedan servir de sustento a alguien ligero durante unos segundos. Eso es mi post, una silla endeble pero probablemente útil a corto plazo. Probablemente.

28 de abril de 2009

La memoria genética y el paraíso

Leyendo la revista Muy Interesante (nº 335) me ha llamado la atención el artículo de Antonio Muñoz Molina:
Cuando imaginamos el paisaje fértil que identificamos con el paraíso, estamos rememorando el hábitat que nuestros ancestros homínidos tuvieron que recorrer para evolucionar.

[...] Cuando imaginamos el lugar del paraíso en realidad estamos recordando, pero nuestro recuerdo va más allá de las pinturas holandesas de paisajes y de los almanaques en colores de nuestra infancia. Lo que reconocemos instantáneamente es el hábitat de las sabanas del este de África en el que evolucionó nuestra especie [...] En lo más profundo de nuestra
memoria genética se fueron imprimiendo los rasgos del paisaje más favorable para nuestra posición en él: en mi imaginación, lo mismo que en mi recuerdo, estoy situado a una cierta altura sobre el valle, en un lugar en el que me siento protegido...
A ver quién es el valiente que se lo dice a estos.

27 de abril de 2009

Acerca del elitismo y la democracia

Este fragmento es la primera parte -a decir verdad es parte de la primera parte- de un trabajo que acabo de realizar para la asignatura de Ciencia Política, que he titulado Acerca de la democracia: Un tímido y novel acercamiento.

Las ideas expuestas en él están bastante desordenadas y quizá no correspondan mucho con el título, pero al menos me lo he pasado en grande haciéndolo. He modificado algunas cosillas para adaptarlo al blog:
Las élites han de ser abolidas de raíz, se podría afirmar, pero ¿es así como deberíamos actuar? Yo diría que no. Es cierto que las élites son el reflejo de desigualdades institucionalizadas, pero si algo hemos aprendido de la historia, y concretamente del comunismo, es que mover ficha tan apresuradamente suele traer graves consecuencias.

En un debate que televisaron hace muchos años, Chomsky y Foucault también hablaban de estos temas. Chomsky se mojaba más afirmando que sólo la llegada del anarcosindicalismo mejoraría las cosas, mientras que Foucault no se atrevía a ir tan lejos. Sin embargo, en mi opinión fue éste quien estaba más en lo cierto. Digo “más en lo cierto” porque creo que no hay ideas totalmente ciertas o ideas totalmente equivocadas, sino ideas más oportunas que otras, más utilitarias, por así decirlo:

"La verdadera tarea política en una sociedad como la nuestra es criticar el juego de las instituciones aparentemente neutras e independientes; criticarlas y atacarlas de tal manera que la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas sea desenmascarada y se pueda luchar contra ellas".

Como dije en aquel post, Foucault cree que "cambiar de forma de gobierno o de perspectiva política, como lo sería si adoptásemos el anarcosindicalismo, de poco serviría si antes no desmenuzáramos las instituciones sociales hasta quedarnos con sus esqueletos". Es por este motivo que creo que las instituciones son cruciales a la hora de entender las relaciones entre democracia, representación política y elitismo. Lo siguiente sería establecer hasta qué punto y de qué manera lo son, por supuesto.

Para no extenderme mucho más en este apartado –pido perdón de antemano si me he dejado algo por matizar, hay tanto que tratar que uno se pierde- diré lo que realmente me viene a la cabeza cuando se habla de elitismo, aun a riesgo de equivocarme y salirme demasiado del camino: El principio de Pareto, o regla del 80-20.

Pareto estableció (desconozco cómo de empírico fue ese estudio) que alrededor de un 80% de la población poseía solamente el 20% de la riqueza y del poder existente, mientras que el restante 20% de la población controlaba el otro 80%. La pregunta que surge inmediatamente después de leer esto es por qué, por qué tendemos a la desigualdad. Yo propongo, como muchos otros, que para conocer el porqué de esto y, en consecuencia, el porqué de la naturaleza humana, la filosofía política no puede desoír los hallazgos de las ciencias naturales, de la psicología, de la antropología, etc. Dawkins nos recuerda en El gen egoísta:

"Tratemos de enseñar la generosidad y el altruismo, porque hemos nacido egoístas. Comprendamos qué se proponen nuestros genes egoístas, pues entonces tendremos al menos la oportunidad de modificar sus designios, algo a que ninguna otra especie ha aspirado jamás".

Nuestra tarea es, por lo tanto, “conseguir minimizar el principio de Pareto, de forma que el reparto esté lo más alejado posible de una distribución de proporciones 80-20”*. Y así con todo.
Como siempre, se admiten todo tipo de matices, correcciones y comentarios por vuestra parte. Si he decidido publicarlo es con ese objetivo, y no solo por vanidad.

[*] Wikipedia.

26 de abril de 2009

La lógica de Dios

Echando un vistazo por la Wikiversidad:
El argumento que utiliza Descartes para demostrar la existencia de Dios no es admisible por la lógica. Es el llamado Argumento Ontológico.

La existencia de Dios no parece tan evidente como principio, ni aparece de forma natural sino más bien cultural, como un elemento integrado en la propia cultura*; lo mismo que el lenguaje y tantas creencias previas sobre las que estamos haciendo esta consideración.
[*] Aquí, como dice Eduardo, ya estaríamos hablando de antropología:
La teología es antropología

La
crítica de Ludwig Feuerbach a la teología clásica nunca ha tenido una respuesta convincente porque es esencialmente correcta: los atributos divinos expresan deseos de amor y ambición humana proyectados fuera de sí. Ésta es la esencia, sobre todo, del cristianismo.
Post relacionado:
- Antropología Teológica (entrevista a Lluis Oviedo), en La nueva Ilustración Evolucionista.

¿Cómo es posible condenar algo fugaz?

Así empieza La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Sencillamente extraordinario; este fragmento debería leerse más de una vez:
La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que inclsuo esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?

El mito del eterno retorno viene a decir, per negationem,* que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo XIV que no cambió en nada la faz de la Tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros.

¿Cambia en algo la guerra entre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un eterno retorno?

Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable.

Si la Revolución Francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció sólo una vez en la historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses.

Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.

No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los
campos de concentración de Hitler; pero ¿qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?

Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.
[*] Por negación; es decir, en este caso, lo contrario a lo que propone la idea del eterno retorno. De ahí que más adelante diga "que no retorna". O eso creo. Si me equivoco o no me he expresado correctamente no dudéis en comentarlo.

La filosofía de Nietzsche

View more presentations from Cati.

Para ahondar un pelín más en el concepto de eterno retorno ver la presentación número 14, la última. Pero no os perdáis tampoco las dedicadas al nihilismo (de la 4 a la 8).

25 de abril de 2009

El hombre elefante

Después de los magníficos comentarios de la entrada anterior (Filosofía y Ciencia), ahora a ver qué tal un poco de cine -¡y qué cine!- y un poco de música.

No suelo recomendar películas así como así, porque parezco un plasta y no me gusta parecerlo, pero esta lo merece. Ya es una de mis favoritas, de esas que se cuentan con los dedos de las manos y a veces con los de los pies. Si alguno ya la ha visto coincidirá conmigo, al menos, en que es una gran película. ¡Con ustedes, el hombre elefante!



Y de regalo esta canción de Cristopher Cross. Ya la conocía, pero el otro día me terminó de enamorar:

24 de abril de 2009

Filosofía y Ciencia

Empezaré afirmando que la filosofía y la ciencia no están enfrentadas. Es más, son o deberían ser una sola, como dije hace poco -y como tantos otros se esfuerzan en divulgar-.

Sin embargo, apoyándome en mi brevísima experiencia, y después de introducirme -superficialmente, eso sí- en el estudio de ambas ramas del saber, he llegado a una conclusión, aunque posiblemente pasajera: La biología, o mejor dicho, la ciencia, es un "salvoconducto" para los pesimistas como yo, es decir, una cura para los que se acercan al nihilismo más radical y que, por inexperiencia, creen caer en un abismo (al leer a Nietzsche, Cioran, Dostoyevski, etc.).


Es en el estudio de la naturaleza y su comprensión donde creo encontrar una respuesta satisfactoria a uno de los mayores interrogantes: Por qué deseamos el bien común y no el caos; por qué somos Batman y no Joker, dicho esto de la manera más friki que me ha sido posible; por qué sale el Sol por la mañana y a mí me encanta que lo haga, aunque cuando lo haga yo me acabe de acostar. Supongo que es, por tanto, porque en el reino animal hay unas pautas, un orden del que todos formamos parte.

¿Qué opináis? Se admiten puntualizaciones, añadiciones y críticas cruelmente destructivas.

Este post tan chapucero lo escribí a raíz de esta iniciativa.
Posts relacionados:
- La organización social basada en la selección natural es aborrecible, en Ser Pensador.
- Una tímida y breve defensa de la metafísica, con aclaración epistemológica previa, en El libro de la almohada.

Sobre el aborto y la mente conservadora

Niños, así es cómo no se ha de pensar, sobre todo como lo hace el señor Pygmalion en los comentarios de esa noticia.

Vía A bordo del Otto Neurath.
Post relacionado:
- Método para dejar de ser de derechas, en Mi mesa cojea.

23 de abril de 2009

El nacionalismo intergaláctico

Los "nacionalismos espaciales", como los ha llamado Radagast en una entrada anterior, vendrán forzosamente si no cambiamos ciertas malas costumbres antes, como lo son los nacionalismos y otros impulsos igual de irracionales.

C. Wright Mills [1] se preguntaba lo siguiente:
¿No debemos, en nuestro tiempo, tener presente la posibilidad de que la mente humana [...] pueda estar en decadencia en cuanto a calidad y nivel cultural, y que haya aún muchos que no lo adviertan a causa de la abrumadora acumulación de artificios tecnológicos? ¿No es ése uno de los sentidos de la racionalidad sin razón? ¿De la enajenación humana? [2]

[...] La acumulación de artefactos oculta estos sentidos: Los que usan esos artefactos no los entienden; los que los inventan no entienden otras muchas cosas. Por eso no podemos, sin gran ambigüedad, usar la abundancia tecnológica como índice de la calidad humana y del progreso cultural.
[1] C. Wright Mills, La imaginación sociológica, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1961, pp. 187-188.
[2] Ver el comentario de Carlos en El totalitarismo invertido de Wolin.

Post relacionado:
- Los españoles y la filosofía según Cioran.

"Hugos" de la historia

- Hugo Grocio fue un gran pensador político y el polo opuesto de Maquiavelo. Éste deseaba la unidad nacional a toda costa, pues en Italia las cosas estaban bastante divididas; pero aquél, en cambio, ya gozaba de dicha unidad, puesto que vivía en Holanda, un "Estado nacional unido e independiente, una comunidad cuyo comercio florecía y cuyas naves surcaban los océanos, y cuyo mayor interés era preservar la seguridad de su comercio contra ataques bélicos o de bandidos". De ahí que una de sus obras principales sea "La libertad de los mares".

Defendía el derecho natural y es considerado como el "verdadero fundador del moderno Derecho internacional".*

- Hugo Gernsback "fue un pionero escritor de ciencia ficción". "Los premios Hugo de la Sociedad mundial de ciencia ficción llevan su nombre".

- HUGO (The Human Genome Organisation) "es una organización dentro del Proyecto de Genoma Humano, cuyo objetivo es el mapeo de dicho genoma".
[*] Hans Joachim Störig, Historia universal de la Filosofía, Editorial Tecnos, Madrid, 2004, pp. 335-336.

22 de abril de 2009

La bandera de la Tierra


Si os habéis fijado en el logo de Google, hoy es el día de la Tierra.

Posts relacionados:
- Este frágil planeta necesita cambios, en Ser Pensador.
- 12 años sin Carl Sagan, en Misterios al descubierto (Siesp, perdona si abuso de tanto enlace pero es que me vienes al pelo).

21 de abril de 2009

Secularización en España

(Estadísticas actualizadas)
Leo en la barra lateral de Misterios al descubierto:
"No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer" (Carl Sagan).
Pero habrá que intentarlo, me dije el otro día.

Comentando en El Rincón desordenado, un blog religioso, entre otras cosas igual de molonas:

Me gustaría puntualizar dos cosas. La primera es que basarse en la propia experiencia está bien, pero no basta; hay que seguir indagando, si no es muy posible que caigamos en sesgos personales. La segunda son los siguientes datos: Si nos vamos a los barómetros de opinión del CIS, al barómetro del 2000 (pregunta 37) y al barómetro del 2011 (pregunta 32), podemos apreciar cómo en 11 años el porcentaje de creyentes ha descendido de un 85,3% a un 76,9%, mientras que el de ateos y no creyentes ha subido de un 4,1% a un 8% y de un 9% a un 13,7% respectivamente.

Eso, obviamente, no demuestra por sí solo que vaya menos gente a misa [como se preguntan en ese post], pero sí es indicativo de una creciente secularización y podría traducirse en una afluencia menor de feligreses.
Si conocéis más estudios estadísticos al respecto, recordad: ¡Los monos también secularizan!

Posts relacionados:
- La curiosidad mató a la creencia.
- "El mundo gozará de una paz religiosa gracias al secularismo", en Tendencias 21.

20 de abril de 2009

La parábola kafkiana

"Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera."
Sigue en Ciudad Seva (es breve).

19 de abril de 2009

Microsociología y macrosociología

Leyendo en Tribulaciones de la clase ociosa:
Bourdieu, en este sentido, critica a toda la sociología que se dedica a buscar lo "objetivo", las normas y patrones, las reglas del funcionamiento de la sociedad (el Funcionalismo, por ejemplo). Pero también critica a la sociología que se pierde en lo "subjetivo" de las relaciones individuales y grupales, y nunca llega más allá (la Escuela de Chicago, por ejemplo). Su punto de vista es que lo uno y lo otro deben ir unidos, pues sin lo segundo lo primero pierde su especificidad, y sin lo primero lo segundo no sirve para explicar el mundo.
Para centrar un poco lo anterior es preciso añadir que el Funcionalismo es una perspectiva macrosociológica, mientras que la Escuela Sociológica de Chicago es microsociológica. Junto con la mesosociológica, que ocuparía un lugar intermedio, se puede decir que toda la teoría sociológica que existe se divide en esas tres "visiones".

Robert Merton escribió al respecto:
Considero que, hoy por hoy, nuestra tarea principal consiste en crear teorías especiales aplicables a zonas limitadas de datos –teorías, por ejemplo, sobre la dinámica de las clases, las presiones conflictivas en los grupos, el flujo del poder y el ejercicio de la influencia interpersonal– más que buscar enseguida la estructura conceptual integrada de la cual derivar todas estas y otras teorías… Decir que tan necesarias son las teorías generales como las especiales es correcto pero trivial: el problema consiste en distribuir nuestros escasos recursos. Sugiero que la senda que lleva a los esquemas conceptuales efectivos en sociología quedará abierto mucho más eficazmente mediante la elaboración de teorías especiales…”.
La imagen no corresponde fielmente con lo dicho anteriormente, pero está muy relacionada.

Seguramente este post será ampliado durante las próximas semanas. He pensado que los exámenes están a la vuelta de la esquina y nos puede venir bien a todos que rescate aquí algunos apuntes.

18 de abril de 2009

El amor a la diversión

Vía La Maldición de Sísifo (que todavía no sé por qué no lo tengo en mis favoritos), he llegado hasta esta recogida de firmas -¿en vano?- en Ecologistas en acción para decir "no a la caza". Yo he firmado con la siguiente cita de Bertrand Russell -sí, lo sé, ahora estoy con Bertrand que no cago-:

En Australia, donde hay poca gente y muchos conejos, vi cómo toda una población satisfacía el impulso primitivo de forma primitiva, con una hábil matanza de miles de conejos. Pero en Londres o en Nueva York, donde hay mucha gente y pocos conejos, hay que encontrar otros medios de satisfacer el impulso primitivo. Creo que toda gran ciudad debería tener cascadas artificiales por las que la gente pudiera descender en canoas muy frágiles, y debería tener piscinas llenas de tiburones mecánicos.

[...] Hablando más seriamente, nos deberíamos esforzar en proporcionar salidas constructivas para el amor a la diversión.

Bertrand Russell, Sociedad humana: ética y política, Ediciones Cátedra, Madrid, 1984, p. 174.

La penúltima cena




Vía Sociologica Humanitatis.

¿Izquierda o derecha? Ninguna y las dos

Comentando en el blog de mi primo, acerca del socialismo y esas cosillas que tanto entretienen al politikon zoon de a pie:
Pon!: Y, por mi parte, el que menos impuestos me cobre y más libertades me ofrezca, va a tener mi apoyo.

Hugo: Humm... si tuviera que elegir entre ser de "izquierdas" o de "derechas" en función de las libertades que ofrecen los partidos de uno y otro bando, si es que hay tales, estaremos de acuerdo en que los de "izquierdas" ofrecen un mayor número de ellas. Si bien es cierto algunas de esas "nuevas libertades", bien miradas, no son más que de pega y superficiales, pues el concepto puro de libertad y democracia está más prostituido que...

Para "desprostituirla" hace falta más filosofía política y menos "tengo una pregunta para usted, señor presidente".

Por cierto, estoy de acuerdo en que si el "pensar socialista" es menos eficiente que otros pensares más lúcidos, adelante. Pero no olvidemos que el aumento de la productividad, por sí mismo, se ha hecho evidente que no trae la felicidad. Y digo felicidad en el sentido más "
punsetiano" o "russelliano" jaja, no "ñoñeril".
Y ya puestos a rescatar comentarios hechos en blogs amigos, también me he pasado como cada día por Misterios al descubierto y en los comentarios han salido los temas de la (no) cientificidad del psicoanálisis, la física cuántica, etc.

17 de abril de 2009

La curiosidad mató a la creencia

Con la ayuda de un diccionario, como por ejemplo este, y con ganas de aprender ciencia, este vídeo de 10 minutos que he encontrado en Salvaje Amigo Mío nos va a venir de perlas. Eso, por supuesto, para los que el inglés les cueste un pelín-bastante como a mí; para los que no... ¡os envidio, übermenschen!, ¡pero no por mucho tiempo!

Para saber de qué trata que hable Jiuq:
Creo que este tipo de explicaciones deberían ser obligatorias en la enseñanza (más) básica. No es sólo una cuestión de cultura (¡sí, la ciencia también es cultura, no sólo la literatura y el arte!) sino de educación básica [...]. Su correcta asimilación debería preceder al estudio de todas las asignaturas sobre ciencia, ahorrando, probablemente, muchos malentendidos y despropósitos sociales, tan frecuentes hoy en día, y, tal vez, favoreciendo un poco más la cautela, la no confusión del sano escepticismo con el insano sesgo personal derivado de la ignorancia o las emociones personales.



Notas breves sobre el vídeo:
- Sesgo personal (02:35).
- Esta parte (05:45) me recuerda a las ampollas que levantan la sociobiología o la psicología evolucionista entre los más temerosos (ver los comentarios de esta entrada en El Paleofreak; para chuparse los dedos).*
- Gary Flandro y el Planetary Grand Tour (06:05).
- "La libertad política o religiosa es la libertad para imponer mis valores y limitaciones a los demás" (08:05).
Por cierto, ya que he sugerido la importancia de estos vídeos tanto para aprender ciencia como para mejorar nuestro nivel de inglés, el otro día, buscando vídeos subtitulados de TED por la Red, me encontré con este comunicado en su blog. ¿Sabéis algo sobre esta nueva posibilidad de que subtitulen los vídeos? Sería muy interesante, la verdad.

[*] Ver también los comentarios de este post.

16 de abril de 2009

Ciencias humanas + ciencias naturales

"Las ciencias humanas simplemente no se pueden comprender aisladas del resto de las ciencias naturales".

Es cierto que la sociología, por ejemplo, no tiene una necesidad tan imperiosa de abordar el grueso de sus estudios desde una perspectiva naturalista como, en cambio, sí la tiene la antropología; pero no le vendría nada mal, de eso no cabe la menor duda.

Sé que no he descubierto el Mediterráneo, pero es bueno repetir una vez más que los científicos sociales también deberían tener presente blogs como el de Eduardo Robredo o portales como Cultura 3.0

15 de abril de 2009

De milagros y profetas varios

Mi madre, que está en racha con el Marqués de Sade, me vino ayer con Filosofía de alcoba en la mano y me dijo:

- Mira, léete esta parte nada más.
- ¡Mama -mi hermano y yo no decimos "mamá", debido seguramente a algún trastorno mental hereditario-, ¿no ves que estoy leyendo?! Luego.
- ¿Estás ahora con el blog? Es que te puede interesar; como te gusta criticar las religiones he pensado que esto... -qué hábil fue, he de reconocerlo-
- Ese es Siesp. Pero a ver, trae -ya me tenía-.
En relación a los milagros, la cosa no cambia en nada. Todos los bribones han hecho milagros y todos los bobos los han creído. Para convencerme de la verdad de un milagro, necesitaría antes de nada estar bien seguro de que tal suceso milagroso fuera contrario a las leyes naturales. Sólo lo que supera a la naturaleza podría pasar por milagro, pero ¿quién sabe tanto como para asegurar en qué punto se detiene su desarrollo y cuándo es infringida alguna de sus leyes?

[...] No te molestes en buscar un origen diferente a los milagros de que hablas. Todos los profetas los han hecho y, lo que no es menos singular, todos han hallado estúpidos que los han tomado por ciertos. Tu Cristo no es muy distinto de
Apolonio de Tiana*, y nadie sin embargo tiene a éste por dios.

[*] Filósofo pitagórico (c. 4a.C.-90d.C.), personalidad pagana opuesta a Cristo, según Hegel. No comía carne ni probaba el vino, caminaba descalzo y se dejó crecer el cabello. Vivió cinco años en silencio y, llegado a Roma en tiempos de Nerón, se le atribuyó haber devuelto la vida a una muchacha. Algunos biógrafos de Apolonio aseguran que desapareció de la tierra sin llegar a morir.
Donatien Alphonse François de Sade, Filosofía de alcoba, Grupo Editorial Babilonia, Madrid, 1991, p. 116.

14 de abril de 2009

El animal filosófico y el "optimum"

El otro día mi hermano traía consigo La genealogía de la moral, de Nietzsche. Medio en broma medio en serio me dijo: "No tiene desperdicio, ya verás, ábrelo por la página que quieras y lee". Y yo, con el histrionismo que merecía la ocasión, leí en voz alta:
Todo animal, y por tanto también la bête philosophe (el animal filosófico), tiende instintivamente a conseguir un optimum de las condiciones más favorables en que poder desahogar toda su fuerza, y alcanza su maximum en el sentimiento de poder; todo animal, de manera así mismo instintiva y con una finura de olfato que se encuentra "por encima de toda razón", siente horror frente a toda especie de perturbaciones y de impedimentos que se le interpongan o puedan interponérsele en el camino hacia el optimum (de lo que hablo no es de su camino hacia la "felicidad", sino de su camino hacia el poder, hacia la acción, hacia el más poderoso hacer y, de hecho, en la mayoría de los casos, de su camino hacia la infelicidad). Y así el filósofo siente horror del matrimonio y de todo aquello que pudiera persuadirlo a contraerlo. El matrimonio es como un obstáculo y una fatalidad en su camino hacia el "optimum". ¿Qué gran filósofo ha estado casado hasta ahora? Heráclito, Platón, Descartes, Spinoza, Leibniz, Kant, Schopenhauer; ninguno de ellos lo estuvo, y ni siquiera podemos imaginarlos casados. Un filósofo es un personaje de comedia, ésta es mi tesis; y por lo que se refiere a aquella excepción que es Sócrates, parece que el malicioso Sócrates se casó por ironía, como si hubiera querido con ello justificar esta tesis.*
¿Qué os parece? A mí me parece abrumadoramente cierto. Pero yo es que a veces -espero que ahora no- peco de "esnobismo filosófico", así que...

[*]Friedrich Nietzsche, La genealogía de la moral, Grupo Editorial Tomo, México, 2002, p. 142.

13 de abril de 2009

La teoría de la agenda-setting

Leyendo en la revista española Psicología Política:
¿Cómo intervienen los medios de comunicación de masas en la construcción de la agenda de temas de campaña?

[...] Los medios son el principal escenario de la contienda política actual y los temas establecidos por ellos en el día a día pueden dar dirección, gracias a un efecto denominado establecimiento de la agenda (agenda-setting) (McCombs y Shaw, 1972), a la atención de la opinión pública hacia algunas cuestiones en menoscabo de otras, llegando a desviar la agenda de temas establecida por los candidatos. La noción de establecimiento de la agenda alude a la capacidad de los medios de dirigir la atención pública hacia ciertos temas, que son presentados como los más importantes a cada momento. Como consecuencia, se sesga la atención del público hacia determinadas cuestiones de la escena política y electoral en menoscabo de otras.

[...] Por una parte, una campaña presidencial actual necesita que los medios cumplan la función de mediar entre votantes y candidatos, así como la función de vigilancia y control de lo que proponen los participantes. Pero por otra, se corre el riesgo de que las campañas terminen constituyéndose sólo en torno a lo que los medios periodísticos resaltan.

[...] En ocasiones, la misma controversia es la que se transforma en el verdadero tema de la campaña: se relatan los mutuos embates y no se profundizan las propuestas de los candidatos. La presentación maniquea de los conflictos y la dramatización de las contradicciones deviene en una retórica de estilo amigo-enemigo, impidiendo la posibilidad de deliberación política (Sarlo, 1992). La prensa puede tratar los temas más como parte del ritual de una elección que como objetos de verdadero debate. Por esa razón, Capella y Hall-Jamieson (1997) sostienen que la estructura de las noticias aumenta el cinismo público con referencia a la política, al gobierno, a los debates y a las campañas.
O. D´Adamo y V. García Beaudoux, "La construcción de la agenda de temas en una campaña electoral y su impacto en los votantes", Psicología Política, Nº 33, 2006, pp. 9-11.

Posts relacionados:
- El totalitarismo invertido de Wolin.
- Armas de desinformación masiva, en ¡Cambio social ya! (Un vídeo que "peca de cierto reduccionismo" pero que "será útil para muchos").

11 de abril de 2009

La teoría de la evolución y la caza furtiva

Probar la teoría de la evolución es muy fácil hoy en día. En nada que nos pusiéramos a ello, tan sólo en Internet encontraríamos una infinidad de pruebas al respecto. Sin embargo, quizá no todas serían igual de asombrosas. O sí, todo depende de...

Leyendo en el blog Todo lo que sea verdad nos podemos encontrar, entre otras, con esta:
Debido a la caza furtiva, los elefantes mutantes que carecen de colmillos tienen más posibilidades de sobrevivir. En los últimos años este tipo de elefantes representa ya el 10-15% de los nuevos nacimientos entre los elefantes asiáticos y llega hasta el 30% en algunas zonas para el elefante africano.
Y es que la naturaleza no sabe de injusticias, pase lo que pase ella sigue adelante, a lo suyo. La ética para el que la quiera, pareciera estar diciéndonos. O mejor dicho: Para el que la necesite.

Para terminar, mirad este entretenido GIF (y al revés) que he encontrado en la wikipedia inglesa, a ver si os gusta. ¿Sabéis si puedo traérmelo a mi blog?

Economía* en BioTay

BioTay es un blog de biología ameno e instructivo, pero siempre tiene un hueco para otras ciencias: en este caso para la economía. Como dice mi perro, "la economía le importa poco a la biología, pero mucho a los biólogos". Pero tampoco le hagáis mucho caso; le hemos cambiado el pienso hace poco y está algo...
- El Dinero es Deuda (Money as Debt).
- Curso acelerado de economía.
[*] Ver primer comentario.

10 de abril de 2009

El totalitarismo invertido de Wolin

¿Es posible pensar que el país democrático por antonomasia, los Estados Unidos de América, no sea en realidad en absoluto democrático? ¿Que los Estados Unidos se hayan metamorfoseado en una nueva y extraña especie de híbrido político en el que el poder económico y el poder del Estado se han asociado y quedado fuera de control? ¿Es posible que ese país, "el más poderoso de la Tierra", "Superpoder", haya descendido hacia una forma invertida del totalitarismo?
Eso se preguntan los editores de Democracia S.A., un libro "tan oportuno como inquietante" del teórico político Sheldon S. Wolin. Y no es para menos después de haber leído lo siguiente:
El totalitarismo invertido marca un momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico, confinado principalmente al terreno interno de la "empresa privada", y evoluciona hasta transformarse en una coparticipación globalizadora con el Estado: una transmutación doble, de corporación y Estado. La primera se vuelve más política, el segundo, más orientado al mercado.

[...] La antidemocracia, el predominio del ejecutivo y el dominio de la élite son elementos básicos del totalitarismo invertido. La antidemocracia no adopta la forma de ataques explícitos a la idea del gobierno por el pueblo. Políticamente, significa en cambio alentar lo que hemos llamado anteriormente "desmovilización cívica", condicionando al electorado a entusiasmarse por períodos breves, controlando su lapso de atención y promoviendo luego la distracción o la apatía. El ritmo intenso de trabajo y los horarios de trabajo prolongados combinados con la inseguridad laboral son la fórmula para la desmovilización política, para privatizar la ciudadanía. Es una fórmula que funciona de manera indirecta. Se alienta a los ciudadanos a desconfiar de su gobierno y de los políticos; a concentrarse en sus propios intereses; a quejarse de los impuestos; a cambiar el compromiso activo por las gratificaciones simbólicas del patriotismo, la soberbia moral colectiva y la proeza militar. Sobre todo, se promueve la despolitización envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual: miedo a los terroristas, pérdida de puestos de trabajo, incertidumbre de los planes de jubilación, costos médicos elevadísimos y gastos de educación en ascenso. A diferencia de los nazis, que creaban incertidumbre entre los ricos y los privilegiados mientras proporcionaban programas sociales a las clases trabajadora y pobre, el totalitarismo invertido explota a los pobres, reduciendo o debilitando los programas de salud y los servicios sociales, reglamentando la educación masiva para una fuerza de trabajo insegura, amenazada por la importación de trabajadores de bajos salarios. [...] El resultado es que la ciudadanía, o lo que queda de ella, se practica en medio de un perpetuo estado de preocupación. Hobbes tenía razón: cuando los ciudadanos se sienten inseguros y al mismo tiempo impulsados por aspiraciones competitivas, anhelan estabilidad política más que compromiso cívico; protección más que participación política.
Sheldon S. Wolin, Democracia S.A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido, Katz Editores, Madrid, 2008, p. 334.

Artículo relacionado: Democracia amenazada, en Babelia (El País)

9 de abril de 2009

La sobredotación intelectual en España

Echándole un ojo a los "blogs de interés" que José Luis tiene en la barra lateral de su blog Todo lo que sea verdad, fui a parar al blog ¡Cambio social ya!, donde encontré el documental Superdotados (al este de la campana de Gaüss), aquel que vi hace unas semanas en la 2 y que tan interesante me pareció.



Algunos apuntes breves:
- El problema matemático que se menciona en el primer minuto del documental aparece en Wikipedia.

- En el documental aparece el filósofo José Antonio Marina, el cual no sale muy bien parado en este otro post.

- 2 de cada 100 individuos son superdotados: "Un número muy elevado fracasa académicamente, muchos ocupan puestos laborales corrientes y otros viven toda su vida sin llegar a descubrir que tienen un don".
Ayer, mientras esperaba a que me cortaran el pelo, leí en el último número de la revista Quo que el 80% de los superdotados en España son hombres. Según leo hoy en EcoDiario, la razón de esto podría ser la siguiente:

Está estudiado [...] que a nivel genético no hay ninguna diferencia, hay tantos superdotados mujeres como hombres, lo que pasa es que en España socialmente aún no está bien visto que las mujeres sean inteligentes y muchas optan por callárselo, no demostrarlo o incluso no le dan importancia.
Si queremos profundizar un pelín en esto último podemos hacerlo en Wikipedia.

8 de abril de 2009

Kant y Dawkins: ¿Qué es el ser humano?

Leyendo a Javier Sampedro en El País, en esta fantástica entrevista (2006) al filósofo Jesús Mosterín:

¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? ¿Qué es el ser humano? Kant dijo que toda la filosofía cabe en esas cuatro preguntas, y también dijo que las tres primeras se reducen a la cuarta. Jesús Mosterín es uno de los primeros colegas de Kant que se han propuesto responder la cuarta pregunta “de la única manera intelectualmente honesta”, como él dice, que es considerar al ser humano como un miembro de la especie Homo sapiens, un producto de los impredecibles meandros de la evolución biológica, con todos los desperfectos predecibles y lastres inevitables que ello suele implicar.
Y Dawkins, por su parte, escribe al comienzo de uno de sus libros:

Ya no tenemos necesidad de recurrir a la superstición cuando nos vemos enfrentados a problemas profundos tales como: ¿Existe un significado de la vida?, ¿por qué razón existimos?, ¿qué es el hombre? Después de formular la última de estas preguntas, el eminente zoólogo G. G. Simpson afirmó lo siguiente: "Deseo insistir ahora en que todos los intentos efectuados para responder a este interrogante antes de 1859 carecen de valor, y en que asumiremos una posición más correcta si ignoramos dichas respuestas por completo"*
[*] Richard Dawkins, El gen egoísta, Salvat Editores, Barcelona, 2002, p. 1.

Post inspirado después de pasarme por Frustración voluntaria.

7 de abril de 2009

"La sociología es psicología aplicada"

Ciencias ordenadas por pureza
El primer bocadillo dice, si no me equivoco, "La sociología no es más que psicología aplicada". Y así hasta llegar a las matemáticas (cuyo bocadillo no estoy seguro de saber traducir).

Y los filósofos dicen "Todo cuanto oigo es un débil zumbido".
Vía La soledad del excéntrico (os recomiendo ese post).

6 de abril de 2009

Vindicación de la Sociología

¿Cómo puede la sociología ayudarnos a mejorar el mundo en el que vivimos?

Esta pregunta que a priori puede parecer un pelín ingenua, o infantil, permite bucear hasta el mismísimo fondo de la cuestión y traerse consigo lo más valioso de esta ciencia. Otra cosa, claro está, es saber llegar hasta allí o hacerlo en condiciones. El texto tan breve que veis aquí abajo es una de las posibles respuestas:
Es de suponer que casi de la misma manera que lo haría la biología o cualquier otra ciencia, esto es, aumentando el saber general como si de una botella de “vino infinito” se tratara y nosotros fuéramos las copas que se han de llenar. El sociólogo experto y consumado tal vez haya averiguado ya cómo servirse él mismo el “vino”, o al menos conocerá dónde se encuentra éste; pero muchos seguimos creyendo hoy día que nuestra copa está lo suficientemente llena, que no hay lugar en nosotros por pequeño que sea para la necedad y la ignorancia, y que por mil veces que pasara por delante el “camarero” que tan altruistamente desea llenárnosla jamás lo veríamos, pues nuestros ojos, tan poco acostumbrados al pensamiento crítico y a la búsqueda de la verdad, no pueden ver más allá de la tradición: ese “saber ingenuo” que durante siglos legan los padres a sus hijos, que adquiere carácter dogmático y que se reafirma a sí mismo por la sencilla razón de que hasta ahora ha sido mantenido por muchas personas antes que nosotros, sin importar en ningún momento si su procedencia se basa en el conocimiento científico o en la revelación divina. En definitiva, es un meme peligroso.

Pero ¿qué papel puede desempeñar la sociología en todo esto? Leyendo a Mills, a Berger, a Nietzsche y a cuantos todavía nos quedan por leer, deberíamos caer en la cuenta inmediatamente de lo que tan aterradoramente significa la afirmación de Jorge Santayana: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. ¿Qué ciencia, si no es la sociología, se atrevería a enfrentarse a tamaño aserto? La física no, por supuesto; demasiado ocupada está en encontrar una “teoría del campo unificado” como para tratar de explicar también cuál es la relación existente entre el hombre y la sociedad, es decir, por medio de qué mecanismos el individuo y la estructura dan forma a la sociedad tal y como la conocemos.

Hay quien cree que la sociología es demasiado especulativa, ingenua, utópica, poco clara en su discurso o tal vez demasiado amplia. Pensar así es llevar el reduccionismo hasta sus últimas consecuencias. La sociología, ciencia multidisciplinar, no intenta competir con las ciencias físicas, pues su modo de actuar es necesariamente distinto. Como muy bien apuntaba Radagast, las diferentes ramas del saber deben integrarse y reconocerse como parte de algo mayor. En ese sentido podemos, y tal vez debamos, tener una “mirada comtiana” de la realidad. No sólo somos átomos, sino también el resultado de nuestras ideas y reflexiones. Aunque éstas no fueran más que reacciones eléctricas propagándose por el cerebro, dan forma a todo lo que el hombre crea, tanto en su imaginación como en el mundo físico. ¿Cómo entender sino las estructuras sociales? Además, ¿de qué otra manera podríamos criticar las instituciones para que “la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas sea desenmascarada y se pueda luchar contra ellas”?

La sociología, a diferencia de la psicología, opera sobre la base de grandes masas humanas, no se centra en un sólo individuo o en el individuo en sí, sino en un grupo de ellos. Esto es una gran ventaja, y más aún en una sociedad sierva de la globalización. Sí que es cierto que parte de las críticas que esta ciencia recibe (acerca de su cientificidad, por ejemplo) no son del todo infundadas; pero si esto es así es debido a que muchos científicos sociales a menudo subestiman el valor de la estadística, la importancia de los datos empíricos. Puede ser, entonces, que lo que se eche en falta sea un espíritu psicohistórico más vivo, como apunta Isaac Asimov en sus novelas de ciencia-ficción; porque es manifiesto que para construir una sociedad sólida en sus pilares se debe mirar más allá, así como educar a los escolares en una visión totalizante de la realidad: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses”, se podía leer a la entrada del templo de Delfos.

¿Y si las ciencias sociales, cabe preguntarse, tuvieran la capacidad de ver y analizar la lógica oculta de la vida?, ¿y si descubrieran la correlación que existe entre dos conceptos tan aparentemente alejados el uno del otro como lo son la legalización del aborto y el descenso de la criminalidad?[1] ¿Podrían entonces estudios de este tipo construir una sociedad más sabia, conseguir el mejor de los mundos posibles, como reza el lema de los optimistas?

Peter L. Berger opinaba que para explorar la condición humana, y así restaurar (con parches, si es preciso) el mundo en el que vivimos, la sociología debía estar tan conectada a la historia y a la filosofía como lo están las ciencias ambientales a la biología y a la química [2]. Por lo que respecta a la filosofía, la idea del eterno retorno de Nietzsche puede sernos de mucha utilidad. Milan Kundera, en su novela La insoportable levedad del ser [3], hace una genial interpretación de este concepto, además de muy accesible. Para él, la idea del eterno retorno “significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna”; es decir, en un mundo donde la guerra de Irak se repitiese eternamente y sus ciudadanos fuesen conscientes de esa eternidad desgarradora, las guerras, así como otras incoherencias, no estarían cínicamente permitidas como lo han estado y seguramente lo seguirán estando. Ese día, si llegase, una parte importante del pueblo diría algo así como: “¡Eh, esperad un momento!, ¿no creéis que si esto se ha de repetir siempre, al menos merece seriamente nuestra atención?” A lo que seguramente alguna minoría todavía respondiese: “¿Por qué tanto revuelo? Tan sólo es una metáfora”. Pero la multitud, ahora convertida en miles de Zaratustras, espetaría con decisión y al unísono: “¡La sociedad de la cual formamos parte, como concepto, también es una metáfora, nuestros ojos no pueden verla realmente, pero no por ello es menos cierta!”

Por otro lado, también hay quien cree ver en la sociología un sustituto de la filosofía, es decir, una nueva filosofía, más social y empírica. Es lógico pensar así, pues a menudo pareciera que el estudio de la filosofía está tan poco familiarizado entre la gente que lo mejor sería un lavado de cara; pero nada más lejos de la realidad. El escepticismo filosófico es, en sí mismo, una herramienta social complementaria poco atendida. Éste, si pudiera hablar, seguramente nos dijese que los nacionalismos, en cierto modo, no son más que religiones, sólo que en lugar de creer en un dios lo hacen en una bandera, en una identidad nacional que a poco que la zarandeemos pierde su seriedad. Como diría Cioran, son máscaras gracias a las cuales intentamos “ocultar nuestro propio drama y olvidar en un furor de reivindicaciones” lo que verdaderamente debe buscar el ser humano: centrarse “en el problema del conocimiento”.

Esas son, entre otras, las cartas con las que juega la sociología; unas cartas necesarias si queremos alcanzar la “mayoría de edad”.
[1] Levitt y Dubner, Freakonomics, Ediciones B, Barcelona, 2007, p. 15. (Esto se merece un post).
[2] Peter L. Berger, Introducción a la sociología, Limusa, México, p. 235.
[3] Milan Kundera, La insoportable levedad del ser, Tusquets Editores, Barcelona, 1985, p. 10. (Esto también se merece un post).


Si habéis tenido el valor de leerlo entero, se admiten críticas. Incluso insultos, si fuera necesario.

Además, pido disculpas por dos cosas: por haber puesto tanto enlace (pensé que una vez al año no...) y por haber barrido para casa (el tono "la sociología es lo mejor" empleado en el texto me delata). Es parte de una práctica realizada para la asignatura de Sociología General. Quizá eso lo explique.

5 de abril de 2009

Hay un pueblo al norte de Ontario...

Hace unos años soñé que atravesaba Canadá en coche, con la ventanilla abierta para sentir el frío, y su olor. Por el cine que he visto, me imaginé subido en una de esas típicas camionetas mientras me adentraba en el Canadá profundo.

Viajaba solo, o mejor dicho, huía. Huía de las grandes ciudades, de los grandes pueblos, de los grandes pensamientos: unas veces creía que me buscaba a mí mismo, pero otras creía que escapaba de mí.

El motor del viejo coche alquilado ya no hacía ruido, ya no incomodaba, se había convertido en parte de mí. Yo sonreía y me preguntaba, ¿acaso a alguien le ha molestado alguna vez el sonido de su propia respiración?

4 de abril de 2009

Biología y moralidad gradual

Leyendo en Todo lo que sea verdad, una joya de blog:
El desarrollo de cada individuo parte de la formación de un cigoto que se transforma en embrión, que se implanta y llega a ser feto y, a partir de ahí un bebé, un niño, un adolescente y un adulto. Ni en el cigoto ni en el feto hay consciencia, pero en el adulto sí. No hay un momento mágico en que pasamos de la no consciencia a la consciencia. Hay un proceso gradual.

[...] Elegir un momento y no otro anterior para señalar una divisoria absoluta es una contradicción en términos. En esa contradicción se caerá siempre que se tenga el prejuicio ideológico* de que existe un alma o lo que sea que en un momento no está y en otro sí está. Todo lo que sabemos de la realidad es justo lo contrario: el desarrollo es gradual, y hasta bien entrado el embarazo no hay nada de nada.
Este último fragmento es parte de los comentarios. Desde aquí le doy las gracias a José Luis por continuar tan estupendamente el tema del post en los comentarios. Podría tirarse uno disfutando entre tanto comentario toda la noche.

Por otro lado, pero continuando con esta cuestión, leo en La revolución naturalista, en un post titulado Dos teorías sobre el alma:
[...] podríamos distinguir dos tradiciones teóricas para enfrentarse a la idea de "alma". Una esencialista y fijista (platónica) y otra gradualista o dialéctica (aristotélica-darwiniana). La teoría esencialista, especialmente en su versión fuerte (animación inmediata), es dominante en la teología cristiana. [...] Para los esencialistas cristianos el alma es una esencia exterior a la materia, últimamente debida a Dios, más que un proceso de la materia (hoy diríamos: de la neurobiología del cerebro). Esta idea tiene una importancia especial en nuestra cultura, porque a juicio de muchos creyentes la "dignidad" y la moral humana no pueden salvaguardarse sin un fundamento espiritualista y trascendente al cuerpo.

A pesar del atractivo natural del esencialismo, el pensamiento gradualista es de hecho abrumadoramente favorecido hoy por el naturalismo científico, sobre todo tras la publicación de El origen de las especies.

[...] El "alma" (en el sentido de Ryle) es una hipótesis intratable que ha sido virtualmente eliminada por las ciencias del cerebro y de la vida.
[*] Los enlaces los he añadido yo.

3 de abril de 2009

Sociología: Chomsky y Foucault

Me atrevería a decir que en este vídeo Noam Chomsky y Michel Foucault exponen brevemente ideas que son básicas en el estudio de la Sociología, así como en teoría política y el resto de las ciencias sociales. Lo encontré en esta web bastante chula: Sociologica Humanitatis.



Copio aquí las dos ideas más relevantes:

Chomsky: Un elemento fundamental de la naturaleza humana es la necesidad de trabajo creativo, de investigación creativa, de creación libre, sin que sea limitada arbitrariamente por instituciones coercitivas; de aquí se deriva, por supuesto, el hecho de que una sociedad decente debe desarrollar al máximo las posibilidades de esta característica humana fundamental. Esto implicaría superar los elementos de represión [...] que existen en toda sociedad [...] en tanto residuos históricos.

Un sistema federado, un sistema descentralizado de asociaciones libres que incorporase instituciones económicas y sociales constituiría lo que yo denomino anarcosindicalismo, ya que a mi modo de ver constituye la forma apropiada de organización social para una sociedad tecnológicamente avanzada, en la cual los seres humanos no se vean transformados en instrumentos, en piezas de un mecanismo, en la que la pulsión creadora inherente a la naturaleza humana pueda realizarse plenamente del modo en que dicha sociedad decida.


Foucault: Creo que el poder político se ejerce también por mediación de un determinado número de instituciones que aparentemente no tienen nada que ver con el poder político, que aparecen como independientes cuando en realidad no lo son. Esto se podría aplicar a la universidad y al conjunto del sistema escolar que en apariencia está hecho para distribuir el saber y en realidad para mantener el poder a una determinada clase social y excluir de los instrumentos de poder a cualquier otra clase social.

[...] La verdadera tarea política en una sociedad como la nuestra es criticar el juego de las instituciones aparentemente neutras e independientes; criticarlas y atacarlas de tal manera que la violencia política que se ejerce oscuramente en ellas, sea desenmascarada y se pueda luchar contra ellas. Si no se es capaz de reconocer estos puntos de apoyo del poder de clase se corre el riesgo de permitirles que continúen existiendo y de ver cómo se reconstituye ese poder de clase tras un proceso aparentemente revolucionario...
Justo ahí se terminan los subtítulos en castellano, pero en realidad se puede oír a Foucault decir algo más. Los subtítulos en inglés que aparecen detrás y en pequeñito continúan así: "apparently noble form as anarchist-unionism". Es decir, termina afirmando que cambiar de forma de gobierno o de perspectiva política (como lo sería si adoptásemos el anarcosindicalismo) de poco serviría si antes no desmenuzáramos las instituciones sociales hasta quedarnos con sus esqueletos. Personalmente, de todo el debate me quedo con esta última idea.

14 libros de ciencia imprescindibles

Vía El libro de la almohada conozco Pseudópodo, un blog very interesting. Y en él una lista de catorce "libros realmente legibles para alguien interesado en la ciencia":
- Los 10 mejores libros de ciencia (al final le suma otros cuatro).

2 de abril de 2009

¿Puede la fe resolver nuestros problemas?

Hay quien cree que no; muchos, a decir verdad. Los creyentes los suelen llamar ateos, pero en realidad se quedan cortos al llamarlos así. En Misterios al descubierto se propone que contra la "fe" no hay nada mejor que "pensar", es decir, hacer uso del logos.

En 1954 el filósofo Bertrand Russell escribió lo siguiente:
Los cristianos sostenían que su fe hace el bien pero que cualquier otra fe hace el mal. Por lo menos eso es lo que dicen de la fe comunista. Lo que deseo mantener es que todo tipo de fe hace daño. Podemos definir la "fe" como una firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Donde hay evidencia nadie habla de "fe". No hablamos de la fe de que dos y dos son cuatro o de que la tierra es redonda. Sólo hablamos de la fe cuando queremos sustituir la evidencia por la emoción*. Poner la emoción en lugar de la evidencia nos puede conducir a la lucha, ya que grupos diferentes sustentan emociones diferentes. Los cristianos tienen fe en la Resurrección. Los comunistas tienen fe en la teoría del valor de Marx. Ninguna fe puede ser defendida racionalmente, y cada una, por tanto, se defiende con la propaganda y si es necesario con la guerra.
Bertrand Russell, Sociedad humana: ética y política, Ediciones Cátedra, Madrid, 1984, pp. 225 y 226.

[*] O la cabeza por los intestinos, como diría Siesp.

El capítulo de donde lo he sacado (que por cierto es magnífico) se titula "¿Resolverá la fe religiosa nuestros problemas?", de ahí el título apresurado de este post. Es preciso añadir también que una de las obras más conocidas de este filósofo es "Por qué no soy cristiano".

Post relacionado:
- El hombre como justificador de creencias.

1 de abril de 2009

El mundo en el año 2600

Hablando sobre el crecimiento de la población en los comentarios de un post anterior, Siesp me hizo recordar una cosilla algo inquietante que leí en El Universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hawking. Libro que por cierto tengo que releer (no me enteré de casi nada en su día):
En los últimos doscientos años, el crecimiento de la población se ha hecho exponencial, es decir, la población crece cada año el mismo porcentaje. Actualmente, la tasa de crecimiento es de 1,9 por ciento anual. Esto puede parecer poco, pero significa que la población mundial se duplica cada cuarenta años.

Otros indicadores del desarrollo tecnológico reciente son el consumo de electricidad y el número de artículos científicos publicados, que también muestran crecimiento exponencial, con tiempos de duplicación menores que cuarenta años. [...] Si el crecimiento de población y el consumo de electricidad siguen al ritmo actual, en el año 2600 la población mundial se estará tocando hombro con hombro [literalmente], y el consumo de electricidad hará que la Tierra se ponga al rojo vivo.

Si se pusieran en fila todos los nuevos libros publicados, nos deberíamos desplazar a ciento cincuenta kilómetros por hora para mantenernos al frente de la hilera. Naturalmente, en el año 2600 los nuevos trabajos científicos y artísticos tendrán formato electrónico, en vez de ser libros y revistas. Sin embargo, si continuara el crecimiento exponencial, se publicarían diez artículos por segundo en mi especialidad de física teórica, y no tendría tiempo de leerlos.

Claramente, el crecimiento exponencial actual no puede continuar indefinidamente. Por lo tanto, ¿qué va a ocurrir?
Stephen Hawking, El Universo en una cáscara de nuez, Editorial Crítica, Barcelona, 2002, p. 157.

Post relacionado:
- La crítica de Marx a la teoría malthusiana.