7 de julio de 2010

Antropocentrismo invertido

La reciprocidad es algo que sólo pueden entender los humanos. O dicho en plata: mientras el toro no sea capaz de interiorizar mi derecho a no ser atacado, estará fuera del juego ético. (...) Toros, pollos y gatos no están dispuestos a asumir restricciones morales con respecto a los seres humanos. Son -por mucho que nos gusten- malos compañeros de nuestros ideales éticos.

(...) Su antropocentrismo es tan enorme
[el de los antitaurinos] que les impide ver y respetar la verdadera libertad y belleza del mundo animal: los animales desconocen el "malestar en la cultura", pues al carecer de una inteligencia suficientemente desarrollada, carecen también de la conciencia de la muerte, y con ello de la sofisticada red de tabúes, ritos, sentimientos de culpa, represiones, que nosotros hemos tenido que inventar (y padecer) para lograr, en una comunidad moral, que sea menos angustiosa la espera de una muerte de la que somos terriblemente conscientes.

(...) Como no soy ningún insensible, también comparto la conciencia común de repulsa ante el maltrato animal, y justamente por el argumento que esgrimes: el argumento de que torturar a los animales denigra al ser humano que lo hace. Pero a nadie se le puede prohibir autodenigrarse.

(...) Dado que no tenemos más remedio que utilizar a los animales como medios (...), decir que tienen derechos es, sencillamente, falsear el concepto mismo de derecho.

Alejandro Martín, autor de varias obras, entre ellas Las corridas de toros: el arte de "interiorizar" el estoque; Te torturo porque te respeto; Contractualismo versus Animalismo; Inmortales: animales que no saben que van a morir; ¿Derechos para los animales? ¡Horror!; y, mi preferida, Cómo filosofar sin que Darwin te quite el sueño ;-)

Pero sobre todo, mis pequeños churumbeles, no olvidéis que torturar a un toro no es malo porque se le cause dolor y terror en exceso, ni porque sea innecesario, ni porque haya otras opciones, ni porque pida clemencia, ni porque eso signifique que somos incapaces de ponernos en su lugar, ni porque sufra igual que sufriría nuestro perro, ni porque nos importen un pito las emociones (y el dolor) de otro mamífero, ni porque al hacerlo enseñemos a nuestros hijos malos valores ("haced lo que queráis con lo que os rodea, mientras no sean humanos"), ni porque sea la arrogancia escenificada, ni porque esté indefenso, ni porque "amemos la vida", ni porque a otros humanos amigos nuestros les duela, ni porque nos pidan por favor y de rodillas que no sigamos, ni porque sea incoherente con nuestras leyes de protección animal, ni porque la satisfacción obtenida por unos pocos sea a cambio de una gran insatisfacción para otros, ni porque sea un espectáculo ruin. No. Simplemente es malo porque denigra al que lo hace. Recordadlo.
PD1. Sobre si los animales saben o no saben si van a morir, y hasta qué punto lo saben, os dejo este link.
PD2. Os invito a leer todo el post (y los comentarios). Así, si he sacado algo de contexto, lo metéis vosotros.

25 comentarios:

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hugo, sustituir la argumentación por la caricatura no te da más razón. Y tratar de meter a Darwin en esta historia, como si hubiera en el darwinismo una sola tesis capaz de fundar este disparate emocional que es el movimiento pro derechos de los animales, resulta simplemente lamentable.

Como estábamos teniendo esta discusión en mi blog, sigo allí, por no complicar la cosa.

Tay dijo...

Alejandro Martín dijo:
"La reciprocidad es algo que sólo pueden entender los humanos"

para responder a esto, un fragmento:
"los murciélagos vampiro cumplen todas las condiciones de Trivers para el altruismo recíproco: se reconocen unos a otros, viven bastante tiempo, tienen interacciones con otros y cuentan con ellos para el futuro, dependen del intercambio de recursos para la supervivencia y tienen la capacidad de detectar a los infractores que pretenden saltarse el sistema de intercambio".

Marc Hauser en Mentes animales.

y solo me he ido al ejemplo clásico.

Un saludo

Alejandro Martín Navarro dijo...

Tay: ¿pueden los murciélagos reconocer mi derecho a no ser agredido por ellos? ¿Pueden establecer un pacto de mutua no agresión con los hombres? Es que hablamos de eso. Todo lo que no responda a esa cuestión es sacar frases de contexto para tratar de minusvalorar las posiciones del adversario, al más puro estilo sofista.

RespuestasVeganas.Org dijo...

Alejandro Marín dice: "Dado que no tenemos más remedio que utilizar a los animales como medios"

piiiiii pipiii pipipipi piii ERROR

Podemos vivir sin tratar como medios a otros animales, millones de veganos estamos viviendo así.

Para Alejandro Martín Navarro: ¿pueden los menores de edad (0-17,9 periódico) reconocer mi derecho a no ser agredido por ellos? ¿Pueden establecer un pacto de mutua no agresión con los adultos?

Saludos.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Podéis vivir como os dé la gana, por supuesto. Pero eso no significa que vuestro modo de vida sea un deber moral para la humanidad.

Todos los seres vivos se instrumentalizan mutuamente para sobrevivir y para vivir más y mejor. La moralidad (en el sentido de un sistema de normas y códigos de conducta recíprocos) la hemos inventado los seres humanos para sobrevivir y vivir mejor como especie. No tenemos ninguna obligación de incluir en ella a ninguna especie que no esté en condiciones de asumir normas semejantes con respecto a nosotros. Los derechos no son realidades objetivas flotando en el alma del mundo, sino construcciones humanas por la que vinculamos recíprocamente nuestras acciones (y que de hecho nos obliga a una educación moral por la que, desde niños, vamos integrando esos vínculos en nuestros esquemas interpretativos de la realidad).

No tengo nada que oponer a vuestra opción de vida más allá del hecho, como le respondo a Hugo en mi blog, de que la considero una aberración moral cuya consecuencia lógica es que no se puede sacrificar un solo animal para salvar la vida a un niño con cáncer. Me parece antinatural, antihumanista, irracional, sectario, y sólo comprensible en el marco de una moral nihilista y schopenhaueriana en la que se mezclan el emotivismo más ramplón y la religiosidad pancosmista. Pero esto os lo cuento otro día.

Tay dijo...

Alejandro

"La reciprocidad es algo que sólo pueden entender los humanos"

significa dentro de su contexto:

"La reciprocidad es algo que sólo pueden entender los humanos"

Ya que hables de otra cosa es otra historia. Es muy normal que a la hora de apoyar las ideas de alguien se hagan afirmaciones sin base de ningún tipo, especialmente de esta clase.

Esta frase no se deduce de que la reciprocidad entre humanos y toros (o murciélagos) sea difícil (o imposible) de establecer. Pero si que existe con otros animales.

Preguntas:
¿Pueden establecer un pacto de mutua no agresión con los hombres?

Una mula no es lo mismo que un toro, un murciélago, un perro o una orca... con unos podrás tener relaciones sociales, con otros te costará.

Hay un componente moral que no pertenece a las leyes culturales, y si esperas reciprocidad moral, la encontrarás en otras especies animales, además de la nuestra.

Eso sí, a diferencia de Hugo, yo si que me encuentro cercano al relativismo moral, lo que hagamos con los animales dependerá de lo que hablemos sobre ello y las opiniones de todos. Pero el relativismo moral es aplicable a todo, incluidos los seres humanos.
De nosotros depende, tratar de hacer del mundo un lugar mejor, o tratar de hacer un pequeño lugar del mundo un lugar mejor a costa de muchos otros.

Un saludo

Hugo dijo...

Alejandro:

sustituir la argumentación por la caricatura no te da más razón.

Lo sé, pero ¿y lo bien que se queda uno? ;-)

tratar de meter a Darwin en esta historia, como si hubiera en el darwinismo una sola tesis capaz de fundar este disparate emocional que es el movimiento pro derechos de los animales...

Lo dicho, Cómo filosofar sin que Darwin te quite el sueño. No comprendo cómo unos animales tan (tan, tan...) parecidos a nosotros como los grandes simios no tienen todavía siquiera el derecho a no ser maltratados. Yo soy especista, pero tú te llevas la palma.

Todo lo que no responda a esa cuestión es sacar frases de contexto para tratar de minusvalorar las posiciones del adversario

Ya se te ha refutado el argumento contractualista. Que los animales no puedan "establecer un pacto de mutua no agresión" por escrito con nosotros no justifica que los torturemos.

No tengo nada que oponer a vuestra opción de vida más allá del hecho (...) de que la considero una aberración moral cuya consecuencia lógica es que no se puede sacrificar un solo animal para salvar la vida a un niño con cáncer

Mi "opción de vida", entre utilitarismo y algo más, no supone dejar morir a un hombre si puedo salvarle sacrificando un ratón. De mis premisas favoritas "minimizar el daño" y "los animales también pueden tener derechos" no se sigue lógicamente lo que tú dices.

Me parece antinatural...

Te refutas tú sólo. Si los derechos, según tú (y según todos los que estamos aquí, supongo), los creamos nosotros, pensar que los derechos animales son antinaturales es suponer que hay, de hecho, "realidades objetivas flotando en el alma del mundo". Nada de lo que hagamos es antinatural.

Alejandro Martín Navarro dijo...

1. Quedas bien ante los que, a priori, ya estaban dispuestos a darte la razón, más allá (y con independencia de) las razones.

2. Hugo: por el darwinismo sabemos que los animales son muy, muy parecidos a nosotros. Gracias por la instrucción. Y ahora permíteme completarla: ...pero no tan parecidos como para inventar ellos el darwinismo. Así que supongo que alguna diferencia PUEDE haber y DE HECHO hay. Por ejemplo, que nosotros inventemos el concepto de "derecho" para establecer un vínculo en la sociedad humana. Ellos ignoran ese concepto. Si tú quieres proyectarlo en ellos, de acuerdo. Pero no nos exijais a los demás participar de un pacto tan desigual.

3. ¿Entonces reconoces que una vida humana vale MÁS que la de una rata? ¿y que la de un mono? ¿sólo si el hombre va a morir? ¿o también cuando sufre una enfermedad no mortal pero dolorosa? ¿o sólo cuando el sufrimiento de la rata o el mono no es demasiado grande? Cuando decimos que los hombres tienen derecho a la vida, nos referimos a que incondicionalmente su vida debe ser respetada. Pero por lo que ahora planteas, parece que la incondicionalidad no es tal. ¿Te has vuelto especista? ¿antropocéntrico? ¿o es sólo una maniobra retórica para evadir consecuencias poco "vendibles" de cara a la galería?

Lo dicho: mucha retórica sentimentalista y pocas ideas.

4. Cuando he dicho que la movida proanimal es "antinatural" me refería, usando otras palabras, a que va contra los más elementales instintos animales que, como buen darwinista que eres, reconocerás en nosotros. Los derechos no son nada que los animales "tengan", como tampoco los "tenemos" nosotros en ningún sitio. Son una construcción simbólica y lingüística que tú te empeñas en naturalizar al convertirla en una propiedad que "merecen", de suyo, los animales, por su propia constitución anatómica y nerviosa.

Termino: tú sientes un placer emocional (originado en una moral del resentimiento de sesgo cristiano-budista-emotivista, oculta bajo un manto de falsa cientificidad) en el rostro del animal de aspecto remotamente humano. Justo ahí radica tu antropocentrismo: en el fondo os importa más un mono que una cobaya, y más una cobaya que una cucaracha. No es su sufrimiento, sino el mero reflejo del hombre en ellos, lo que te conmueve. Sólo que lo hace a costa de ignorar a los verdaderos hombres: entre otros, a los que se benefician de la experimentación con animales, y que tus compañeros de trinchera se empeñan en demonizar.

Hugo dijo...

Ellos ignoran ese concepto. Si tú quieres proyectarlo en ellos, de acuerdo. Pero no nos exijais a los demás participar de un pacto tan desigual.

¿Cómo que no os exija "a los demás participar de un pacto tan desigual"? Desde el momento en que discutimos con alguien es porque queremos (o exigimos) que participe de algún modo. Si no, ni discutiríamos ni tendríamos blogs ni escribiríamos ni tendríamos leyes ni nada de nada. Que cada uno "proyecte" lo que le dé la gana, y a mí que me dejen en paz, ¿no?

Cuando decimos que los hombres tienen derecho a la vida, nos referimos a que incondicionalmente su vida debe ser respetada.

Eso no te lo crees ni tú. ¿Y dónde metes en tu teoría la pena de muerte, la guerra, el aborto y la eutanasia?

Pero por lo que ahora planteas, parece que la incondicionalidad no es tal.

Claro que "la incondicionalidad no es tal". ¿Quién ha dicho lo contrario? Nada es absoluto.

¿Te has vuelto especista? ¿antropocéntrico?

No me he vuelto. Ya lo era. David (o RespuestasVeganas.Org) está de testigo.

la movida proanimal es "antinatural" (...) va contra los más elementales instintos animales que, como buen darwinista que eres, reconocerás en nosotros

Lo que me faltaba, un profesor de filosofía justificando el maltrato animal porque es "natural". ¿Qué os enseñan en la facultad? Si yo te contara todo lo que hemos considerado "natural" en el pasado y luego nos desdijimos...

Los derechos no son nada que los animales "tengan", como tampoco los "tenemos" nosotros en ningún sitio.

Pero es que eso ya lo sé.

tú sientes un placer emocional (originado en una moral del resentimiento de sesgo cristiano-budista-emotivista, oculta bajo un manto de falsa cientificidad) en el rostro del animal de aspecto remotamente humano.

Me has pillado. Hugo es un seudónimo. En realidad soy el Dalai Lama. Una vez me dijeron, no te miento, que mi postura rozaba la zoofilia. Creo que no hay nada que me digas que pueda superar eso ;-)

No es su sufrimiento, sino el mero reflejo del hombre en ellos, lo que te conmueve.

Amén.

Alejandro Martín Navarro dijo...

A lo primero: sí, exacto. Yo acepto las limitaciones a mi conducta que impone el orden moral porque supone para mí mismo un sistema de garantías. Los sistemas morales nos han servido para establecer las condiciones de posibilidad de la cultura, la división del trabajo, etc. Si tan darwinista eres, ¿por qué no aceptas ese hecho como una invención que nos ha permitido, sin más, sobrevivir como especie y mejorar nuestras condiciones de vida? ¿qué pintan los animales en un orden artificial, racional y simbólico, que es ajeno a sus propios medios de supervivencia, y que no pueden asumir como propio?

Podrías añadir: pero eso no es incompatible con no torturar a los toros o a los monos. Y estoy de acuerdo: pero convertir este asunto en una cuestión de "derechos" conlleva una enorme cantidad de paradojas que te enumeraba en la serie de preguntas que te hice antes, y que no eran retóricas. Esperaba respuestas. ¿Cuándo exactamente está justificado causar sufrimiento a los animales, si son tan dignos de derechos como nosotros?

La parte del aborto, la eutanasia, etc., me la salto, ¿no? Es que como acabemos discutiendo sobre esas cosas, sí que no termina esta conversación :-)

Lo de la incondicionalidad te lo decía porque sugeriste, en mi blog, que los animales eran fines en sí mismos. Supongo que no asociabas ambas ideas, aunque en el contexto del kantismo, que era donde surgen esos conceptos, están indisolublemente unidos. Ser un fin en sí mismo significa ser absoluta, incondicionalmente, digno de respeto. Y el hombre lo es, desde luego: otra cosa es que haya situaciones en que choquen distintos derechos (mi derecho a vivir frente al derecho a vivir del soldado que irrumpe violentamente en mi casa, por ejemplo), pero eso es otra historia.

Creo, en fin, que se puede cambiar la actitud del hombre hacia los animales (como, en general, hacia toda la naturaleza) sin abordar el problema desde el punto de vista de los derechos, que conlleva múltiples paradojas, sino creando en el hombre, por medio de la educación, una visión de la naturaleza en la que ésta no sea meramente interpretada como una especie de "fondo de provisión" (por usar la expresión de Heidegger). Cuando educo a mi hijo para que recicle, no tire plásticos al suelo, o no le tire de la cola al gato, no tengo necesidad de inculcarle la idea de que la naturaleza y los animales tienen derechos. Creo, meramente, un hábito, una actitud hacia ellos, de admiración y de fruición en el mundo tal como es.

Vuestro problema es que partís de una concepción emotivista del asunto, pero como no podéis combatir el hecho de que la gente no siente tanta empatía por los toros o los monos como por las personas (y esa realidad es uno de los pocos síntomas de salud moral que nos quedan), os empeñáis en imponer esa empatía a golpe de decreto ley. Y de ahí mi petición -ya veo que vana- de que no nos obliguéis a participar en vuestro peculiar sistema de valores.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Ah, se me olvidó responder a otra cosa: no justifico nada porque sea natural. Digo que ningún valor moral puede ir en contra de nuestras necesidades naturales (pensaba, en este caso, no en los toros, sino en la experimentación con animales que nos sirve para perfeccionar vacunas y medicinas necesarias para nuestra propia vida). La moral completa nuestros instintos naturales, no los suple.

Hugo dijo...

Ser un fin en sí mismo significa ser absoluta, incondicionalmente, digno de respeto. Y el hombre lo es, desde luego: otra cosa es que haya situaciones en que choquen distintos derechos (mi derecho a vivir frente al derecho a vivir del soldado que irrumpe violentamente en mi casa, por ejemplo)...

Pues lo mismo opino de los animales. Exactamente lo mismo. Si un león entra en mi habitación, le clavo un hacha. Si un león es mi única comida, me lo cargo.

se puede cambiar la actitud del hombre hacia los animales (como, en general, hacia toda la naturaleza)... por medio de la educación

Eso no te lo niego, pero la educación per se nunca ha bastado. A todos nos enseñaron que robar está mal, pero seguimos robando. ¿Qué hacemos, educamos y a esperar, o educamos y, a la vez, castigamos?

Vuestro problema es que partís de una concepción emotivista del asunto

1) Como todo el mundo. Sin emociones no hay razones; 2) Veo que el emotivismo es su arma arrojadiza favorita, Capitán Spock.

os empeñáis en imponer esa empatía a golpe de decreto ley. Y de ahí mi petición (...) de que no nos obliguéis a participar en vuestro peculiar sistema de valores.

Es que ya participas. Si las leyes que tenemos te parecen excesivas, adelante, propón una vuelta al pasado. Quizá alguien te siga.

¿Cuándo exactamente está justificado causar sufrimiento a los animales, si son tan dignos de derechos como nosotros?

Para mí, cuando de ello depende mi supervivencia. Desgraciadamente, la mayor parte del sufrimiento que causamos a otros animales no lo hacemos para sobrevivir. Se me ocurren muchos casos: las fiestas de toros, la experimentación con animales con fines bélicos o cosméticos, la caza deportiva, los zoológicos, los circos, la ganadería intensiva, las peleas de gallos, los animales de compañía (ahora mismo estoy pensando en los pajaritos enjaulados y en las madres perrunas que separamos a la fuerza de sus cachorros)...

Alejandro Martín Navarro dijo...

Entonces, ¿propones castigar legalmente comer animales? En una sociedad como la nuestra, podríamos prescindir de la carne para vivir.

¿Propones castigar la experimentación dedicada a fines médicos aunque no específicamente relacionados con la supervivencia?

¿Propones castigar tener un cachorrito que, fuera del ámbito doméstico, posiblemente moriría pronto?

¿Propones castigar a alguien que mata un perro que acaba de descuartizar a su hijo?

¿Propones castigar a los esquimales que matan focas para fabricar pieles que no se comen, pero que les dan dinero para comprar comida?

Es que, cuando se trata de hombres, no parece haber tanta casuística. Lo cual da que pensar, ¿no?

Lo del emotivismo no es un arma arrojadiza. Es que, efectivamente, las emociones son una condición sine qua non, pero no una condición suficiente. Dado que las emociones son privadas, cuando no todos tenemos las mismas y queremos encontrar un consenso general, es necesario algún tipo de racionalización. Lo que a ti te emociona en un sentido, a otros no. Si pretendes que tu emoción sea "mejor" o "preferible" a la de otros, ya no podrás basarte en las emociones mismas, sino que tendrás que apelar a algún tipo de racionalización. Pero, al hacerlo, surgen, como vemos, demasiadas paradojas morales.

Hugo dijo...

¿propones castigar legalmente comer animales?

Sólo a ti.

¿Propones castigar la experimentación dedicada a fines médicos aunque no específicamente relacionados con la supervivencia?

Concreta. ¿Qué fines son esos?

¿Propones castigar tener un cachorrito que, fuera del ámbito doméstico, posiblemente moriría pronto?

Pero ¿qué preguntas son esas, Alejandro? ¿He dicho algo que te haga suponer una cosa así?

¿Propones castigar a los esquimales que matan focas para fabricar pieles que no se comen, pero que les dan dinero para comprar comida?

Santo Dios, lo que hay que oír. ¿Qué no has entendido de "matar para sobrevivir"? Si no pueden obtener comida de otra forma que vendiendo pieles, es moralmente justificable lo que hacen.

Lo cual da que pensar, ¿no?

Exacto, eso es lo que algunos intentamos: pensar en cómo solucionar problemas. Le he echado un vistazo a muchos de tus posts y, sinceramente, no veo que propongas ninguna solución a ninguno de los problemas más importantes que tenemos. Filosofar y defender a toda costa el statu quo me parece incompatible.

Si pretendes que tu emoción sea "mejor" o "preferible" a la de otros...

Olvídate de las emociones por un momento. Desde un punto de vista objetivo e imparcial, es preferible una dieta vegetariana (o vegana) a una dieta carnívora. Hay muchas más razones de peso (éticas, ecológicas, alimentarias, etc.) para preferir aquélla.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Las preguntas trataban de hacerte reflexionar sobre el hecho de que la alimentación es una forma entre otras muchas de mediatizar a los animales: forma que A TI te parece LA ÚNICA que justifica su muerte, pero que a otros no (por ejemplo, a mí y a los veganos, por distintos motivos), y que, en todo caso, no argumentas la pretensión de universalidad con que planteas esa opción, personalísima y arbitraria, aunque más o menos extendida.

Concreto: si reconoces que no es necesaria una dieta carnívora, ¿por qué no prohibir la muerte de tantos animales, como sin duda propondrá tu colega Tay? ¿no has dicho que matar animales sólo se justifica cuando es necesario para la supervivencia? Otro ejemplo: cuando se experimenta con animales, no siempre estamos seguros de si nos va a servir para salvar vidas o sólo para atenuar los síntomas de una enfermedad o para absolutamente nada. Si no estamos seguros de que sea estrictamente necesario para nuestra supervivencia, deberíamos renunciar a hacerlo, ¿no?

De manera que, o bien se pueden hacer todas esas excepciones (y entonces no eres consecuente con tus premisas, ya de por sí injustificadas) o bien no las admites (y entonces mantienes una posición hostil al desarrollo del bienestar humano y cruel con respecto a nuestro propio sufrimiento, al menos en el caso de la investigación médica).

En cuanto a tu referencia a las otras entradas de mi blog, ¿qué puedo decir? ¿Hasta esa bajeza retórica necesitas llegar? Yo en mi blog escribo de lo que me da la gana: reseñas, comentarios a noticias, breves reflexiones, textos literarios... No me siento obligado a solucionar los problemas del mundo, ni creo que el modo como yo conciba mi blog tenga nada que ver con el asunto que estamos tratando.

También te he dado mi propia propuesta sobre cómo enfocar el problema del maltrato animal sin entrar en el asunto de los derechos. Puedes estar de acuerdo o no, pero no me veo que tengas razones para acusarme de no dar soluciones sólo porque no coincidan con las tuyas.

Y, por cierto: también el status quo es una cuestión hermenéutica. Lo que tú consideras luchar contra el orden establecido, para mí es sólo conservar lo peor de él.

Hugo dijo...

forma que A TI te parece LA ÚNICA que justifica su muerte, pero que a otros no (por ejemplo, a mí y a los veganos, por distintos motivos)

Te equivocas. A los veganos también les parecería justificable comer animales si no tuvieran más remedio que hacerlo.

no argumentas la pretensión de universalidad con que planteas esa opción, personalísima y arbitraria, aunque más o menos extendida.

Esta gente lo argumenta mejor que yo. Como bien decías en tu blog, "hay mejores cabezas que la mía dedicadas a reflexionar sobre el problema". Como sé que el tema no te "ha merecido nunca el suficiente interés como para tener toda una teoría al respecto", te invito a intentarlo. Yo estoy en ello.

¿por qué no prohibir la muerte de tantos animales, como sin duda propondrá tu colega Tay?

¿De veras tengo que responder a esa pregunta? Nadie en su sano juicio pensaría ahora mismo en prohibir la carne.

Si no estamos seguros de que sea estrictamente necesario para nuestra supervivencia, deberíamos renunciar a hacerlo, ¿no?

Yo aquí soy partidario de las "3 Rs", a falta de profundizar más en el tema.

De manera que, o bien se pueden hacer todas esas excepciones (...) o bien no las admites (...)

No me gustan los falsos dilemas.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Aunque estos no son, efectivamente, mis temas de mayor interés, ha sido interesante y enriquecedor discutir contigo. Un saludo y nos vemos en otra entrada.

Hugo dijo...

Una buena despedida de un buen adversario. Un saludo.

Tay dijo...

Alejandro

"¿por qué no prohibir la muerte de tantos animales, como sin duda propondrá tu colega Tay?"

He llegado tarde.

No te lleves una idea equivocada de mi, estoy lejos de querer prohibir muchas cosas, ¡y mucho menos el comer carne!

Me voy el primero a la cárcel.

Es más, creo que comer carne es necesario en, por ejemplo, edad de crecimiento... aunque puede substituirse por otras cosas claro.

Me alegra ver que estas discusiones acaban bien de vez en cuando.

Saludos a los dos

Hugo dijo...

creo que comer carne es necesario en, por ejemplo, edad de crecimiento... aunque puede substituirse por otras cosas claro.

¿En qué quedamos, es necesario o puede sustituirse por otra cosa? ;-)

Tay dijo...

:D

Podemos decir, salvando las distancias, que es como la leche materna, es necesaria.

Siendo quisquillosos podemos decir que son sus constituyentes y no la leche en sí (o la carne en este caso), pero siempre podemos ir más allá y decir que sus constituyentes no son necesarios, son sus efectos en el organismo...

Así que me salvo de tu crítica :D

Hugo dijo...

Así que me salvo de tu crítica

Ya te cogeré, ya.

Hugo dijo...

Me cachis, acabo de encontrar, tarde, un argumento que le habría interesado a Alejandro, que estaba (un poco) obsesionado con el emotivismo, la verdad. Recordemos que, según él, yo siento...

...un placer emocional (originado en una moral del resentimiento de sesgo cristiano-budista-emotivista, oculta bajo un manto de falsa cientificidad)

Pues he encontrado esto (p. 96), a modo de respuesta:

"La idea de que un animal dotado de sensación debe ser un miembro de la comunidad moral se basa en una noción intelectual de justicia, no en la emoción. Alguien puede ser un defensor de los derechos de los animales (...) y no estar particularmente orgulloso de los animales. El cariño respecto de los animales no es un criterio necesario para creer que tenemos que considerar el interés de los animales. Similarmente, uno puede ser un amante de los animales sin ser un defensor de los derechos de los animales..."

Tay dijo...

Se me ocurren tres formas de ser un amante de los animales, la primera sería la de aquel que conoce los animales, la segunda es la de aquel al que los animales le suponen algún tipo de beneficio (el que tu describes, amante pero non defensor), el tercer tipo de amante de los animales es un puesto reservado a los granjeros de Tejas.

Hugo dijo...

la segunda es la de aquel al que los animales le suponen algún tipo de beneficio

Esa es mi preferida :P