10 de julio de 2010

Derechos de los animales (1)

Una introducción.

11 comentarios:

Serenus Zeitbloom dijo...

al pasar él, (Pitágoras) en una ocasión, junto a un cachorro al que estaban maltratando, sintió compasión y dijo: Cesa de apalearle pues es el alma de un amigo la que reconocí al oírle gritar” Diógenes Laercio. Los filósofos presocráticos. Kirk y Raven.

Serenus Zeitbloom dijo...

“¿No cesaréis con la horrible matanza? ¿Es que no veis que os estáis devorando recíprocamente en vuestra insensata locura?

El padre, pobre necio, levantando en alto a su propio hijo querido, que ha cambiado de forma, lo degüella en actitud de oración; están perplejos cuando sacrifican a su víctima implorante; y el, sordo a sus gritos, la degüella y prepara en sus mansiones un macabro festín. Del mismo modo el joven coge a su padre y las hijas a sus madres y, después de quitarles violentamente la vida, se comen la carne de sus seres queridos.”

Las purificaciones. Empédocles de Agrigento. Sexto. Los filósofos presocráticos. Kirk y Raven.

Hugo dijo...

1) La compasión que mostró Pitágoras por los animales no humanos se ve un tanto empañada por su creencia en la transmigración de las almas.

2) Menuda escena gore.

Jesús Zamora Bonilla dijo...

Aquí se comprueba que la defensa de los derechos de los animales lleva inevitablemente a la siguiente entrada ("animismo").

Hugo dijo...

Je... muy hábil.

Jesús Zamora Bonilla dijo...

También es interesante la reflexión de este vídeo, a partir del minuto 6:20 aprox.

Jesús Zamora Bonilla dijo...

O esto

Hugo dijo...

Muy interesante, sin duda. No conocía esa reflexión.

RespuestasVeganas.Org dijo...

Aquí está el Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora para descargar. Son 100 MB.

Hugo dijo...

Gracias, aunque creo que me lo voy a pillar de Cada del Libro :o)

Serenus Zeitbloom dijo...

ªY no tenían ningún Dios, ni Kidimo, ni Zeus rey, ni Krono, ni Posidón, sino una sola reina Cypris. Los hombres la propiciaban imágenes piadosas, con pintura de animales, con ungüentos de primorosa fragancia, con sacrificios de mirra pura y de oloroso incienso, derramando sobre el suelo libaciones de dorada miel. No humedecía el altar la sangre pura de los toros, sino que se consideraba una gran abominación entre los hombres el quitar violentamente la vida ( a los demás seres) y devorar sus nobles miembros. “

“Ay de mí, que no me destruyó el día sin compasión antes de que maquinara la funesta acción de comer carne con mis labios”

Purificaciones de Empédocles. Porfirio de abstinentia.
Los filósofos presocráticos. Kirk y Raven