20 de julio de 2010

Sobre la compasión

La compasión es con diferencia nuestra mejor virtud. No tenerla, o no practicarla, es renunciar a lo mejor de nosotros.
El corazón es la sede de una facultad, la compasión, que a veces nos permite compartir el ser ajeno (...) Hay gente que tiene la capacidad de imaginarse como otra persona y hay gente que no la tiene (cuando esa carencia es extrema, los llamamos psicópatas). Y hay gente que tiene esa capacidad pero decide no ponerla en práctica. A pesar de Thomas Nagel, que probablemente sea un buen hombre, a pesar de santo Tomás de Aquino y de René Descartes, con quienes tengo más dificultades para simpatizar, no hay límites a la medida en que podemos ponernos en la piel de otro ser. La imaginación compasiva no tiene topes.
J.M. Coetzee, Elizabeth Costello, Random House Mondadori, Barcelona, 2004, p. 87.

Nota: "compasión" está traducido del inglés sympathy. Hay quien prefiere traducirlo como "comprensión".

2 comentarios:

Tay dijo...

¿Por qué esa referencia a Nagel?

¿Esa señora sabe lo que es sentirse como un murciélago?

yo no soy capaz de imaginar como es sentirse ciego, murciélago ya ni te cuento. Otra cosa es *imaginar* que siente un murciélago.

Otra cosa también es que se me escape algún argumento de Nagel que también es posible :D

saludines!

Hugo dijo...

¿Por qué esa referencia a Nagel?

No es el único al que no le termina de convencer el argumento de Nagel. Ahora mismo me viene a la cabeza Marc Hauser («No creo que nunca sepamos qué se siente, exactamente, al ser un murciélago, un ave o un bonobo») y Pablo de Lora («El ejemplo paradigmático de esa actitud que denuncia Dennett es precisamente el artículo de Nagel»). No recuerdo a qué se refiere exactamente de Lora (ya no tengo el libro), pero creo que va en la misma dirección que Hauser o Coetzee.

¿Esa señora sabe lo que es sentirse como un murciélago?

Lo dudo ;-)

Otra cosa es *imaginar* que siente un murciélago.

Exacto. Por ahí van los tiros y los tiroteos.