7 de febrero de 2010

¿Ateísmo o ignosticismo?

Después de escuchar a Fernando Savater (minuto 1:20), he vuelto a preguntarme algo que tengo pendiente de saber:
¿Soy ateo? ¿Y si, más bien, soy ignóstico?

9 comentarios:

El Replicador de Sueños dijo...

Hugo, creo que en realidad no dudamos sobre este asunto. Sabemos que la gente habla de cantidad de temas sin tener conocimiento sobre tales o teniendo un conocimiento insuficiente o erróneo. Y hablo de temas terrenales sobre los que tenemos conceptos bastante claros. ¿Que podría entonces suceder cuando hablamos de algo como un dios? si justamente, cada vez mas, el argumento de la persona religiosa es maleable y personal. Es como hablar del amor... cada cual se lo toma a su manera y por ello genera tanto conflicto. ¿Será que como tanto dicen "dios es amor"? Entonces dios es dopamina y dejo de ser ateo!!!
En fin...

salud!

Facundo

Tay dijo...

Pues a mí también me clasificarían como ignosticismo (yo creo que no lo voy a hacer).

Dios es una palabra con muchos significados, si significa "infinito", puede que exista, aunque no tengo necesidad de creer en el (en el sentido emocional de la palabra "creer", de "fe"). Si significa "amor" como dicen muchos, pues tanto igual... Pero estas cosas suelen ser detalles filosóficos, que no tienen sentido en el lenguaje común, porque cuando decimos que uno es ateo, sabemos perfectamente a qué clase de dios está negando ese alguien.

Yo puedo decir que los telettubies no existen, pero a un filósofo seguramente tengo que detallar y decirle que existen en la televisión, en algún hangar de un plató de televisión y en la mente de muchos niños... pero en el lenguaje coloquial puedo decir que no existen sin problema alguno.

Siendo ateo, en algún sentido me siento pampsiquista, y hay quien el panpsiquismo lo considera panteísmo... pero allá él :D

Saludos

Hugo dijo...

Interesante, ¡muy interesante! No añadiré nada. Soy todo oídos en este post :D

Siesp... dijo...

Los vericuetos (hermosa palabra) del lenguaje y del razonamiento son "inescrutables". Una manera de llamar la atención no deja de ser el presentarse ante el mundo como equidistante de todas las posiciones. Es lo que hace Savater.

Particularmente considero que nunca sería yo ignóstico puesto que no necesito preguntarme qué es dios. Está claro. Todo el mundo "sabe" qué es dios: es el creador del universo (para todo el mundo). Ahora bien, entre todos los "dioses" cabe la opción de negarlas todas. Esto es, el ateísmo.

Si hemos de buscar una definición de dios para luego alabarla o combatirla nos vemos abocados a la prehistoria intelectual -desde mi punto de vista- puesto que no habremos entendido nada del origen de sa fuerza (amor, inspirador, creador, en definitiva, la solución de todos los miedos) llamada dios. Si nos situamos equidistantes a cualquier interpretación condedemos el mismo valor de la carga de la prueba a todas las opciones o, lo que es lo mismo, las valoramos todas por igual.

Y si algo nos ha enseñado la madre Naturaleza es que no todo es igual. Hay cosas más iguales que otras, jeje.

La equidistancia es enemiga del compromiso. Y ese compromiso conmigo mismo me lleva a ser como soy. No seré el ser más perfecto del mundo, ni mucho menos, ni lo pretendo. Pero me gusta el compromiso con lo que yo considero mis "principios morales libres", inspirados por la compasión y las ganas de aprender y querer conocer la verdad. En definitiva, compromiso como el que en su vida particular practica Savater, pero luego comete la incoherencia de presumir de equidistancia.

Lo repito por tercera vez en tu blog: Yo admiraba a Savater; ahora sólo lo respeto.

Un abrazo.

Hugo dijo...

Ahí, ahí. Ahí te quería ver yo. Un ateísmo sin fisuras, duro como una roca :P

Siesp... dijo...

Hombre, dicho así, hasta suena casi mal jejeje.
No es eso. Es cuestión de principios adquiridos por la razón y coherencia. No todos pueden decir lo mismo, por muy Savater que se llamen :P
Casi que enlazaría con el último post de José Luis Ferreira.
Échale un vistazo.

Hugo dijo...

Sí, lo he leído. Has dejado allí un buen comentario. Otro :D

José Luis Ferreira dijo...

Podrás ser ignóstico, pero no creo que con esa palabra se vaya a llegar muy lejos.

Estoy con Savater en la falta de definición en general de lo que sería dios y, por ende, diría que no sé de qué me hablan. De hecho, lo suelo hacer cuando sale el tema.

También estoy con él en no definirse, en principio, como no-algo (más que anti-algo, que dice él). La tetera de Russell es un objeto bien definido, en el que nadie cree y nadie opta por llamarse ateteriano.

Pero solo en principio, puesto que si un alto porcentaje de la humanidad se definiera de manera muy significativa por su creencia en tal tetera, creo que a algunos no nos quedaría más remedio que decir que (además de otras mil cosas que nos definen) somos, efectivamente, ateterianos.

Y volviendo a la definición. Cuando pido definiciones, a veces se me da alguna más o menos inteligible, que no contiene las palabras omnipotente, omnisciente y otros omnis indefinibles.

Por ejemplo, si se habla de un ser con voluntad y no sabemos si partículas elementales u otra cosa que es responsable de la existencia del universo conocido, con sus leyes y todo, pues diré que no solo no me consta, sino que no explica nada.

El agnóstico no sé qué dirá. Si no le consta que exista ni que explique nada, debería prescindir de hipótesis tan vacua. Es lo que hacemos los que me temo nos quedaremos con el nombre de ateos.

Hugo dijo...

"Pero solo en principio, puesto que si un alto porcentaje de la humanidad se definiera de manera muy significativa por su creencia en tal tetera, creo que a algunos no nos quedaría más remedio que decir que (...) somos, efectivamente, ateterianos."

Hum... la verdad es que estoy muy de acuerdo. Si nos vamos a la etimología, soy ateo, sin duda:

"Etimológicamente el término proviene del adjetivo griego αθεος (atheós) , que significa ‘sin dios’ (en cualquiera de los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos)"

Gracias por pasarte, José Luis.