8 de febrero de 2010

Neoliberalismo: la evolución del conservadurismo

Los que hoy acusan a la izquierda de franquista y antiliberal [1] son probablemente, y paradójicamente, los mismos que, de haber vivido una dictadura en el pasado, no la habrían criticado.

Los neoliberales de hoy son los franquistas de ayer -y los aristócratas de anteayer-, sólo que más modernos. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Entre los conservadores de hoy, si bien se sigue creyendo que los estados deben ser "fuertes", se prevé que sean (en principio) "mínimos" y no sobreprotectores. Los conservadores se han reconciliado con la democracia (en una u otra forma) o incluso, en ciertos casos, se han convertido en sus defensores fervientes. [2]

El neoliberalismo (...) se vuelve internamente contradictorio, y dicha contradicción es cada vez más fácil de ver. Por una parte, es hostil a la tradición, y constituye verdaderamente una de las principales fuerzas que eliminan la tradición en todos lados, como consecuencia del impulso de las fuerzas de mercado y de un individualismo agresivo. Por otra, su legitimidad y su vinculación con el conservadurismo se basan en la persistencia de la tradición en las áreas de la nación, la religión, los sexos y la familia. Dado que no posee verdaderos motivos teóricos, su defensa de la tradición en estas áreas suele adoptar la forma de un fundamentalismo. [3]
[1] Neoliberales en los minutos 11:15, 18:00 y 26:30.
[2] Anthony Giddens, Más allá de la izquierda y la derecha, Ediciones Cátedra, Madrid, 1996, p. 36.
[3] Ibid., p. 18.

15 comentarios:

Topo Universitario dijo...

>>> Los que hoy acusan a la izquierda de franquista y antiliberal son probablemente, y paradójicamente, los mismos que, de haber vivido una dictadura en el pasado, no la habrían criticado.

Eres capaz de hacer historia-ficción y creértela. Impresionante.

Liberal: Estado mínimo.
Franquismo: Gran intervención del Estado.

Hala, consigue cuadrar eso.

Siesp... dijo...

Sobre estos temas, lo mejor es creerse la mitad de la mitad y, aún así, seguro que no es correcto.

La demagogia impera.

Hay mucho santón suelto que aparece en muchas tribunas pontificando sobre "eficiencia política" con la libertad que le permite la famosa "ley de amnistía" del 77. Se supone que se hizo para la reconciliación, y es verdad. Pero esa reconciliación sólo se pudo efectuar entre los que "cabalgaron" a lomos de la dictadura (incluídos asesinos y familias enriquecidas bajo el régimen) y los que quedaron de la depuración fascista (no niego que pudiera quedar algún asesino, pero tampoco se me podrá negar que sería algún caso inédito y, desde luego, ningún rico a costa de su adhesión a un régimen represor y criminal). La descompensación es gigante.

Dicho lo cual, uno tiene que "tragarse" las pontificaciones de los neoliberales que, a voz en grito, dicien: "a mí nadie me tiene que dar lecciones de democracia". Eso lo puede gritar por la ley de amnistía, la misma que prohíbe exigirle cuentas por su fortuna y que, en contrapartida, sólo generó la salida de la cárcel de los superviviente que lucharon por la libertad bajo Franco.

Hasta ahora sólo he mostrado datos históricos.

Respecto al tema del post, considero que hay demasiada gente hostil hacia las denominaciones clásicas de las tendencias políticas. A unos no les gusta la palabra "derecha" y emplean otras como conservadurismo o neoliberalismo. A otros no les gusta la palabra "izquierda" y emplean otras como progresismo o reformismo.

Lo chocante del asunto es cuando a uno le molesta tanto que lo tachen de derechista o izquirdista que emplea términos como "conservadurismo reformista" o "progresismo social". Son zarandajas.
Llamémosle como queramos, pero las distintas formas de ver el mundo se resumen en dos: La que considera el Poder como un "asunto natural" por herencia del que siempre ha dispuesto de propiedades y los que, no teniendo nada de éstas, sólo les queda su cerebro. A éstos últimos se les suele llamar ultimamente en tono despectivo "intelectuales". Por supuesto que habrá excepciones en ambas referencias, pero la generalidad no creo evaluarla muy mal.

Es de aclarar que todo lo anterior vale para los ciudadanos cultivados políticamente, es decir, aquellos que disponen de capacidad de crítica, nunca para la gran mayoría que vota con las tripas que, además, no tiene ni idea de que el Parlamento Europeo legisla hoy en día muchas materias de obligado cumplimiento por los estados miembros. Y en esas materias se encuentra la famosa "ley antitabaco". Me encanta oir a los santones de la derecha criticar una ley que en Europa ha sacado adelante un parlamento con mayoría absoluta del Partido Popular Europeo. Pero la gente de a pie no suele enlazar las informaciones, es más fácil echarle la culpa a Zapatero. Luego, pasa lo que pasa, que la derecha llega al poder y no cambia estas leyes porque ya nos hemos acostumbrado. Pero el coste político siempre lo pagan los mismos.

Ejemplo, en mi ciudad (como imagino que en la tuya) la derecha, entonces en la oposición, puso el grito en el cielo cuando al alcalde respectivo se le ocurrió implantar el sistema de aparcamiento de la O.R.A. porque a la gente le costaba dinero aparcar. Hoy, en el poder municipal, la han ampliado de tal manera que da asco. Pero nadie protesta. Así pasará con el tabaco.

Vale, acabo ya, que se me nota demasiado que mi compromiso es zurdo, jejeje.

Saludos.

PD.- Ya comenté en alguna ocasión que esta clase de debates sólo se dan en el mismo lado, entre los intelectuales. En el otro, el único debate es "lo mal que lo hace el contrario" (lleve o no lleve razón). Se limitan a esperar la fruta de madura, van a manifestaciones antiabortistas pero luego no derogan la ley cuando gobiernan. No tienen webos. :P

Saludos.

Siesp... dijo...

Liberal:

Que vende las propiedades rentables del Estado, con la excusa de empequeñecerlo, para privatizar los beneficios y debilitarlo frente al poder económico (lógicamente privado, en las manos de los de siempre). No privatiza la Renfe ni otras empresas públicas con pérdidas, sólo Endesa, Repsol, Timofónica, etc. Luego vienen las crisis y a ver qué patrimonio tiene el estado para hacerle frente.

Franquismo:

Gran intervención del Estado, es cierto. Pero sólo en uno de los sentidos: crear poderes económicos dominados por los mismos (no enumeraré las familias beneficiadas y "amnistiadas" para no ofender a nadie).

Además, Franco era un rojo peligroso, ¡no te fastidia!

Hugo dijo...

Topo, la respuesta está en el título: "la evolución del conservadurismo". Y en la genopolítica, seguramente.

Siesp, vaya comentario. Luego lo comento :D

elisa dijo...

"Me encanta oir a los santones de la derecha criticar una ley que en Europa ha sacado adelante un parlamento con mayoría absoluta del Partido Popular Europeo."


Lo más triste de esto es que sí que saben que se legisla en el Parlamento Europeo, y sí que saben que lo que la dereche no acepta en una nacíon (p.e.:España)sí lo que acepta en otra (p.e.: Alemania) y no pasa nada de nada porque, y cito "La política no es sino la sección espectáculos de las grandes economías" (desconozco el autor y la exactitud de la frase)
Hemos llegado a un punto en el que sólo quedan los radicalismos, lo demás es centro derecha o derecha.

Siesp... dijo...

Alguna vez hablo de fútbol con un amigo madridista que, cuando hace referencia a un barcelonista, menciona la expresión "fulanito es catalán cerrao"... ¡claro, seguro que él es madridista abierto, objetivo y democrático! Jejeje.
Pues eso, que no se puede hablar de política desde las vísceras, como en el fútbol, sino desde la razón; pero eso no sucede en las tertulias de un bar. La mayoría habla de política como de fútbol, con el sentimiento. Y da igual que charles con un socialista visceral o con un pepero visceral, nada los hará cambiar de opinión... ¡porque nunca la tienen!, sólo sentimientos.
Hace falta algo más para hablar, no sólo de política sino de todo en la vida; hace falta cabeza.

Hugo dijo...

Bueno, has escrito tanto que no me voy a detener en todo, jeje. Lo rumiaré para mí :D

La demagogia, concretamente, es un asunto que me preocupa (tal vez porque es muy fácil caer en ella). Hoy mismo, sin ir más lejos, me han mandado un correo (de esos que la gente reenvía a mansalva) en el que ponía: "Un pueblo ignorante es terreno abonado para la demagogia".

Un saludo a todos. A ti también, elisa. Gracias por pasaros :P

Lino dijo...

Aun tengo que leerme todos los comentarios, pero de momento me gustaría indicar que este problema, aunque cierto, solo ocurre en España o aquí lo hace en mayor medida.

El sistema partidocrático ha ido involucionando a un bipartidismo atroz, en donde hasta el fumar se convierte en un elemento identificativo político. En esta tesitura, liberales, conservadores y ultracatólicos, se han debido posicionar en el mismo lado, formando una alianza anti-natural e incongruente, con el resultado conocido en el que un partido llamado de derechas o centro-derecha, según convenga, cree erróneamente representar a todo el espectro político no-izquierda, el cual es un continuo desde el social-liberal, hasta el ultra liberal; y por otro lado totalmente distinto, el sector conservador ultracatólico, que comparte con la izquierda su gran estatalismo, aspecto común al fascismo (y el nacional-catolicismo) y al comunismo, aunque antagónicos en el resto.

En otros países como EUA, el comunismo y el fascismo han sido apartados, quedando solo el liberalismo, compatible con distintos grados de protección social e intervención estatal. En España seguimos todavía en una especie de Guerra Civil Fría, con los bandos clásicos rojo y azul, fuertemente estatalistas. Lo que ha fracasado en España de siempre, es el liberalismo y la cultura democrática, y el oponente solo se entiende como un enemigo al que hay que aniquilar.

Hugo dijo...

Un análisis muy interesante, Lino. El concepto de "Guerra Civil Fría" tiene gancho. No se me olvidará :P

Lo que es indicativo, entre otras muchas cosas, es que Pons, por un lado, y Pajín, por otro, hayan llegado a ser portavoces de un partido político. La calidad política (honradez, rigor, etcétera, etcétera) brilla por su ausencia.

Un placer leerte.

Lino dijo...

Muchas gracias. El placer de leer blogs como el tuyo y otros que he descubierto recientemente (el libro de arena, de Hector Meda), es mío.

Esos productos políticos que comentas, son fruto de lo que el actual sistema fomenta debido a la ausencia de un arbitro que modere el discurso político. Ese arbitro, por supuesto, no es otro que el de los ciudadanos, al no existir auténticos mecanismos de participación democrática, y se reduce todo a una lucha demagógica entre bandos.

Saludos

Serenus Zeitbloom dijo...

¿jo, todo va a ser franquismo o estalinismo fuera de la socialdemocracia?

me siento de espíritu liberal.. yo

Hugo dijo...

Oh, me halagas, Lino. Uno no es de hielo :P

Serenus, ¡por supuesto que no! :D

Lino dijo...

Serenus, la socialdemocracia es solo un punto en el continuo ideológico posible. El problema es la enorme y grosera discretización que el actual sistema nos ofrece.

Armando dijo...

El comentario de Lino es pertinente y acertado en mi opinión. El problema político en España es radical, de raíz. Urge reformular la forma de estado que nos impusieron:

La sociedad civil vive raptada por un sistema político endogámico y viciado. No existen canales de expresión y presión política al margen de los oficiales, heredados de la estructura franquista del estado: partidos, sindicatos, oligarquía financiera. Los partidos políticos, que deberían ser el medio natural de expresión de las demandas de la sociedad y el canalizador de sus propuestas de reforma son hoy estructuras de poder en las que los requisitos para ascender en la jerarquía interna, por tanto para alcanzar eventualmente responsabilidades de gobierno, son contrarios al buen ejercicio de la política entendida como dirección de los asuntos públicos en beneficio del común de los miembros de una sociedad. En el mejor de los casos alumbrará una voluntad firme. En el peor, que es donde estamos, pusilánimes conspiradores sacarán pecho ufanos mientras el siguiente líder afila la cuchilla.
Necesitamos pedagogía política!

Saludos, enhorabuena por el blog.

Hugo dijo...

Gracias, Armando. Enhorabuena también por el tuyo (y los vuestros). No os conocía :D

Lino y tú me hacéis sentirme anquilosado, antiguo, en este tema. ¡Y me gusta! Ideas, nuevas ideas es lo que hace falta. Un ir y venir de ideas originales. Un ir y venir de reformadores :P

Un saludo.