3 de julio de 2010

Crítica (breve) del bahaísmo


Llevo unos días leyendo un libro* que me ha prestado un amigo bahá'í. Si no estáis muy ocupados me gustaría compartir con vosotros unas cuantas impresiones. Cito y luego opino, como el otro día:
La propaganda que se ha difundido en nombre de la ciencia y la objetividad puede asemejarse a los dogmas de la Iglesia católica del pasado. La Iglesia había incorporado nociones astronómicas griegas a la doctrina religiosa y las había impuesto a la sociedad en general, algo para lo cual no contaba con el respaldo de la Biblia. De forma similar, los sacerdotes de la sociedad secular -tecnócratas, biólogos, etc.- han propagado dogmas antirreligiosos en nombre de la ciencia, y han recurrido a malas simplificaciones para justificarse. Sus acciones no se apoyan en el principio de la objetividad. (Página 154)
Dos objeciones:

1) ¿Desde cuándo la divulgación de la ciencia es propagandista, dogmática y sacerdotal? Hum, ahora mismo estoy pensando en Richard Dawkins y compañía. Seguro que Anjam se refiere a ellos. Hay quien opina que el nuevo ateísmo (a.k.a. anti-teísmo) es una cuasi-religión (a.k.a. "religión sigilosa"). Os pregunto a vosotros, que lleváis en esto más tiempo que yo: ¿sería Dawkins un ejemplo de sacerdote secular? Yo diría que NO. Es más, empiezo a creer que el término "ateísmo" es en realidad un hombre de paja.

2) "algo para lo cual no contaba con el respaldo de la Biblia"... por favor, Anjam. Si tuviéramos que hacerle caso a la Biblia...
Otra falacia o mala reducción, clave en la biología moderna, es que los seres humanos no son sino animales. Esta suposición tiene efectos perniciosos más allá de los confines de la ciencia biológica. No hay prueba alguna que sugiera que el hombre es sólo un animal, ninguna prueba de que la mente humana sea una mera ampliación del sistema nervioso central de un animal. Hasta que no haya evidencias experimentales en detalle que demuestren de qué modo la mente humana se ha desarrollado a partir de un cerebro animal, no habrá justificación alguna para tales afirmaciones. Al contrario, las cualidades especiales de la mente humana, como el libre albedrío, la imaginación, etc., sugieren que sus características son fundamentalmente diferentes a las de un animal, de la misma forma en que las características de un animal difieren de las de una planta. Sería totalmente subjetivo no considerar esta posibilidad. (Página 135)
Cinco objeciones:

1) Claro que "no hay prueba alguna que sugiera que el hombre es sólo un animal", pero es que la carga de la prueba (pincha en este otro link si te va la marcha) no recae sobre los que afirman (o concluyen) que sólo somos animales (o sobre los que afirman que no hay tetera), sino sobre los que afirman que no sólo somos animales.

Probar la inexistencia de algo (que es lo que nos pide Anjam) no tiene sentido. Dawkins lo decía el año pasado en esta entrevista: "Nadie puede demostrar que no existe Dios. Sólo que no hay una sola evidencia de ello. Pero la carga de la prueba debe recaer en aquéllos que creen en algo que tiene las mismas probabilidades de existir que un hada o un unicornio".

En otras palabras: lo más sensato (y modesto, y honesto, y...) es creer que somos animales y nada más hasta que se demuestre lo contrario. Esto no debe confundirse con una postura conservadora o pseudoescéptica. Todo lo contrario. Esta exigencia, que es mínima, estimula y garantiza el progreso. Sin ella, seguiríamos creyendo que la Tierra es el centro del Universo, que los animales son autómatas y que el ser humano no puede "volar".

2) Afirmar que Dios existe o que la mente humana es algo más que "una mera ampliación del sistema nervioso central de un animal" porque no se tienen pruebas de lo contrario es una falacia lógica.

3) "Esta suposición tiene efectos perniciosos más allá de los confines de la ciencia biológica"... ¿Cuáles? No paro de oír que esto o lo otro es perjudicial y peligroso, pero todavía no me han explicado por qué se supone que lo es, ni tampoco qué "efectos perniciosos" son esos. En mi opinión, que todos conocéis, en ambos casos no hay nada que perder y sí mucho que ganar.

4) En cuanto a lo de "hasta que no haya evidencias experimentales en detalle que demuestren de qué modo la mente humana se ha desarrollado a partir de un cerebro animal, no habrá justificación alguna para tales afirmaciones"... decir eso es retorcer el argumento. Quien tiene que justificar sus afirmaciones es él. Onus probandi: lo normal ("somos animales", "la gente no resucita", "las zarzas no arden solas") se presume, lo anormal ("tenemos alma", "Jesús resucitó", "los extraterrestres nos visitan") se prueba. Antes, las creencias religiosas tenían un halo de impunidad. Ahora ya no. ¿Por qué ese cambio? No lo sé. Supongo que es algo generacional.

Por otro lado, es verdad, como decía Carl Sagan**, que «no podemos (...) desarrollar un mamífero desde sus ancestros a base de pruebas. Pero podemos (...) comparar en detalle, paso a paso, las instrucciones genéticas de mamíferos y reptiles.»

5) "Las cualidades especiales de la mente humana, como el libre albedrío, la imaginación, etc., sugieren que sus características son fundamentalmente diferentes a las de un animal"... Para que una cualidad sea considerada exclusiva del ser humano debe demostrarse que el resto de los animales no la comparten o que es muy poco probable que la compartan. Eso no ha ocurrido ni con el libre albedrío ni con la imaginación. Más bien al contrario.

Si acepto la continuidad evolutiva, esto es, si acepto que mi brazo ha evolucionado a partir de "otro brazo" más antiguo y más peludo, para ser consecuente también tendré que aceptar que mi mente ha evolucionado a partir de "otra mente" más antigua y más rudimentaria. Del mismo modo, si un humano puede sentirse triste, he de suponer que un mono Rhesus también puede sentirse triste aunque en distinto grado. Escribe Bekoff en uno de sus libros***: «Las emociones son un don de nuestros antepasados. Nosotros las tenemos y otros animales las tienen. Jamás debemos olvidarlo».
La Fe bahá'í respalda categóricamente el fenómeno de la evolución de la vida en la Tierra, pero afirma que la evolución ha tenido lugar por designio, y no como resultado del mero azar. En palabras de 'Abdu'l-Bahá: "Moisés predicó que el mundo se originó en los seis días de la creación. Ésta es una alegoría, una forma simbólica de manifestar la antigua verdad de que el mundo se desarrolló gradualmente. Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución. Dios no permitió que el mundo se originara de repente; más bien el divino soplo de vida se manifestó por medio de la Palabra ordenadora de Dios, Logos, que engendró el mundo. Por consiguiente [...] los días de la creación, referidos por Moisés, representan lapsos de tiempo de millones de años. Desde Pitágoras hasta Ibn-i-Sina (conocido como Avicena), pasando por los 'fieles hermanos de Basora', Darwin, y las benditas manifestaciones del Báb y Bahá'u'lláh, tanto los eruditos como los Profetas han dado testimonio de la progresividad de la acción creativa del Logos (el soplo divino de vida). Las teorías darwinianas y monistas de la evolución y del origen de las especies no son ideas materialistas y ateas, son verdades religiosas que los impíos y los ilusos han usado sin justificación en su campaña contra la religión y la Biblia." (Páginas 162-163)
Dos objeciones:

1) "Ésta es una alegoría, una forma simbólica"... Eso lo dice ahora que la cosa está clara. Me habría gustado oírle decir eso antes de Lyell. En su día no era una alegoría, sino un "hecho" que prácticamente nadie se atrevía a discutir. De hecho, todavía hay mucha gente que no se atreve por miedo a las represalias.

2) "Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución"... Eso es un chiste, ¿no?
La visión creacionista es incapaz de adoptar un espíritu de investigación científica. Selecciona la información desde los prejuicios [...]. Dado que los creacionistas ven como una obligación de fe aceptar la Biblia palabra por palabra, descartan ingentes cantidades de información geológica y fósil que muestran la dilatada historia de la Tierra, con formas de vida cambiantes, de manera forzada y artificiosa. (Página 122)
Eso sólo demuestra que la visión bahá'í es un poco menos fanática que la "visión creacionista" clásica, pero el bahaísmo sigue siendo un tipo de creacionismo. Anjam es un creacionista criticando a otros creacionistas, nada más. Curioso, eso sí.
Los escritos bahá'ís [afirman] que el hombre ha evolucionado como una especie diferenciada y que no proviene de ninguna otra. [...] El hecho de que la especie humana madurara justo después de algunas otras especies no significa necesariamente que se originara de ellas. (Página 164)
¿En qué quedamos? ¿"Darwin puede remitirse a Moisés para confirmar su teoría de la evolución" o su teoría se equivoca y "el hombre ha evolucionado como una especie diferenciada y (...) no proviene de ninguna otra"? Además, parece que confunde la evolución biológica (que es un hecho) con el darwinismo (que es una teoría).

(*) Anjam Khursheed, Ciencia y religión: hacia el restablecimiento de una antigua armonía, Arca Editorial, Barcelona, 2005.
(**) Carl Sagan, El mundo y sus demonios, Planeta, Barcelona, 2005 (1997), p. 281.
(***) Marc Bekoff, La vida emocional de los animales, Altarriba, Barcelona, 2007, p. 155.

18 comentarios:

Jack the Rigger dijo...

Están locos, estos romanos...

Hugo dijo...

... ;-)

Anónimo dijo...

Hola Hugo, te sigo bastante, me gusta mucho este blog.
Al respecto decirte que soy protestante y no puedo concebir ninguna persona que no acepte la evolución, es tan real como que la tierra es redonda. Decir que no creo incompatible las creencias personales de cada uno con los magníficos avances científicos, (Darwin mismo no renegó de su fe anglicana).
Y esencialmente en lo que discrepo es en que el azar no es el artifice de todo lo que nos rodea. Sinceramente me cuesta más trabajo creer que todo lo que hoy existe, es por una combinación del azar que por un ente creador. Y repito que con ello no crea que venimos de los animales, "los caminos de Dios son inescrutables".
Saludos

p.d: yo también me estoy planteando filosofia por la uned, aunque antes yo tendría que hacer el acceso.

Tay dijo...

Que buen análisis, me has recordado por qué no puedo cumplir mi promesa de analizar página por página en BioTay un libro de M. Behe que tengo por aquí... se puede sacar petróleo de un pequeño fragmento!

Anónimo

"me cuesta más trabajo creer que todo lo que hoy existe, es por una combinación del azar que por un ente creador"

Ten en cuenta que creer lo que puede resultar más fácil no tiene por que ser lo correcto.

De todos modos ese es un camino que (en mi opinión) debe recorrer cada uno solo, sin que nadie le empuje por detrás.

Saludos

PD: Gracias por los enlaces!

Hugo dijo...

Anónimo:

Darwin mismo no renegó de su fe anglicana

Sí, al final sí lo hizo.

Y esencialmente en lo que discrepo es en que el azar no es el artifice de todo lo que nos rodea.

Yo lo que no creo es que el azar sea el único artífice de todo esto. Al azar hay que añadirle las leyes naturales. Pero no es necesario añadirle nada más (un agente sobrenatural) para darle sentido a la vida.

Si vuestro dios existiera, estoy seguro de que se sentiría más orgulloso de los ateos y agnósticos que de los creyentes, je... Creer por creer no es una conducta noble ni exigente con uno mismo.

Sinceramente me cuesta más trabajo creer que todo lo que hoy existe, es por una combinación del azar que por un ente creador.

A mí no. Pero te comprendo. Desde muy pequeños nos han enseñado a creer en la magia, en lo sobrenatural y en un Creador. Nos han enseñado a que es bueno tener fe sin evidencias, a que oremos, a que no pensemos demasiado sobre los orígenes (por eso inventamos a Dios, entre otras cosas), a que simplifiquemos las respuestas. Dios lo hizo y se acabó, me decían a mí. Pues bien, opino que esa conducta es irresponsable y perjudicial. No promueve el trabajo, sino la ignorancia voluntaria. Delegar en Dios nuestras responsabilidades es un comportamiento infantil.

yo también me estoy planteando filosofia por la uned

¿Sí? Yo, la verdad, no tengo ni idea de lo que voy a hacer. Cada vez estoy más convencido de que mi cerebro no está hecho para estudiar, al menos no para estudiar lo que me dicen que estudie ;-)

Tay:

me has recordado por qué no puedo cumplir mi promesa de analizar página por página en BioTay un libro de M. Behe que tengo por aquí

Te saldría un post larguísimo, ¿no? :P

Ten en cuenta que creer lo que puede resultar más fácil no tiene por que ser lo correcto.

¡Exacto!

Un saludo a los dos.

Tay dijo...

Es cierto, Darwin estaba atado a la religión por cuestiones familiares, como le ocurre a casi todo el mundo.

Hay veces en las que recuerdo cuando aun en mi cabeza bailaban creencias religiosas, es importante haberlas tenido para poder comprender al creyente, es parecido al hecho de que también fui mal estudiante durante mucho tiempo, eso me capacita para dar consejos a los malos estudiantes mas creíbles que los que siempre han sido buenos... Mira, el conocimiento "desde dentro" (comprender y no solo entender) es algo con lo que no contaría una sociedad atea para poder "defenderse" de los posibles dogmas religiosos emergentes.

Saludos divagantes

Hugo dijo...

el conocimiento "desde dentro" (...) es algo con lo que no contaría una sociedad atea para poder "defenderse" de los posibles dogmas religiosos emergentes.

¿Ves? Algo bueno tenía que tener vivir en una sociedad mayoritariamente católica ;-)

PD. Pero no descansaré hasta que quiten la asignatura de religión de la escuela pública, je... No se les puede enseñar Ciencias Naturales (y pensamiento crítico, etc.) a las 9:00 y Religión a las 10:00. No tiene sentido :o)

Anónimo dijo...

"A mí no. Pero te comprendo. Desde muy pequeños nos han enseñado a creer en la magia, en lo sobrenatural y en un Creador. Nos han enseñado a que es bueno tener fe sin evidencias, a que oremos, a que no pensemos demasiado sobre los orígenes (por eso inventamos a Dios, entre otras cosas), a que simplifiquemos las respuestas. Dios lo hizo y se acabó, me decían a mí. Pues bien, opino que esa conducta es irresponsable y perjudicial. No promueve el trabajo, sino la ignorancia voluntaria. Delegar en Dios nuestras responsabilidades es un comportamiento infantil."

¿Al menos reconocerás que el entendimiento humano no puede ni podrá jamás dar una solución convincente para las máximas cuestiones de fe? Tener una creencia ciega es perjudicial, pero negar la existencia de una causalidad última apoyándose en ciertos dogmas intelectivos también lo es. Gracias al giro kantiano se comprobó que el sistema cartesiano se asentaba sobre unas bases netamente arbitrarias. Sin embargo el propio filósofo de Konigsberg también sentenció la completa incapacidad del "yo" para adentrarse en la búsqueda de ciertas respuestas metafísicas. A partir de entonces el estancamiento filosófico en el tema es palpable, lo que no hace sino afirmar que el viejo Kant llevaba razón.

A pesar de todo lo anterior, por mi parte, nunca negaré el poder moral de cierta afirmación nietzscheana:

- ¿Por qué sé yo algunas cosas más? ¿Por qué soy en absoluto tan inteligente? No he reflexionado jamás sobre problemas que no lo sean – no me he malgastado. – Por ejemplo no conozco por experiencia propia dificultades genuinamente religiosas. [..]

Nietzsche, F. (1971). Ecce homo. Madrid: Alianza Editorial

Hugo dijo...

Yo cambiaba "máximas cuestiones de fe" por "misterio". Entonces, si me preguntaras si algún día dejará de haber misterio en lo que hacemos y en lo que buscamos, coincido: nunca encontraremos soluciones definitivas. Siempre nos haremos preguntas, y eso es fascinante. Por ejmplo, ¿qué diantre es una agujero negro? ¿Qué causó el Big Bang? ¿Estamos solos?...

Tener una creencia ciega es perjudicial, pero negar la existencia de una causalidad última apoyándose en ciertos dogmas intelectivos también lo es.

1) ¿Por qué es perjudicial lo mío?
2) Yo no creo que haya una "causa primera" o una "causa incausada", como creía Tomás de Aquino. Creo que poner a Dios allí donde todavía no sabemos lo que ocurre es, aparte de una chapuza, una irresponsabilidad. Es lo que se conoce como el Dios de los huecos.
3) ¿Qué es un dogma intelectivo? Yo no niego el "misterio", "las piezas que faltan". Yo niego a vuestro dios porque lleváis miles de años hablando de él simplemente porque tenéis fe, porque no podéis ni queréis probarlo. Me parece irracional. Con la fe no se avanza, eso lo tengo claro.

Gracias por la cita.

Hugo dijo...

Los místicos se regocijan en el misterio y quieren que siga siendo misterioso. Los científicos se regocijan en el misterio por una razón distinta: les da algo que hacer.

Richard Dawkins.

Anónimo dijo...

En primer lugar me parece muy acertado emplear el término “misterio”, mucho mejor que esa expresión mía tan pomposa, “máximas cuestiones de fe”. También comparto la postura siguiente, de hecho sin un cierto grado de duda la vida se convertiría en un vodevil francamente aburrido. Pero me gustaría aclarar alguno de los otros tres puntos posteriores:

1) ¿Por qué es perjudicial lo mío?

Desconozco por completo a que te refieres de forma específica con lo “tuyo”. Mi comentario anterior solo intenta aclarar que una postura excesivamente cientificista que trate de derribar todos los argumentos religiosos de la existencia de Dios, por considerarlos castillos en el aire, peca (o si quieres utilizar un vocablo laico), adolece, de aquello mismo que denuncia, nada puede demostrar el creyente y nada puede demostrar la ciencia.

El creer o no creer es pues, en cualquier caso, una elección moral (voluntaria) de la persona, alejada de la ciencia, y es desde ese punto de donde hay que partir. De hecho considero que tu critica hacia la opción última elegida por el creyente (aclárame si es así, puesto que como dije antes lo desconozco) parte de un nihilismo primario (comparto tu rechazo a cualquier creencia aceptada por tradición o por holgazanería…) para llegar a una cierta postura cercana al existencialismo ateo “la existencia precede a la esencia” de ahí entiendo tu comentario Delegar en Dios nuestras responsabilidades es un comportamiento infantil. Sin embargo observo que en toda esta crítica que haces, el azar y las leyes naturales que mencionas no tienen cabida, lo que tiene cabida son tu libertad de elegir y tus consiguientes argumentos morales a la hora de defender tu posición, de hecho: ¿qué importa que exista un Dios si este carece de valor para uno mismo?, o viceversa: ¿Qué importa que Dios no exista si su existencia ficticia tiene valor para uno mismo? “si Dios existiera habría que matarlo” dijo el gran Bakunin, “si Dios no existiera, habría que crearlo” dijo el gran Voltaire. Mi pregunta final sería pues ¿tiene algo que ver la ciencia o la demostración teológica en la elección del creyente? Por mi parte, te puedo responder que prefiero la opción Dostoievskiana del hombre del subsuelo, “si deseo creer creo”, “sino deseo creer no creo”, esa es para mi la verdadera libertad del hombre en esta cuestión, ¿libertad mística? Sí, pero esa es mi libertad y mi libertad esta por encima de cualquier ciencia o religión.

Anónimo dijo...

2) Yo no creo que haya una "causa primera" o una "causa incausada", como creía Tomás de Aquino. Creo que poner a Dios allí donde todavía no sabemos lo que ocurre es, aparte de una chapuza, una irresponsabilidad. Es lo que se conoce como el Dios de los huecos.

Cierto es, pero como dije antes esa es tu libertad para creer o no lo que la ciencia ni desmiente ni afirma, de todas maneras es una opción personal en la que la razón no puede entrar. Además vuelves a mentar el término irresponsabilidad, por tanto, tu ataque a la fe es moral no científico.

3) ¿Qué es un dogma intelectivo? Yo no niego el "misterio", "las piezas que faltan". Yo niego a vuestro dios porque lleváis miles de años hablando de él simplemente porque tenéis fe, porque no podéis ni queréis probarlo. Me parece irracional. Con la fe no se avanza, eso lo tengo claro.

Un dogma intelectivo, es una agradable expresión acuñada por mí quizá por exceso de verborrea. Lo que quise decir más bien lo resume todo lo anterior, existen dogmas de fe y verdades científicas innegables aportadas por el conocimiento humano, las segundas son demostrables y jamás deberían ser estorbadas por las primeras, sin embargo tampoco debería ser al contrario en campos en los que todavía no hay respuesta. Ante todo yo me conformo con que ninguna interfiera en mi libertad para desear en lo que creo o no.

Por último me gustaría aclararte que yo no soy creyente, puede ser que me confundieras con el primer anónimo que se decía protestante, sin embargo mi camino para no serlo lo encuentro algo diferente al tuyo. Quien sabe…

Anónimo dijo...

Pd: Seguro que ya estas familiarizado con ella, pero si te interesa la discusión o el tema en sí para futuras entradas, sería interesante repasar parte de la obra de Sartre o de otros existencialistas tanto cristianos como ateos, existen tantas corrientes del pensamiento que abordan esta temática...

Siento haber alejado los comentarios del tema central del bahaísmo, ciertamente no estoy familiarizado con el. Y enhorabuena por tu blog.

Un saludo cordial

Adrián.

Hugo dijo...

El creer o no creer es pues, en cualquier caso, una elección moral (voluntaria) de la persona, alejada de la ciencia

Nada está lo suficientemente alejado de la ciencia como para que ésta no influya. Creer en la resurrección de Jesucristo no es una elección moral, es una falsa elección. Si yo os dijera que mi padre resucitó ayer y que ahora estamos escribiendo él y yo esto juntos, ¿te parecería válida mi creencia? Hay quien cree que la Tierra es plana, que no venimos del mono, que Dios nos vigila y cosas por el estilo. ¿Son esas creencias elecciones morales y voluntarias, y la ciencia no debe intervenir?

adolece de aquello mismo que denuncia, nada puede demostrar el creyente y nada puede demostrar la ciencia.

No opino igual, porque no hay dos bandos antagónicos: los que niegan la existencia y los que la afirman. Fifty-fifty. No. Más bien está el bando que afirma y está el bando que le dice al que afirma que deje de afirmar y predicar cosas que no son ciertas. Yo pocas veces he dicho que Dios no existe. Lo que sí que suelo decir más a menudo es que me parece irracional dar por sentado que Dios existe hasta que se demuestre lo contrario. La carga de la prueba es sagrada para mí :o)

¿qué importa que exista un Dios si este carece de valor para uno mismo?, o viceversa: ¿Qué importa que Dios no exista si su existencia ficticia tiene valor para uno mismo?

Claro que importa. Personalmente, valoro la verdad. No me conformo con cuentos de hace 4.000 años.

prefiero la opción Dostoievskiana del hombre del subsuelo, "si deseo creer creo"

A mí no me gusta esa opción. No me gusta la fe. Cuando creo en algo sin pruebas, es que hay alguna probabilidad (ej: vida extraterrestre) de que exista.

existen dogmas de fe y verdades científicas innegables aportadas por el conocimiento humano, las segundas son demostrables y jamás deberían ser estorbadas por las primeras, sin embargo tampoco debería ser al contrario en campos en los que todavía no hay respuesta. (La negrita es mía)

Naturalmente, yo creo que sí. No creo en los Magisterios No Superpuestos.

Por último me gustaría aclararte que yo no soy creyente, puede ser que me confundieras con el primer anónimo

Sí, te confundí. Ahora que has firmado, Adrián, no volverá a ocurrir.

sería interesante repasar parte de la obra de Sartre o de otros existencialistas

Acepto el reto.

Y enhorabuena por tu blog

Dios te oiga ;-)

Anónimo dijo...

Creer en la resurrección de Jesucristo no es una elección moral, es una falsa elección. Si yo os dijera que mi padre resucitó ayer y que ahora estamos escribiendo él y yo esto juntos, ¿te parecería válida mi creencia? Hay quien cree que la Tierra es plana, que no venimos del mono, que Dios nos vigila y cosas por el estilo. ¿Son esas creencias elecciones morales y voluntarias, y la ciencia no debe intervenir?

La resurrección de Jesucristo, al igual que la gran mayoría de pasajes bíblicos, más que un hecho tangible y ocurrido, para un creyente con cierta “cabeza” constituirá algo simbólico; dudo mucho que el interés que levantaron las “sagradas” escrituras en los grandes pensadores de la historia fuera únicamente debido a una narración verídica de ciertos acontecimientos. Sí Dostoievski, por poner un ejemplo ya citado, creía en un sentido moral que Moisés levanto las aguas del mar rojo; ¿significa esto, qué acaso pensaba que realmente ocurrió? Lo dudo mucho. No toda persona que tenga fe destierra la evidencia científica, ni todo acérrimo seguidor del conocimiento humano repugna el valor moral que tienen ciertas creencias religiosas. Es por ello que no hablo aquí de respetar a viejos chamanes que bailan al calor de hogueras nocturnas invocando al dios de la lluvia (véase creacionistas), sino de promover al menos un mínimo de seguimiento hacia otra serie de corrientes defensoras de la fe, como puede ser el existencialismo cristiano, tan en boga ahora mismo. Personalmente ni siquiera comparto las tesis de estas ramas filosóficas o teleológicas, pero tampoco considero aceptable reducirlas a ridículas sectas de invidentes como hacen en ocasiones las posiciones cientificistas más extremas desde camuflados planos morales.

Aun así, creo que la discrepancia entre ambos no es insalvable, en futuros temas espero compartir alguna que otra pequeña discusión.

Anónimo dijo...

Una última cita para apuntillar:

Continúo, pues, hablando con toda calma de las personas de nervios bien templados que no saborean
ciertas sutiles voluptuosidades. Aunque estos señores mujan como toros en algunos casos y se
enorgullezcan de ello, se desmoronan, como ya he dicho, ante lo imposible: ante la muralla de piedra. Pero
¿qué muralla es ésa? Evidentemente, son las leyes naturales, los resultados de las ciencias exactas, de las
matemáticas. Si les demuestran a ustedes, por ejemplo, que descienden del mono, será inútil que tuerzan el
gesto: tendrán que aceptarlo. Si les prueban que una sola gota de su propia grasa debe ser más estimable
para ustedes que cien mil del prójimo y que a eso van a parar todas las virtudes, todas las obligaciones y
otras fantasías y prejuicios, no tendrán más remedio que admitirlo, porque dos y dos son cuatro. Esto
pertenece al dominio de las matemáticas, y no hay discusión posible.
«¡Perdone! -gritará alguien-. Usted no puede protestar: dos y dos son cuatro. A la naturaleza no le
preocupan las pretensiones de usted; no le preocupan sus deseos; no le importa que sus leyes no le
convengan a usted. Está usted obligado a aceptarla tal como es y a aceptar todo lo que procede de ella. El
muro es un muro...», etcétera. Pero ¿qué importan, Dios mío, las leyes de la naturaleza y la aritmética si,
por una razón u otra, esas leyes y ese «dos y dos son cuatro» no me complacen? Evidentemente, no podré
romper ese muro con la cabeza, ya que mis fuerzas no bastan para ello; pero me niego a humillarme ante
ese obstáculo por la única razón de que sea un muro de piedra y yo no tenga fuerzas para calvario.
¡Como si ese muro pudiera procurarme alguna paz! ¡Como si uno pudiera reconciliarse con lo imposible
por la sola razón de que se funda sobre el «dos y dos son cuatro»! ¡Es el mayor absurdo que puede
concebirse!
¡Cuánto más penoso es comprenderlo todo, tener conciencia de todas las imposibilidades, de todos los
muros de piedra, y no humillamos ante ninguna de esas imposibilidades, ante ninguna de esas murallas si
ello nos repugna! ¡Cuánto más penoso es llegar, siguiendo las deducciones lógicas más ineludibles, a la
posición más desesperante respecto a ese tema eterno de nuestra parte de responsabilidad en la muralla de
piedra (aunque está claro hasta la evidencia que no tenemos nada que ver con eso), y, en consecuencia,
sumergimos, en silencio pero rechinando los dientes con voluptuosidad, en la inercia, sin dejar de pensar
que ni siquiera podemos rebelarnos contra nadie, porque, en suma, no tenemos enfrente a nadie! ¡Y nunca
lo tendremos, porque todo es una farsa, un engaño, un galimatías! No sabemos «qué» ni «quién», pero, a
pesar de todos esos engaños y de toda nuestra ignorancia, sufrimos, y tanto más cuanto menos
comprendemos.

F. Dostoievski, Memorias del subsuelo.

José Manuel dijo...

Adrián:

Cuando citas a Dostoievski, ¿intentas hacer un argumento ad verecundiam? ¿Dostoievski hacía ciencia o bella literatura? Son preguntas un pelín retóricas, pero... la "verdad" es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.-

Saludos

Hugo dijo...

Adrián:

La resurrección de Jesucristo (...) para un creyente con cierta "cabeza" constituirá algo simbólico

Para el creyente medio (del que vive la Iglesia) no es simbólico, es real.

... ni todo acérrimo seguidor del conocimiento humano repugna el valor moral que tienen ciertas creencias religiosas.

¿Cuáles? ¿La Regla de Oro, por ejemplo? A mí me gusta esa regla, pero de religiosa no tiene nada. Ni falta que le hace.

como puede ser el existencialismo cristiano

Más de lo mismo. Todo lo que lleve el adjetivo "cristiano" estará basado en prejuicios y en presupuestos ;-)

Aun así, creo que la discrepancia entre ambos no es insalvable

Eso es bueno.

... Una vez más, gracias por la cita.

-Un saludo a los dos-