28 de septiembre de 2009

Jaak Panksepp y la risa de las ratas

Las ratas ríen en ultrasonidos:



Para saber más:
- Ni el sentido del humor es únicamente humano, en La revolución naturalista.
- Marc Bekoff:
Se han hecho estudios neurológicos en los que se observa que a los perros se les activa la misma zona cerebral que a los humanos cuando ríen. Lo expresan con un jadeo y su risa es tan contagiosa como la nuestra: cuando un perro jadea, los de alrededor también lo hacen.
- Neurociencia de la afectividad (entrevista a Jaak Panksepp), en La nueva Ilustración Evolucionista.

26 de septiembre de 2009

Anumerismo y gripe A

Si las matemáticas y la ciencia tomaran el lugar de la religión y la superstición en la escuela y en los medios, el mundo se convertiría en un lugar sensato y la vida sería más digna de ser vivida. Que cada uno aporte por lo tanto su contribución, grande o pequeña, de modo que suceda esto, para mayor gloria del Espíritu humano.

Odifreddi piensa igual que John Allen Paulos, otro matemático:

Usted puede elegir entre tener unas ciertas nociones claras de matemática o no tenerlas, pero debe saber que si no las tiene, es usted una persona mucho más manipulable que en el caso contrario.
Esas dos citas me vinieron a la mente hace unos días al ver el vídeo de aquí abajo (exactamente a partir del minuto 05:25):



Y es que, como dicen en EcoDiario, "la gripe común causa entre 250.000 y 500.000 muertes al año en todo el mundo y nadie se alarma por ello".

Tay también lo dijo, ahora que me acuerdo. Y lo sigue diciendo.

Para seguir leyendo:
- Ante la gripe A, mucha calma, en Experiencia docet.
- La gripe A: charlatanes al ataque, en El retorno de los charlatanes.

24 de septiembre de 2009

El detector de falacias

Hace algún tiempo, en una galaxia muy, muy cercana...
- ¿Por qué sudas?
- ¡No estoy sudando!, estoy algo nervioso pero no sudo.
- ¿Y por qué habrías de estarlo?
- Serás pesada... Escucha: esta mañana, después de que me dejaras, un tipo que suele pasarse por la oficina nos ha dicho que esta noche el GA [*] volverá a medir el nivel de falacias de los discursos, pero esta vez con un nuevo detector. El antiguo ya sabes cómo funcionó, tuvieron que retirarlo por falta de precisión. Llegó a llamar embustero al Presidente, ¿te acuerdas? ¡Y el Presidente es una máquina!
- Eso fue el colmo.
- Sí, pues ahora el nuevo tiene una base de datos enorme, cientos de falacias y errores lógicos son detectados y analizados por él. Una vez hace el cálculo, le muestra a todos los oyentes el grado de error lógico que contenía el discurso del orador, del conferenciante... de quien sea. Después se indica al lado de su perfil un determinado valor para que lo tengamos presente a la hora de... no sé. Eso último no lo he entendido. Puede que también se muestre con todo detalle dónde se ha cometido la falacia, en qué oración. Eso sirve, me imagino, para que los demás partidos puedan "traducir" lo que decimos, y de ese modo demostrar si nuestro discurso es tan incoherente o tan coherente como parecía en un principio.
- Suena bien, algo así como un detector de demagogia.
- Sí, algo así. Pero puede echar al traste mi discurso. De ser cierto lo que te he dicho -y parece serlo-, deberían habernos avisado. Si lo hubiera sabido con más tiempo podría haber...
- Haber sido más honesto al escribir tu texto.
- No digas eso, mujer. Ojalá se tratara sólo de eso. Por muy sincero que trate de ser, ¡no sé cómo no ser falaz!
Su mujer, a la que Phillipe le contaba todo -"porque con ella se puede", pensaba él (las buenas lenguas decían que era la mujer con el porcentaje de sabiduría neta más alto de la Comunidad)-, le volvió a mirar tras una de sus habituales pausas de reflexión y dijo finalmente:
- Aprenderéis.
[*] Grupo Antifalacias.

Post relacionado:
- ¿Los monos también curan?

22 de septiembre de 2009

El aire acondicionado y el Papa

-Mi madre murió al darme a luz, ¿sabes?, por lo cual mi padre jamás me perdonó. Tiene gracia, quisiera haberle perdonado a él antes de que muriera. Pero somos morbosos, porque tú crees que te mueres pero no es así. En fin, hoy día tienen lásers, tienen... no sé...
- Tú y la ciencia, ¿eh?
- ¡Sí!, ¿qué hay de malo en la ciencia? Mira, yo entre el aire acondicionado y el Papa, prefiero el aire acondicionado.

Relacionado:
- "Si leyeran bien la Biblia, dejarían de creer", en El País.

21 de septiembre de 2009

Una vida a cambio de diez

¿Matarías a tu hijo para salvar a diez personas?

Desde un punto de vista utilitarista y racional solamente, podríamos llegar a responder que sí. Una vida a cambio de diez, ¿por qué no?

Humm... en realidad no. Por cosas de la vida (de la evolución), no somos únicamente seres racionales y prácticos, también somos seres emocionales; también tenemos una Dua en nuestros genes. [*]
Los sentimientos constituyen una poderosa influencia sobre la razón (Damasio).
Dudo que alguien mentalmente sano (sin daños cerebrales perceptibles) pudiera matar a su propio hijo para salvar a alguien; a no ser, pienso yo, que se viese moralmente forzado en una situación particularmente estresante (ej: dilema del tranvía) o que sintiera, qué sé yo, un grado mayor de empatía por ese grupo de personas (podrían ser diez familiares no tan queridos como su hijo pero familiares al fin y al cabo, o podría darse el caso de que el padre despreciase al hijo y no sintiera especial cariño por él, o que la vida de esas personas "valiera" mucho más que la del hijo porque está escrito que ellos salvarán la humanidad el día de mañana. A saber).

Un familiar no es una persona cualquiera. Por tanto, la lógica de "una persona a cambio de diez" se ve forzosamente distorsionada en este caso. Aquí baja colina abajo un torrente mayor de emociones. E incluso de genes.

Sin embargo, una cosa que debemos dejar clara en todo esto es la variedad de posibles interpretaciones. De hecho, es justamente ahí donde radica su belleza y lo que deseo recalcar en este post. La flexibilidad de pensamiento:
El dilema moral planteado en la investigación, dar prioridad a la vida de diez personas sobre la vida de un hijo, no sólo puede analizarse desde la visión neurológica, sino que debe estar encuadrada en un marco más amplio: las normas éticas, las costumbres, el valor del altruismo, la capacidad de reacción del individuo, la personalidad, el ambiente social, el nivel intelectual; es decir, la cultura. Para el antropólogo cultural, es ése conjunto de características, y otras muchas, las que definen, a la postre, los valores sobre los que actuamos y nos movemos. Quizá en determinadas circunstancias, un individuo puede sacrificar la vida de su hijo para salvar un número mayor de vidas; pero de ahí no se deduce que dicho sujeto sufra algún tipo de daño cerebral. La capacidad humana de respuesta ante la adversidad y la toma de decisiones es tan sumamente compleja, que reducirlo todo a una alteración cerebral es, cuando menos, un ejercicio insuficiente para comprender el casi infinito mosaico de la conducta.

Los experimentos de Damasio, Hauser y otros numerosos neurocientíficos, vienen a arrojar luz sobre el funcionamiento del cerebro, pero las valoraciones de los resultados obtenidos han de realizarse necesariamente desde una perspectiva global.

Sea lo que deparen las futuras investigaciones en neurociencia social y demás ramas del saber, ahí estaremos nosotros para amoldarnos y seguir esculpiendo nuestra concepción del mundo.
[*] Dua es una "emocional", un ser de un universo paralelo en la novela Los propios Dioses, de Isaac Asimov.
Relacionado:
- Moral Sense Test (Encuesta de Juicio Moral).

19 de septiembre de 2009

La reflexión del blogger

Debemos asumir la responsabilidad de lo que decimos y reconocer que nuestras palabras, en caso de que alguien las crea, pueden tener profundos efectos, para bien y para mal.
Daniel Dennett, La evolución de la libertad, Paidós, Barcelona, 2004, p. 32.

18 de septiembre de 2009

Entre el utilitarismo y el liberalismo (II)

Escribe Esperanza Guisán en la introducción de El utilitarismo:
Los autores neoliberales pueden acusar a Mill, si acaso, de su exceso de celo por la libertad, no de falta de preocupación por ella. Ya que ocurre en el caso de Mill, que a diferencia del "dejar ser libres" a los demás, el utilitarista es un hombre comprometido, que sabe que si se "deja" a la gente a su suerte es posible que nunca alcancen la libertad/felicidad. El utilitarista comprometido sabe que no es suficiente con no poner cortapisas, no basta con no frenar, sino que hay que fomentar y acelerar. El mundo debe ser cambiado, transformado. No basta con que cada cual viva "como quiera", porque, posiblemente, el hombre sin medios de fortuna, sin capital cultural, sin desarrollo de su intelecto, su sensibilidad, sus sentimientos, nunca va a poder gozar de la libertad (ni, por consiguiente, de la felicidad).
Unas páginas más atrás, Guisán aclaraba que:
Gran parte de las críticas dirigidas a Mill y su utilitarismo no habrían tenido lugar de haberse esforzado mínimamente sus detractores por comprender la concepción peculiarmente moral de la Felicidad que se esboza y se propugna en los trabajos de Mill. Bastaría no olvidar [...] las declaraciones de Mill en Consideraciones sobre el gobierno representativo [...] acerca de la no utilidad de un dictador benévolo, supuestamente sabio e imparcial que se encargase de promover la mayor felicidad del mayor número. De acuerdo con los presupuestos de Mill, el dictador sabio y benévolo resultaría totalmente inútil y su existencia indeseable, ya que [...] la felicidad es una conquista humana, fruto del desarrollo de las capacidades de autogobierno y de participación en la vida pública. [...] Un gobierno de tal tipo, concluye Mill, no es en modo alguno un buen gobierno ya que [...] lo que justifica la acción de gobernar es el conseguir individuos mejores intelectual y moralmente hablando.
John Stuart Mill, El utilitarismo, Alianza Editorial, Madrid, 1984, pp. 19-23.

Para seguir leyendo:
- Entre el utilitarismo y el liberalismo.
- Mill como cachiporra, en Liberalismo.org

16 de septiembre de 2009

La galaxia de mi bañera

Este post comparte con aquel otro -El tenis y la economía- el interés por encontrarle la parte teórica a las situaciones cotidianas de la vida. Son cosas de perogrullo, quizá algo ingenuas, pero al menos me sirven de excusa para traer, como en este caso, la física a casa.

La foto cutre de aquí arriba es una galaxia en pequeñito.

Si os fijáis, siempre que nos duchamos aparece lo que a partir de ahora voy a llamar una galaxia de jabón. Después de hacer la foto, mi madre me dijo:
- Pero eso no es una galaxia.
- No juegues con mis sentimientos. Claro que es una galaxia. ¿En qué se diferencia de una galaxia "de verdad" o de un huracán?
- Pues en que...
- ¡En casi nada, y sanseacabó!
Digo "en casi nada" en lugar de "en nada" por un motivo: el efecto Coriolis (del que suele decirse, en cierto modo erróneamente, que está detrás de las galaxias de jabón) no tiene la misma relevancia en un fenómeno que en otro. Alfonso, en MalaCiencia, explica esto último.

Así que me quiero quedar con la analogía de antes. A veces resulta increíble descubrir hasta qué punto pueden estar relacionados niveles de organización tan distintos y alejados entre sí como es el caso del nivel de las moléculas de agua de nuestro lavabo por un lado, y el nivel de las galaxias de nuestro universo por otro.

Post relacionado:
- Hacia los confines del Universo, en La Máquina de Von Neumann.

15 de septiembre de 2009

Borges y la paradoja de Russell

Aprendiendo un poco de retórica:
En sus intentos por expresar la insuficiencia de la razón humana, Borges llega a catalogar con el arbitrario y convencional orden alfabético una serie de referencias autoexcluyentes, incluyendo incluso en el apartado h) la paradoja de Russell:

"Los animales se clasifican en a) pertenecientes al emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas."

14 de septiembre de 2009

A favor y en contra de Jane Goodall

Dice la naturalista Jane Goodall (vía):
Los manglares están siendo cortados. Los efectos de algunas cosas, como los maremotos, se vuelven peores. Hemos hablado acerca de la erosión del suelo. Tenemos la quema irresponsable de los combustibles fósiles junto con otros gases invernadero [...] dirigiéndonos hacia el cambio climático. Finalmente, alrededor del mundo las personas empiezan a creer que está pasando algo muy malo con nuestro clima. En todo el mundo, los climas están confundidos, y son las personas más pobres las más afectadas. Es África la que ya está afectada. En muchas partes de África subsahariana las sequías son mucho peores. Y cuando finalmente llueve, [...] produce inundaciones y agrava los problemas, y el ciclo de pobreza, de hambre y de enfermedad.
Dice Albert Esplugas, alias Si la temperatura baja nos ponemos un jersey y si sube enchufamos el aire acondicionado:
El cambio climático puede suponer un incremento de las temperaturas de algunos grados en el próximo siglo y un aumento del nivel del mar de menos de un metro (con perdón de Al Gore, ese gran autor de cine fantástico). Los efectos son negativos si vives en los trópicos o a pocos pies por encima del nivel del mar, pero son positivos si vives en Escandinavia o en Siberia. En balance las consecuencias son negativas sólo si asumimos que somos incapaces de adaptarnos al cambio. ¿Es realista esta premisa? Al fin y al cabo hay gente viviendo en Alaska y en Ecuador. Si la temperatura baja nos ponemos un jersey y si sube enchufamos el aire acondicionado. ¿Por qué no podemos adaptarnos al cambio climático?
La verdad es que comparto la idea que sugiere de "adaptarnos al cambio", pero siguen sin gustarme los "escépticos contentos".

Dice Francisco Capella, citando a Goodall:
"Aunque los chimpancés comen carne, sólo constituye un 2% del total de su dieta, que es muy poco. Nosotros comemos demasiado y la queremos barata, lo cual explica en buena medida la epidemia de obesidad en el mundo occidental. Por otra parte, como explico en mi nuevo libro, el consumo elevado de carne es, probablemente, lo que más amenaza el futuro del planeta, porque cuanta más gente come carne, más zonas se deforestan para cultivar el grano que alimente al ganado." Si los chimpancés no comen más carne tal vez es porque no pueden, no porque se preocupen por seguir una dieta equilibrada. Conceptos como mercado, empresarialidad, beneficios, le son completamente ajenos, pero qué bien suena lo de criticar la deforestación sin aclarar por qué son preferibles los árboles a las gramíneas.
Como veis, Esplugas y Capella no comparten las ideas de Goodall (o de Al Gore). Posiblemente sea porque conocen mejor a los humanos que ella, esa "experta en chimpancés" pero "ignorante sobre humanos".

Quizá Goodall ignore la parte que ellos dominan, pero ¿por qué no puede ocurrir también al revés, es decir, que ellos ignoren la parte que Goodall domina? No puedo compartir el extremismo facilón de algunos.

Jesús Gómez, otro gran conocedor de la especie, seguro que llamaría "intelectual economofóbica" [*] a Goodall, pero ¿y Gómez?, ¿cómo llamaría Goodall a Gómez?, ¿economófilo?

Unos hablan de empatía (reciprocidad, etc.) y otros de libre mercado (oferta y demanda, etc.) como si hablaran de cosas completamente distintas. A veces parece que sólo coincidan en una cosa, en un pensamiento: "¿Hablo yo o pasa un carro?".
[*] Ver Camino de Servidumbre (F. Hayek), Alianza Editorial, Madrid, 1978, pp. 246-249.
Para seguir leyendo:
- El rincón de Jane Goodall.

12 de septiembre de 2009

No hace falta creer en Dios para ser bueno

El gráfico de aquí arriba, que pertenece a un estudio realizado por el investigador venezolano Klaus Jaffe, muestra la correlación existente entre la productividad científica de un país (medida por el número de artículos científicos publicados en ese país e indexados en el SCI) y el porcentaje de respuestas afirmativas al enunciado "It is not necessary to believe in God to be moral".

En Francia, por ejemplo, la mayoría de los encuestados coincide en que no es necesario ser religioso para comportarse de un modo ético. En Turquía, por el contrario, la mayoría no está de acuerdo con esa afirmación.

En otras palabras: parece ser que cuanto mayor es el progreso económico y la productividad científica de un país, menor es la creencia de necesitar a Dios para tener un comportamiento respetuoso con los demás (+ info pinchando sobre el gráfico).
Vía La revolución naturalista.
Para seguir leyendo:
- El ateo ético.
- Vindicación de la religión natural, en Cuadernos cuodlibéticos.
- Mis padres son gays.

9 de septiembre de 2009

La telebasura y los Dos Minutos de Odio

Un momento después se oyó un espantoso chirrido, como de una monstruosa máquina sin engrasar, ruido que procedía de la gran telepantalla situada al fondo de la habitación. Era un ruido que le hacía rechinar a uno los dientes y que ponía los pelos de punta. Había empezado el Odio.

Como de costumbre, apareció en la pantalla el rostro de Emmanuel Goldstein, el Enemigo del Pueblo. Del público salieron aquí y allá fuertes silbidos. La mujeruca del pelo arenoso dio un chillido mezcla de miedo y asco. Goldstein era el renegado que desde hacía mucho tiempo (nadie podía recordar cuánto) había sido una de las figuras principales del Partido, casi con la misma importancia que el Gran Hermano, y luego se había dedicado a actividades contrarrevolucionarias, había sido condenado a muerte y se había escapado misteriosamente, desapareciendo para siempre. Los programas de los Dos Minutos de Odio variaban cada día, pero en ninguno de ellos dejaba de ser Goldstein el protagonista. Era el traidor por excelencia, el que antes y más que nadie había manchado la pureza del Partido.
[1]
Para algunos, la telebasura (concretamente el periodismo del corazón) es un sucedáneo de los Dos Minutos de Odio de la novela 1984. En lugar de ver a Goldstein en nuestras pantallas, vemos a Farruquito.

Muestra de ello son, por ejemplo, los mensajes de texto (SMS) que envían los telespectadores más airados y/o los más aburridos a los programas de Odio. Esos ¿textos? que aparecen en la parte baja de la pantalla.
[1] George Orwell, 1984, Ediciones Destino, Barcelona, 1952, p. 18.

8 de septiembre de 2009

Ética, veganismo y snuff movies (II)

Continuación del post Ética, veganismo y snuff movies.

Estoy de acuerdo con John Stuart Mill y E.O. Wilson cuando sugieren que no siempre existe una línea clara entre lo que es y lo que debe ser (pronto hablaré de ello).

Justo por eso creo, en este caso, que el debe de Héctor (debemos seguir comiendo animales) no tiene por qué seguirse del es (comer animales es “ley de vida”) si no queremos, es decir, si lo creemos inoportuno.

Los conceptos es y debe son y deben ser tan maleables, a mi juicio, que incluso podríamos decir (siguiendo la filosofía de Wilson y Mill: el debe está contenido en el es) que la actitud de Da Vinci, Tolstói, Einstein y demás no es producto del debe, sino en realidad del es: es natural sentir empatía por otros “seres sintientes”, por tanto, debemos actuar según esos dictados.

Sea como sea (y esto es lo que quiero subrayar; lo otro puede ser discutible, esto no), tanto los sensocentristas que no consideran inmoral comer animales (Peter Singer) como los sensocentristas que sí lo consideran inmoral (veganismo), coinciden y apuntan en la misma dirección: dar un trato ético a los animales no humanos.

Singer y compañía han subido el primer escalón: rechazar la actual ganadería intensiva, entre otras cosas. Exagerando: sólo un psicópata puede aceptarla. De ahí que lo más sensato y realista ahora mismo sea adaptar progresivamente nuestra dieta al vegetarianismo o, si acaso, al flexitarianismo.

El segundo escalón (el veganismo), en cambio, parece requerir un mayor trabajo teórico. O algo así.

7 de septiembre de 2009

Ética, veganismo y snuff movies

La mayoría de los que leemos este blog no somos veganos. Es más, posiblemente nunca haya pasado ninguno por aquí. Por regla general, menos de una persona de cada cien lo es.

En cambio, bienestaristas como Peter Singer seguro que en el fondo todos o casi todos lo somos, en mayor o menor grado. Algo pasivos, pero...

Después de ver Earthlings, una snuff movie fácil de conseguir, uno podría preguntarse por qué no lo somos.

Todo el que lo desee puede argumentar en los comentarios de este post algunas cosas como:
- Por qué no somos veganos.
- Por qué no deberíamos o podríamos serlo.
- Por qué (o en qué) se equivocan los veganos.
No obstante, podéis decir cualquier cosa que se os pase por la cabeza.

Os espero en los comentarios, si os animáis.

Continuación:
- Ética, veganismo y snuff movies (II).

4 de septiembre de 2009

Estrés y felicidad en EE.UU.

Si tienes mucho cortisol corriendo por las venas, estás -por definición- estresado. El cortisol y el estrés son prácticamente sinónimos.

[...] Uno de los efectos más sorprendentes del cortisol es que suprime el funcionamiento del sistema inmunológico. Es notable que la gente que ha estado preparando un examen importante, y ha dado muestras de estrés, tiene más probabilidades de coger catarros y otras infecciones.


Los estados en verde clarito presentan los niveles más bajos de estrés (mapa 1) y los niveles más altos de felicidad (mapa 2). Como se puede apreciar a simple vista, la correlación inversa que se da entre ambas variables (a menor estrés, mayor felicidad) es bastante alta. Más información pinchando sobre las imágenes.

Y ahora la pregunta del millón de euros:
¡¿Quién se viene a Hawái?!
[*] Matt Ridley, Genoma: La autobiografía de una especie en 23 capítulos, Editorial Taurus, Madrid, 2000, p. 173.

2 de septiembre de 2009

Cómo ser de derechas y morir en el intento

Comentando en el blog Cómo ser de Derechas y no Morir en el intento. Allí se pueden leer las siguientes palabras del libertario Walter E. Williams:
Lo que es "justo" ha sido debatido durante siglos, pero déjeme ofrecerle mi definición de justicia social: Yo guardo lo que gano y usted guarda lo que gana. ¿No está de acuerdo? Bueno, entonces explíqueme cuánto de lo que yo gano le "pertenece" y porqué.

Lo que sigue es el comentario que hice a esa cita. Comentario abierto a vuestra crítica, claro:
Cabría preguntarse cómo ha ganado "ciudadano1" su dinero y "ciudadano2" el suyo, es decir, cuánto de lo que "ciudadano1" ha ganado lo ha hecho sin perjuicio alguno para “ciudadano2”.

Por otra parte, si aquél gana (merecidamente, es igual) diez veces más que éste, me parece “justo” que aporte más al grupo. No vale excusarse en “yo hago con mi dinero lo que quiero”. Esa excusa deja de valer desde el mismo momento en que se firma el “
contrato social” de Hobbes, Locke y compañía; esto es, desde que nacemos.

En un mundo donde los humanos, todos ellos, fueran completamente racionales y autorregularan sus asuntillos óptimamente, yo también diría sin inmutarme algo parecido a lo que dice Walter. De hecho, la justicia, como idea, dejaría de tener importancia. Las cosas ya no serían justas o injustas, simplemente serían.

Pero el mundo de Walter es una ilusión. Creer que el “progre” dejará algún día de defender la idea de igualdad es una ingenuidad, tanto como creer que los dátiles algún día caerán hacia arriba o que el propio Walter se cansará de defender la idea de libertad.

Para construir mi definición de “justo” no me valgo del socialismo, sino, en todo caso, de sus raíces. La
cooperación entre los miembros de un grupo, ya sea de chimpancés, de lobos o de humanos, lleva implícito un comportamiento egoísta, así como uno altruista.

Si yo te quité los piojos y tú aceptaste, Walter, no me vengas ahora con que no te apetece quitármelos. Hasta un “lomo plateado” como tú sabe lo que es la empatía.

En fin, decir “yo guardo lo que gano y usted guarda lo que gana” y quedarse tan pancho es muestra de una
hemiplejía moral, como diría Ortega y su gemelo monocigótico Gasset.
Post relacionado:
- Ideologías y el gráfico de Pournelle.