31 de julio de 2009

La ciencia según Nietzsche

Dice mi maestro de la sospecha favorito:
No existe, juzgando con rigor, una ciencia "libre de supuestos", el pensamiento de tal ciencia es impensable [...]; siempre tiene que haber ahí una filosofía, una "fe", para que de ésta extraiga la ciencia una dirección, un sentido, un límite [...]. (Quien lo entiende al revés, quien, por ejemplo, se dispone a asentar la filosofía "sobre una base rigurosamente científica", necesita primero, para ello, poner cabeza abajo no sólo a la filosofía, sino también a la misma verdad; ¡la peor ofensa al decoro que puede cometerse con dos damas tan respetables!)...

Nuestra fe en la ciencia reposa siempre sobre una fe metafísica; también nosotros, los actuales hombres del conocimiento, nosotros los ateos y antimetafísicos, también nosotros extraemos nuestro fuego de aquella hoguera encendida por una fe milenaria, por aquella fe cristiana que fue también la fe de Platón...
Friedrich Nietzsche, La genealogía de la moral, Grupo Editorial Tomo, México, 2002, pp. 208-209.

Por cierto, os recomiendo pinchar sobre la imagen y daros una vuelta por Grapevine Industries, de Gastón Viñas.

30 de julio de 2009

Descubriendo a Wittgenstein

Dice Störig en su Historia Universal de la Filosofía:
Wittgenstein está planteando una tarea que, al principio, puede resultar modesta (comparada con las pretensiones planteadas por filósofos anteriores), pero que llega a convertirse en un trabajo de Sísifo: liberar nuestro pensamiento de la constante tentación, extravío y embrujamiento del lenguaje, una tarea infinita, ya que siempre estamos atrapados en el medium del lenguaje, y jamás podremos salir de él.*
O dicho aforísticamente, "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo".

Los que no conozcáis la obra de este filósofo... ¿neopositivista?, el vídeo de aquí abajo es una excelente manera de empezar a conocerlo, así como una explicación clara y accesible de lo que acaba de decirnos Störig:



El vídeo es parte de la película Wittgenstein, y lo vi hace unas semanas en La máquina de Von Neumann, un blog pa' mear y no echar gota.
[*] Hans Joachim Störig, Historia universal de la Filosofía, Editorial Tecnos, Madrid, 2004, p. 717.

28 de julio de 2009

El descubrimiento positivo

Hace un rato he pensado (¡ay si me pagaran por pensar, aunque fuese por un mal pensar!):
Creo que el hombre tiende por naturaleza al positivismo, a lo científico.
Naturalmente este hombre deberá cuidarse de creer que el positivismo es la "teoría según la cual los únicos conocimientos válidos* son los que se adquieren mediante las ciencias positivas" (RAE) y de subestimar las humanidades, pero su descubrimiento positivo [1] de los asuntos cotidianos, tales como el amor o la ética, es ya imparable, afortunadamente. "Des-cubrir" lo escondido, podría también llamársele a esto.

Sin embargo, hay a quien este descubrimiento le parece más bien una colonización, y eso le hace ponerse alerta. Ese hombre no niega la importancia de la ciencia, incluso él también la ama, pero cree que "no es aceptable que la cultura de su tiempo haya suprimido por decreto todo aquello que implique complicación del pensamiento, bien por su dificultad o por su inmersión en el mundo del aquí y ahora [...]". Este hombre se estaría rebelando "contra algo así como la pasteurización de la filosofía", y tendría la certeza de que la "evasión americana de la filosofía, la desconfianza de lo teológico, la negación de la trascendencia y el estancamiento de la teoría política son signos de una esterilidad espiritual que se tapa con el lenitivo de la riqueza, el consumo y los medios." [2]

Lo que los filósofos políticos vienen a decir, en este caso, es que los problemas a los que se enfrenta hoy la ciudadanía requieren también las curas de una retórica olvidada (entendida como el arte del bien decir) y de otras herramientas igual de ignoradas.

Eso es tan cierto como... Lo que debemos hacer es unificar ambas cosmovisiones, impulsar la unidad del conocimiento. Es decir, ¿por qué no tener ambas, de poderse? Es lo más coherente, lo más prudente, sin duda. Sólo hace falta voluntad de interdisciplinariedad (¡toma palabro!). Por cierto, una voluntad que muestran más los hombres de ciencia que los de letras.

Por ejemplo, el filósofo político nos puede indicar qué es lo que anda mal, y el científico por qué anda mal, a qué se debe. O como dice Bunge:
Los filósofos políticos proponen escenarios y sueños allí donde los científicos sociales ofrecen instantáneas de las organizaciones políticas existentes.

En fin, de todo esto me quedo con que el positivismo es también un humanismo, como diría Jesús:
El positivismo sigue siendo, a pesar de las críticas, la opción más razonable que tenemos para comprender la naturaleza del conocimiento, pues, tras varias décadas de discusiones, no contamos aún con ninguna perspectiva que explique mejor que el positivismo cuánto y por qué podemos confiar en los resultados de la investigación científica, en comparación con la confianza que merecen las creencias alcanzadas a través de otros procedimientos.

Si en el fondo todos somos humanistas (como quise decir en aquella entrada), también somos científicos. ¡Aprovechémoslo!

[*] Aquí cabría preguntarse qué entendemos por "válido".
[1] La semana que viene pondré un ejemplo de esto que digo. Si parece un galimatías, pido perdón :D
[2] Javier Roiz, La recuperación del buen juicio, Editorial Foro Interno, Madrid, 2003, pp. 27-29.

27 de julio de 2009

¿Qué es el método científico?

Con mayor o menor precisión todos sabríamos decir qué es el método científico, pero creo que nunca está de más leer otra definición, aunque sólo sea para darle mayor consistencia a la nuestra:
El método científico, con independencia de si se aplica a la física, la química, la biología o la psicología social, es el mejor modo que tienen los seres humanos de satisfacer su sed de conocimientos y comprensión. En concreto, utilizamos el método científico para intentar descubrir las relaciones sujetas a leyes que hay entre las cosas, ya sean sustancias químicas, planetas o los antecedentes de los prejuicios o el amor. El primer paso del proceso científico es la observación. En física, la observación simple puede ser algo como esto: si hay una pelota de goma en el carro de mi nieta y tira de él, la pelota parece rodar a la parte trasera del carro. (En realidad no rueda hacia atrás; sólo parece que lo hace) [...]. En psicología social, una observación simple podía desarrollarse más o menos así: cuando sirvo mesas, si estoy de buen humor y sonrío mucho a los clientes, las propinas parecen ser un poco mayores que cuando estoy de mal humor y sonrío menos.

El siguiente paso es plantear una suposición de por qué ocurre esto; esta suposición consiste en sentar las bases para descubrir la "relación sujeta a leyes" que mencionábamos anteriormente. El tercer paso consiste en estructurar la suposición como hipótesis que pueda ponerse a prueba. El último paso consiste en diseñar un experimento (o una serie de experimentos) que confirmarán o desecharán la hipótesis. Si una serie de experimentos bien diseñados y ejecutados no consigue confirmar la hipótesis, la bandonamos. Como señaló en una ocasión mi físico favorito, Richard Feynman, "no importa lo bonita que sea la suposición o lo listo que sea quien la realiza, o lo famoso que sea; si el experimento no está de acuerdo con ella, es que es errónea. ¡Eso es lo que hay!". En mi opinión, en esto consiste la esencia de la ciencia y su belleza. No existen verdades sagradas en la ciencia.
Elliot Aronson, El animal social, Alianza Editorial, Madrid, 1975, pp. 388-389.


24 de julio de 2009

Mis padres son gays (I)

Dice Dale O'Leary, de la Asociación Médica Católica de Estados Unidos:
--¿Cuál es la diferencia entre un niño adoptado por una pareja del mismo sexo y por una heterosexual?

--O'Leary: Si los niños adoptados por un matrimonio preguntan «¿por qué fui dado en adopción?», ¿qué preguntarán los que han sido dados a una pareja del mismo sexo? [...] Más pronto o más tarde, el niño preguntará «¿por qué fui abandonado por mi padre, dado en adopción por mi madre y luego tratado por la sociedad como un bebé de segunda clase, que tenía que ser colocado en una situación de segunda clase?».
¿De segunda clase? Pobre mujer. ¿Cómo puede uno tomar en serio a O'Leary? Peor aún, ¿cómo pueden colarse sus prejuicios en un artículo de Wikipedia sin que al menos nadie avise que son eso, prejuicios de una mente negligente?

Un pequeño inciso que considero relevante. Tampoco es casualidad que las opiniones de O'Leary provengan de Estados Unidos, un país peculiar en materia religiosa:
Religion is much more important to Americans than to people living in other wealthy nations [naciones ricas]. Six-in-ten (59%) people in the U.S. say religion plays a very important role in their lives. This is roughly twice [aproximadamente dos veces] the percentage of self-avowed religious people [personas que se declaran religiosas] in Canada (30%), and an even higher proportion when compared with Japan and Western Europe.
El estudio muestra una más que interesante correlación entre la renta per cápita de un país y la importancia que tiene la religión en él. Por regla general, a mayor riqueza (progreso económico, modernización, etc.), menor importancia tiene la religión. Si os fijáis, Estados Unidos (U.S.) es la excepción: es el país rico más creyente.

Pero volviendo a lo de antes, si alguien cree que el sexo y la condición sexual de los padres determina la conducta y el desarrollo de sus hijos, deberá darle solidez científica a esa creencia.

Hasta entonces, leamos lo que tienen que decir científicos como Judith Rich Harris. Harris es conocida sobre todo por su libro El mito de la educación (nada fácil de encontrar, por cierto) y por lo que ella llamó la Teoría de la Socialización Grupal:
[...] los niños adquieren la cultura que observan y experimentan fuera del hogar, no dentro de él: "el mundo que los niños comparten con sus compañeros es lo que forma su conducta y modifica las características innatas, y todo ello determina el tipo de personas que serán cuando crezcan" (p. 253). Este hecho cuestiona, además, la tan traída y llevada repercusión de los divorcios sobre el desarrollo posterior de los niños. Según los estudios revisados por Harris, no es cierto que los divorcios repercutan a largo plazo en la personalidad de los niños. La autora también pone en tela de juicio el extendido estereotipo de que los niños deben ser criados por un padre y por una madre; esto no ha sido demostrado científicamente. Por tanto, un niño podría ser perfectamente criado por una pareja de homosexuales, puesto que, realmente, el niño se socializa dentro de su grupo de iguales, no dentro del hogar familiar.
De momento tenemos dos argumentos a favor, uno de derecho (es decir, las parejas homosexuales tienen el mismo derecho a adoptar que las parejas heterosexuales) y otro científico, pero ninguno en contra. 2-0, pues.
Actualización: Por curiosidad acabo de escribir "mis padres son gays" en Google y he encontrado este interesante documental que lleva el mismo nombre. Ni adrede.
Para seguir leyendo:
- Mis padres son gays (II)
- Por qué los padres pueden influir muy poco en sus hijos, en Wonkapistas.

22 de julio de 2009

Sobre la inteligencia ecológica

A veces me pregunto si la política y la economía son compatibles con la ética, es decir, si algún día veremos al político ser el estandarte de la moral. A Russell que esto suceda le parece harto difícil, casi imposible. Ello se debería al "conflicto de las pasiones", que entorpecen tozudamente nuestras más buenas intenciones, por así decirlo.

A eso habría que sumarle, además, el que no podamos ser completamente racionales. Ya lo decía Punset el otro día en BFN: uno se puede tirar toda la vida educando a los demás para que dejen de ser tan irracionales (hasta donde se pueda y hasta donde creamos necesario, claro) y al final de ella apenas haber conseguido un minúsculo y diminuto cambio en sus conductas.

Sin embargo, dejando a un lado el pesimismo, es lógico pensar que todavía no conocemos los límites de nuestro comportamiento. En ningún sitio pone que no podamos seguir mejorando moralmente, o cuando menos que no podamos intentarlo. Dice Leonardo Boff:
En los inicios de los años 70 del siglo pasado, el filósofo noruego, recientemente fallecido, Arne Naess, introdujo una distinción, hoy ampliamente aceptada en los medios ambientalistas, entre ecología superficial y ecología profunda. La superficial sería aquella que separa al ser humano de la naturaleza y lo coloca fuera, y por encima de la misma, presuponiendo que las cosas sólo tienen sentido cuando le son útiles a él. La profunda ve el entrelazamiento ser humano-naturaleza, afirma el valor intrínseco de cada ser, y se da cuenta de que todo está inmerso en un tejido de relaciones, que forma la comunidad de la vida [...].

Apliquemos estas reflexiones al campo de la economía. La economía superficial sería aquella que se centra solamente en ella misma, en los capitales, los mercados, las inversiones, el lucro, en una palabra: en el PIB, sin preocuparse por la dilapidación de la naturaleza, ni la ruptura de la autorregulación de la Tierra, ni la creciente distancia entre ricos y pobres. Eso serían externalidades, factores que no entran en el cálculo económico.
Seguir leyendo: Leonardo Boff, "Economía superficial y economía profunda" (Nº 320).
Adquirir esa "profundidad" no es nada fácil, pero tampoco imposible. Creo que hay dos maneras, la romántica y la práctica. Ambas son necesarias, e incluso la segunda existe gracias a la primera. Pero la cosa se complica, a mi entender, cuando se sobrevalora el alcance de la romántica (es decir, lo que he estado haciendo más arriba citando a Russell y a Boff).

Las letras de Macaco, estos posts, los discursos ecologistas, todas esas pequeñas acciones, conjuntamente, inspiran a muchos (nos indican qué es lo que anda mal y hacia dónde hay que dirigirse). Sin embargo, ¡son todavía más importantes, y más reales, conceptos prácticos como el de riesgo moral, las funciones manifiestas y las funciones latentes de Merton [1], la ley de Weber-Fechner o los DALYs [2]!

Si solamente poniendo Mama Tierra en el coche cuando nos dirigimos al trabajo o leyendo Inteligencia ecológica en nuestro lado favorito del sofá esperamos concienciarnos y, en consecuencia, mejorar relativamente el mundo, más nos vale esperar sentados (nunca mejor dicho) porque antes nos "cargamos" el planeta que darnos cuenta de nuestros más claros errores. Porque la desidia es inherente al ser humano, y seguramente al resto de animales. Queremos una sociedad mejor, un cuerpo más esbelto, una dieta más equilibrada, pero como dice Dan Ariely en su libro Las trampas del deseo, el camino del infierno está lleno de buenas intenciones:
No cabe duda de que tenemos problemas de autocontrol [...] pero cada uno de los problemas que afrontamos cuenta asimismo con potenciales mecanismos de autocontrol [es decir, soluciones]. Si no podemos ahorrar de nuestro salario, podemos aprovechar la posibilidad de que la empresa nos practique deducciones automáticas; si no tenemos suficiente voluntad para hacer regularmente ejercicio solos, podemos buscar tiempo para hacerlo en compañía de nuestros amigos. Son éstas herramientas que nos permiten asumir un compromiso por adelantado, y que pueden ayudarnos a ser la clase de personas que queremos ser.

[...] Suponga que su médico le dice que tiene que controlar su nivel de colesterol. Eso significa ayunar la noche antes del análisis de sangre, conducir hasta el laboratorio a la mañana siguiente sin desayunar, sentarse en una sala de espera tal vez abarrotada durante lo que parecen horas y, por último, que la enfermera venga a buscarle y se lo lleve para clavarle una aguja en el brazo. Frente a esta perspectiva, uno sucumbe de inmediato a la desidia. Pero suponga que el médico le ha cobrado por anticipado un depósito de 100 euros por la prueba, que sólo le devolverá si se presenta puntualmente en la fecha acordada. ¿Sería entonces más probable que se presentara a la prueba?
[3]
Y es que para realmente tomar parte necesitamos un pensar práctico (que tan descuidado tengo al menos yo), incentivos, estímulos, castigos y recompensas (acción-reacción); necesitamos una industria ecológica, ¡la inteligencia ecológica que Daniel Goleman reivindica!, la unión entre el mercado y la ecología, cuyo resultado podríamos llamarlo (y ya se le llama) economía ecológica.Hay que empezar, pues, a promover la creación de empresas como GoodGuide, que, a su vez, motiven a otras empresas para que aprecien aquello que muchos creemos que es lo más valioso. Si el consumidor es informado de cómo de contaminante es el producto que desea comprar (cosa que no se hace), es más que probable que su interés de querer comprar el producto que menos contamine (pues todos tenemos un pequeño Haeckel dentro, al fin y al cabo) acabe dirigiendo el mercado hacia la "sostenibilidad", el nirvana del ecologista. Para entender mejor todo esto os recomiendo el libro Inteligencia ecológica de Daniel Goleman.
[1] El sociólogo Peter L. Berger las define así: "Las primeras son las funciones conscientes y deliberadas de los procesos sociales, las últimas son las inconscientes e involuntarias. [...] Las misiones cristianas en algunas partes del África 'manifiestamente' trataban de convertir a los africanos al cristianismo y 'latentemente' ayudaban a destruir las culturas de las tribus indígenas".
[2] Años de vida sana perdidos debido a las emisiones de partículas tóxicas, riesgos laborales, etc.
[3] Dan Ariely, Las trampas del deseo, Editorial Ares, Barcelona, 2008, pp. 135-137.
Para seguir leyendo:
- Sobre la inteligencia ecológica (II)
- Una ética para escépticos.
- La verdad y sus consecuencias, en Cultura 3.0
- El Consumismo: Algunas Reflexiones, en Todo lo que sea verdad.
- La creación, de Edward Osborne Wilson. Un adelanto:
Hoy en día, la ciencia aporta algunos argumentos a la ética: cuanto más sabemos de la biosfera, tanto más compleja y hermosa nos parece. En este sentido, el conocimiento es como una fuente mágica que jamás se agota.

20 de julio de 2009

Cómo mejorar la educación en España

Inspirado por el Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo (concretamente por el capítulo "La falsedad de la enseñanza obligatoria", pp. 21-22), propongo adelantar a los 14 años el acceso a la Formación Profesional. Ricardo en realidad va más allá y propone que sea a los 12 años:
"Los que amamos la libertad por encima de la igualdad apoyaríamos más bien la opción contraria: no es necesario que un muchacho cuya ilusión es aprender a arreglar motos tenga que estar, de los doce a los dieciséis años, oyendo hablar de cultura clásica y de otras cosas que le aburren soberanamente.

[...] Y esto es lo que se ha hecho en nuestro sistema educativo: ignorar que la calidad de la enseñanza y la ausencia de disciplina son incompatibles entre sí. Tenemos que optar por una de ellas o por la otra, y se pueden escuchar razones en ambos sentidos, pero lo que no se puede es disfrutar de las dos. [...] Empeñarse en tener las dos cosas no es dar una solución política, es creer en la magia [...].

Y como hay que escoger, por todas las razones aportadas antes, es mejor para todos que exista un bachillerato de los doce a los dieciocho años, para todo el que quiera (y para nadie más)..."
Voy a nombrar algunos capítulos más del Panfleto por si os interesa echarles un vistazo: "La falacia de la igualdad" (p. 13), "Por qué se debe estudiar Filosofía" (p. 35), "Por qué no se debe estudiar Religión en la escuela pública" (p. 39).

Creo que es una propuesta muy interesante. No obstante, sería algo así como una medida a posteriori, pero como dice Ricardo: "como hay que escoger"...

El otro día, leyendo en Ciencia en el XXI recordé un artículo que leí hace un par de años en XLSemanal: "El secreto de los finlandeses". Una de las cosas que más me llamaron la atención fue el prestigio social de los profesores finlandeses:
Me asombra el respeto reverencial que le tienen a los profesores. «Sí, nos sentimos respetados y valorados por la sociedad. Ser maestro es una profesión de prestigio a la que solo aspiran los mejores [...]».
Si pudiésemos de algún modo "regenerar" el estereotipo actual del profesor, es decir, hacer ver aún más la importancia de su trabajo (posiblemente el más valioso de los trabajos), problemas como la disciplina en las aulas, el fracaso escolar y demás podrían ser cada vez mejor encauzados.

¿Qué me decís? ¿Qué otras ideas se os ocurren?

18 de julio de 2009

Descubriendo a Sigur Rós

El otro día, paseándome por el blog de Raven, descubrí a Sigur Rós, un "grupo islandés de post-rock, con elementos de shoegazing y minimalismo". No suenan pero que nada mal.

Dejo aquí una de sus canciones más conocidas:
Hoppípolla.

17 de julio de 2009

Los monos también cumplen un año

Esta es la entrada 500 y pico (para los que crean que son muchas en un sólo año tengo que decir que la mayoría de ellas, sobre todo al principio, han sido muy breves, lecturas y vídeos que he ido cogiendo prestados de aquí y de allá).

Y es que hace aproximadamente un año que comenzó esta locura que es publicar en un blog, y no me equivoco si digo que ya no soy el mismo que cuando empecé. Estos meses he aprendido más de lo que me hubiese imaginado.

No os voy a dar las gracias por leerme, por comentar o por enlazarme. De hecho sé que no hace falta dároslas, pues la blogosfera es tal híbrido de egoísmo por un lado y altruismo por otro que uno ya no sabe si darlas o no. Pero os las voy a dar, aunque sólo sea por una cosa: por tener los blogs que tenéis. Si mi blog ha pasado de ser un blog mediocre a un blog mediocre y medio es debido a vuestros posts y al tiempo que dedicáis a "vocear" (algunos también lo llamamos divulgar) por internet. Estáis siendo unos profesores excelentes, aunque no lo creáis.

Por otro lado, quisiera dar las gracias especialmente a mi primo Pon!

Iba a decir que si no es por su apoyo, por ser el único que me leía durante las primeras semanas y meses, posiblemente nunca hubiera llegado a escribir mi post número 500 y pico, pero no creo que fuera cierto: mis ínfulas de divulgador de medio pelo no me hubiesen dejado arrojar la toalla tan fácilmente, y seguramente este blog sería algo parecido a lo que es ahora, con su apoyo o sin él. Sin embargo, es cierto que facilitó sobremanera las cosas. Gracias Pon!, tu estar ahí ha sido uno de los pilares de mi yo blogosférico.

Tampoco me puedo olvidar de Siesp, uno de mis más preciados instructores. O de Tay, mi biólogo de cabecera. Sois los tres hombres de mi vida (vida blogosférica, se entiende). Desearía que hubiese alguna mujer pero...

A todos los que vinisteis después no os nombro por pereza (¡sois muchos!), pero sabéis que también estoy pensando en vosotros (siempre os llevaré en mi barra lateral). Es más, si os juntara a todos los que vinisteis después y os comparara con los tres hombres de mi vida, lo que he aprendido de vosotros es probablemente más de lo que he aprendido de mis tres hombres (dicho esto con la máxima objetividad posible). Por eso, a fin de cuentas, os debo lo mismo a todos.

Para terminar, se me ha ocurrido recopilar los posts más... trabajados que he publicado recientemente (¡qué haría yo sin mi vanidad!), a modo de modesta antología. He aquí, pues, lo más interesante que han dicho Los monos durante los últimos meses:

- La globalización es buena (7 de julio)
- El ateo ético
- Religiones, mitos y la escala de Raglan
- Más Darwin y menos Marx
- Sólo el 19% de los bloggers son mujeres
- ¿Y si no bastara con enseñar Filosofía?
- El miedo al determinismo biológico
- Ideologías y el gráfico de Pournelle
- Hipocresía, ética y evolución
- Las matemáticas y la naturaleza
- Dicotomías en la ciudad
- Max Weber y las ciencias naturales
- Secularización en España
- Vindicación de la Sociología (6 de abril)
No están todos los que son pero...

15 de julio de 2009

Los cientifistas no existen

¿Es el cientifismo* un hombre de paja, el punching ball de algunos humanistas?

Depende de cómo se mire. En este post quiero defender brevemente una idea que ya apuntaba José Luis Ferreira a principios de año en los comentarios de El café de Ocata (y también aquí).

Sostengo que, en realidad y pensándolo bien (espero), los cientifistas no existen, al menos no el tipo de cientifistas que describen en la Wikipedia; no hay nadie que, en el fondo, valore más la biología que la ética o que la literatura. Muchos creen serlo o creen verlos, pero si lo que digo es cierto eso sería imposible.

Cuando el cientifista reflexiona acerca de la idea del bien y de sus principios morales; cuando sabe lo que es bueno y lo que no; cuando da su opinión a los demás; cuando cree que "ser de izquierdas" es más sensato que "ser de derechas", y viceversa; cuando defiende a ultranza la razón, el sentido común, la democracia, el buen juicio, la prudencia, la justicia, sus leyes, en fin, la sabiduría... ¿no deja de serlo en ese mismo instante?

Porque no todo se puede explicar en "términos puramente científicos", aunque muchos teman que así sea en el futuro.

Dice William Gilmore en su estupendo blog:
La Filosofía es algo normal. Está presente todos los días, y a todas horas, en su vida práctica. [...] Cada vez que usted dice “yo quiero”, “yo merezco”, “yo tengo derecho”, es muy probable que esté hablando de Filosofía sin saberlo. [...] Hay mucha Filosofía en su vida diaria. Cuando dice, muy seguro, “es mío” (porque lo ganó con su trabajo, o lo encontró o lo compró o se lo regalaron), sepa usted que si la sociedad o el Estado no se lo han quitado, o no se lo han quitado completamente, es gracias a las doctrinas de John Locke.

[...] Y es harto probable que la Filosofía, “la más grande y la más inútil de todas las ciencias”, seguirá estando por los siglos de los siglos, amén. Porque no hay positivistas ni comtianos puros. Porque el homo oeconomicus también es un homo moralis.
Por lo tanto, creo que lo único que hay son científicos enfrascados en un fisicalismo metodológico necesario, porque esa es la mejor manera que tienen de trabajar. Si no todos hablan de Bertrand Russell en el laboratorio no es porque lo subestimen: tal vez cuando estén trabajando con cultivos les importe un comino, pero el resto del día no. Les importa y mucho.

Como conclusión, y para excusar de antemano mi posible torpeza al tratar este tema, quiero hacer mías las palabras de José Luis (él se refería a la física cuántica pero lo mismo vale para un roto que para un descosido):
Si me he metido en este lío [...] es para ver si me aclaro yo mismo.
Claro que yo diría que eso es exactamente un blog, un libro o... ¡la vida misma!

Se agradecerán argumentos en contra.
[*] Ver el cuarto comentario.
Posts relacionados:
- El miedo al determinismo biológico.
- La falacia naturalista, en El libro de la almohada.

11 de julio de 2009

Los monos también veranean

Voy a dejar de publicar unos días, una semana aproximadamente. Así tendré más tiempo para leeros, para atender cosas que vengo descuidando, para pulir futuros posts, para salir más a la calle y tomar el sol. En definitiva, para seguir pensando pero a solas.

Si no he vuelto en una semana, llamad a la policía.

9 de julio de 2009

Sobre la ciencia y el diálogo babélico

Viendo Malditos por la ciencia (08:05), de Redes:
Eduard Punset.- ¿Sería injusto decir que la religión ha sido un obstáculo para el progreso científico o para el cambio de mentalidad necesario [...]?

Peter Atkins.- Creo que lo único bueno que ha hecho la religión en la esfera intelectual fue al principio, en sus inicios, cuando animaba a tener un espíritu inquieto. Las respuestas que se ofrecieron, que todo era debido a un acto de un dios aquí y de otro dios allá [...], eran un signo de que la humanidad se estaba agrupando para poder entender el mundo que la rodeaba. Pero entonces, por supuesto, en sus manifestaciones posteriores y en la actualidad, las religiones son completamente ajenas a todo el progreso de la ciencia, porque los científicos estamos buscando explicaciones que tú y yo podamos comprender, que sean accesibles a todo el mundo, mientras que las explicaciones religiosas son algo relacionado con lo que sucederá cuando se esté muerto [*]. Nosotros [...] buscamos explicaciones que sean claras antes de estar muertos.
En ese sentido, Gonzalo Puente Ojea dijo hace mucho en un debate de televisión (03:50) lo siguiente:
Definamos a cada cosa por su nombre y, sobre todo, utilicemos un diccionario común, porque si no es el diálogo babélico, y yo al diálogo babélico me niego, porque moralmente creo que es un diálogo sucio.
A grandes rasgos, el "diccionario común" haría referencia a la ciencia o la razón y el "diálogo babélico" a las religiones o la metafísica.
[*] Como ya me veo a Héctor acusando de simple o de inexacta esa afirmación (y con razón), os recomiendo un post que le da mayor profundidad al asunto de las religiones, cosa que se agradece. Cuatro, seis u ocho ojos ven infinitamente mejor que dos.
Post que me animó a darme una vuelta por YouTube:
- Cinco libros sobre ateísmo y escepticismo, en El Blog de Evolutionibus.

Psicología y psicopedagogía en la escuela

No sabía que se estuviera dando Psicología como optativa en 2º de bachillerato (al menos en Murcia, que yo sepa). Y del problema que hay ahora mismo en la Comunidad Valenciana con la nueva asignatura de Psicopedagogía menos aún.

Tampoco sabía que se hubiese cambiado el nombre de la asignatura de Filosofía por Filosofía y ciudadanía, o la de Ética por Educación ético-cívica (a la SFPA no le gusta un pelo el cambio).

Si es que me voy un segundo al baño y mira lo que pasa cuando vuelvo :D

8 de julio de 2009

Por qué nos cuesta ser ecologistas

Leo en Cultura 3.0:
Nuestra poca habilidad para reconocer instintivamente las conexiones entre nuestras acciones y los problemas que resultan de ellas nos convierten en los causantes de los males que luego denunciamos. Nuestros cerebros están exquisitamente conformados para detectar y reaccionar ante peligros y amenazas muy precisas, como por ejemplo la que suponen determinados animales. Pero nuestro sistema de percepción no detecta las señales de aviso cuando un peligro o amenaza aparece de una forma gradual, bien sea mediante el aumento de la temperatura en el planeta o cuando en nuestro propio cuerpo determinadas substancias químicas crecen y se propagan a lo largo del tiempo.

Afortunadamente, la pasada década ha sido testigo de la emergencia de la industria ecológica, una disciplina que utiliza la evaluación del ciclo de vida de un producto [...] para analizar también todos los procesos subsidiarios que se dan en la fabricación de dicho producto y precisar sus impactos en el medio ambiente.
Daniel Goleman, conocido por sus libros Inteligencia emocional e Inteligencia ecológica.

Continuación:
- Por qué nos cuesta ser ecologistas (II).

Descubriendo a Kings of Leon



Kings of Leon debutaron en el 2003 con esa canción que acabáis de escuchar.

7 de julio de 2009

La globalización es buena

Si el movimiento antiglobalización hubiera existido cuando la industrialización de Taiwan, habrían protestado contra las fábricas y nos habrían dicho que empleábamos mano de obra barata. Sin duda habrían organizado un boicot, y tal vez hubieran decidido no comprar productos hechos en Taiwan. Si muchos de ustedes hubiesen decidido lo mismo, Taiwan seguiría sumido en la pobreza.

Si nos preguntáramos si la globalización es buena (en términos utilitaristas), seguramente responderíamos que es más buena que mala: basta con comparar el actual índice de desarrollo humano con el de hace unas décadas.

Si nos preguntáramos, como hizo Pascual González en su blog hace poco, quiénes hacen más el bien, si Norman Borlaug o Teresa de Calcuta, si Botín o Vicente Ferrer, es posible que después de meditarlo también responderíamos, desde un punto de vista utilitarista y cuantitativo, que los primeros son sin duda los que producen mayor bienestar. Tal vez la humanidad les deba más a ellos que a los grandes filántropos, quién sabe.

Asimismo, si le preguntáramos a Luzhin, el personaje capitalista de Crimen y castigo, sobre estos asuntos, nos diría elocuentemente:
Si a mí, pongamos por ejemplo, me decían hasta ahora “ama a tu prójimo” y yo así lo hacía, ¿qué resultaba? Pues resultaba que yo partía mi levita en dos para darle la mitad al prójimo, con lo cual nos quedábamos ambos a medio vestir, haciendo honor al dicho ruso de que quien persigue a varias liebres a la vez no caza ninguna. La ciencia, en cambio, dice: ámate a ti mismo antes que a nadie porque, en este mundo, todo se basa en el interés personal. Si te amas sólo a ti mismo, sacarás a flote tus asuntos y conservarás entera la levita. La verdad económica, por su parte, agrega que cuanto más a flote marchen los asuntos personales dentro de la sociedad, mayor número de puntales firmes tendrá esa sociedad y, por ende, mejor organizada estará organizada la causa común. De modo que, dedicándome única y exclusivamente a mi prosperidad es como contribuyo a la prosperidad de todos.
Fiódor Dostoievski, Crimen y castigo, Ediciones Cátedra, Madrid, 1996, p. 236.

Este último ejemplo es posiblemente el más extremo. He ido de menos a más.

Ahora bien, la postura más sensata es, a mi juicio y hasta que encuentre una mejor, la que aprenda de ambos extremos: capitalista y anticapitalista. Porque sí se pueden cazar varias liebres a la vez, si se es buen cazador.

Creo firmemente en la utilidad del movimiento antiglobalización más altruista tanto como en la utilidad del movimiento capitalista más egoísta. Aquél, como minoría que es, actúa como una especie de baliza. Quizá las soluciones que plantea estén equivocadas o sean inviables, no lo sé; lo importante en este caso no es tanto lo que dicen o cómo lo dicen como por qué lo dicen, hacia qué lugar apuntan (hacia dónde hay que dirigirse), cuál es la utilidad de sus ideas y qué grado de buen juicio y buenas intenciones hay en ellas.

En realidad los "anti" quieren lo mismo que tu yo altruista, solo que con más ganas. ¿Qué opinas?
Seguiría revisando el post hasta navidades antes de publicarlo (hablar de estas cosas requiere la mayor de las precauciones), pero ya está bien por hoy. Siempre nos quedarán los comentarios :P
Editado noviembre 2010: mi opinión ahora es algo distinta.

6 de julio de 2009

Pinker, Arnhart y la naturaleza humana

Antes de dar paso a la conferencia de Steven Pinker que le acabo de coger prestada a mi primo Pon!, me gustaría empezar leyéndoos a Larry Arnhart, concretamente la interesante parrafada que tiene en la cabecera de su blog:
The Left has traditionally assumed that human nature is so malleable, so perfectible, that it can be shaped in almost any direction. Conservatives object, arguing that social order arises not from rational planning but from the spontaneous order of instincts and habits. Darwinian biology sustains conservative social thought by showing how the human capacity for spontaneous order arises from social instincts and a moral sense shaped by natural selection in human evolutionary history.
Mi inglés es bastante limitado, pero voy a hacer un esfuerzo para quienes su limitación sea mayor jeje:
La Izquierda ha asumido tradicionalmente que la naturaleza humana es tan maleable, tan perfectible, que se le puede dar formar en casi cualquier dirección. Los conservadores se oponen, sosteniendo que el orden social no surge de una planificación racional sino de un orden espontáneo de instintos y de hábitos. El darwinismo mantiene un pensamiento social conservador, mostrando cómo la capacidad humana para el orden espontáneo procede de instintos sociales y de un sentido moral formados por la selección natural a lo largo de nuestra historia evolutiva.
Más o menos estaremos de acuerdo con Larry, si bien yo añadiría lo siguiente (en negrita) para curarme en salud:
El orden social no sólo surge de una planificación racional sino también, y sobre todo, de un orden espontáneo de instintos y de hábitos.
Claro, ni tanto (el pensamiento tradicional de la izquierda) ni tan calvo (el pensamiento tradicional de la derecha).

En cuanto a la conferencia, me gustaría quedarme con la cita de Chéjov con la que Pinker finaliza su exposición:
El hombre se volverá mejor cuando le muestres cómo es.
Por eso matizaba lo anterior. Creo que la izquierda y Darwin sí pueden hacer buenas migas, y mejorar al hombre hasta donde éste nos deje.



Post relacionado:
- La biopolítica según Larry Arnhart, en La revolución naturalista.

5 de julio de 2009

A vueltas con los ritos civiles

Hace un par de semanas publiqué el post "De bautizos y comuniones civiles" y hoy lo continúo de alguna manera con este enlace, para el que quiera seguir con la marcha.
Actualización: en Noches de indolencia y mal vodka también se habla de ello. Hasta ahora es el post, de todos los que he leído al respecto, con el que más me identifico.

Caballos salvajes

4 de julio de 2009

La ciencia en la escuela

Dice Umberto Eco:
Creo que deberíamos volver a los pupitres de la escuela. Le corresponde a la escuela, y a todas las iniciativas que pueden sustituir a la escuela, incluidos los sitios de Internet de credibilidad segura, educar lentamente a los jóvenes para una recta comprensión de los procedimientos científicos. El deber es más duro, porque también el saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria como una secuencia de episodios milagrosos: madame Curie, que vuelve una tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la radiactividad; el doctor Fleming, que echa un vistazo distraído a un poco de musgo y descubre la penicilina; Galileo, que ve oscilar una lámpara y parece que de pronto descubre todo, incluso que la Tierra da vueltas, de tal forma que nos olvidemos, frente a su legendario calvario, de que ni siquiera él había descubierto según qué curva giraba, y tuvimos que esperar a Kepler.

¿Cómo podemos esperar de la escuela una correcta información científica cuando aún hoy, en muchos manuales y libros incluso respetables, se lee que antes de Cristóbal Colón la gente creía que la Tierra era plana, mientras que se trata de una falsedad histórica, puesto que ya los griegos antiguos lo sabían, e incluso los doctos de Salamanca que se oponían al viaje de Colón, sencillamente porque habían hecho cálculos más exactos que los suyos sobre la dimensión real del planeta?


Post relacionado:
- Los jóvenes y la ciencia.

3 de julio de 2009

El ateo ético

"Un Dios provisor contempla desde arriba todas las cosas. Y la siempre presente eternidad de su mirada coincide con la futura calidad de nuestros actos, premiando a los buenos y castigando a los malos.

No es vana, entonces, nuestra esperanza en Dios, ni nuestras oraciones inútiles, pues, si son rectas, no pueden ser ineficaces. Dejad, pues, los vicios; practicad las virtudes. Levantad vuestros corazones a la más alta esperanza y dirigid al cielo vuestras humildes oraciones. Tenéis sobre vosotros una gran necesidad, si no queréis engañaros a vosotros mismos: la necesidad de ser buenos, pues vivís bajo la mirada del juez que todo lo ve"
Boecio, La consolación de la filosofía, Alianza Editorial, 1999, Madrid, p. 188.

A Boecio lo conocí leyendo La conjura de los necios. John Kennedy Toole lo menciona un par de veces y pensé que sería buena idea leerlo. Compré su obra La consolación de la filosofía atraído por la historia que tiene detrás (fue escrita en prisión mientras aguardaba su ejecución), pero todavía no he sacado tiempo para leerla, la verdad.

Sin embargo, mi hermano sí lo ha hecho y me ha chivado que uno de sus pilares aparece resumidito en la última página (lo que he reproducido al principio). Otro pilar básico sería la defensa que hace del argumento ontológico durante toda la obra, por ejemplo.

Pero me quiero centrar solamente en lo de "la necesidad de ser buenos, pues vivís bajo la mirada del juez que todo lo ve". En mi opinión -claro-, el ateo puede hacer suya esa misma idea pero con una modificación importante, quedando algo así como:

Tenemos sobre nosotros una gran necesidad, la necesidad de ser buenos, pues vivimos bajo la mirada del juez que todo lo ve: ¡nosotros! No es necesario estar sometido a un dios improbable para saber lo que es "correcto" y apropiado en cada momento. En caso de no saberlo, la sociedad misma nos lo indicará. Como actores sociales que somos, nuestro comportamiento siempre ha dependido del comportamiento de otros: ¡debemos mirarnos al espejo y comprendernos! Es lo más razonable.

Tampoco es necesario valerse de tabús e ideas místicas legadas por nuestros antepasados para establecer la conducta moral adecuada o el sistema político oportuno, sino de algo mucho más importante: un compromiso social... ¡y la mayor de las cooperaciones! Si lo que queremos es justicia, no es sensato pedírsela a un ser divino, podría no estar ahí. En su lugar hagamos hincapié en la ley y en una ética naturalista sólidamente construida. Derroquemos a Dios y pongamos a Razón en su lugar.

Esta defensa del ateísmo puede parecer algo sencilla, quizá superficial, pero creo que va en el buen camino.

Por otro lado, aquí Leibniz dice algo muy interesante. En general comparto la idea y el tono de ese texto, pero cae, a mi juicio, en el mismo error que cayó Boecio:
Se puede decir, por ejemplo, que Epicuro y Spinoza han llevado una vida absolutamente ejemplar. Pero esas razones dejan de ser válidas de ordinario en sus discípulos e imitadores, los cuales, al sentirse liberados del importuno temor a una providencia vigilante y a un futuro amenazador, dan rienda suelta a sus brutales pasiones, y orientan su espíritu a seducir y a corromper a los demás.
Creo haber dejado clara mi opinión más arriba, pero por si acaso voy a traer una vez más a Russell, que es gratis:
El segundo argumento es que si la educación moral se ha dedicado a inculcar tabúes, es probable que el hombre que deshecha un tabú deseche también todos los demás. Si se le ha enseñado que los diez mandamientos son igualmente obligatorios y después llega a la conclusión de que trabajar el sábado no es pecado, puede llegar a la conclusión de que el asesinato también es lícito, y de que no hay ninguna razón para que un acto deba ser considerado peor que otro. La decadencia moral general que con frecuencia se da después de una repentina invasión de libre pensamiento se debe a la ausencia de bases racionales para el código ético tradicional. No hubo tal decadencia entre los librepensadores ingleses del siglo XIX, debido en gran parte a que creían que el utilitarismo proporcionaba una base no teológica para obedecer los preceptos morales que reconocía como válidos, que eran, de hecho, todos aquéllos que contribuían al bienestar de la comunidad.
Bertrand Russell, Sociedad humana: ética y política, Ediciones Cátedra, Madrid, 1984, p. 32.

En este post, como en el de hace poco, no he querido entrar a discutir la cognoscibilidad o incognoscibilidad de Dios (ya sea el dios de los teístas, deístas, panteístas... etc.). Ese es un tema más complicado. Realmente siento admiración por la gente que se enfrenta a tan arduo problema, les leo con detenimiento, porque es un tema muy interesante y que atrae como pocos, pero no es mi favorito. Donde esté la ética que se quite todo lo demás :D

Para profundizar:
- ¿Es compatible el ateísmo con la moral?
- Por qué no soy cristiano. Razones para el ateísmo, en La Máquina de Von Neumann.
- ¿Es posible una ética determinista?, en Noches de indolencia y mal vodka.

1 de julio de 2009

El tenis y la economía

La primera vez que juegas al tenis te dices a ti mismo: "Empieza con calma, no te apresures, ve a asegurar el punto". Y lo haces, pero enseguida sabes que esa situación no va a durar mucho. Apenas ha empezado el peloteo y ya no actúas con la libertad que esperabas. Hay una fuerza con la que no contabas: la demanda (las decisiones que toma tu rival).

Si la tiras muy "bombeada" para asegurar, la probabilidad de que tu rival te gane el punto es mayor que si no lo haces. Porque pronto te das cuenta que tu contrincante se aprovecha de tu falta de agresividad y te está ganando la partida. Entonces decides arriesgar más: "he de hacer menos parábola, golpear más fuerte". Ahora la probabilidad de fallar es mayor, pero no tienes opción si quieres ganar.

El juego acaba de comenzar: empieza la búsqueda del punto de equilibrio.
Esta tontería se me ocurrió el otro día jugando al tenis. Es que tengo un examen de política el viernes y ya no se me ocurre cómo seguir procrastinando, se me agotan las ideas :D

Editado (07/2011): Ya no estoy de acuerdo con este post.