13 de mayo de 2010

Dejar fumar o no dejar, esa es la cuestión

De los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco uno sólo que se haya quejado de los no fumadores.

El argumento ¿liberal? "quien no quiera entrar que no entre" no es válido por dos (o más) razones. Una, porque los camareros entran quieran o no quieran. Dos, porque la mayoría de los clientes son no fumadores (cerca del 75% de la población española no fuma*), mientras que sólo una minoría de los locales de ocio están habilitados para ellos (cerca de un 12%). Es decir, es mucho más probable encontrar un sitio con humos que uno sin humos, a pesar de que a la inmensa mayoría no nos gustan los sitios con humos, fumadores incluido. ¿Qué hacer? Hum... una de dos, o se nos ocurre alguna idea para aumentar drásticamente ese 12% hasta situarlo en un 70-80% (es lo mínimo que podemos hacer), o prohibimos fumar en todos los locales y a otra cosa mariposa :o)

(*) Fuentes: Wonkapistas y Wikipedia.

8 comentarios:

c. dijo...

qué molesto es que le gente fume cuando uno no.
un beso

Hugo dijo...

Es muy molesto, estoy de acuerdo :P

Héctor M. dijo...

Unas preguntitas inocentes.

Primero el contexto: Mi tía tiene una pérdida de audición, más bien un pitido continuo que cuando encuentra en derredor ruido ambiental, aumenta hasta extremos dolorosos, insanos. (Nota: dicha lesión fue fruto colateral de un antibiótico para una enfermedad entonces ignota. En fin)

Ahora las tres preguntas:

1- Si va a trabajar a un bar, ?en éste deben bajar por fuerza el sonido ambiental al punto de quitar TVs, gritos, tragaperras, etc. y evitarle así a mi tía un sufrimiento innecesario?

2- Si la respuesta a 1) es NO, ¿cuántas personas como tía debe haber para que por ley se instaure dicha restricción sonora?

3- Si la respuesta a 2) es "DA IGUAL, NUNCA" entonces ¿por qué no decir lo mismo a la prohibición de fumar?

Por cierto, a mi tía obviamente no le gustan los bares y por ello no va.

Hugo dijo...

"Si la respuesta a 1) es NO, ¿cuántas personas como mi tía debe haber para que por ley se instaure dicha restricción sonora?"

Muchas, debe haber muchas. Si la mayoría de nosotros tuviéramos el mismo problema que tu tía, habría que replantearse la esencia de los locales de ocio. Haríamos ciudades mucho más silenciosas. Nos veríamos obligados a disminuir considerablemente los niveles de contaminación acústica. Hum... me gustaría vivir en un mundo así :P

"Por cierto, a mi tía obviamente no le gustan los bares y por ello no va."

Pues es una pena. Podríamos, no sé, crear algunos "locales silenciosos" con una filosofía completamente distinta a la actual. Promoveríamos en ellos una comunicación mucho más agradable, pausada, casi susurrada. Por ejemplo, quien alzara la voz por encima de x decibelios, se quedaría a limpiar las copas después de cerrar :P

Héctor M. dijo...

Entonces si necesitas que sean muchas las mujeres como tías, no defiendes la prohibición del ruido (o del tabaco) por cuestiones éticas sino porque la mayoría así lo exige. Vamos, la tiranía de la mayoría.

Hugo dijo...

¡La tiranía de la mayoría!... me encanta :o)

Defiendo la prohibición tanto por una cosa como por la otra. Si el 75% de los españoles estuviera a favor de las corridas de toros, por ejemplo, yo seguiría sin estarlo. Lo primero es la ética, sin duda.

Héctor, se trata de solucionar el problema de la mejor manera posible. Lo de tu tía es una faena, es verdad, pero no es un problema social. Su problema es mucho más concreto y sólo le afecta a ella y a unas pocas personas más. La solución (que deberíamos buscarla) no pasa, desde luego, por prohibir el ruido en todos los locales. Sería desmedido. No es comparable un problema (la lesión que tu tía ya trae consigo) con otro (las lesiones que el tabaco provoca en todos y que se pueden evitar). Es un falso dilema.

Pero si no estás de acuerdo, ¿qué propones?

Hugo dijo...

Y luego está la opinión de los neumólogos, pacientes, sindicatos...

Hugo dijo...

Más aquí.