3 de marzo de 2010

Conservar o no conservar, esa es la cuestión

¿Es el ecologismo una ideología antiliberal? Según liberalismo.org, sí.

No opino lo mismo. A mi juicio el ecologismo es, o debería ser, la evidencia científica trasladada a la acción política. Ni más ni menos.

Leo en la misma web:
Desde un punto de vista práctico, es obvio que la vida humana no se vería significativamente afectada por la desaparición de especies como el bisonte o las ballenas en peligro de extinción. El simple hecho de que la pérdida de unas especies pueda ser irreemplazable desde un punto de vista genético y que en algún momento futuro podríamos lamentar esta decisión, no es un argumento lógico para concluir que no debe permitirse que ello ocurra. Si se aceptara esta argumentación, la gente nunca podría ordenar el garaje o tirar nada, porque, quién sabe, el montón de papeles puede incluir una carta de George Washington o un décimo de lotería premiado.

La desaparición de especies se ha venido produciendo desde que hay vida en la Tierra. No parece que ahora sea más acelerado que en cualquier otro momento. Más aún, sea cual sea el nivel al que ocurra ahora como consecuencia de la actividad humana, aún es sencillamente parte de un proceso de la naturaleza. El propio hombre es parte de la naturaleza. Cualquier especie que pueda destruir en el curso de sus actividades no puede razonablemente ser considerado de forma diferente que la de las incontables especies destruidas por cualquier otro proceso natural.
George Reisman, Capitalism.

Primero: Reisman defiende el capitalismo de forma muy bruta. Con defensas así, no me extraña que haya anticapitalistas. Parece como si el ecologismo fuera enemigo del capitalismo. Y no es así, o no tiene por qué ser así (véase Inteligencia ecológica de Daniel Goleman y Natural Capitalism de Hawken y compañía). Segundo: todo el texto me parece un disparate, así que voy a detenerme y comentar algunas cosas. Refutarme si es preciso, no os cortéis :o)

Aquí Reisman por un momento me ha recordado al bueno de Herbert Spencer:
(...) sea cual sea el nivel al que ocurra ahora [la extinción de especies] como consecuencia de la actividad humana, aún es sencillamente parte de un proceso de la naturaleza. El propio hombre es parte de la naturaleza. Cualquier especie que pueda destruir en el curso de sus actividades no puede razonablemente ser considerado de forma diferente que la de las incontables especies destruidas por cualquier otro proceso natural.
Reisman se considera "parte de la naturaleza" cuando quiere. Unas extinciones son claramente diferentes de otras (por tanto, su argumento es falaz) porque nosotros, a diferencia de los peces o de los volcanes, creemos en la ecología, como diría Elizabeth Costello: "Nosotros, los gestores de la ecología (...) entendemos el mecanismo global, así que podemos decidir cuántas truchas se pueden pescar o cuántos jaguares se pueden atrapar sin que se trastorne la estabilidad del mecanismo" [1]. De hecho, incluso podemos decidir no pescar truchas y no atrapar jaguares, como hacen los veganos.

A continuación confunde el principio de precaución con el principio de prevención:
El simple hecho de que la pérdida de unas especies pueda ser irreemplazable desde un punto de vista genético y que en algún momento futuro podríamos lamentar esta decisión, no es un argumento lógico para concluir que no debe permitirse que ello ocurra.
Además, no es un "simple hecho". La pérdida de diversidad biológica (o biodiversidad) tiene numerosas consecuencias. Consecuencias evitables, en última instancia.

Por último, Reisman miente o se equivoca cuando afirma que "no parece que ahora sea más acelerado que en cualquier otro momento".

Microepílogo: para ser justos, confieso que Reisman tiene razón, al menos, cuando afirma que la naturaleza no tiene un valor intrínseco:
Un “valor intrínseco” es un valor que uno acepta sin ninguna razón, sin hacer preguntas. Es un “valor” designado para gente que hace lo que le dicen y no piensa. Un valor racional, por el contrario, es un valor que se acepta sólo desde la base de comprender cómo sirve al evidentemente deseable fin último, que se compone de la vida y la felicidad de cada uno.
¿Qué quiero decir con esto? Que para defender el medio ambiente tenemos que utilizar argumentos claros y comprensibles. Tenemos que dejar claro que nuestras opiniones (razonadas y evidentes) no se deben a un mero efecto Bandwagon. Si decimos que los árboles y los animales tienen un valor o derecho intrínsecos que nos impide explotarlos, y lo aceptamos como "argumento blindado", también tendremos que aceptar que la vida humana tiene un valor intrínseco. Es decir, un callejón sin salida.

La pregunta, nada fácil de responder, es: ¿por qué debemos proteger la naturaleza? ¿Qué ganamos con ello?
[1] J.M. Coetzee, Elizabeth Costello, Random House Mondadori, Barcelona, 2004, p. 107.
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Para saber más:

- ¿Por qué querríamos conservar la biodiversidad?, Comprendiendo la evolución para profesores (SESBE):
Además de mostrar respeto por el resto de los organismos vivos de nuestro planeta, deberíamos preocuparnos por la biodiversidad porque beneficia a las personas...
- E.O. Wilson, La creación. Salvemos la vida en la Tierra, p. 48:
¿Por qué preocuparnos por la naturaleza viviente? ¿Habrá alguna diferencia si en el curso de este siglo se extinguen unas pocas especies, incluso si se extingue la mitad de las especies terrestres, como anuncian los hombres de ciencia?
- Pere Estupinya, Biodiversidad: "Prefiero un quetzal a cinco vacas":
Incluso en términos estrictamente económicos, a medio plazo conservar es mucho más rentable que destruir. (...) La biodiversidad es un tesoro irremplazable que cada vez será más cotizado...
- Marta Tafalla, "Por una estética de la naturaleza: la belleza natural como argumento ecologista", Isegoría, nº 32, 2005.

11 comentarios:

José Luis Ferreira dijo...

En los supuestos, heroicos por demás, de que la biodiversidad no tenga utilidad práctica (difícil definir, pero nos entendemos) y que el medio ambiente no esté en peligro por nuestra causa y con graves consecuencias para nosotros, el liberalismo, el conservadurismo o el capitalismo no pintan nada en el planteamiento de la cuestión.

Se trataría de un problema de preferencias, y sobre eso ningún sistema dice nada, ya que sólo hablan de cómo se satisfacen esas preferencias.

Yo puedo se lo que sea, conservador, liberal,... y querer tener la casa ordenada o hecha una leonera, con un jardín (o parque, si somos urbanos) o un patio lleno de basura, con variedad en el jardín, o con una monotonía de plantas de plástico.

Al Reisman ese le diría: It's the preferences, stupid!

Markos dijo...

Son razonamientos de altos vuelos que escapan de mi alcance. En mi humilde opinión la única cosa por la que debemos defender la naturaleza es para ganar tiempo. Nada más.

Creo que hay que hacer un esfuerzo por no molestar demasiado al resto de formas de vida con las que compartimos el planeta. Debemos evitar ser una causa de extinción de la diversidad de formas de vida. Pero no evitar las extinciones, porque también estaríamos interviniendo más allá de los que nos toca.

Hasta la fecha la gran mayoría de las formas de vida se han extinguido y nosotros como homo sapiens también llegaremos a ese punto...o no. La respuesta es una cuestión de tiempo, y eso es lo que podemos conseguir intentando cuidar algo la naturaleza.

Salu2

Hugo dijo...

Exacto, José Luis, es un problema de preferencias. No lo había visto así.

¿Por qué tendemos, por regla general, a preferir un bonito jardín antes que un patio a lo síndrome de diógenes? La respuesta de E.O. Wilson es un tanto arriesgada (¿qué no es arriesgado en sociobiología?), pero me gusta :D

Markos:

"Pero no evitar las extinciones, porque también estaríamos interviniendo más allá de lo que nos toca."

También podemos evitar eso, ¿por qué no? ¡Somos los gestores de la ecología! :P

Un saludo de altos vuelos :D

Siesp... dijo...

Quiero profundizar en la idea de José Luis. Es cuestión de preferencias. Ahora, continuando con el argumento, hay que preguntarse qué nos hace optar hacia determinadas preferencias. O es el condicionamiento genético o el emocional o el racional

El genético suele ser reptiliano; nuestro comportamiento es errático y sorprendente, de los que puede llevarnos a inventar una bomba atómica o a tropezar con la raya de un lápiz. Por ahí no podemos influir en el medio ambiente más que aumentando la entropía y, por lo tanto, acaba en destrucción.

El comportamiento emocional es el más ambiguo, no porque no sea fuerte, sino porque uno adopta exclusivamente la visión de tunel desde su posición. La emoción es así, no se controla, se padece, se sufre o se goza. Con este comportamiento podemos ser tanto activistas ecologistas como capitalistas neocons. La existencia de unos acarrea la de los otros.

Y por último el comportamiento racional. podría extenderme a disertar sobre el mismo, pero para hacerlo muy corto, dedúzcase como tolo lo no dicho en los otros dos aspectos.

Como decía Jose Luis, es cuestión de preferencias, y la tercera opción admite la corrección de errores sin salirse de sus postulados, cosa que no sucede en las otras.

Saludos a todos.

Pd.- Gran post.

Hugo dijo...

Pues a por el comportamiento racional :P

Un saludo, Siesp. Me alegro de que te haya gustado el post.

Tay dijo...

Disculpas anticipadas pues no he leído aun los comentarios, si me repito me excuso en la falta de tiempo.

Muy buena entrada, esa es la idea que tengo del capitalismo y es por lo que no me gustan sus consecuencias.

Estas consecuencias (que, por supuesto, no son exclusivas del capitalismo) se aprecian por todos lados... de hecho pretendía (o pretendo) dedicarle una entrada a ello algún día. Es el hecho de que todo acaba valorándose en función del beneficio económico que posee.

Pero este aspecto del capitalismo no es más que un reflejo de un comportamiento basado en el desconocimiento... que alguien llamaría "falta de valores", pues lo que entendemos normalmente por valores morales no son más que formas anticipadas, resúmenes, de lo que debería alcanzarse mediante la concienciación.

Me resulta tristísimo, pero es así, hoy día para convencer a alguien de que no deben destruirse las selvas tropicales se le debe hablar de la cantidad de medicamentos potenciales que existen ahí y que podrían curarle en el futuro... y del dinero que valdrán dichos medicamentos si quedan pocas plantas para producirlos.

Es tan corta la distancia de visión de la gente (en general) que su conciencia solo llega hasta la punta de la nariz, y con suerte a alguno le llega hasta el ombligo.

El respeto es algo que no se le puede explicar a alguien acostumbrado a vivir consumiendo como una bacteria en una placa de petri.

Saludines

Hugo dijo...

Hay unos cuantos libros que quizá te puedan interesar, sobre esto mismo (es decir, sobre lo que subyace: la interacción entre la naturaleza humana y la economía): "La locura del libre mercado" (Ubel), "The mind of the market" (Shermer), "Animal Spirits: Cómo la psicología humana dirige la economía" (Akerlof & Shiller), etc :D

Un saludo.

Siesp... dijo...

Por cierto, la extrema derecha se parapeta y declara las corridas de toros "Bien de interés cultural" xD
Así lo deciden en las comunidades de Madrid, Valencia y, en estudio, en Murcia. Lo he leído aquí:
http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/camps-quiere-declarar-bien-interes-cultural-corridas-toros/serpro/20100305csrcsrsoc_6/Tes

Saludos.

Hugo dijo...

Muchas gracias por el enlace, Siesp. Camps y Aguirre ya no pueden sorprenderme :P

Te dejo otro enlace a cambio: Pablo de Lora debatiendo en el Parlament de Catalunya.

Un saludo.

Tay dijo...

Hugo

Gracias por los enlaces man... estoy escuchando a Pablo de Lora, me alegra que se le de voz a gente como el.

Un saludo

Hugo dijo...

Ha hecho una muy buena ponencia. Se prohiban o no las corridas, al menos el debate promete :D

Por cierto, su nombre completo es... Pablo de Lora del Toro :P